viernes, 29 de diciembre de 2017

LOS “INIMAGINABLES” EN EL MOVIMIENTO INDÍGENA. Una nota previa a la llegada del Papa Francisco

Iquitos, 29 diciembre 2017

Manolo Berjón 
Miguel Angel Cadenas


El final de año es un tiempo propicio para hacer balances y resúmenes. Lo nuestro no va en esta línea, pero sí trazaremos una flecha de lo que nos parece más interesante del movimiento indígena actual. Para poder comprender el presente nos remontamos unos años atrás. Sin duda, las dos leyes indígenas internacionales tienen un rol preponderante: El Convenio 169 OIT (1989) y la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007).

Archivo Fotográfico: IIDS


Nos situamos en Perú. El año 2011, el Pueblo Achuar del Pastaza, representado en la FENAP (Federación de la Nación Achuar del Perú), inició un procedimiento administrativo, ante el Gobierno Regional de Loreto, para ser reconocido como tal y exigió la titulación de su territorio integral. Estas gestiones no dieron resultado. El 8 de abril de 2015 la FENAP interpone una acción de amparo contra el Gobierno Regional de Loreto, Perupetro S.A. y Ministerio de Cultura del Perú. El 20 de diciembre de 2017 el Segundo Juzgado Civil de Iquitos emite la Resolución número noventa y tres, donde se insta a proceder “a la titulación [del territorio integral] del Pueblo Achuar constituidos en la Federación del Pueblo Achuar”[1].

El 29 de junio de 2014, en la denominada “Declaración de Pucallpa”[2] se declara “el territorio integral ancestral de los pueblos indígenas, originarios y autónomos pano, arawak y otros”, asumiendo “la defensa del derecho a la vida plena de los pueblos indígenas, orientado a asegurar la intangibilidad y el respeto de los territorios ancestrales de los pueblos originarios”.
El 29 de noviembre de 2015 en la comunidad nativa de Soledad se decreta la Ordenanza N° 001-2015-GTANW_CCNN Soledad, rio Kanus, donde se establece el Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis[3].

Estas tendencias nos parecen las más dinámicas del movimiento indígena actual en la Amazonía peruana. Eran inimaginables hace 30 años y ahora son realidades. Consideramos que abrirán nuevas puertas a otras organizaciones y federaciones indígenas. Se puede percibir claramente la utilización de las herramientas políticas y jurídicas necesarias para conseguir derechos ancestrales. Lejos de la violencia, estas organizaciones han utilizado la reglamentación en vigor para conseguir sus derechos. Estas tendencias, a nuestro parecer, modificarán el panorama político en Perú en los próximos años. Estaremos atentos a cómo se irán desarrollando.

El territorio y la autonomía son dos de los derechos reclamados por estos pueblos indígenas. Consideramos que tienen una gran relevancia en el momento actual los planteamientos que han llevado a estos pueblos indígenas a reclamar sus derechos. Sin embargo, nos parece que una parte importante de los pueblos indígenas habitan las ciudades. Acá entramos en un terreno difícil. La ciudad modifica las costumbres de sus habitantes. El manejo del tiempo y del espacio se transforman. Si a esto sumamos que hay generaciones enteras que habitan en la ciudad, es fácil de comprender que las demandas que sostienen serán diferentes.

Puede que el derecho al territorio, en estos indígenas urbanos, no sea central. Lo cual no impide que tengan otras demandas. El acceso a la salud, el transporte, el trabajo… serán nuevas realidades. Llegan a la ciudad buscando mejores condiciones de vida, que no siempre consiguen. Suelen realizar los trabajos más peligrosos, con peores horarios, las condiciones laborales más desventajosas y remuneraciones más pequeñas: cargueros en los puertos, vigilantes, motocarristas, cuidadoras de ancianos y niños, limpieza… Habitan en los espacios urbanos con menos servicios (agua, desagüe, recojo de basura…), los centros educativos, donde se matriculan sus hijos, tienen la peor infraestructura y la atención en salud refleja barreras culturales clave, como el manejo del cuerpo, donde una operación que corta el cuerpo o una transfusión de sangre se convierten en asuntos delicados que no siempre son comprendidos por los trabajadores de salud.

Ahora hablan el “castellano loretano” (en la ciudad de Iquitos, nos referimos), aunque las construcciones de la frase suelen reflejar construcciones en idiomas indígenas, las cosmologías son indígenas y los sueños continúan cumpliendo un rol preponderante. Tienen que vérselas con la discriminación y suelen hacer colas interminables para acceder a los servicios públicos. Son estos indígenas urbanos, si toman conciencia de su etnicidad, los que plantearán nuevos desafíos al Estado con derechos que hoy por hoy existen, pero no son reivindicados.

