martes, 23 de enero de 2018

“CAZADORES CON PERRO”. Una nota sobre la visita del papa Francisco a Puerto Maldonado

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

El esplendor, la luminosidad, el sonido, el tacto… de los cuerpos en la Amazonía invitan a mirar más allá de lo visible. Porque lo visible no es todo lo que existe. La realidad es mucho más amplia, compleja y creativa que lo que se puede observar o se puede reproducir en una cámara. Pero no vayamos tan lejos y enfoquémonos en la visita de Francisco. De los tres lugares que recorrió el más importante, al menos para nosotros, ha sido Puerto Maldonado. Tuvimos la suerte de estar presentes. No queremos hacer una crónica de lo que ya han contado otros, ni de los discursos del Papa, ampliamente difundidos. Nuestro aporte versará sobre lo vivido con los pueblos indígenas en este evento. Participamos con una delegación de 6 indígenas urbanos de Masusa (puerto fluvial de Iquitos), dentro de un grupo de 44 personas pertenecientes al Vicariato Apostólico de Iquitos. El grueso del grupo era kukama, pero también había tres soldados provenientes de la capellanía militar: dos pertenecientes al pueblo matsés y uno al pueblo kichwa del Napo.




Durante dos meses nos habíamos preparado con un pequeño grupo de indígenas urbanos de la parroquia La Inmaculada en Iquitos. Éramos conscientes que lo visual iba a jugar un rol preponderante, por eso conversamos en muchas oportunidades que la vestimenta y los diseños corporales, siendo muy importantes, no sirven para identificar a los indígenas urbanos. Es más, puede ser un obstáculo para fijarse en ellos e invisibilizarlos. El primado occidental de la visión puede restar importancia a lo auditivo. Si la Iglesia quiere acompañar a los pueblos indígenas, lo auditivo debe ocupar un rol preponderante. Siempre que tengamos en cuenta que los sentidos están conectados unos a otros en una experiencia global.

Un ejemplo. Varios pueblos indígenas vinieron ataviados con su vestimenta tradicional, así fue cursado en la invitación. El grupo kukama que acompañamos los denominaron los “uniformados”. La vistosidad de las ropas y decoraciones corporales se llevaron las cámaras, también las nuestras. Sin embargo, nos parece que no se ha percibido con tanta intensidad los sonidos que algunos de estos grupos, incluidos en la delegación brasileña, expresaban durante la visita de Francisco. Cuando los demás aplaudíamos, ellos hacían un sonido que rápidamente nos llamó la atención. Nuestra primera reacción fue preguntar a los indígenas urbanos varones. Uno de ascendencia shiwilu y otro kichwa de Lamas nos respondieron: “así se llama a los perros cuando se va de caza”. Estábamos en la pista correcta. Posteriormente fuimos a preguntar a nuestros amigos kukama. Y nos confirmaron lo mismo: “nosotros hacemos ese sonido cuando vamos a cazar con perro, para que la presa pierda su rastro y se desoriente y para que el perro consiga encontrar y agarrar a la presa”. Sólo que nosotros utilizamos otros tonos. Interesante, muy interesante.

Evidentemente, nos falta saber lo que piensa el pueblo indígena que protagonizaba ese sonido. Pero eso lo dejamos a las personas de esos pueblos y de quienes les acompañan. A nosotros nos parece importante señalar lo que opinan otros pueblos indígenas, presentes en el evento, de esos sonidos de parte de la delegación brasileña. Nos parece que la diversidad reinante en el evento solo se puede percibir con múltiples acercamientos. [Los pueblos andinos presentes también hacían sonar sus caracolas, “pututu”].

Inmediatamente nos surgió la pregunta. ¿Por qué utilizar estos sonidos del mundo de la caza en la visita del papa Francisco? Para poder responder es conveniente saber que en el coliseo estaba presente el papa Francisco, unos 3000 indígenas y el presidente de la república: Pedro Pablo Kuczynski. La interpretación que vamos a transcribir es la que nos contó Ribelino Ricopa, un excelente amigo nuestro, integrante de la delegación kukama. No tiene por qué coincidir con otras interpretaciones, pero nos parece digna de ser tenida en cuenta. Parte de la convicción que los indígenas son los “dueños”: un concepto clave en la amazonía indígena. El presidente Kuczynski es la presa y el papa Francisco el perro. Cuando Francisco daba su discurso y la multitud aplaudía, algunas personas de la delegación brasileña reproducían ese sonido del que estamos hablando, y los indígenas andinos hacían sonar su caracola [“pututu”]. Ribelino interpreta que los “dueños” [los indígenas] estaban haciendo olvidar al presidente Kuczynski [la presa] sus planes, su camino trazado, su proyecto político en la Amazonía. Este sonido trata de sacarle de su camino y de esta manera atender a la población indígena. Asimismo, este mismo sonido sirve para orientar al papa [el perro] y animarle a que encuentre la presa.

Cuando la gente aplaudía, gritaba, hacía sonar la caracola, el presidente Kuczynski giraba la cabeza y miraba a la población. Ribelino considera estos gestos presidenciales como una forma de “estar noqueado”, “desorientado”. Lo interesante de esta interpretación es que utiliza un esquema netamente indígena donde ellos mismos se consideran “dueños”. El tiempo dirá si el discurso del papa va a cambiar de ruta al presidente Kuczynski. Ciertamente, esta interpretación merecería mayor explicación. Diversos pueblos indígenas se ven a sí mismos como predadores [jíbaros…] o como presas [urarina…], o una mezcla de predadores y presas [shawi, kukama…].

Para concluir, regresamos a lo visual. Los diseños corporales y las vestimentas típicas son altamente expresivas. En cada línea, en cada diseño, en el conjunto de los mismos, están contenidas narraciones y mitos que sobrepasan lo estético, conectando el mundo visual con el auditivo, kinestésico…, vinculándolos a la cosmología. No se trata de rechazar lo visual, sino de evitar reducirlo a lo puramente visual, dado que los indígenas amazónicos poseen un pensamiento holístico. Lo cierto es que cada persona leemos los acontecimientos conforme a nuestra propia cultura y muchos de los diseños amazónicos que vimos permanecen opacos para nosotros, más allá del alto valor estético. Evidentemente, otras personas han podido percibir muchos más elementos que a nosotros se nos escapan.


P.D. 1: Francisco pide a los indígenas que ayuden a sus obispos, misioneros y misioneras, para que se hagan uno con los indígenas, y de esta manera dialogando entre todos podamos plasmar una Iglesia con rostro amazónico y una Iglesia con rostro indígena. Se trata de que adiestremos nuestros oídos a los sonidos producidos por el mundo indígena que no son audibles ni comprensibles a un oído netamente occidental.


P.D. 2: Poseer un perro en la Amazonía indígena es la posibilidad de cazar. Eso proporciona alimento para tu familia. Por tanto, un perro es altamente valorado. Cuando un perro es herido su dueño le trata con paciencia y cariño inusitado, por su alto valor familiar. El papa no es un perro, es un perro indígena que ayuda a proporcionar alimento para las familias indígenas. Un “perro de lujo” en todo caso.



P.D. 3: En un mito kukama el héroe cultural se muestra como un perro sarnoso que visita a diversas familias. Una de ellas le acoge y una de las hijas de la familia se ofrece para bañar al perro sarnoso que se convierte en un joven apuesto con quien se termina casando. En varias versiones este perro sarnoso es el propio Jesucristo.

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