martes, 20 de septiembre de 2022

“PORQUE NO SE TRATA DE ANIMALES, SE TRATA DE GENTE COMO USTED, DE ESO SE TRATA”: A propósito del derrame en Urarinas-Cuninico

El derrame en Cuninico no es el único, pero sí emblemático. Todas las comunidades en las cuencas petroleras padecen la contaminación por 50 años, en distintos grados. Llueve sobre mojado: Cuninico ya sufrió otro derrame el 2014. Llegaron hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En Perú ganaron varios juicios. Agotaron los mecanismos institucionales del Estado, pero persiste aún un problema de ejecución de las sentencias ganadas.



Es necesario mejorar el sistema de prevención. Hoy en día sería posible con inteligencia artificial y vigilancia satelital. El actual sistema genera impactos económicos, sociales y medioambientales insostenibles, además de un sufrimiento atroz.

Conviene preguntarse sobre la gestión del Oleoducto. Por un lado, se impuso sin consulta a las comunidades; por otro, ha habido diversas formas de administrarlo. Es evidente que no lo podemos pensar al margen de las comunidades indígenas que atraviesa. Ha habido diversas etapas de gestión, algunas han obtenido mejores resultados que otras. Después de una etapa de derrames (2014-2017) ha venido otra de relativa calma que de nuevo se interrumpe.
Con la interrupción vuelve a aparecer el tema de la intencionalidad. Sin embargo, no podemos olvidar que el Oleoducto no recibe el mantenimiento adecuado. Por otro lado, no se aplica la ley y la impunidad alienta estos actos delictivos. Es necesario pensar el Oleoducto y la urgencia de obtener dinero en las comunidades. Culpar “exclusivamente” a quienes lo hayan podido cortar dejaría en la sombra a los verdaderos auspiciadores de este tipo de comportamientos.
Añado a la monetarización el postergamiento que sufren las comunidades. Esto genera mucha rabia. Carecen de agua potable y les contaminan la única fuente existente: el río. Se quedan sin pesca. ¿Cómo está afectando al mijano [cardumen]? Se agudiza la inseguridad alimentaria y se daña su economía. En tercer lugar, y fundamental para el pueblo kukama, debajo del agua habitan espíritus y gente. Este aspecto cosmológico kukama suele quedar al margen. Cuando el Estado apela a la interculturalidad lo hace como un pasatiempo.
Acudo a la tradición cristiana donde los humanos somos co-creadores: ayudamos a Dios en su creación a través de nuestra inteligencia y trabajo. Pero no es automático, de hecho, también nos apartamos de la gracia de Dios, causando dolor a la naturaleza, a nuestros semejantes y a Dios. Ahí están los derrames para graficarlo.
En otro lugar he propuesto el concepto de “zona de sacrificio”. El Estado decidió imponer a estos territorios el Oleoducto, sin importar su impacto. Un gravamen a estas comunidades al servicio del país. El problema reside en que estas comunidades hacen sacrificios, pero no gozan de los beneficios. De hecho, la desconfianza de estas comunidades en el Estado es muy alta, porque suele generar problemas en lugar de resolverlos.
Es tiempo que el Estado responda a sus ciudadanos. No es posible que en 50 años de actividad petrolera, con unos beneficios superiores a $ 35,000 millones, prácticamente la mitad de los loretanos carezcan de agua potable y saneamiento básico. Es evidente que podemos, y debemos, hacer las cosas mucho mejor. Contaminar el agua es un gravísimo error, pecado diríamos los cristianos. El agua es esencial para la vida humana, es un “derecho eje” que sustenta los derechos “a un ambiente sano, la salud, la alimentación, el territorio y la cultura”1.
Más allá de la emergencia, se produce una “violencia lenta” que perdura en el tiempo hiriendo y dañando en profundidad los cuerpos que esperan el agua de lluvia para poder cocinar… Esta alteración del paisaje afectivo produce una “nostalgia y pérdida ecológica” de valor incalculable. Las mujeres sufren más todo este impacto que habitualmente queda relegado e invisibilizado2.
Se supone que estamos saliendo de la epidemia de Covid-19, particularmente dura en Loreto. Pues bien, las comunidades indígenas fueron las últimas en ser atendidas, mucho después de haber sido contagiadas. El caso de Cuninico es terrible porque la pandemia vino después del derrame de 2014. Mientras un grupo de investigadoras encontró los medios para acompañar a estas comunidades, en medio de la distancia, no sucedió lo mismo con el Estado, para quien estas comunidades permanecieron invisibilizadas3.
Resuenan en mí las palabras de Galo Vásquez, presidente de FEDEPCUM (Federación de Pueblos Unidos Cocamas del Marañón), a uno de los representantes que llegaron por Cuninico: “porque no se trata de animales, se trata de gente como usted, de eso se trata”. El dirigente enfatiza su posición como “gente”, no como animales. Toda una lección para quien sepa escuchar.
Concluyo haciéndome eco de las lecturas bíblicas de ayer. El profeta Amós insiste: “escuchen esto los que oprimen al pobre…, disminuyen la medida, aumentan el precio, usan balanzas con trampa” (Am 8,4-7). Y Jesús, en el evangelio, nos indica que no se puede “servir a Dios y al dinero” (Lc 16,1-13). Que Nuestra Señora de la Esperanza nos acompañe a todos.