Dentro de poco llegará el papa Francisco al Perú y tendrá un encuentro con pueblos indígenas en Puerto Maldonado. Estaremos atentos a sus gestos y sus discursos. Nos encantaría que también hiciera referencia a los derechos de estos indígenas urbanos, que todavía permanecen "inimaginables" para muchas personas, pero que pueden llegar a convertirse en realidades.

martes, 7 de noviembre de 2017

UN DIÁLOGO SOBRE LA MISIÓN ENTRE COMPAÑEROS. Lo que nos ha provocado la excelente entrevista a Juan Bottasso

Cusco, 7 de noviembre de 2017

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

Estimado Robert Carrasco, OMI.

Hemos leído atentamente la entrevista que le has hecho a Juan Bottasso [https://eltrocheronaporuna.blogspot.pe/2017/10/dialogos-con-p-juan-bottasso-sdb.html]. Qué duda cabe que es un gran salesiano y que ha ayudado muchísimo a la iglesia con su inteligencia. De igual manera, la editorial Abya Yala ha abierto ventanas muy importantes en la investigación y en la iglesia.

Sería muy tedioso referirnos a toda la entrevista. Como es natural, compartimos algunas cosas y otras no tanto. Vaya por delante nuestro reconocimiento al P. Bolla, a quien conocimos en una reunión en Lima y nos regaló el NT en achuar, a quien estamos muy agradecidos. No tenemos ninguna duda que fue un hombre de Dios y que su vida nos debe interpelar. Con nuestro reconocimiento al P. Bolla queremos hacerlo extensivo a toda una generación de misioneros y misioneras que han entregado su vida de manera ejemplar. Dios los habrá recogido en sus benditas manos y seguirá bendiciendo a los que viven.

Un pequeño grupo de Animadores Cristianos, Nauta 2008

Sin embargo, queremos llamar la atención sobre tres aspectos. No necesariamente son abordados igual en la entrevista, pero a nosotros nos parecen oportunos. Digamos que no es una contestación a la excelente entrevista, lejos de nosotros, sino que este comentario se insertaría mejor en lo que la entrevista ha provocado en nosotros. La manera que encontramos para mantener una conversación a la distancia.

1.       La intuición de no imponer nada continúa siendo válida. La claridad de no dirigir escuelas, parroquias… sigue teniendo una gran vigencia. Pero eso no evita que uno deje de ser occidental (en el caso de muchos misioneros, y en el de quienes esto escriben). Vivir como un indígena más, comer como ellos, vestir como ellos, habitar como ellos… puede estar muy bien, pero no por eso dejamos de ser occidentales. De vez en cuando nos vamos de vacaciones, somos capaces de comprender a los occidentales que llegan (petroleras…) y tenemos medicinas occidentales si es preciso... Ya con las reducciones aprendimos que hay cosas que se nos escapan, e incluso no somos conscientes de ellas, como las epidemias… Evidentemente, no podemos imputar las epidemias a los primeros jesuitas (alguno de los últimos jesuitas ya era consciente), porque no estaba en el acervo cultural de la época. Pero sería trágico que hoy no lo tuviéramos presente. Por otro lado, debemos haber aprendido que hay cosas de las que hoy no somos conscientes que más adelante resultarán evidentes. Esto no es necesariamente una crítica, pero sí que debemos aguzar la inteligencia. Nos gustaría señalar que hoy en día un gran número de indígenas habitan en ciudades, esto debe suponer un gran desafío para la iglesia. Lamentablemente la mayoría de los cristianos no somos conscientes de este desafío que nos presentan los indígenas urbanos, muchos de ellos cristianos.


2.       El modelo de Charles de Foucauld para la selva, siendo un gran santo, no nos parece adecuado. En 1971 se reunieron un grupo de antropólogos en Barbados para hacer un análisis de la situación de los pueblos indígenas. En su declaración solicitaron una “moratoria misionera”. En 1972, en Lusaka (Zambia), un grupo de teólogos africanos solicitó otra “moratoria de la ayuda financiera” y “la venida de misioneros occidentales” hacia África. Es evidente el trasfondo colonial que denuncian ambos grupos. Pero han pasado los años, ahora son los indígenas los que piden a los antropólogos que se conviertan, si se quieren salvar. El desarrollo de lo que se denomina ‘antropología del cristianismo’ está en pleno auge, con aportes interesantes también en la amazonía. Hemos pasado de denunciar una “misión colonial” a preguntarnos por los motivos por los cuales los indígenas se han hecho cristianos en las diversas denominaciones. No vale cualquier tipo de evangelización, no defendemos eso. Pero el simple testimonio no es suficiente. Vaya por delante que hacemos nuestras muchas de las críticas de los decoloniales.


3.       Es muy productiva la referencia que hacía el P. Bolla a la relación dueño-huésped. Ahora bien, esta relación no es estática. En una publicación en marcha nosotros teorizamos sobre la relación dueño-mascota (patrón-peón…) y postulamos la reversibilidad de esta relación. Quien es dueño puede convertirse en huésped y viceversa. Por lo tanto, hay que seguir dando vueltas a esta intuición. Qué duda cabe que los misioneros no deberían convertirse en los dueños. La misión es de Dios, no de los misioneros.

