martes, 4 de diciembre de 2018

HACIA UNA TRANSICIÓN ENERGÉTICA


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada – Iquitos


Lima presenta un incremento sostenido en enfermedades crónicas no transmisibles como el asma, la rinitis alérgica y la faringitis, todas ellas asociadas al deterioro de la calidad del aire. Los escolares de 3 a 14 años, también en Lima, muestran las tasas de prevalencia de enfermedades respiratorias crónicas más elevadas del mundo. La mala calidad del aire ocasiona enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer [Defensoría del Pueblo, Informe defensorial N° 116]. Una parte de todo esto es consecuencia de los combustibles fósiles. No está de más recordar que los pobres habitan en los lugares más contaminados (polución del aire, metales pesados en sangre…). De ahí la importancia de un debate nacional sobre las fuentes de energía.



Somos conscientes de la necesidad de energía para satisfacer necesidades humanas básicas: transformar los alimentos, viajar, iluminar nuestras noches, trabajar… La historia de la humanidad va paralela al tipo de energía que consume. La sociedad actual está asentada sobre la utilización de combustibles fósiles, altamente contaminantes. El Papa Francisco (L.S. 165) nos llama a la responsabilidad y a una “transición energética”. Y señala que “la política y la empresa reaccionan con lentitud a los desafíos mundiales”.

Somos un ejemplo de lo que dice Francisco. Es hora de discutir el tipo de energía que consumimos. La “ley de hidrocarburos”, lejos de vislumbrar un futuro prometedor, nos ata al pasado que debemos superar: los combustibles fósiles. Esta ley recorta protección ambiental para dar rienda suelta a la exploración y explotación petrolera. Es el momento de legislar sobre energías renovables y orientarse hacia el cambio de matriz energética.

Nos han vendido la idea de ser un país petrolero. No es cierto. Esta inercia nos impide vislumbrar otras fuentes de energías renovables. El petróleo extraído de los lotes 8 y 192, en Loreto, es escaso y de baja calidad. Estos lotes están conectados a la costa peruana a través de un obsoleto Oleoducto Nor-peruano, que ocasiona graves problemas ambientales, sanitarios y de distorsión cultural en los territorios indígenas.

El Estado ha reconocido que en Talara se han gastado más de US$ 5,000 millones y no está clara su rentabilidad. Esta inversión presiona sobre dichos lotes petroleros. Si queremos garantizar condiciones de vida dignas y saludables a los pueblos indígenas que habitan en los territorios donde se asientan estos lotes debemos plantear el cambio de matriz energética. La dependencia del petróleo pesa como una condena sobre estos pueblos. Hay registrados más de 1000 puntos con una potente contaminación. Con la peculiaridad que la contaminación no se localiza en puntos, sino que se dispersa a través del agua, los sedimentos, animales, aves, peces… Algunos contaminantes permanecerán décadas después que se retire la actividad petrolera.

Es hora de plantear el cambio de matriz energética para limpiar el aire de las ciudades y los territorios indígenas. Apelamos a la creatividad de expertos (ingenieros, abogados, sociólogos…) que programen la deseada “transición energética”. Sería una excelente noticia de cara al bicentenario y una bonita contribución al próximo sínodo panamazónico.

Publicado en:
Signos, Dic. 2018, N° 9, p. 8, Instituto Bartolomé de las Casas - Centro de Estudios y Publicaciones.

martes, 25 de septiembre de 2018

CUERPOS QUE HABLAN: torsiones, gritos desgarradores y descontrol en San José de Saramuro


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas


En estos momentos hay un paro desigual en varias cuencas amazónicas, con otra posible convocatoria de una nueva tanda de conversaciones con el Estado. Setiembre 2018: en San José de Saramuro unos 30 adolescentes y algunos jóvenes son “poseídos por el demonio”. En nuestra opinión estos dos hechos están relacionados. Trataremos en este escrito de conectarlos y buscar las posibles causas.

© Manolo Berjón, abril 2014, base petrolera de San José de Saramuro

Los “poseídos” presentan torsiones, gritos desgarradores, fuerza descomunal, descontrol… En definitiva, “cuerpos que hablan”. La tarea es decodificar este lenguaje porque posee un discurso potente que no está siendo escuchado. A pesar de las mesas de conversación que instalan los gobiernos de turno, el Marañón continua en los márgenes. Comenzaremos con una visión indígena del fenómeno de la posesión y posteriormente intentaremos una interpretación. Se necesitaría más espacio, pero no es ahora el momento.

San José de Saramuro es el lugar donde está enclavada la primera estación de Petroperú, el comienzo del Oleoducto Nor-Peruano. La población es una amalgama de gentes llegados de muchos lugares del Perú. Hay un núcleo de comerciantes, dueños de negocios y trabajadores de la base petrolera que provienen de diferentes ciudades. El resto de la población, la mayoritaria, procede de las comunidades del bajo Marañón que buscan luz eléctrica, un colegio de secundaria, posta médica… Podríamos decir que San José de Saramuro es un microcosmos. La ubicación de la base petrolera supuso un desplazamiento de la población local. Literalmente sacaron a la población del lugar donde estaban para colocar la base petrolera. Una invasión petrolera en toda regla. Lo cierto es que el bajo Marañón, donde se sitúa San José de Saramuro, es territorio del pueblo indígena kukama.

Para este pueblo la posesión es un asunto completamente normal. Los chamanes también son visitados por espíritus y son “poseídos”. La diferencia entre los chamanes y los adolescentes “poseídos” es que los primeros controlan la posesión y la utilizan para ordenar el cosmos. Mientras que los adolescentes son seres pasivos que son invadidos por espíritus que no controlan y generan desorden. Cuando se transgreden las normas morales sucede que el cosmos se convierte en un caos y los espíritus malos invaden a los más débiles. En pocas palabras, la “posesión” de espíritus malos es un asunto de personas débiles. La terapia es, entonces, muy sencilla: fortalecer a las personas.

Conviene que nos preguntemos qué tipo de comportamientos están debilitando a los pueblos indígenas. Nombraremos unos pocos: años de predicaciones contra las tradiciones indígenas, acusándolas de inútiles o demoniacas; desprecio por los saberes indígenas a través de los sistemas de salud occidentales; burlas contra los conocimientos tradicionales como atrasados… Esta desvalorización permanente genera caos. Un caos que ahora es visible porque no se encuentran elementos que puedan restablecer el orden, un orden indígena que ha sido brutalmente alterado.