+ Miguel Angel Cadenas
Obispo Vicario de Iquitos




1. URTEAGA, Patricia, SEGURA, Frida y SÁNCHEZ, Mayra (2019), El derecho humano al agua, los pueblos indígenas y el petróleo, PUCP, Lima.
2.DELGADO, Deborah y MARTINEZ, Vania (2020), “En un ambiente tóxico”. Ser madres después de un derrame de petróleo, Oxfam – CLACSO, Lima.
3. ULFE, María Eugenia, VERGARA, Roxana y ROMO, Vanessa (2021), “Nuestras historias desde Cuninico”: podcasts, pandemia e investigación antropológica, en LASA FORMUM, Vol. 52, N° 1, pp. 13-18.

jueves, 11 de agosto de 2022

UNA BREVE NOTA SOBRE EL LENGUAJE en la poesía de Ana Varela

Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Agustinos - Iquitos


Pusieron en nuestras manos este precioso poemario de Ana Varela. Merecería un estudio más pormenorizado. No es el momento, pero adelantamos este breve comentario: VARELA TAFUR, Ana (2022), Estancias de Emilia Tangoa, Pakarina Ediciones, Lima.


En Occidente percibimos el lenguaje como una característica netamente humana. Extendemos nuestra visión, fundamentalmente a través del sistema educativo, y universalizamos nuestro etnocentrismo. Somos condescendientes con los escritores cuando hacen hablar a los animales, son licencias literarias. No dejan de ser antropomorfismos. Sin embargo, no todas las culturas establecen el mismo vínculo con el lenguaje. La poesía de Ana Varela utiliza otros criterios. En la amazonía indígena el lenguaje es compartido con otros seres: humanos, animales, muertos, sirenas, truenos…

Los amazonistas nos recuerdan que esta extensión del lenguaje a otros seres forma parte de los tiempos míticos. Pero los mitos tienen diferentes tratamientos en Occidente y en la amazonía indígena. Adán y Eva son los primeros seres humanos, los seres humanos universales. Arquetipos que permanecen en el pasado al que nos asomamos para comprendernos y dejarlos en el pasado. En un movimiento diferente, en la Amazonía se trae el mito al presente y se revive actualizándolo. Por tanto, que otros seres hablen o escuchen no es únicamente una verdad universal de tiempos pasados donde nos miramos como en un espejo, es una verdad universal que alcanza el presente donde es vivido. Por eso, si un pescador escucha y conversa con una sirena terminará por transformarse e irse a vivir debajo del agua con ella.

Este pensamiento amazónico inunda la poesía de Ana Varela. Emilia Tangoa habla con “plantas que remedian los dolores del día” (p. 27). “Por alguna razón las copas de las lupunas / son las primeras en escuchar su voz ronca y agitada. // Los vientos en el trópico hablan con los moradores” (p. 15). “…[C]uranderas que llaman a las raíces-madres” (p. 31). El lenguaje es un instrumento que, en la Amazonía y en la poesía de Ana Varela, permite la comunicación entre diversos tipos de seres. Desde Emilia Tangoa, que habla con las plantas, a la conversación que mantienen las copas de las lupunas con el viento, o de este último con los moradores.

En ocasiones se acude a algunas plantas: tabaco, floripondio, yajé, ayahuasca y chacruna, coca… Plantas que expanden el mundo. Ahora bien, no son viajes de turistas occidentales aburridos en busca de “experiencias”. En el poema “Periferias” (p. 34) aparece la necesidad de sanación. Lejos de un mundo idílico, “[q]uieren sanar a una mujer que ha bebido / líquidos contaminados”. Para ello “han traído Agua de Florida, en botella de gaseosa”. En estas sesiones se producen “ciertas transformaciones y poesía oral / se recita en voz baja”.

Esta descripción de los icaros en los rituales como “poesía oral” nos parece de gran envergadura. Una “poesía oral” que produce “ciertas transformaciones”. Este lenguaje no deja indiferente, transforma. Un icaro en un ritual funciona como las palabras del juez dictando sentencia: hacen cosas con palabras, son performativos.

La transformación es uno de los temas amazónicos por antonomasia. Un ejemplo lo podemos ver en el poema “Bufeo colorado” (p. 40-41). Un bufeo es un delfín del río, pero a la vez es un viajante a las “tres fronteras”, un “jefe de muelles”, “regatón o amante ribereño”. En este universo transformacional tiene una gran belleza el poema “Mujer boa” (p. 47), donde es la “madre de las aguas”, “la madre del cosmos”, “Yura mantona, mujer boa” quien se transforma “en el centro de una muyuna urbana” donde actúa “desnuda, / lenta y sin veneno en el espectáculo nocturno”. La poetisa desliza su crítica: “te vigilan en un baúl de madera y ventana de vidrio”. Estás “atrapada en una función extraña”, y “muchos pagan una propina por tu performance”.

De particular interés para el tema que tratamos es el poema “Fibras de oralidad” (p. 33). “En hojas de coca leídas por curanderos / hay un código que anuncia palabras casi extintas”. Los tiempos cambian, pero los “curanderos” han demostrado por centurias que se adaptan a los tiempos y continúan los códigos que arropan las palabras para que no se pierdan. Es “un código del planeta / un lenguaje que descifra fibras de oralidad”. Fibras a partir de las cuales “canta y brota el tejido de chambira / y arden las tushpas”. Espacios donde se utilizan estos códigos y estas palabras para que no se pierdan.

Es evidente la pérdida de idiomas indígenas, y esto es un grave problema. Sin embargo, el castellano loretano está impregnado de incorporaciones de las lenguas indígenas. Una persona puede hablar castellano loretano y estar pensando desde las categorías de un idioma indígena.