Queremos poner dos ejemplos sobre la dificultad de evangelizar. Nos vamos a servir del pueblo Wari’ o Pakaa Nova, que habita en el estado de Rondônia (Brasil). Podríamos elegir otros pueblos, pero eso excedería esta breve nota. El primer ejemplo es nuclear para los (cristianos) occidentales y periférico para los (cristianos) Wari’; el segundo ejemplo es de vital importancia para los (cristianos) Wari’ y periférico para los (cristianos) occidentales. Los misioneros protestantes que han trabajado con los Wari’ han traducido la Biblia. [También el P. Bolla tradujo el NT al achuar]. Pero no es tan sencillo. Los Wari’ no tienen una palabra para expresar amor. Y cuando han tenido que usar esta palabra para traducir la Biblia lo hacen con una expresión que en inglés traducen por “to not dislike”. Aunque nuestro inglés está lejos de la perfección es fácil de percibir que ‘to love’ es diferente de ‘to not dislike’, pero así lo traducen los Wari’ [evitamos la traducción en lengua wari’ porque no éste el espacio adecuado]. ‘To not dislike” hace referencia a no tener sentimientos de indiferencia y enfado, que es justo lo que se siente frente a un enemigo, verdadero concepto indígena.

El segundo ejemplo, primordial para los (cristianos) Wari’ y periférico para los (cristianos) occidentales, es la palabra ‘animal’. Al traducir que Dios crea a los animales aparecen dificultades serias porque en la mayoría de los idiomas indígenas no existe la palabra ‘animal’. Los Wari’ terminan por traducirlo como ‘presa’. Pero esta palabra en la Amazonía posee características muy diferentes de ‘animal’ en las lenguas latinas o sajonas. Con esta traducción los Wari’ se sitúan como ‘predadores’ y los animales son ‘presas’. Hay más cosas, pero dejémoslo así.

En fin, felicitamos a Juan Bottasso por la excelente entrevista. Que la memoria del P. Bolla y de toda esa generación de misioneros y misioneras ilumine la labor de la iglesia. Lo que dice sobre la venganza y la ira de Dios es muy interesante, aunque es un asunto muy complejo. Te animamos a continuar pensando y entrevistando a personajes importantes en la Amazonía y a compartirlo. Ojalá el sínodo panamazónico no se convierta únicamente en un encuentro de expertos, sino que sirva para hablar y practicar la “misión”.

Y, para terminar, sería bueno abrir espacios donde se pueda conversar en común para que el sínodo panamazónico sea un “caminar juntos”. Bien podría abrir este espacio la REPAM, o cualquier otra institución eclesial que fomentara el diálogo.

Un abrazo fraterno.

martes, 24 de octubre de 2017

JARDINES DE INFANCIA EN MASUSA

Iquitos, 24 octubre 2017

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

Masusa, el puerto fluvial de Iquitos, es un crisol de culturas. Nos fijaremos en uno de los “jardines de infancia”, donde estudian los niños antes de la primaria, para realizar una radiografía de la situación. Comenzamos por decir que los ríos amazónicos todavía están bajos. Sin embargo, cuando llueve el patio del jardín se inunda, impidiendo que los niños puedan jugar. ¿Por qué sucede esto? Las causas son complejas y se intersectan unas a otras.




La calle Rosales que conecta la Av. La Marina con el puerto fluvial está llena de comercios. El resto de calles adyacentes están ocupadas por familias provenientes, fundamentalmente, de los ríos amazónicos. Han venido buscando mejores condiciones de vida: sobre todo acceso a la educación y a la salud. Es decir, las familias se sacrifican para que sus hijos salgan adelante. Los padres prefieren hipotecar su presente con tal que sus hijos tengan una vida más cómoda.

Cuando el puerto fluvial de Iquitos se traslada a Masusa se comienza a ocupar este espacio. Un puerto siempre ofrece oportunidades de compra y venta. Es un “buen lugar” para vivir. Al menos hay movimiento económico. Las familias se van instalando. Cada dirigente vecinal se organiza como puede. Existen excelentes dirigentes; otros, en cambio, venden los terrenos y no les importa que algunos vecinos se instalen en medio de los caños, tapando las salidas naturales del agua, creando un problema muy grave de salud ambiental. El Estado aparece más tarde para dar algunos servicios básicos, siempre a exigencia de los vecinos: luz, colegios… En el último año se han rellenado las calles con descartes de las madereras y un poco de tierra encima. Los vecinos están contentos porque ahora en la creciente ya no tienen que utilizar puentes. Sin embargo, esto encubre el problema: no se inundan las calles, pero al taponar los caños por la construcción de casas y al levantar la rasante, el agua se almacena debajo de las casas. Esto es lo que produce que el jardín de infancia esté lleno de agua.