La escuela es un elemento muy importante en la vida del pueblo kukama. Tan importante que las comunidades dedican el espacio más apto para su campo de fútbol, el colegio y algunos locales institucionales. Todas las familias procuran enviar a sus hijos al colegio para que “se superen”. Las comunidades pequeñas luchan por su colegio como una forma de permanencia de la misma comunidad. Con la escasez de alumnado el Ministerio de Educación puede retirar al profesor y es muy probable que termine por desintegrarse la comunidad. Debe quedar bien claro que el colegio es altamente valorado. Sin embargo, en nuestra opinión, también genera algunas graves dificultades.

Con el colegio los hijos “saben” más [de cultura occidental] que sus padres. Esto erosiona la autoridad de los padres. Es frecuente que en las comunidades se trate el comportamiento de los muchachos fuera del horario escolar como un asunto propio del colegio. Es habitual que algún mal comportamiento de los alumnos en fin de semana sea tratado como un asunto escolar. Con las comidas escolares, proporcionadas por el programa estatal Qali Warma, los padres ya no dedican el mismo tiempo para alimentar a sus hijos. La alimentación en el pueblo kukama, como en el resto de pueblos indígenas, transmite afectos muy fuertes. Afectos que se ven mermados con la comida en el colegio, provocando una desconexión con los padres. La comida, por otro lado, genera parentesco. Que los niños coman en el colegio debilita la autoridad de los padres. Erosionar la autoridad paterna no es gratis. Cuando aparecen estos casos no hay forma de restablecer la tranquilidad.

En el mejor de los casos, la respuesta del Estado, cuando la hay, que no es frecuente, suele ser “privatizar” el problema: es un asunto de familias. Le cargamos una responsabilidad que no le corresponde y que previamente hemos erosionado su autoridad generándoles sentimientos de culpabilidad. Quienes pueden ayudar a solucionar el problema se encuentran debilitados por la responsabilidad que les atribuimos. Es un círculo vicioso.  Se puede hacer de varias maneras: con efectivos policiales, fiscalía y demás funcionarios “del orden” que “individualizan” el problema. Buscan un culpable sobre el que echar toda la responsabilidad, sin cambiar nada para que todo siga igual. También puede ocurrir que se busquen psicólogos que “personifican” las responsabilidades e invisibilizan el contexto social. Todo esto es funcional al sistema: son asuntos privados, individuales…, el Estado no se cuestiona su propia actuación. En fin, estamos en tiempos neoliberales.


CONTRA LA PRIVATIZACIÓN DE LA FE

Partimos de la convicción que el cristianismo puede ayudar mucho, pero también puede generar serias dificultades. Es preciso, por tanto, estar atentos. El Reino de Dios proclamado por Jesús invita a tener vida en abundancia. Cuando la vida corre peligro, o no es vivida plenamente como humana, es evidente que nos apartamos del Reino de Dios. Dicho esto, nos parece que el endemoniado de Gerasa de Mc 5, 1-20 nos puede dar algunas pistas. No es el momento de hacer una exégesis del tema, solo dos notas. En primer lugar, el endemoniado habita en el cementerio (v. 3). Marcos nos indica que la vida que está llevando no es una vida digna, es un muerto viviente, un zombi. Segundo, cuando Jesús le pregunta el nombre al demonio, éste responde: “Legión” (v. 9). Legión hace referencia a la legión romana, un cuerpo de soldados del imperio invasor romano. Gerasa era una región fuertemente romanizada y ocupada por el imperio romano. Es decir, donde hay opresión, en este caso política, económica, cultural, religiosa, lingüística…, hay endemoniados. Así de sencillo.

© Manolo Berjón, abril 2014, base petrolera de San José de Saramuro


Por tanto, la solución no es bendecir todo, ni echar agua bendita, ni rezar. Todo eso hay que hacerlo, es importante porque ayuda a encontrar la calma y porque Dios, para los que somos creyentes, es quien nos regala su Reino y nos invita a colaborar con El. Pero hay que señalar las verdaderas causas para intervenir en lo que está provocando esta situación. A nosotros nos parece que hay que contextualizar, lo contrario de algunos funcionarios que privatizan e individualizan. Contextualizar nos lleva a señalar que ya se han dado episodios similares en Maypuco en 2013, en Santa Rita de Castilla en 2016 y en Nauta durante toda la primera década de este siglo. El caso de Nauta se debió a la apertura de la carretera Iquitos-Nauta en 2005, lo que desembocó en estos desórdenes. Podemos añadir que este mes de setiembre ha habido un suicidio de una joven de 20 años en Nauta y otro suicidio en Intuto (río Tigre). En Trompeteros e Intuto también ha habido convulsiones de muchachos/as en años anteriores. En San José de Saramuro y Saramurillo ya hubo episodios de pánico con un “tigre negro” que salía del río para comer a la gente. El “tigre negro” forma parte de los mitos kukama. Lo interesante es que sea en este lugar y se dedique a comer a la gente kukama. Para que percibamos la agresión en toda su crudeza. Como estamos viendo todas las sedes de los distritos de la provincia de Loreto (Nauta, Intuto, Trompeteros, Santa Rita de Castilla y Maypuco) han sufrido este tipo de situaciones.

Dicho esto, podemos señalar lo que nos parecen a nosotros las verdaderas causas:
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        Existe un entramado de relaciones políticas, económicas, culturales, religiosas, lingüísticas… que está detrás de este fenómeno. Con la base petrolera como telón de fondo, cual nueva legión romana, conectamos los pozos de los lotes 8 y 192 con Talara, donde el gobierno peruano ha gastado más de $5,000 millones para una inversión que a todas luces no es rentable. Por qué insistir, entonces. Hay varias causas: existen empresas que hacen negocio con estas inversiones y es una forma de marcar la frontera con Ecuador. No es casualidad que sea en la frontera donde se sitúan la mayoría de los pozos petroleros. Ahora bien, es una falta de imaginación invertir tanto dinero para un negocio que no es rentable. Hay otras maneras más adecuadas de invertir para proteger las fronteras, si es eso lo que hubiera que hacer. Desde luego, los pueblos indígenas agradecerían cambiar la matriz energética [Francisco, Laudato Si, n° 165]. Esto dibujaría un escenario nuevo, aunque no elimina la potente contaminación con la que tendrán que luchar por décadas. La invasión de tierras indígenas, la potente contaminación, la monetarización de lugares como San José de Saramuro, los bares de todo tipo que existen, la falta de trabajo, la llegada permanente de gente foránea, la televisión… son algunas de las causas. Mirar para otro lado no es humano, tampoco cristiano.