Las “palabras casi extintas” (p. 33), contrastan con otros versos donde “persiste el idioma de los ancestros” (p. 31). Estos espacios rituales son espacios de donación de saberes. Continúa la transmisión, se prolonga la tradición. En el último poema aparece el verso: “Escucho tu voz, Emilia Tangoa, desde sogas visionarias” (p. 68). Espacios de escucha y transmisión.

Sería necesario un estudio más pormenorizado, pero será en otra oportunidad. Concluimos agradeciendo a Ana Varela por su poesía, por su compromiso amazónico más allá “de alegorías de economías liberales” (p. 61). Compartimos su crítica serena y certera sobre el impacto del Antropoceno en la amazonía.

lunes, 11 de julio de 2022

RESISTIR A LA PANDEMIA EXTRACTIVISTA: poesía que refresca el alma

Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Agustinos - Iquitos


La presente nota es una lectura personal de: REYES RAMÍREZ, Carlos (2022), Ukamara. Ojo de serpiente, Pakarina Ediciones, Lima.

Nada más recibir el libro de manos del poeta nos impresionó la poderosa dedicatoria:

“A los amigos.

A los que lloran fuego y explotan desde sus pulmones en soledad.

A los que demandan oxígeno en las ciudades y en las comunidades rurales.

A los sobrevivientes”.



El siguiente movimiento instintivo nos condujo a la última página, donde vuelve a ser muy significativo:

“Escrito en Iquitos-Perú, entre 2020-2021,

Años de pandemia por el SARS-CoV-2.

(Para los que lean este libro antes y después de pestes y hambrunas)”.

Este es el contexto del poemario. La ciudad de Iquitos fue la primera en enfrentarse con la pandemia en Perú. No estábamos preparados y la falta de oxígeno se convirtió en una metáfora de la Amazonía olvidada y dañada a base de corrupción, malas prácticas e intereses subalternos. En estas circunstancias muy adversas, Carlos Reyes, se dedicó a crear. Del caos social en el que estábamos inmersos ha sido capaz a organizar orden, belleza. No es el orden de los poderosos. Su poesía se nutre de ausencias. Vale más un poemario de Carlos Reyes que cientos de historias oficiales.

Una historia que combina cronología con memoria. Una cronología que recoge acontecimientos arrinconados al olvido, cuando no tergiversados en nombre de un progreso que arrasa con la selva. Se pueden ver ecos de la época del caucho, la matanza de los matsés, migraciones a la ciudad… con referencia a los mitos. Ambos, cronología y mitos, se aúnan, habitan en el mismo presente, como la amazonía misma. Una manera vigorosa de desautorizar a quienes opinan que los indígenas viven en otro mundo, fuera del presente.

En el último poema del libro enlaza las “historias de latrocinios en las selvas del Putumayo y del Yavarí-Mirim” con “las historias de los abuelos [donde] el jaguar persigue al armadillo… “tío, raíz has agarrado, de la anciana que devoraba niños gordos como los cerdos salvajes”. Historia no contada y mitología que sigue vigente. Dos componentes básicos para cualquier ejercicio de interculturalidad en un país que excluye a los indígenas.

Un paso más. “Conversaban dos pájaros” [pág. 13]. “Y el pájaro ahí, sobre las guabas, explicando, contando la historia que desconocemos” [pág. 60]. Poetas y narradores de mitos confluyen. Los pájaros hablan y narran historias. Los kukama, que habitan ancestralmente el territorio geográfico de Ucamara, dicen que aprendemos el habla del paucarillo y la mullaca, entre otros. Por eso, antes que un niño comience a decir las primeras palabras hacen que sus hijos coman sesos de paucarillo, limpian sus oídos con su pluma y revientan mullaca en su boca. De esta manera explotan las palabras. El poeta sobrepasa el estatuto científico y apela a una verdad que va más allá: el lenguaje y las explicaciones importantes para la vida también provienen de los pájaros. Hay que saber escucharlos. No son, por tanto, metáforas, es la realidad. Una ontología donde otros seres, en este caso pájaros, poseen la facultad del lenguaje y además nos explican la historia que desconocemos. La poesía nos ensancha el horizonte.

El poeta busca la belleza en Ukamara. Un término que hace referencia a la depresión generada por la confluencia de los ríos Uca[yali] y Mara[ñón]. Un territorio poético, que va más allá de lo geográfico: “ojo de serpiente”. Esta búsqueda de la belleza se convierte en una exploración de sentido y redención. Un espacio concreto donde mirar el desarrollo de la vida. Un anclaje con los pies en el suelo. Esto le permite una lectura del espacio en contraposición al extractivismo, una mirada compasiva, serena y esperanzada. Una mirada generadora de belleza, de contemplación de la vida.

Los años 2020-21 quedarán cosidos a la pandemia. Sin embargo, también se tejieron con hilos de belleza algunas palabras que persisten plasmadas en este poemario. Unos poemas que hablan de los que habitamos la selva en un presente donde confluye historia y mito: ambos nos permiten comprendernos y resistir. Resistir para mirar esperanzadamente la vida, para tejer redes con humanos y no humanos que sobrepasen la pandemia extractivista.

miércoles, 13 de abril de 2022

50 AÑOS DE LVS: EL PÁLPITO DE UNA RADIO CATÓLICA

 

Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Iquitos

 

Mañana, 14 de abril de 2022, Jueves Santo, se cumplen 50 años de LVS. Están en su etapa madurez. Les felicitamos por estos 50 años y les auguramos un buen futuro.




Como homenaje a LVS nos apoyaremos en un discurso del Papa Francisco[1] al dicasterio para la comunicación de 2019 y un trabajo del profesor Fernando Rivas[2] sobre la relación entre el cristianismo y la sociedad en los cinco primeros siglos. Finalizaremos con algunas sugerencias.