Por tanto, al “levantar la rasante” se oculta el verdadero problema estructural: el estancamiento de aguas debajo de las casas y la inacción del Estado que no ha acondicionado el terreno para que la gente pueda habitar. El Estado tiene obligación de atender a su población antes de que se instalen en un lugar acondicionando el terreno. Primero, rellenando, y dando los servicios mínimos: agua y desagüe, luz, colegios, plazas, zonas recreativas… Llama la atención que no hay canchas para jugar, ni parques, ni árboles, ni plazas… Esto siempre es grave pero, si tenemos en cuenta que es una zona con una gran cantidad de niños, el resultado es desastroso. El hacinamiento sólo genera dificultades: desde enfermedades corporales hasta psicológicas y espirituales.

Hay que solucionar el problema del agua en el patio de este jardín, es urgente. Los niños no tienen donde jugar. La situación es grave. Y no vale decir: que no llueva. Eso es infantil. Además hay que solucionar el problema del espacio. No se puede construir todo, se necesitan patios adecuados para los niños. Y no se trata de ampliar únicamente 150 m2, se necesita mucho más espacio. En juego está la salud mental de los niños. Les invitamos a hacer un ejercicio de comparación entre el espacio que hay en el jardín de infancia Barcia Boniffatti en Iquitos, o el situado en la plaza Grau de Punchana, y estos jardines de infancia en Masusa. La diferencia es abrumadora. Y de nuevo nos sale el tema del colonialismo interno y la discriminación.

Es el Estado quien puede expropiar los terrenos, no los vecinos. Si el Estado tiene que expropiar para que los niños tengan el espacio necesario, que lo haga y que lo haga conforme a ley. Pero es totalmente injusto que el Estado se inhiba y deje el problema para que lo resuelvan los vecinos peleándose entre ellos. Estos niños de Masusa merecen un trato digno, algo que les está negando el Estado. 

Al “levantar la rasante” y taponar los caños, además de empantanar el agua debajo de las casas como hemos señalado, acarrea que el primer piso de las casas quede inutilizado, por situarse por debajo de la rasante. Las familias pierden espacio (el primer piso) y tienen que continuar invirtiendo en sus casas. Un entramado económico que no se tiene en cuenta porque son familias humildes. La solución que debiera dar el Estado (acondicionar el terreno), queda a merced de cada familia: rellenar o sufrir inundación porque se han taponado los caños.

Hay acontecimientos difíciles de medir: cuándo se va a desencadenar un terremoto, cómo va a ser la creciente del siguiente año, qué efectos tienen determinados metales pesados que todavía no se han investigado… Pero otros acontecimientos son simplemente predecibles, al menos desde que se inventó la estadística a mitad del siglo XVIII. Muy unido, por cierto, a los Estados-nación. Por ejemplo, cuántos niños van a ir al colegio el próximo curso, cuántas personas van a buscar trabajo… Sólo depende de tener buenas estadísticas y saberlas interpretar. Algo bastante sencillo. No hacerlo es negligencia por parte del Estado, cuando no mala voluntad. La estadística es una de las estrategias del biopoder, sólo que es un biopoder colonizado, necesitamos una segunda descolonización, la descolonización del imaginario, dado que los movimientos de estas familias humildes de Masusa continúan sin ser tenidos en cuenta.





martes, 19 de septiembre de 2017

SOBRE EL DOMINIO: un breve comentario a una intervención artística en Nauta

Iquitos, 19 setiembre 2017

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

Estamos acostumbrados a pensar que quien manda es quien ejerce el poder. Hay mucha razón en ello, pero no toda. En esta visión, los súbditos están oprimidos y no tienen ningún margen de maniobra. Lejos de ello. Los chismes, las ironías, las risas y medias risas son otras tantas formas de contrarrestar los discursos del poder. Con esto no se evita un poder tiránico, pero se hace más soportable y manejable.


Purawa, Escuela de Arte kukama, intervención en la pared de la iglesia antigua de Nauta.


La época del caucho pasa a ser uno de los periodos infaustos en la selva peruana, y no seremos nosotros los que lo contradigamos. Se calcula que sólo en el Putumayo murieron, a mano de los caucheros, 40.000 witoto. A esta cifra tendremos que sumar otros pueblos indígenas y otras latitudes. Sin embargo, la tiranía de los caucheros no refleja toda la situación de la época.

En boca de los subalternos aparecen discursos que enfrentan la autoridad. Discursos muchas veces soterrados, que esperan una mejor oportunidad para emerger, como han hecho ahora en las manos de estos pintores que han colocado en Nauta murales sobre la época del caucho recogiendo las memorias de quienes han sido silenciados por mucho tiempo.

La relación patrón-peón no es únicamente vertical, aunque ciertamente la verticalidad existe. Sin embargo, los peones también se pueden burlar de su patrón e, incluso, burlar su poder. En la muestra, podemos ver a los indígenas kukama pintándose de tigre negro para escapar de las garras del patrón. O utilizar técnicas de domesticación: elaborar refresco con el agua con el que se ha lavado los testículos. Eso no es una mala práctica de higiene, al contrario, es una forma de domesticar al patrón, de hacerlo sumiso, de revertir la relación patrón-peón, de domesticarle. En definitiva, de hacerse dueño de la situación. Eso no significa que los patrones pierdan su poder coercitivo. Pero, bajo el punto de vista indígena, el patrón pasa a obedecer las órdenes de sus peones. Se ha revertido la situación.