-          Las conversaciones con el Estado son grotescamente ineficaces. En muchas oportunidades estas conversaciones se desarrollan en Lima, donde acuden unos pocos “representantes” (???), al margen de los cuerpos de las mujeres y adolescentes, cuyos cuerpos utilizan otro lenguaje: posesiones, convulsiones… El Estado, que no posee un plan para resolver los graves problemas que enfrenta la población indígena, da tiempo. Un tiempo que es bueno para el capital y pernicioso para las poblaciones indígenas. Lo que han ido consiguiendo las organizaciones indígenas es absolutamente insignificante, a pesar de los paros y protestas que han realizado. Estos cuerpos poseídos son el mejor testimonio.

-          Los adolescentes son los más vulnerables. La adolescencia es una etapa inventada en Occidente en el s. XX. Para pueblos indígenas es mucho más reciente. Con la llegada de la secundaria los muchachos han postergado el matrimonio tradicional, no las relaciones sexuales. Ahora, como son “estudiados”, se niegan a trabajar en la chacra. El presente que tienen es oscuro. Las familias están debilitadas y el futuro es incierto. Les queda migrar para hacer los trabajos más duros en la ciudad. Las distintas clases de becas (beca 18, beca indígena, beca Saramurillo…) son percibidas como muy lejanas y poco asequibles. Si ofrecieran alternativas y salidas los cuerpos vulnerables de los adolescentes no convulsionarían. Las convulsiones son el último recurso a una situación desesperante. Argumentar que uno de los adolescentes ha tenido un episodio de epilepsia, no sólo desenfoca el problema de fondo, sino que contiene un profundo significado político: no tocar los verdaderos problemas. Esta individualización del problema es lo que ofrece este Estado ciego.

-          Que la mayoría de los adolescentes que han convulsionado sean mujeres exige tener en cuenta el tema del género. ¿Por qué las mujeres adolescentes? Sin duda, son los cuerpos más vulnerables. El miedo es brutal. El incremento de la madresoltería indica que son las mujeres las que pagan las consecuencias de la desestructuración familiar. Y las adolescentes han visto a las mujeres mayores que han tenido que cuidar a sus hijos solas porque el padre está ausente. Este asunto es particularmente grave. Todos los indicadores señalan la feminización de la pobreza. Cómo no convulsionar, entonces. Si señalábamos antes que los diversos tipos de becas no funcionan, con más insistencia podemos decirlo de las mujeres que tienen muchos más impedimentos para acudir al colegio, que son las que se encargan de cuidar a sus hermanitos cuando la mamá no puede, y que tienen una tasa de embarazo adolescente muy alta, coartando la posibilidad de continuar los estudios.

-          Algunos jóvenes entre 18 y 20 años también han convulsionado. San José de Saramuro es un lugar monetarizado. En el resto de comunidades es difícil cambiar un billete de S/. 50.00 porque el dinero circula escasamente. En cambio, en San José de Saramuro es como cualquier ciudad, puedes encontrar de todo. Ahora bien, el trabajo que ofrecían antes los petroleros y sus services tiene que ser compartido por una población que ha ido en aumento. Consecuencia: no hay trabajo para todos. Una población acostumbrada al dinero que ahora no lo puede conseguir es presa fácil para este tipo de desórdenes.

-          La alimentación ha ido empeorando notablemente en los últimos años. El pescado escasea. Esto es particularmente grave para una población que tenía el pescado como su principal fuente de proteínas. La potente contaminación y el aumento poblacional están en la base de esta escasez. 

Mientras no se de solución a este problema de desesperación que gritan los cuerpos más vulnerables e indefensos nos seguiremos encontrando con este tipo de situaciones. Privatizar e individualizar el problema es la mejor forma de desenfocarlo. Con un paro desigual en las cuencas amazónicas y un Estado que convoca a conversaciones que no llegan a ningún lado tenemos garantizados más adolescentes, sobre todo mujeres, en crisis: cuerpos que hablan. Es preciso leer Mc 5, 1-20 como un texto que nos puede inspirar.

martes, 11 de septiembre de 2018

SOBRE LA HIDROVÍA AMAZÓNICA: más allá del solipsismo…


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas


Una vez que hemos colocado a la purahua como la realidad, es conveniente que sigamos avanzando en la propuesta. Esta nota, por tanto, es un complemento de la anterior[1]. Digamos que es la secuencia lógica en lo que estamos pensando sobre la purahua. Hablar de la purahua puede acarrear pensarla como una “alteridad radical”. Y ciertamente, es una alteridad. Pero si deslizamos el plano hacia la absoluta radicalidad nos encontramos con el solipsismo, no hay conversación posible, y la inconmensurabilidad, no hay posibilidad de medida, ni de comparación. Teniendo en mente estas dos objeciones es que avanzamos en nuestra propuesta para continuar pensando.

© Miguel Angel Cadenas 2012, el arco iris-purahua sobre el río Marañón

Dado que hemos identificado la “realidad” como un asunto de extrema importancia, conviene que precisemos algunos matices que nos parecen necesarios. Descartar la purahua como una creencia, y colocarla en el plano de la realidad, nos lleva a situarnos en lo que ha venido en llamarse el “giro ontológico”, un desplazamiento que se ha realizado en los últimos años y que se pregunta sobre la “realidad”. Este asunto nos parece de gran envergadura y, sobre todo, de gran actualidad.

En el tema de la hidrovía amazónica que nos ocupa, definir la “realidad” es un asunto de suma complejidad. Sin embargo, nos parece necesario realizar el esfuerzo si es que, en verdad, deseamos llegar a comprendernos. Afirmar que la “purahua” es real no significa todavía gran cosa. Hay que precisar lo que entendemos por realidad.