Francisco piensa la comunicación como misión. En este sentido es necesario invertir y cultivar los talentos recibidos y cuidar la credibilidad. Esto implica tener el valor de cambiar, no sentirse nunca realizado ni desanimarse. El futuro es un reto donde no se apague la memoria del pasado.

Somos pequeños en un mundo con tanta información. Sin embargo, somos instrumentos en las manos de Dios. El Papa habla de la cohesión social y la metáfora del cuerpo, tan querida para el cristianismo. Palabras siempre actuales en este ambiente de descomposición social y política que nos toca vivir. Estamos saliendo de una pandemia, se viene la invasión de Ucrania y el alza de precios. A ello se suma la descomposición política en la que estamos sumidos hace décadas.

Además del discurso escrito, les transmitió unas palabras. Primero: No hacer proselitismo. Y citando a Benedicto XVI indica que la Iglesia no crece por proselitismo sino por atracción. De ahí la necesidad del testimonio. Segundo: El mundo siempre ha sido símbolo de mentalidad pagana. Y nos previene contra la mundanidad. Tercero: hay que comunicar con sustantivos, no con adjetivos ni adverbios. Comunicarse con la realidad, sin endulzar con adjetivos o adverbios.

Pasemos a la relación del cristianismo con la sociedad. El profesor Rivas divide esta relación en dos modelos: uno radical y otro conciliador. El primero considera al imperio romano como perverso. En cambio, el segundo es mucho más pragmático y busca la conciliación.

 

MODELO RADICAL

Está estrechamente conectado con la inminente venida del Señor que relativiza las estructuras políticas, económicas y sociales. Se subdivide en dos modelos. UNO: MILENARISTA. El imperio romano organiza toda la vida social, incluida la religión. A esto se suma que el año 12 a.C. el emperador es considerado Señor, Salvador, Glorioso. Todas las corrientes cristianas indican que el único Señor, Salvador y lleno de Gloria es Jesús, no el emperador. Para las corrientes milenaristas el imperio es perverso e idolátrico y tiene que desaparecer. DOS: MODELO ABSENTISTA O DISIDENTE: la historia es la sombra de un mundo aparente. Se da prioridad absoluta de lo espiritual sobre lo material y se produce una despreocupación de lo social.

 

MODELO CONCILIADOR

Este modelo conjuga ser ciudadano y cristiano. Tiene tres subdivisiones: modelo de coexistencia pragmática, capilar e imperial o de teocentrismo intramundano.

UNO. COEXISTENCIA PRAGMÁTICA. La autoridad es algo positivo y querido por Dios. Es el modelo más importante hasta mediados del s. IV. Hay algunas precisiones: la autoridad, aunque querida por Dios, no puede arrogarse la categoría de Dios, ni ser adorada. Rezar por la salud del emperador implica rezar por la salud del Imperio, incluido de los cristianos que habitan en él.

DOS. MODELO CAPILAR. El cristianismo no tiene una organización social propia, sino que habitan la urbe como un ciudadano más. Basan su identidad no en la separación del resto de ciudadanos, sino en su estilo de vida peculiar. Viviendo en la tierra son ciudadanos del cielo.

TRES. MODELO IMPERIAL O DE TEOCENTRISMO INTRAMUNDANO. El año 380 el cristianismo es proclamado religión oficial del Estado por Teodosio. En este modelo el emperador se convierte en mediador entre Dios y los hombres. En Oriente adopta la forma cesaropapista: el emperador guía también la Iglesia. En Occidente los obispos reivindican la independencia y van a juzgar a los emperadores. Personajes clave son Ambrosio de Milán y Agustín de Hipona.

Resumiendo. El cristianismo supuso una gran novedad, al menos, en tres campos: el espacio, la familia y la ciudad. Los cristianos amplían el espacio apostando por la fraternidad. De esta forma cuestionan la familia, vinculada a las costumbres de los ancianos y el carácter sagrado de la civitas: donde los dioses son sus protectores. Frente al politeísmo del Imperio, los cristianos propugnan un modelo monárquico. De los cinco modelos propuestos quienes han aportado más al cristianismo son el modelo de coexistencia pacífica y el capilar. Con estos modelos fue posible la expansión y crecimiento del cristianismo.

 

REGRESANDO A LVS

Uno. Vivimos en el mundo. Los modelos de coexistencia pragmática y capilar son los que mejores resultados han dado al cristianismo. En cambio los cristianismos que abandonan el mundo no tienen presente [ni futuro]. Ahora bien, no debemos acomodarnos al mundo, el Papa lo llama mundanidad. Debemos vivir en el mundo siendo ciudadanos del cielo: con los pies en la tierra, pero con los valores de Jesús.

Para ello es necesario cuidar el lenguaje, el instrumento más preciado para un comunicador. El Papa nos recuerda la importancia de los sustantivos y su anclaje en la realidad: llamar las cosas por su nombre. Nuestro bien más preciado es la credibilidad, esa cualidad que hemos recibido en herencia de quienes han trabajado antes que nosotros en este proyecto. Nuestra tarea es ahondarla para lanzarla hacia el futuro y dejarla en herencia a los siguientes.

Dos. Somos puro don y, por tanto, debemos cultivar nuestros talentos. Otras empresas tienen más medios que nosotros. Somos humildes, pero estamos habitados por Dios. Esa es la gran noticia que tenemos que comunicar.