Purawa, Escuela de Arte Kukama, intervención en la pared de la antigua iglesia de Nauta


Pero si vemos la época del caucho no es simplemente por un ejercicio de historia, sino para hacer una analogía entre el comienzo del capitalismo (época del caucho) y el capitalismo neoliberal en el que vivimos con la actividad de hidrocarburos y todo lo que implica. No se trata de negar las evidencias: tanto los caucheros como los actuales petroleros se han beneficiado económicamente y han dejado un reguero de desastres ambientales, culturales y humanos. Sin embargo, es importante ver también las resistencias que se produjeron y continúan produciéndose, la apropiación de los mecanismos de control y las narrativas a ellas vinculadas. Sólo de esta manera encontraremos recursos para hacernos más humanos. Bajo el punto de vista indígena, en muchas ocasiones, son los peones indígenas quienes domestican al patrón, una forma de subyugarlo.
En definitiva, una muestra de pinturas en la ciudad de Nauta que dan mucho de sí. Felicitamos a radio Ucamara, como el anfitrión y adalid de esta muestra, y sugerimos que se amplíen y se conecten los discursos de la época del caucho (comienzos del capitalismo) con la extracción de hidrocarburos actual (capitalismo neoliberal). Y una felicitación especial a “Purawa, Escuela de Arte Kukama” por su contribución genial a este proyecto.


El cambio de gobierno de estos días ralentiza las urgencias y necesidades de los pueblos indígenas, como si no fuera una cuestión de Estado, más allá de qué personas en un momento determinado puedan pilotar el gobierno. Mucho nos tememos que lo que sucede en el lote 192, el Oleoducto Nor-peruano y otros asuntos queden relegados en estos momentos a otras prioridades que marque el nuevo gobierno. Pedirán tiempo, comprensión a los pueblos indígenas, paciencia…, para que todo siga igual. En definitiva, para indicar, nuevamente, que los asuntos indígenas no son cuestión de Estado. Y a pesar de todo, los pueblos indígenas saldrán de esta, como salieron de la época del caucho, aunque con un precio muy alto.

jueves, 7 de septiembre de 2017

TEMPORALIDADES Y COLONIALIDAD: sobre la actividad petrolera en la selva peruana

Iquitos, 7 de setiembre de 2017

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas


En estos momentos se está debatiendo sobre la consulta en el lote 192: “sin consulta no hay petróleo”, dicen las federaciones de las 4 cuencas. Y tienen toda la razón. Perú suscribe las leyes indígenas internacionales pero no se cumplen. El 11 de setiembre vence el plazo dado por estas federaciones al Estado para garantizar que les consulten. A esto sumamos que el 1 de setiembre se cumplió un año de la toma de Saramurillo. La siguiente nota trata de situarse en este contexto.





TEMPORALIDADES

El Estado acostumbra a regirse por unas temporalidades lineales, con programaciones más o menos calendarizadas, al margen de que se cumplan o no. Los pueblos indígenas utilizan otros parámetros temporales que ahora no vamos a entrar aquí. Lo cierto es que el Estado “planifica”. Otra cosa es que el aparato del Estado esté manejado por una élite blanca que sirva a los intereses de los de siempre.

-          A corto plazo:
o   el Estado va tanteando a los pueblos indígenas y negocia con ellos puntos concretos. La estrategia es muy sencilla. Se negocian pequeños proyectos y se hace continuamente. A medida que hay presión se va negociando. Cuanta más presión más intensa la negociación. La tensión depende de cada momento. Pero siempre, demorando, ganando tiempo, postergando, buscando retrasar.

o   Pese a estar firmado, no se está haciendo ninguna evaluación internacional sobre el Oleoducto Nor-peruano. Es decir, sino hay presión, al Estado no parece importarle lo que sucede con pueblos indígenas.

-          A medio plazo:
o   Se pretende licitar el lote 192 por 30 años, sin consulta a los pueblos indígenas. Aunque ya sabemos que esto de la consulta tampoco es una panacea. Al Estado se le obligó a consultar la “hidrovía amazónica” y encontraron estrategias para que los pueblos indígenas firmaran su conformidad, entre otras cosas, porque no se sabe los impactos que va a tener dicho proyecto (falta de información). Y en tiempos de cambio climático, cuando no están claros los impactos, es preferible la prudencia.

-          A largo plazo:
o   Se decide invertir en la refinería de Talara. Se presupuesta un monto y ahora ya superamos los US $ 5000 millones. No faltan voces que cuestionan este proyecto desde el punto de vista económico. Vamos, un desastre. Traemos este tema a colación porque eso exige la continuidad de la extracción petrolera en el lote 192: según datos gubernamentales, una estimación sobre el 17% del petróleo peruano. Por tanto, la consulta sobre el lote 192 se queda corta. Otros espacios lejanos, como Talara, presionan sobre los pueblos indígenas. Es decir, la “visión de país” (inversión en Talara) afecta poderosamente a los pueblos indígenas.

o   No existe ninguna intención de plantear el cambio de “matriz energética”. Este nos parece el gran tema de fondo. Hoy en día hay consenso respecto al cambio climático y la necesidad de este cambio de matriz energética. Pero los políticos están en otra. Cuanto más demoremos en plantearlo, más retrasados iremos. No se trata de hacer un cambio brusco. Hay que planificar y realizar una transición poco a poco. Pero hay que comenzar. Es tiempo de comenzar.