En primer lugar, que la purahua sea real no significa que sea una esencia. Dado su carácter transformativo, las cosmologías indígenas son todo menos esencialistas. En kukama, por ejemplo, no existe un término para “ser” ni “estar”, sino que hay múltiples palabras: ser largo, ipuku; ser bravo, uyaru; ser bajo, turu…; estar cerca, amutsewe; estar encendido, tsene; estar nublado, tsawe… Tomar la purahua como una esencia, además de no corresponder al pensamiento indígena, implica situarse fuera del tiempo y de la historia. Pero, sobre todo, nos sitúa en el laberinto de la inconmensurabilidad. De ahí que hoy en día se prefiera abordar la realidad no tanto desde la esencia sino metodológicamente: a qué nos referimos cuando utilizamos la palabra “realidad”. De hecho, tanto occidentales como indígenas, apelamos a la “realidad”. Sólo que “realidad” es un concepto equívoco y sólo podemos llegar a “controlar esa equivocidad”. Para los occidentales la realidad está conformada por protones…; y para los indígenas, la realidad es la purahua. Por tanto, es necesario que digamos qué comprendemos por “realidad”.

La conversación, en nuestra opinión, no es tanto si la realidad está constituida por protones… o por la purahua. Llevado el diálogo en estos términos se vuelve inconmensurable. Pero no todas las puertas permanecen cerradas. Podemos encontrar una salida preguntando por posibles puntos de contacto entre una realidad compuesta de protones… y/o sostenida por la purahua. A nosotros nos parece que, en tiempos de cambio climático, una posible salida, pudiera consistir en mantener el planeta en las mejores circunstancias posibles para las siguientes generaciones. La percepción del planeta como un “ser vivo” sería un posible contacto con otro “ser vivo” como la purahua. Acá hay toda una línea de conversación interesante, que merece la pena explorarse. No se trata únicamente de comparar ontologías, sino que la comparación ya es una ontología. En este sentido conjuramos la apoliticidad que algunos le atribuyen al “giro ontológico”, y convertimos la política en “cosmopolítica”: una política donde intervienen todos los seres del cosmos. Por ejemplo, la purahua hizo que los jueces sentenciaran la obligación de la consulta previa al Estado peruano.

© Manolo Berjón 2014, el arco iris-purahua sobre el río Marañón


Si la purahua no es una esencia, entonces, ¿qué es? Una pregunta como la anterior todavía depende de una ontología occidental. Ya hemos dicho que en kukama no existen los términos “ser” y “estar”. Más conveniente que preguntar por el “ser” nos parece rastrear el “llegar a ser con”. Va más allá de la pura relación. En la relación se produce un devenir, un “llegar a ser con”. Esta tendencia es la que nos parece sugerente. Pues bien, para el caso de la purahua el “llegar a ser con” implica que la purahua es el fundamento de la realidad del pueblo kukama. Pero, si las personas nos comportamos mal, por exceso de ruido, por cavar el río (dragado)…, la purahua se retira y el río se seca. Cuando el mal se hace insoportable el mundo se voltea: los seres que hay debajo del agua pasan a este mundo y nosotros nos introducimos dentro del agua. Y comienza una nueva era, hasta que el mundo se va maleando y de nuevo surge otra volteada del mundo. Este “llegar a ser con” no significa que la purahua depende de la creencia de la gente. Ya hemos dejado en claro en la nota anterior que la purahua no es una creencia, sino que es la misma realidad.

La conversación también es otro término cargado occidentalmente. Con el método de “equivocación controlada” nos conviene tener en cuenta a qué nos referimos tanto los occidentales como los indígenas cuando hablamos de dialogar, conversar… Sólo controlando la equivocidad podemos encontrar un camino de comprensión mutua (si es que se tratara de comprendernos). Las ideologías del lenguaje de los idiomas occidentales e indígenas son muy diferentes[2]. Reflexiones similares se pueden realizar en torno al lote 116 o cualquier tema donde estén involucrados pueblos indígenas, teniendo en cuenta la especificidad de cada pueblo indígena y huyendo de la homogeneización. Comprender estas situaciones desde la interculturalidad implica aceptar este tipo de realidades como creencias, algo que hemos desechado en estas notas. No se trata de interculturalidad, sino de un giro ontológico. Estas batallas ontológicas han sido caracterizadas como una guerra de guerrillas. Es suficiente por hoy.

martes, 21 de agosto de 2018

SOBRE LA HIDROVÍA AMAZÓNICA: OTRA MIRADA




Seguimos los acontecimientos entre pueblos indígenas, Estado y ONGs en torno a la hidrovía amazónica con expectación. Hemos preferido permanecer en segundo plano[1]. El hecho de situarnos en la retaguardia no significa que nos hayamos desinteresado del tema. Al contrario. Esta etapa pareciera que está en manos de técnicos, algo que nosotros no somos. Pero nos parece el momento oportuno para intervenir con dos argumentos: uno primero más común, sobre el momento neoliberal actual; y otro que no hemos visto expuesto, sobre la controversia entre creencia y realidad.

© Manolo Berjón, 2010


El más común es que el neoliberalismo imperante acepta y promueve de buen grado el multiculturalismo: hay muchas culturas, todas respetables, y debemos comprendernos entre todos. El neoliberalismo es la progresión geométrica del liberalismo. El liberalismo promovía la igualdad, de ahí la necesidad de la incorporación de los indígenas a la nación: enseñanza de las lenguas nacionales en detrimento de las autóctonas, salud occidental, mestizaje… En esta etapa neoliberal ya no se promueve la igualdad, sino que se potencia la diversidad. Lo único que pide el liberalismo es libertad para el capital, individuos y territorios libres para poder actuar. Ahora el Estado promueve la educación intercultural e incluso la salud intercultural, pero los territorios tienen que estar accesibles a las inversiones. El Estado, en esta tesitura neoliberal, promueve la titulación de comunidades, siempre y cuando sea comunidad por comunidad, fragmentando los territorios. El desafío lo están planteando los pueblos jíbaro (wampis, awajun, candoshi) que exigen “territorio integral”. Son la punta de lanza del movimiento indígena, el resto de pueblos están rezagados.

El Estado, en esta etapa neoliberal, convoca a las organizaciones indígenas para “consulta previa”. Ya se ha escrito mucho sobre este tema. Nuestro aporte será pequeño, esperemos que sea significativo. Y este es nuestro segundo punto. Nos parece que la consulta está viciada de raíz. El problema, tal como nosotros lo percibimos, no es la consulta en sí misma, que deja muchísimo que desear, sino sobre “la realidad”. Este es el verdadero problema. ¿Qué es “la realidad”?