Tres. No nos dejemos llevar por cantos de sirenas. Pragmatismo y alegría para comunicar nuestra misión, sin desánimos. El Papa nos dirá que no nos dejemos engatusar por la propaganda y el proselitismo. Evangelizar es otra cosa, es dar testimonio de Jesús en nuestro mundo, con nuestra propia vida. Abiertamente católicos, sin complejos, en un mundo plural. Ofrecemos mirar el mundo con los ojos del Dios de Jesucristo.

Cuatro. La metáfora del cuerpo, que nos recuerda el Papa, tiene una gran raigambre bíblica. Es necesario que ayudemos a la cohesión social. En estos tiempos convulsos donde se mezcla una crisis económica fruto de la invasión rusa en Ucrania que, unida a la descomposición política peruana, nos está golpeando duramente. En estos contextos es más necesario que nunca una voz cristiana, pragmática, que pisa tierra, mantiene la esperanza y ayuda a canalizar los anhelos de la población. Ahí está LVS tejiendo redes y aportando alegría en medio del caos, palpitando con el corazón de Dios. Recordemos que la celebración de la eucaristía, el pan partido, reúne al Pueblo de Dios.

Cinco. Un recuerdo agradecido a todos los que han participado en estos 50 años en LVS. Algunos están en otros medios, otros ya se han retirado y algunos han fallecido. Que Dios los bendiga a todos y reciba en sus benditas manos a los difuntos. Un recuerdo especial para Oraldo Reátegui, que nos dejó en medio de la pandemia, y con él a todos los difuntos.

Felicitaciones LVS, y que lleguen otros 50 años más.


[2] RIVAS REBAQUE, Fernando (2011), Teología política en el cristianismo primitivo, en Estudios Eclesiásticos, vol. 86, n° 337, pp. 241-266.

miércoles, 23 de marzo de 2022

REZAR Y ORAR: una perspectiva amazónica

 

Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Iquitos

  

Hace años que nos vienen preguntando si rezar y orar significan lo mismo. La respuesta ha sido siempre idéntica: son sinónimos. Es decir, significan lo mismo. Sin embargo, desde hace un tiempo, recurrentemente, venimos dándole más vueltas. Manolo siempre insiste, y creo que lleva razón, que en Loreto estos dos términos tienen connotaciones diferentes. Pero vayamos por partes.



© Manolo Berjón, 2022.

Rezar proviene del latín ‘recitare’, leer en voz alta. Donde tenemos el reiterativo ‘re-‘, y ‘citare’ (citar, poner en movimiento nombrando a alguien), frecuentativo de ‘ciere’: poner en movimiento, hacer venir con una llamada. Es, por tanto, un verbo de movimiento. Orar se deriva del latín ‘orare’ para expresar hablar, hablar en público o voz alta. Etimológicamente, por tanto, ambas significan hablar en voz alta. Sin embargo, en el lenguaje cotidiano orar suele referirse a una oración en silencio y rezar a una oración en voz alta.

En cambio, y esto es lo interesante, en Loreto posee otra connotación. En este caso traemos a la palestra lo que en tantas ocasiones hemos escuchado por el bajo río Marañón, extensible a todo Loreto. Rezar es utilizar oraciones ya fijadas, fórmulas que se repiten una y otra vez. Por ejemplo, el Padre Nuestro, Ave María... Mientras que orar brota del corazón.

De esta manera, en el bajo Marañón no hay distinción si el rezo/oración es en voz alta o baja. La cuestión deviene en si se utilizan fórmulas ya consagradas o desde el corazón. Y esto merece una breve consideración.

El corazón, para el pueblo kukama del bajo Marañón y otros pueblos indígenas, es la sede del pensamiento-sentimiento. El corazón bombea la sangre y disemina los conocimientos y los aprendizajes por todo el cuerpo. Lo que sale por nuestra boca, y nos referimos al habla, está controlado. No se dice todo lo que se piensa ni se siente. La persona reserva en su corazón lo que le pertenece únicamente a él/ella, y no se pronuncia con la boca. En el habla filtramos lo que queremos decir. En cambio, del corazón sale el canto sin ninguna restricción. De ahí que sea tan importante cantar.

Si la oración brota del corazón, entonces, nos dirigimos a Dios sin ninguna barrera, sin restricciones. Es una oración cordial. El inconveniente: podemos estar tan ocupados en decirle a Dios lo que queremos que no le escuchemos a Él. Pero, sin duda, la oración cordial ha sido y sigue siendo muy apreciada en la Iglesia.

El rezo de fórmulas ya establecidas como el Padre Nuestro, el Ave María… también tiene su importancia. Lejos de ser algo que se repite sin pensar lo que decimos, encontramos varias ventajas: 1.- Nos permite crear una costumbre, un hábito, porque podemos repetir continuamente. 2.- En el caso del Padre Nuestro corresponde al deseo y las palabras del mismo Jesús. El Ave María está inspirado en palabras sobre la Virgen María en el evangelio de Lucas. En este sentido nos da la oportunidad de situarnos en la perspectiva de Dios. Este cambio de perspectiva (ponernos en el lugar de Dios) es sumamente interesante en la amazonía. Nos permite valorar más y mejor nuestra propia tradición eclesial.

 

Dedicado a las Carmelitas del Monasterio de la Inmaculada y San José de Iquitos que el día 23 de marzo de 2022 cumplen 10 años en el Vicariato Apostólico de Iquitos. Con todo el afecto para personas que rezan/oran continuamente por la Iglesia.

El Monasterio de Carmelitas está situado en la Av. Abelardo Quiñones N° 1903, distrito de Belén, Iquitos.