COLONIALIDAD

Vamos a citar dos párrafos de un Convenio entre el INSTITUTO TECNOLOGICO DE LA PRODUCCION y una comunidad indígena del distrito de Parinari. Un Convenio firmado con mala fe: cuando su presidente comunal llegaba de viaje le hicieron firmar sin saber lo que firmaba y sin consultar a su comunidad. Una práctica muy habitual. Citemos los dos párrafos y después lo analizaremos brevísimamente.

“Las personas jurídicas y naturales del presente Convenio de Asociación en Participación, se comprometen a respetar el carácter de bien público de la información y técnica generada, y establecen respetar los derechos de autoría de los investigadores debiendo tratarse los créditos de colaboración de los investigadores involucrados y el reconocimiento de las entidades confortantes de la alianza estratégica”

“La propiedad intelectual que eventualmente generen los resultados de la investigación, deberá ser registrada a nombre de INSTITUTO TECNOLOGICO DE LA PRODUCCION – ITP según acuerdo mutuo entre los miembros de la Alianza Estratégica”.

Señalemos varios puntos:

1.       El ITP es un organismo dependiente del Ministerio de la Producción.

2.       Son los técnicos de ITP quienes elaboran el Convenio y el presidente comunal lo firma. La escritura al servicio del poder.

3.       No se reconocen los saberes previos de la comunidad. Tan sólo se pide “respetar los derechos de autoría de los investigadores”. Ha sido la comunidad la que ha llevado a cabo el proyecto por más de 10 años. ITP invierte un poco de dinero y exige “la propiedad intelectual”. El proyecto es sobre aceite de aguaje. Se ha descubierto que tiene Omega 9, muy beneficioso para la salud. ITP quiere apropiarse del trabajo y de los saberes de la comunidad.

4.       Probablemente ITP lo hace “en beneficio de la comunidad”. Pero a estas alturas del partido eso es impresentable.

Estamos ante un caso claro de colonialidad del poder-saber. Así actúa el Estado. Y no se puede decir que en el Estado desconozca estos temas de colonialidad. Sus funcionarios han pasado por la universidad (¿o es precisamente por eso?).


lunes, 14 de agosto de 2017

UN CASO DE LEUCEMIA EN UNA INDIGENA KUKAMA. Más allá del hecho concreto

Iquitos, 14 setiembre 2017

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

“El doctor me quiere enviar a Lima, pero yo no quiero ir”. Quien hace esta rotunda afirmación es María [nombre ficticio], una indígena kukama rondando los 60 años, con un diagnóstico de leucemia. Ya estuvo más de un mes en Lima en neoplásicas y su experiencia no fue todo lo grata que le hubiera gustado. No es cuestión de malos tratos. Al menos, no conscientemente. Lo cierto es que María se resiste al consejo del doctor de viajar a Lima, y no es la única. Desde el punto de vista occidental esto equivale a una muerte segura. Muchos pacientes prefieren “morir en casa” antes que tener que viajar lejos de los suyos. Anotemos, a vuela pluma, algunas de las resistencias. Una nota tan breve sólo puede sugerir. La importancia de la sangre en pueblos indígenas daría para un tratamiento mucho más extensivo, que no vamos a tener en cuenta acá.


1.   
    Los afectos son importantes en la vida. Y cuando la vida se endurece más de lo debido aflora la afectividad. Le añadimos que, para los pueblos indígenas, no hay separación entre razón y emoción, una dicotomía tan cara a occidente. Ambos se asientan en el corazón y ambos están imbricados mutuamente. Siempre, pero especialmente, en los momentos decisivos de la vida los afectos juegan un rol preponderante. El cuerpo siente.

2.       Para los indígenas, el trato continuo es lo que nos hace humanos. Pero no humanos en general, sino de un grupo determinado. De tal manera que el contacto con extraños, una comida extraña, un habla extraña, un paisaje extraño, una temperatura, olores, sensaciones… a la que no estás acostumbrada, provocan una transformación: una forma de “hacerse blanco”, que en este caso concreto María no desea. Cuando una persona se enferma utiliza el “sistema de salud” (hospital, chamánico, alternativo…) que más seguridad le ofrece. Y ahora, por múltiples motivos, el hospital no le ofrece mucha confianza, prefiere estar cerca de los suyos.

3.       La distancia genera olvido. Y Lima está muy lejos para una familia que vive en Iquitos. Es temporal, no es definitivo. Pero la distancia disminuye los apoyos afectivos. Los teléfonos ayudan, pero la presencia es fundamental (y todavía no hay teletransportación).