Para los occidentales, tanto Estado como miembros de ONGs, la realidad es lo que puede ser explicado científicamente. Nos movemos en el terreno del naturalismo. Este “modo de identificación” no es cuestionable para los occidentales, aunque puede ser matizado: hay quienes consideran la ciencia como la única explicación sobre la realidad y otros consideramos que hay situaciones que la ciencia no puede explicar, como el amor… Más allá de las disputas dentro de este modo de identificación, nadie en su sano juicio occidental lo cuestiona. Nosotros también lo aceptamos. Aunque en nuestro caso abogamos por un naturalismo abierto a la trascendencia. Como este no es el caso ahora, avanzamos. Los indígenas se mueven en otro “modo de identificación”. Para los indígenas la ciencia no explica la realidad o, al menos, no toda la realidad. En el mundo hay espíritus (algo que la ciencia no puede comprobar ni desmentir).

En nuestra opinión, lo que sucede con la hidrovía es precisamente este choque de “modos de identificación”: naturalista para el Estado y las ONG, animista para los indígenas. Veamos. La purahua es un ser que habita los ríos. Para los kukama la purahua es una gran boa que mantiene el río. Cuando la purahua está presente hay abundante agua. Si la purahua se retira, porque hay mucho ruido, porque cavan (dragan) el río…, el caudal del mismo disminuye, con el consiguiente peligro de que se seque.

El asunto, en nuestra opinión, se encuentra aquí. ¿Cómo pensar la purahua? Para el “modo de identificación naturalista” la purahua es un espíritu. Por tanto, una creencia. No es necesario que yo lo crea, es una creencia que poseen los indígenas. Puede ser una creencia verdadera o errónea. En todo caso, es merecedora de respeto, siempre y cuando se mantenga al interior del pueblo indígena. En la esfera pública multicultural no se habla de creencias, eso pertenece a la esfera privada del grupo. En la esfera pública tenemos que ponernos de acuerdo entre todos. Puedo respetar tu creencia, pero necesitamos “argumentos racionales” para poder conversar y llegar a acuerdos. Mientras los indígenas unen razón y emoción, ambas asentadas en el corazón, para los occidentales se produce una escisión entre razón y emoción.

Al respecto es interesante la incorporación de cuatro sabios indígenas en la etapa actual de conversación entre el Estado y los pueblos indígenas sobre la hidrovía. Se les permite hablar, faltaba más, para eso somos un Estado neoliberal multicultural. Pero sus aportes entran dentro de las opiniones, de las creencias. Muy respetables, pero creencias particulares. El Estado multicultural velará para que todos tengan igualdad de oportunidades y no se imponga una creencia a toda la población. En cuestión de creencias, el mercado está abierto, y el “individuo” elige las más convenientes para sí.

Ahora bien, los indígenas consideran que la purahua no es una creencia, es parte de la realidad, “es la realidad”. La purahua, para los indígenas, no depende de que yo crea en ella. La purahua existe porque es el fundamento de la realidad. De igual manera que los protones, neutrones… existen, con independencia de que yo los acepte o no.

Si nuestro argumento es correcto, entonces percibimos dos estrategias diferentes. Para los occidentales, la purahua es una creencia particular de los indígenas, muy respetable, pero creencia. Por tanto, queda dentro del ámbito privado. Para los indígenas, la purahua es la realidad misma. Y sobre la realidad no se negocia. Este asunto nos parece el verdadero nudo gordiano.

Tenemos la sensación que las ONGs, que han avanzado muchos y preciosos conocimientos técnicos, no están aportando nada al debate de fondo. Continúa siendo un diálogo entre occidentales, donde los indígenas quedan “aparcados en sus creencias”. Mientras que, a nuestro parecer, lo que se dilucida no son creencias, sino cómo está configurada la realidad. Para los indígenas la purahua forma parte de la realidad. Para los occidentales la realidad es explicada únicamente por la ciencia. Y la ciencia no puede decir nada sobre la purahua.

Mucho nos tememos que se está produciendo una “colonialidad del saber”. El Estado neoliberal multicultural impone un modo de ver la realidad a sus ciudadanos indígenas. El Estado no puede estar cooptado por una única manera de ver la realidad: el naturalismo. Imponer el naturalismo es un modo de “colonialidad del saber”. El debate, a nuestro parecer, no es únicamente sobre los argumentos científicos de la hidrovía, como se está llevando a cabo en estos momentos. Por supuesto, los debates científicos nos parecen muy interesantes y oportunos. El debate real, el que no se está escuchando, es sobre la configuración de la realidad. Y en esto, podemos aprender mucho de los indígenas.

Para concluir, en tiempos de cambio climático es necesario debatir con argumentos científicos. El principio precautorio nos indica que ahora no tenemos los conocimientos técnicos suficientes para saber los verdaderos impactos de la hidrovía. Por tanto, es preferible esperar, por precaución. Pero iremos más allá, no es suficiente. ¿No son estos tiempos de cambio climático propicios para explorar otros modos de identificación más allá del naturalismo? ¿Pueden los sistemas animistas aportar elementos que ayuden a la preservación del planeta? En nuestra opinión: sí. Esto es lo que nos parece estar planeando sobre la hidrovía, una conversación que no se está permitiendo producir, un debate sobre modos de identificación, sobre ontologías.



[1] Quien desee puede ver alguno de nuestros post desde abril 2014, aunque nuestro acompañamiento a las organizaciones indígenas sobre este punto data de varios años antes: https://revistaideele.com/ideele/content/hidrov%C3%ADa-amaz%C3%B3nica-aproximaci%C3%B3n-desde-un-mito-kukama; y, entre otros, los post incluidos en https://lacanoavarada.lamula.pe/

martes, 13 de marzo de 2018

BABEL. Sobre un videoclip indígena.

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

Estudiantes en la ciudad de Iquitos, integrantes de 7 pueblos indígenas, se han unido para brindarnos un bello videoclip: awajun, wampís, kandozi, kichwa, kukama, tikuna y shawi. Pueblos indígenas que enfrentan diversas problemáticas y que afrontan el presente y el futuro de manera diversa. Como buenos amazónicos expresan la pluralidad. Se puede percibir en los ritmos, letras, tonos… diferentes.