 

martes, 1 de marzo de 2022

COMIENZO DEL AÑO FORMATIVO EN EL SEMINARIO AMAZÓNICO INTERVICARIAL DEL PERÚ: sede Iquitos (filosofía y teología).

 Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

 

El Seminario Amazónico Intervicarial del Perú tiene dos sedes: una en Pucallpa (propedéutico) y otra en Iquitos (filosofía y teología). La inauguración en Pucallpa se llevó a cabo el día 20 de febrero. En Iquitos, el día de ayer.




Para la inauguración, además de los seminaristas estuvieron presentes el Rector (P. Estanislao Rembala), formador y viviendo en el seminario (P. Rafael Kipigroch), los formadores externos (PP. Andinger Macahuachi, Jorge Luis Cachique y Adler Díaz) y confesor (P. Marcos Brulinski), el P. Manolo Berjón y el obispo de Iquitos.

Comenzamos con una reunión de los formadores, la celebración de la eucaristía y el compartir de la mesa. El inicio de un año formativo siempre es una gracia y una oportunidad. Una gracia de Dios para escuchar su Palabra y una oportunidad para discernir lo que Dios quiere para cada uno de nosotros.

Este año, en la sede de Iquitos, participan 5 seminaristas: 3 de Iquitos, 1 de San José del Amazonas y 1 de Puerto Maldonado. Respecto a los niveles de estudio: 2 en primero en filosofía, 2 en segundo de filosofía y 1 en segundo de teología. Agradecemos a Dios que sigue suscitando vocaciones amazónicas al servicio de la Iglesia. Algunos Vicariatos amazónicos tienen actualmente seminaristas en otros seminarios del Perú. La idea es que a partir del próximo año, quienes concluyan el periodo propedéutico en Pucallpa pasen al seminario de Iquitos.




Anotamos de pasada algunas ideas. Merecerían un análisis más detallado, pero no puede ser objeto de este escrito ocasional. Quisiéramos señalar cuatro ideas: simposio sobre el sacerdocio en Roma, descenso de las vocaciones en América Latina, inculturación y en el corazón de Dios.

1.       Recientemente se llevó a cabo un Simposio internacional en Roma sobre el sacerdocio. Entre otros temas de estudio se conversó sobre la relación entre el sacerdocio ministerial (los sacerdotes que conocemos) y el sacerdocio de los fieles (por medio del bautismo todo cristiano es sacerdote, profeta y rey). Hay que esperar a la publicación de las actas de dicho Simposio. Como no podía ser de otro modo, el escándalo por los abusos sexuales en la Iglesia tuvo eco en dicho Simposio. El más claro y directo fue el Cardenal Ouellet, organizador de dicho Simposio. En la inauguración pidió perdón a las víctimas cuyas vidas han sido destruidas por un comportamiento abusivo y criminal.

 

2.       Llevamos al menos una década de descenso de las vocaciones en América Latina. Esto también sucede en la selva peruana. Por tanto, debemos preguntarnos qué nos dice Dios. Cómo vamos a hacer las comunidades cristianas para tener acceso a la Palabra de Dios, la vida cristiana y los sacramentos. Algunos Vicariatos tienen una bonita experiencia con los diáconos permanentes (diáconos casados y con hijos). El Papa Francisco ha instituido el ministerio del catequista. Toda la Iglesia es ministerial y desde esta ministerialidad algunas personas tienen responsabilidades concretas al servicio de la Iglesia, nunca al margen ni por encima de la Iglesia. Necesitamos sacerdotes en clave sinodal, caminando juntos.

 

Pensamos en Iquitos. La ciudad va a continuar creciendo. Los sacerdotes no vamos a ser suficientes. ¿Cómo atender esta ciudad? Esta pregunta debe ser objeto de discernimiento por parte de todo el Vicariato. ¿Significa esto que nos olvidamos de las comunidades cristianas de los ríos? De ninguna manera, también debe ser objeto de discernimiento. ¿Qué papel juegan las mujeres en este discernimiento?

 


3.       Inculturación no es una palabra que nos guste, tenemos serias objeciones al término. Señalamos de pasada que depende del término cultura. Nos movemos en otros parámetros: la ontología. Utilizamos el término inculturación únicamente para entendernos, porque es un término muy frecuente en la Iglesia. Llegamos al Seminario con tiempo suficiente y tuvimos una bonita conversación antes de comenzar las actividades programadas. Algunos sacerdotes loretanos abordaron el tema de “los endemoniados”. Es otro tema delicado, pero de gran aliento pastoral. Solo unas breves indicaciones:

a.       En la Biblia aparece continuamente que Jesús expulsa los demonios (exorcismos). Esta tarea está vinculada al Reino de Dios. A partir de la Ilustración los teólogos no han sabido qué hacer con este tema y prácticamente han dejado de reflexionar sobre él. Esto se refleja en la teología que estudiamos y en la predicación que realizamos. Digamos que hay un “sesgo ilustrado” en la lectura de la Biblia. Y que conste que la Ilustración es un gran aporte a la humanidad. En la actividad pastoral también aparecen “poseídos”, “endemoniados”.