4.       La distancia, además de la separación afectiva que hemos señalado, también disminuye el apoyo económico. En la última visita que le hicimos a María, sus familiares estaban realizando una parrillada para hacer un poco de dinero. En su anterior estadía en neoplásicas en Lima le trataron todo lo relativo al cáncer. Pero María es, también, diabética. Para esta afección el hospital no le ofreció ayuda y sin una red familiar cercana y fuerte, ¿cómo comprar las medicinas adecuadas? La especialización de los hospitales tiende a ver al enfermo como un cuerpo afectado por una enfermedad localizada, no como una persona que necesita una intervención integral.

5.       En los grandes hospitales la tentación es tratar a los pacientes como un número más, sin rostro, por más que pongan tus datos a pie de cama. Además, la medicina hospitalaria trata al enfermo como un cuerpo. Y no todo el cuerpo sino como una afección localizada en una parte específica del cuerpo. Te tratan de cáncer, pero no pueden hacer nada con tu diabetes, para seguir con el ejemplo de María.

6.       “Si me muero, más gasto para traerme de nuevo a Iquitos”. En resumen, prefiero quedarme en mi casa, con mis familiares.

No nos parece que sea muy difícil de comprender esta postura. Es perfectamente racional y razonable en un modo de pensar indígena. Lo cual plantea que vivir en un país con múltiples culturas conlleva un tratamiento diferente de las instituciones públicas para poder atender a todos los pacientes, no sólo a unos cuantos. Y para poder hacerlo hay que adecuar políticas públicas que incorporen otros saberes, otras visiones de la vida, otras antropologías. Si María tuviera la seguridad que algunos de estos requisitos se cumplieran viajaría a Lima. Ella sabe que su vida se acorta y ama su vida. La disminución de plaquetas le acarrea un cansancio mortal, ella lo sabe y lo siente. Pero desea evitar la soledad generada por la separación. Para los indígenas cuando una persona se siente sola es visitada por espíritus que le invitan a transformarse en uno de ellos: la muerte como una transformación.

Probablemente, si decide no viajar a Lima, María morirá pronto. Sus familiares la llorarán, dudamos que nadie más lo haga. Su caso desnuda una realidad: un país centralizado, con pocas oportunidades en provincias y un sistema público de salud desconocedor y de espaldas a su población indígena. ¿Habrá servido su caso para replantear el sistema de salud? Dejémoslo como interrogante, aunque nos alberga la incertidumbre. María es uno de los millones de indígenas que habitan las ciudades peruanas.

Algunos amigos, que escriben mejor que nosotros, y han experimentado un cáncer, en carne propia o de su familiar más cercano, podrían ensayar una experiencia tan dolorosa como el cáncer, el sistema de salud peruano, las diversas racionalidades y los avatares por los que tienen que transitar.


jueves, 13 de julio de 2017

NUEVO DERRAME DE PETRÓLEO PARA CELEBRAR LA ENTREGA POR CAPITULOS DE DERRAMES 2016 EN EL OLEODUCTO NOR-PERUANO

Iquitos, 14 julio 2017

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas


Se ha producido otro derrame de petróleo en la comunidad kukama de Nueva Alianza, distrito de Urarinas, provincia y departamento de Loreto. El “11 de julio a las 15: 53” Petroperú recibió información de su personal de seguridad de un nuevo derrame. Son sintomáticas las palabras que emplea Petroperú, calificándolo como “atentado”: https://www.petroperu.com.pe/Main.asp?Seccion=3&IdItem=891. Por su parte, la OEFA, mucho más comedida, lo conceptúa como derrame: https://www.oefa.gob.pe/?s=derrame. Las palabras tienen su importancia. No queremos ponernos exquisitos, pero vale la pena señalar alguna otra diferencia. Para Petroperú la contingencia se produjo en el Km. 58+070, Tramo I del Oleoducto Nor Peruano (ONP), distrito de Urarinas, región Loreto. Mientras que OEFA señala la altura del Km. 59 del Oleoducto Norperuano, en el distrito de Urarinas, provincia y departamento de Loreto, cerca de la comunidad nativa de Nueva Alianza.

Cabe recordar que la comunidad de Nueva Alianza ya sufrió el año 2016 varios derrames de crudo por rotura del Oleoducto Nor-peruano: agosto 2016, octubre 2016. Si añadimos el resto de derrames que se han producido en la zona tenemos un panorama desolador: Cuninico 2014, San Pedro 2014... El año 2016 se lleva las palmas (por el momento): 13 derrames de petróleo en el Oleoducto Nor-peruano, la mayoría en Loreto.


Nueva Alianza, 2016.