Algunos de estos pueblos han tenido disputas graves en el pasado. Son muy conocidas las existentes entre los awajun y los shawi, por poner un único caso. Pero también han tenido relaciones comerciales ancestrales. El curare tikuna ha sido muy apreciado y ha viajado muy lejos en el intercambio comercial con otros pueblos. La kichwanización de la selva es un proceso anterior a la llegada de los españoles. Probablemente el kichwa sirvió como vehículo de comunicación de diversos pueblos, sobre todo záparo, que adoptaron el kichwa como una forma de entendimiento. Los kukama habitan en tres países diferentes: Perú, Colombia y Brasil, fruto de la dispersión del caucho. Se están produciendo las primeras redes entre los kukama de los tres países. La propuesta del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis y el Gobierno Autónomo del Pueblo Kandozi nos parecen dos de las propuestas más interesantes de lo que está aconteciendo ahora en los pueblos indígenas. Si las propuestas de los wampis y kandozi salen adelante nos llevarán a una configuración del Estado diferente a como la conocemos ahora.

Los jóvenes de estos pueblos se enfrentan de modo diverso a los desafíos que tienen sus propios pueblos. La penetración de carreteras en la selva, el eje petrolero formado por los pozos petroleros en la frontera Perú-Ecuador con el obsoleto oleoducto nor-peruano, la línea de transmisión eléctrica Moyobamba-Iquitos, las represas proyectadas sobre el Marañón y la hidrovía amazónica son algunas de las amenazas que enfrentan estos pueblos. En el fondo está la expansión del capitalismo en la amazonía, con una segunda fase neo-extractivista, siguiendo las huellas de la infausta época del caucho en la primera fase del capitalismo.

Es un motivo de esperanza que, unos jóvenes indígenas cursando sus estudios superiores en la ciudad de Iquitos, se reúnan para realizar este videoclip. Muy probablemente estos mismos jóvenes, con sus títulos en mano, puedan representar a sus propios pueblos en un futuro no muy lejano. Probablemente estamos asistiendo a la capacitación de una nueva dirigencia indígena con títulos académicos. Falta mucho por una educación intercultural, no solo para los indígenas, también para los que se creen más blancos. Estos muchachos actuales incorporarán a sus saberes los conocimientos tradicionales a los que sumarán los conocimientos adquiridos en la ciudad para converger en una expresión indígena diferente.

Es motivo de alegría que utilicen sus lenguas indígenas como vehículo de comunicación.  Es de gran valor enriquecer el espacio público con las lenguas indígenas. Siempre y cuando los que no hablamos estas lenguas amazónicas no las reduzcamos a una estética multicultural. Eso implica, mejores condiciones de vida para los pueblos indígenas y apoyo concreto para las personas. Las proyectadas carreteras sobre Loreto, además de suponer un despojo de recursos naturales, supondrá un golpe muy duro para los hablantes de lenguas indígenas que verán sus territorios ocupados por todo tipo de extraños. Proteger a las lenguas implica proteger a los hablantes. Pero, al día de hoy, no se puede proteger a nadie sin su participación, consentimiento y delineación de políticas que le incumben.

Quisiéramos anotar, aunque sea de pasada, la importancia de las cosmologías para los pueblos indígenas. La ubicuidad de la boa en el videoclip es deliberada, con ramificaciones que van desde la creación de los ríos hasta la estética. Los bosques, la lupuna, las ranas, las aves, la flecha… forman parte de este bello e intrincado mundo indígena. En definitiva, los ríos amazónicos no son “carreteras de agua” como nos quieren vender los promotores de la hidrovía amazónica. El agua dulce ya se ha convertido en uno de los grandes temas del mundo actual. La contaminación, el dragado de los ríos, la deforestación… son tiros en el propio pie (cuando no en el propio corazón). En estas circunstancias cantar a la boa tiene un fuerte componente alternativo.

La frescura propia del videoclip y de los jóvenes que participan es la mejor garantía de la cantidad de personas que desean una vida como gente conforme a sus propias trayectorias. Lo peor que nos puede suceder es que este videoclip se estrelle contra el “techo de cristal” de un cierto público, los de siempre, y nos quedemos atrapados en él. Les invitamos, por tanto, a escuchar, difundir y disfrutar de Babel. Haría bien el Estado peruano de potenciar este tipo de eventos. Y, por cierto, el Ministerio de Cultura debería gestionar que exposiciones de pintores amazónicos pueden llegar a la ciudad de Iquitos. Se conoce más y mejor a los pintores amazónicos en Lima que en Iquitos.

Sirvan estas pocas palabras para responder a la petición de un amigo.


Post Data:

En el coloquio posterior a la presentación del videoclip varias personas preguntaron porqué los jóvenes utilizan ropa occidental en lugar de la ropa tradicional. Dejemos constancia en una breve respuesta: si los blancos actuales ya no vestimos como nuestros abuelos, ¿por qué no lo podrían hacer los indígenas? No hay ningún motivo para ello. Segundo, una característica amazónica fundamental es la “apropiación de lo extraño”. Utilizar ropa occidental por parte de los indígenas va más allá de cubrir el cuerpo, implica también y, sobre todo, querer apropiarse de los conocimientos de los blancos a través de la ropa de los blancos.
Gracias a la REPAM (Red Eclesial Panamazónica), un organismo de la iglesia católica en la Panamazonía y al Instituto Chaikuni por el aporte económico para la realización del videoclip. Gracias también a OEPIAP (Organización de Estudiantes de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Peruana) por su participación. Pero, sobre todo, gracias a radio Ucamara, una radio de la iglesia católica especializada en acompañamiento al pueblo kukama.


Pueden ver el videoclip Babel en las siguientes direcciones:
-          Subtitulado en castellano: https://www.youtube.com/watch?v=wC_KOxHHPhE
-          Subtitulado en inglés: https://www.youtube.com/watch?v=pZWVfYM-tYg

-          Subtitulado en portugués: https://www.youtube.com/watch?v=EUb6eRcScEw

jueves, 22 de febrero de 2018

EN LA TRASTIENDA. Nuevas conversaciones del “grupo de Saramurillo” con el gobierno peruano.