b.      Mc 5, 1-20 narra la vida del “endemoniado de Gerasa”. Cuatro brevísimas indicaciones: 1) Pasaron al otro lado del lago (v. 1). Jesús se mueve en la frontera. 2) Habita en los sepulcros (v. 3). Es decir, se comporta como un muerto. Camina y grita, pero vive como un muerto en vida. 3) Me llamo Legión porque somos muchos (v. 9). La región de Gadara estaba fuertemente romanizada, con presencia de la Legión romana (ejército romano). Es decir, los lugares donde hay opresión militar (pero también económica, lingüística, política, de género…) son espacios donde el demonio actúa con mayor libertad. Por tanto, expulsar al demonio implica trabajar contra las opresiones de todo tipo. 4) La actuación de Jesús implica “integrar” a los excluidos. Después de algunos milagros, los liberados caminan con Jesús. En este caso, fruto de la misión cristiana, Jesús le indica que vaya a predicar entre los suyos (v. 19-20). Por tanto, la misión cristiana está muy pegada a la actividad de Jesús de expulsar los demonios.

c.       Cuando se dice que tal persona está endemoniada debemos tener en cuenta dos aspectos: 1) qué le está oprimiendo. Habitualmente son personas con fuertes carencias: adolescentes (carecen de autonomía), económicas (habitualmente sucede en familias muy humildes), lingüísticas (estamos convencidos que muchas de estas personas pertenecen a familias con tradición indígena que son fuertemente discriminadas), de género (muchas señoritas), políticas (Loreto es el departamento con menor acceso al agua potable, podríamos señalar otros indicadores)… Por tanto, es fundamental que actuemos también en este campo. De lo contrario nuestra actuación pastoral será, cuando menos, ingenua; si es que no llega a ser cínica. 2) Una comunidad cristiana que reza. No podemos solucionar todos los problemas. Pero sí podemos “integrar” a la familia donde algún miembro sufre. Este soporte es fundamental. La fuerza de Dios es más poderosa que el demonio. Por tanto, rezar, leer la Biblia, acudir a la Iglesia, formar parte de un grupo, utilizar el agua bendita para rociar toda la casa… son parte de una actuación consciente de la Iglesia. No se trata de una visita esporádica, sino de una verdadera integración. Notemos que ‘diablo’ significa ‘el que divide’. Por eso ataca a quien está dividido, escindido, separado. De ahí la importancia de ‘integrar’. Una integración respetando a cada persona, sin anular su personalidad.

 

4.       En el corazón de Dios. El evangelio de ayer (Mc 10, 17-27) nos invitaba a poner nuestro “tesoro en el cielo”. El joven rico estaba encadenado a la riqueza y no pudo caminar con Jesús, se fue triste. Los cristianos estamos invitados a poner nuestro tesoro en el cielo. De esta manera no nos lamentamos por lo que dejamos, sino que estamos alegres porque Dios nos acompaña. Ese tesoro en el cielo nos lleva a vivir las dificultades propias de la vida con alegría, porque somos peregrinos en este mundo, somos ciudadanos del cielo (carta a Diogneto).

Que el comienzo de este año formativo sea fructuoso para la Iglesia. Que Dios bendiga a nuestros seminaristas y a nuestros vicariatos. Y que tengamos la valentía de descubrir la voluntad de Dios para nosotros, como rezamos en el Padre Nuestro.

jueves, 24 de febrero de 2022

ENTRE LA UNI-VERSIDAD Y LA PLURI-VERSIDAD: una lectura particular sobre “El río infinito”


Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Iquitos


La novela explora nuevos campos. El libro se desarrolla en la ciudad de Iquitos. Lo hace separándose del exotismo. Sus personajes son creíbles. Están bien diseñados. Integra la “historia” de Loreto, desde la época del caucho, la trata de personas… hasta las sombras que ayudan en la resolución de unos crímenes. Su autor nos comentó que forma parte de una trilogía que está en proceso de escritura.


 


CORNEJO CHAPARRO, Manuel (2021), El río infinito. La primera senda de Yaquichán Tapullima, Planeta, Lima.

Nos vamos a centrar exclusivamente en Yaquichán Tapullima, un joven kukama que navega entre la tradición de su abuelo y los estudios de derecho en la universidad. Un buen reflejo del pueblo kukama. Entendemos que esto es una reducción de la novela que, por otra parte, invitamos vivamente a leer.

La literatura permite un acercamiento diferente, igual de importante que cualquier otro. Es fundamental contemplar a las nuevas generaciones y las oportunidades que generan las ciudades. Se ha dicho que la mitad de la población indígena habita en ciudades, pero no hay aproximaciones suficientes. La literatura puede abrir campos a otras disciplinas que todavía están más entumecidas.

En este sentido esta novela policiaca es oportuna y necesaria. Los mundos en los que transita Yaquichán son muy reales. Aunque no sea nada fácil saber lo que es la realidad (o las realidades). Yaquichán camina entre el mundo urbano como estudiante y practicante de derecho y como nieto que conversa con su abuelo kukama. Esta capacidad de viajar entre ambos mundos es una característica indígena muy acentuada.

Aparece la toma de ayahuasca en la novela. Pero distingue la que buscan los turistas de la que está vinculada al abuelo en relación con Yaquichán. Para los turistas es una acción asociada al ocio o la búsqueda de sentido, habitualmente desritualizada o al margen de un contexto cosmológico. El multiculturalismo se aprovecha de lo extraño mientras sea inofensivo a sus intereses. Se convierte en una sustancia que proporciona experiencias [consumo de experiencias]. Suele convertirse en una búsqueda de un paraíso perdido. En cambio, para el abuelo y Yaquichán es fuente de conocimiento.

Hablando de la ayahuasca se dice: “También te enseñó los otros tipos de lenguaje. Ese idioma que hablan las plantas, que no necesitan palabras ni sonido, solo los pensamientos que hablan sin ruido y pueden viajar y conversar desde lejos. Luego te adiestró en el lenguaje del agua, que puede comunicar no solo lo que no se puede ver, sino aquello que después va a suceder. Esos lenguajes sólo los tienes tú. Sí, y unos como tú” (p. 178).