La temporada de vaciante (junio-noviembre) es "propicia para los derrames". Estamos, por tanto, en el primer aniversario de aquellos derrames en cadena de 2016. A un año de distancia, cómo está la situación, cuál es el balance. Pero formulemos algunas preguntas retóricas: ¿Cómo va todo? ¿Qué se ha hecho y qué se está haciendo? ¿Qué medidas se han tomado? ¿Será el inicio de la "segunda" temporada de derrames en cadena en este 2017? ¿Existe algún tipo de vigilancia en el Oleoducto Nor-peruano? Las preguntas se acumulan y mucho nos tememos que no hay respuestas. Qué es lo que está fallando. Hagamos un somero listado. 

1.      No hay agua potable en las comunidades, la pesca está muy afectada (y es una de las actividades que más proteínas proporciona). No existen Centros de Salud adecuados y abastecidos con personal sanitario necesario y medicinas para la ocasión. Si a esto añadimos niveles de angustia altos, el panorama es desolador. El Centro de Salud de Maypuco está a 3 horas en peque peque de bajada, algo más de 4 horas y media de surcada.

2.      Desde el derrame de Cuninico en 2014 hasta la fecha ha habido varios cambios de directorios en Petroperú. Sin embargo, estos cambios no han supuesto una mejora para las comunidades del bajo Marañón, a tenor de los continuos derrames producidos. Por tanto, no se trata de hacer operaciones de cara a la galería, sino de realizar una revisión en profundidad de lo que está sucediendo.

3.      En nuestra opinión, es hora de tomar en cuenta lo que ya ha reconocido, en alguna ocasión, algún organismo estatal: la corrosión del Oleoducto Nor-peruano. Está obsoleto y continuar con esta política del avestruz no mejorará la situación. Somos conscientes que la apuesta del Estado por la petroquímica en Talara y el convenio con Ecuador para que su petróleo utilice el Oleoducto Nor-peruano son hándicaps difíciles de abordar. Pero consideramos que las personas que tomaron estas decisiones no eran conscientes de la gravedad y deterioro del Oleoducto. O, al menos, eso es lo que deseamos pensar. De lo contrario, cabría calificar a estas personas como cínicas, algo a lo que nos resistimos. [Una enjundiosa entrevista al presidente del directorio de Petroperú, el 03 de mayo de 2017, la pueden encontrar en: http://elcomercio.pe/economia/luis-garcia-rosell-inversion-talara-justifica-422899. No tiene pérdida y ustedes mismos pueden sacar las conclusiones].

4.      De ser el caso, como es nuestra opinión, que el Oleoducto está obsoleto, es hora de plantear un cambio de matriz energética[1]. Nos parece que ya ha pasado un año de la primera entrega por capítulos de derrames del 2016 y continúa sin plantearse con seriedad este tema. Mientras esto no ocurra todo seguirá igual. Es evidente que una decisión de este tipo lleva mucho tiempo, pero en algún momento hay que comenzar. Es hora de establecer un calendario que prevea, entre otras cosas, una transición energética. Pero no abordar el problema, darle largas y dejarlo en el aire es lo más seguro para que continúen sucediendo todo este tipo de situaciones.

5.      Es evidente que no hay supervisión del Oleoducto, pese al pedido de las 5 cuencas en Saramurillo. La vigilancia del Oleoducto es otra quimera.

Nueva Alianza, 2016

En breve, ha pasado un año cronológico desde los derrames en cadena de 2016 y nos estamos enfrentando a un nuevo derrame. ¿Será el comienzo de una nueva etapa de derrames en este 2017? Una secuencia por capítulos exige conocer lo previo para saber en qué lugar situarnos. Pues bien, este efecto acumulativo es lo que queremos tener en cuenta a la hora de hablar de derrames y contaminación. Es este pernicioso valor acumulativo el que nos hace temblar. 

Otra de las conclusiones que se pueden extraer de este “primer aniversario” es que carecemos de una opinión pública que presione para reclamar un medio ambiente sano, pese a ser un derecho humano básico. A esto cabe añadir cierta discriminación: si el derrame se produjera en una ciudad y en un lugar acomodado ya se habría dado respuesta, pero lo que sucede con poblaciones indígenas carece del mismo interés.




[1]Sabemos que la tecnología basada en com­bustibles fósiles muy contaminantes –sobre todo el carbón, pero aun el petróleo y, en menor me­dida, el gas– necesita ser reemplazada progresiva­mente y sin demora. Mientras no haya un amplio desarrollo de energías renovables, que debería estar ya en marcha, es legítimo optar por lo me­nos malo o acudir a soluciones transitorias. Sin embargo, en la comunidad internacional no se logran acuerdos suficientes sobre la responsabi­lidad de quienes deben soportar los costos de la transición energética. En las últimas décadas, las cuestiones ambientales han generado un gran de­bate público que ha hecho crecer en la sociedad civil espacios de mucho compromiso y de entrega generosa. La política y la empresa reaccionan con lentitud, lejos de estar a la altura de los desafíos mundiales. En este sentido se puede decir que, mientras la humanidad del período post-indus­trial quizás sea recordada como una de las más irresponsables de la historia, es de esperar que la humanidad de comienzos del siglo XXI pueda ser recordada por haber asumido con generosi­dad sus graves responsabilidades” (Papa Francisco, Laudato si, n° 165).