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

Los días 19 y 20 de febrero de 2018 se desarrolló una reunión de representantes de las 5 cuencas, los mismos que firmaron los “acuerdos de Saramurillo” en diciembre de 2016, con el gobierno peruano en Nauta, provincia de Loreto. Bajaron un buen grupo de indígenas de la provincia de Loreto para tal reunión. Finalizaron firmando un documento donde básicamente se pusieron plazos y presupuesto y se delimitó quién es responsable de ejecutarlo por parte del estado. Vendría a ser como una acotación al acta firmada en Saramurillo el 2016. Un éxito para los pueblos indígenas, pero ha pasado un año en vano. Un triunfo para el gobierno que puede presentar un “conflicto resuelto” (por esta vez, hasta la próxima), estampado con la firma de Mercedes Araoz, primera ministra. Pero, ¿qué hay en la trastienda? Esta nota tratará de arrojar un poco de luz sobre esa zona oscura.

Foto: Juan Carlos Ruiz

En 1921 la Compañía Standard Oil obtuvo una concesión de 25.000 Km2 en la Amazonía ecuatoriana. Para 1937 la Shell se hace con 10 millones de hectáreas, más de la mitad de la región amazónica de aquella época, desplazando a Standard Oil. Esta última se alía con el gobierno peruano y las tensiones terminan por desencadenar la guerra de 1941 por los límites entre ambos países.

En 1941 el P. Avencio Villarejo hace un viaje misional por el Alto Corrientes. Le llaman la atención unos “estratos raros”. Relató esta experiencia en su libro “Así es la selva”. En 1956 un ingeniero norteamericano vino a comprobar esos “estratos raros” narrados por el P. Avencio. En 1971 empezó a brotar petróleo en el pozo Corrientes X1.

El petróleo se convierte en una estrategia de “ocupación del espacio” a ambos lados de la frontera. Esto tiene su importancia, porque implica que la protección de la frontera es prioritaria para el estado-nación. Eso vendría a demostrar el poco interés en temas medioambientales y de protección de pueblos indígenas. Estos, más bien, son un estorbo. Sólo cuando los indígenas protestan se conversa con ellos. Pero sin ningún plan de por medio. El único objetivo es calmarles para que todo siga igual. De hecho, propuestas como la creación de una Comisión de la Verdad o el cambio de modelo energético pasan desapercibidas, a pesar de estar en el acta de Saramurillo de 2016.

Si nuestra hipótesis es cierta, nos atrevemos a señalar que es lo que está detrás de las leyes ambientales débiles que, para mayor desgracia, no se cumplen. Añadiríamos un par de notas más. La primera es que no importa el precio del petróleo, hay que dar garantías a las compañías para que exploten el petróleo porque es una forma de ocupación del espacio y de cuidado de la frontera. Segundo, no importa el verdadero estado del oleoducto, se necesita para poner el petróleo de la selva en la costa peruana. Modernizar el oleoducto implicará un aumento del gasto de producción del barril. Eso hay que compensarlo con exoneraciones y otros implementos legales que permitan a las compañías ocupar el territorio.

Es decir, un Estado penetrado por compañías petroleras que hacen lobby para que las leyes sean débiles. Leyes que, además, no se cumplen porque existe un objetivo oculto: ocupación territorial cercano a la frontera. De ahí que los volúmenes ridículos de hidrocarburos no impidan su extracción. Esto obliga al estado-nación a ofrecer todo tipo de facilidades a las compañías petroleras. Hablar de frontera es nombrar los intereses de otro grupo prioritario en el estado-nación: el ejército.

El siguiente paso en la ocupación del territorio es obvio: una carretera. La proyectada carretera de Iquitos a Saramiriza es un parte. De un lado, conecta a Iquitos con la costa, algo que es querido por la población loretana, pero que causará impactos impredecibles y desastrosos en cuanto extracción de recursos naturales y penetración del narcotráfico. Por otra parte, esta carretera es tan solo la mitad de la misma. De Iquitos se va a la comunidad nativa de 12 de octubre, en el alto Tigre y de ahí ya hay una carretera construida por los petroleros hasta Andoas, en el alto Pastaza.

Esta carretera Andoas (alto Pastaza) – 12 de octubre (alto Tigre) se proyecta hasta Güeppí (alto Putumayo), atravesando el alto Napo. Es decir, tenemos una carretera que circula paralela a la frontera ecuatoriana. De esta manera se vuelve a ocupar el espacio. Ahora con una carretera. De nuevo: extracción de recursos naturales y ocupación de territorios indígenas con todo lo que esto conlleva. Una de sus consecuencias, no la menor, será la lenta extinción de las lenguas indígenas.

Para concluir, el estado-nación (blanco, por supuesto) impone sus criterios, intereses y negocios sobre los pueblos indígenas. Estos últimos son un estorbo para los verdaderos intereses del estado-nación, que acepta conversar con ellos siempre y cuando no hagan problemas y permitan continuar al estado-nación con su proyecto. Es preciso recordar que el estado-nación está penetrado por el capitalismo: símbolos como el dinero y las imágenes no necesitan pasaporte.

Post Data: el día 19 hubo una reunión en Iquitos sobre la hidrovía amazónica y el 20 esta misma reunión se desarrolló en Nauta. Es interesante cómo el estado hace coincidir estas dos reuniones (hidrovía y 5 cuencas). No hay interés en los pueblos indígenas, tan solo que no den problemas para que el estado-nación pueda seguir con sus políticas de ocupación del espacio. La hidrovía supone dragar varios puntos en grandes ríos amazónicos que modificarán la pesca, la sociedad y hasta las cosmologías indígenas. Tenemos un sándwich: por un lado, la hidrovía; por otro, el eje petrolero y las carreteras. Habría que añadir la línea de transmisión Moyobamba-Iquitos y las represas proyectadas en el Marañón. En el medio, multitud de pueblos indígenas que están siendo agredidos en su territorio. La acumulación de los impactos es superior a la suma de cada uno de los mismos.

Post Data 2: habría que complementar esta nota con la visión de los pueblos indígenas, ellos no son una tabula rasa. Pero será en otro momento.

lunes, 12 de febrero de 2018

EL IMPERIO EN DOS DICCIONARIOS KUKAMA

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas


Vivimos inmersos en el mundo, no somos ángeles ni estrellas. Formamos parte de nuestra sociedad y somos modelados por ella, al tiempo que también tenemos capacidad para modificarla (unos más que otros, por supuesto). Por mucho que nos empeñemos en ser críticos, y apelamos a la crítica como capacidad de discernimiento, siempre se nos cuelan, queramos o no, algunos sapos. A todos, también a estos escribientes, que no pretenden, ni pueden, estar exentos de ideología.