Para los occidentales el lenguaje es una adquisición humana, lo que nos diferencia de los animales. Para los pueblos indígenas, incluido el kukama, el lenguaje no es exclusivo de los hombres. Otros seres también poseen lenguaje: pájaros, animales, truenos…, las plantas y el agua. Se produce una ampliación del concepto de persona dado que estos seres también poseen lenguaje, agencia, intencionalidad y sentimientos, entre otros. Ser gente en la Amazonía es mucho más que ser exclusivamente humano. Los sueños vehiculan conocimiento y relación con otros seres por medio del lenguaje.

En estos momentos la organización indígena kukama de mujeres Huaynakana Kamatawarakana ha interpuesto una demanda para considerar al río Marañón como sujeto de derechos.

 

UNI-VERSIDAD Y PLURI-VERSIDAD

Universitas es el término latino para una institución de enseñanza superior que transmite el conocimiento. Surgió en Occidente en el s. XII-XIII y se ha expandido por todo el mundo. En latín se refería a la unidad o totalidad de una cosa. De ahí pasó a designar la colectividad de los estudiantes. Universo está compuesto de ‘unus’ (uno) y ‘versus’ (participio pasivo de vertere, girar). De esta forma universo significa ‘uno y todo lo que le rodea’, lo que es indivisible. Yaquichán acude a sus clases en la facultad de derecho de la universidad, a este universo, al ‘espacio del uno’.

Sin embargo, Yaquichán también participa del ‘pluri-verso’. Su abuelo le integra en una comunidad más amplia donde cohabita con otros seres. Ya hemos visto el ejemplo de las plantas y el agua. La vida indígena no está atrapada en el uno, sino que se desarrolla en la multiplicidad. El uno es muy apreciado en occidente (el monoteísmo, entre otros). En cambio, los pueblos amazónicos privilegian lo múltiple. El numeral uno en kukama está percibido desde lo inconcluso. Lo completo es el dos, el uno es lo imperfecto, lo que le falta completar.

Yaquichán navega entre la universidad y el pluriverso. Y lo hace con tranquilidad y acierto. Fluye entre ambas realidades, muchas veces paralelas. Maneja los códigos de una y otra dependiendo de las circunstancias. La novela tiene otros muchos aciertos. Nos hemos circunscrito únicamente a señalar esto.

Vivimos tiempos de exceso de información. La abundancia de la misma hace que nos perdamos en el mar de propuestas. Muchas de ellas idénticas. Repitiéndose hasta el infinito sin aportar nada. Citándose unas a otras hasta la extenuación. ¿No es la universidad, en ocasiones, un espacio de repetición de lo uno? Concluimos señalando que “El río infinito” proporciona una frescura necesaria, permite navegar por los pluriversos. Aporta desde la periferia para enriquecer el lenguaje. Finalizamos, de nuevo, invitando a su lectura.

 

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De los kukama se ha dicho que son “expertos navegantes y canoeros” (jesuitas de las reducciones de Maynas). Siempre nos impresionó el equilibrio que mantienen sobre la canoa. Es espectacular cómo se desplazan por el borde de los botes en pleno movimiento. Se ha destacado su milenarismo (Oscar Agüero y Jaime Regan) y etnodinamismo (Oscar Agüero). En la época del caucho hubo desplazamientos de este pueblo hasta Colombia y Brasil. En Colombia dicen que “los cocama nacen en Perú” (Nathalie Petesch). Por tanto, las fronteras nacionales han separado al pueblo kukama, que es un pueblo transfronterizo.

Son excelentes pescadores, ipurakari (Roxani Rivas). Esto contrata con el fuerte descenso de la pesca en Loreto por múltiples causas que ahora no vamos a tratar. En la década de 1980, huyendo de la discriminación, utilizaron la estrategia de convertirse en “nativos invisibles” (Anthony W. Stocks). A comienzos de milenio los pobladores de Juancito, en el río Ucayali, fueron descritos como “ex-cocama” (Peter Gow). En muchas oportunidades hemos escuchado: “mi abuelo era kukama; yo, no”. Una forma de buscar la distancia necesaria para poder apropiarme de los conocimientos del abuelo, como de un extraño.

“Humanidad territorializada” (Mireia Campanera Reig) es la manera de expresar la importancia nuclear del cuidado y la necesidad de percibir su territorio desde parámetros más allá de los occidentales. Otra propuesta los estudia a partir de las “geografías afectivas” (Daniel Fernandes Moreira y Marco Colombier). Como no podía ser de otro modo, los continuos derrames de petróleo han generado incertidumbre en la población kukama (Claudia Grados Bueno y Eduardo Pacheco Riquelme). Un tema doloroso como los suicidios en Nauta ha sido abordado por Maite Bustamante. Erwy Aquituari ha hecho su contribución desde la educación. En otro espacio nos hemos aproximado a ellos a partir de la “inestabilidad ontológica” (Manuel Berjón y Miguel Angel Cadenas).

Para un acercamiento lingüístico contamos con los trabajos del agustino Lucas Espinosa, la brasileña Ana Suelly Cabral y la peruana Rosa Vallejos. Para el proto omagua kukama están los trabajos de Zachary O’Hagan y Lev Michael. Desde el punto de vista de la revitalización de la lengua podemos visualizar los videos producidos por Radio Ucamara, de modo especial las canciones en kukama. Una de las más conocidas es kumbarikira. Son de interés los trabajos sobre Radio Ucamara de Andrea Cabel y Miguel Angel Angulo.