Tenemos dos excelentes diccionarios en kukama.
- 
         ESPINOSA, Lucas (1989), Breve diccionario analítico castellano-tupí del Perú. Sección Cocama, Ediciones CETA, Iquitos.

-          VALLEJOS YOPÁN, Rosa & AMÍAS MURAYARI, Rosa (2015), Diccionario kukama-kukamiria * castellano, AIDESEP/ISEPL-FORMABIAP, Iquitos.



Lucas Julián Espinosa Pérez fue un sacerdote agustino español (1895 – 1975) que llegó de misionero a la selva peruana en 1920 y regresó a España en setiembre de 1934, permaneciendo en la península hasta febrero de 1936. En marzo de 1936 regresa a Iquitos. El 20 de julio de 1938 fue expulsado por el gobierno peruano junto a otros dos compañeros más. Gran parte del tiempo que pasó en la selva lo dedicó al pueblo kukama, siendo el párroco más insigne de todos los que han pasado por la ciudad de Nauta. Murió en Bilbao el 28 de febrero de 1975.

El diccionario al que hacemos referencia se publicó después de su muerte, pero el material recogido pertenece, básicamente, a las décadas de 1920-1930. Es el primer diccionario kukama-castellano del que tenemos conocimiento. El autor era autodidacta y es fruto de su labor como misionero. La debilidad de este diccionario consiste en utilizar las categorías propias de la gramática greco-latina, fruto de la formación sacerdotal de la época, para comprender el idioma kukama. Siendo conscientes de este sesgo, su diccionario continúa siendo de gran utilidad. En las décadas de 1920-1930 el idioma kukama estaba plenamente vigente.

El segundo diccionario es una coautoría entre Rosa Vallejos Yopán, una lingüista peruana afincada en USA, en la universidad de Nuevo Mexico, y una indígena kukama de la comunidad de Dos de Mayo en el distrito de Nauta. Ambas han colaborado con FORMABIAP (Programa de Formación de Maestros Bilingues de la Amazonía Peruana), un organismo dependiente de AIDESEP (Asociación Indígena de la Selva Peruana) en colaboración con el ISEP (Instituto Superior de Educación Pública de Loreto). Es el primer diccionario elaborado con los criterios propios de la lingüística moderna. Este es su gran acierto y, sin duda, una contribución de gran valor para el pueblo kukama. Una herramienta con un gran potencial intercultural, en un país que está necesitado de la misma.

El primer diccionario está organizado en castellano. Una primera reflexión apunta a la utilización de hispanohablantes interesados en el idioma kukama. Es pensado como un clásico instrumento para la evangelización. El segundo diccionario, en cambio, está organizado en kukama, en un momento en que el idioma kukama ha pasado a ser una lengua minoritaria, incluso en los propios kukama. La revitalización del idioma kukama es uno de sus objetivos. Está pensado para todo público, pero fundamentalmente se beneficiarán del mismo los alumnos del FORMABIAP en su vertiente kukama.

Es fácil de percibir la ideología detrás del diccionario de Lucas Espinosa: la evangelización del pueblo kukama. Eso no le resta valor. A nuestro parecer, redimensiona el diccionario en su contexto. En cambio, el segundo diccionario es más difícil de percibir la ideología, porque pertenece a los tiempos actuales, en los cuales también nosotros estamos inmersos. Y no es tan sencillo detectar la ideología que hay detrás. Sin embargo, buscaremos un ejemplo para demostrar nuestra pretensión.

Emete: haber, existir. Emete tsa yawara uyaruntsuri. ‘Yo tuve un perro bravo’. (Lit. Existía mi perro, era bravo).

‘Emete’, en kukama, no está unido a la posesión. Sin embargo, en la traducción aparece el verbo ‘tener’, que para los idiomas europeos, también en inglés, está vinculado a la posesión.

Para ser justos habría que estudiar el término kukama ‘yara’, dueño. Este tema del ‘dominio’ es uno de los grandes aportes de los pueblos amazónicos. En kukama, ‘yara’ puede significar ‘hacer X’, si es sufijo de un nombre, o ‘dueño de X’ si está separado. ‘Yara’ es la forma tradicional de expresar el dominio, que posee características propias en la amazonía y difiere del concepto de posesión de los idiomas europeos en época capitalista. En un artículo más académico, que esperamos publicar próximamente, distinguimos entre ‘dueño’ y ‘propietario’.

De acá concluimos que la posesión, una experiencia fundamental en el capitalismo y su versión materialista, se cuela a la hora de traducir una experiencia del mundo indígena en los idiomas europeos. La colonialidad del saber hace su trabajo. Si no se extrema el cuidado, puede invadir los idiomas indígenas con esta nueva ideología.

Dicho de otra manera, si el diccionario de Lucas Espinosa peca de pensar el idioma kukama bajo las categorías de la gramática greco-latina, el diccionario de Rosa Vallejos y Rosa Amías no puede sortear la presión capitalista de la posesión. El diccionario de Espinosa cae bajo las garras del imperio español con su modelo de gramática greco-latina y el diccionario de Rosa Vallejos y Rosa Amías bajo la globalización actual, con sabor a imperio americano.

La interculturalidad no es, principalmente, estética. Aunque la estética tenga su parte. Vemos en el ejemplo anterior la dificultad de una práctica intercultural porque hay problemas de fondo que pueden pasarnos desapercibidos. La contemporaneidad nos puede hacer ciegos a determinados sesgos. Eso no es algo necesariamente negativo, es la condición humana en sí misma. Lo cual no excluye que permanezcamos lo más atentos posible a los condicionamientos a los que todos estamos expuestos.

Nos ha sido de gran utilidad:
-          HÖRL, B.C. (2015), Possession and Personhood. Effects of ontological differences on linguistic possessive constructions. A thesis submitted in partial fulfilment of the degree of MA Language and Communication, Leiden University Centre for Linguistic, Universiteit Leiden, en https://openaccess.leidenuniv.nl/bitstream/handle/1887/35010/MA_thesis_hoerl-FINAL.pdf?sequence=1