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jueves, 16 de noviembre de 2023

JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES Y AGUA POTABLE

 + Miguel Angel Cadenas

Obispo Vicario de Iquitos

 

La primera vez que escuché la canción “Pueblo de Reyes” era seminarista y fue en la catedral de Valladolid, donde se ordenaban dos sacerdotes. Me impresionó profundamente. Como para muchos sacerdotes, esta misma canción volvió a resonar en mi ordenación sacerdotal y episcopal. Cuando la escucho me siento en medio de un pueblo santo y pecador. Me hace pertenecer a un grupo mucho más grande que yo: la Iglesia. “Pueblo de reyes, Asamblea Santa, Pueblo Sacerdotal, Pueblo de Dios, bendice a tu Señor”. Por supuesto, me recuerda 1 Pe 2,9-10.


Foto: Ginebra Peña

La música hace vibrar el corazón. Hoy sabemos que los latidos de los corazones de los que cantan juntos suenan al mismo ritmo. Este cantar juntos forma comunidad, genera comunión. Una comunidad que nos protege. Nos permite compartir las dificultades y disfrutar más de las alegrías. En esta próxima Semana de la Fraternidad vamos a establecer nuevas comunidades cristianas. En ellas todos somos bienvenidos. Nadie sobra.

Lamentablemente en nuestro mundo hay muchos descartados, como indica el Papa Francisco. Especialmente los pobres. Quiero aprovechar esta oportunidad para llamar la atención sobre un trabajo que ha venido siendo silencioso, pero considero que debemos poner más en juego. Como saben, en julio de 2023, el Tribunal Constitucional firmó una sentencia declarando un “estado de cosas inconstitucional en Loreto”. La sentencia es fruto de más de 7 años de trabajo con los Asentamientos Humanos Iván Vásquez y 21 de setiembre en Punchana, con apoyo legal de IDL, este Vicariato y otras instituciones. Estos asentamientos, como tantos otros, carecen de agua potable, saneamiento básico y recojo de basura, entre otros.

La sentencia está teniendo un gran impacto a nivel estatal, aunque todavía no se ven resultados concretos. Pero a nivel ciudadano apenas es conocida. A pesar de este movimiento estatal, siguen sin llegar los camiones cisterna con agua potable. Reconozco con dolor que la Iglesia también permanece ajena a esta sentencia que se elaboró y se acompañó desde la Parroquia Inmaculada. Sin embargo, desde hace un tiempo pareciera que esto no es trabajo pastoral y se ha instalado el desinterés. Es urgente repensar nuestras plataformas pastorales porque no pueden quedar al margen situaciones como ésta que atentan contra la comunión.

No puede haber comunión con exclusión social. Los cristianos debemos ser más incisivos en esto. Solicito personas que acompañen este proceso pastoral que incluye desde visitas a las familias, acompañamiento de todo tipo y presencia de la Iglesia en un espacio doloroso de exclusión. Podrán objetar que hay otras exclusiones. Es cierto. Pero nunca la Iglesia ha ganado un juicio en el Tribunal Constitucional. Y no debemos dejar pasar el tiempo como si no hubiera ocurrido nada.

El Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral está muy interesado en este proceso. Sería triste que, mientras se interesan fuera, no le demos importancia en nuestra propia casa. El Papa Francisco insiste que sin agua potable se vulneran todos los demás derechos.

“No apartes tu rostro del pobre” (Tob 4,7) es la carta que Francisco ha escrito con motivo de la VII Jornada Mundial de los Pobres. En ella señala el “derecho a ser iluminados por la caridad”. La caridad incluye la transformación social, pero la sobrepasa: está inscrita en el horizonte del Reino de Dios. Esta categoría de Reino de Dios nos permite implicarnos en la transformación de la vida de los pobres. De esta manera hacemos operativa la caridad cristiana, mientras rezamos: “venga tu Reino” (Mt 6,10; Lc 11,2).

Buscando fuentes de inspiración me acordé del profeta Amós. No proviene de ninguna familia pudiente ni sacerdotal, era un laico. Se presenta como un “criador de ganado y cultivador de higos” (7,14). La defensa del pobre y la justicia social (4,1) son centrales en su predicación. Pero no podemos olvidarnos de “las palabras de alabanza” (4,13; 5,8-9; 9,5-6) que le dan un tono litúrgico al libro donde aparece con claridad un Dios creador. Es decir, liturgia y justicia social van unidos en el profeta Amós.

Cantemos a Dios, el creador del mundo. Cantemos para mantenernos unidos, sin exclusiones. Cantemos con los pobres para que nuestros corazones latan al mismo compás. Dejemos que los pobres nos acompañen y que nuestro trabajo ayude en el reconocimiento de su dignidad. “Pueblo de reyes, asamblea santa…”, para que el “no pueblo” sea “Pueblo de Dios” (1 Pe 2,10).

Domingo 19 de noviembre de 2023: VII Jornada Mundial de los Pobres. ¿Alguien desea colaborar para exigir que se implemente la sentencia del Tribunal Constitucional donde se indica que hay un “estado de cosas inconstitucional en Loreto”?

 

Iquitos, 15 de noviembre de 2023.

jueves, 17 de agosto de 2023

EL PAPA FRANCISCO EN UNA SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL (TC) DEL PERÚ

 

Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Vicariato Apostólico de Iquitos

 

El 25 de julio de 2023 fue un día histórico para Loreto. El TC emitió sentencia: Pleno. Sentencia 322/2023. EXP. N.° 03383-2021-PA/TC. LORETO, https://tc.gob.pe/jurisprudencia/2023/03383-2021-AA.pdf, decretando un “estado de cosas inconstitucional en Loreto por falta de acceso al agua y contaminación ambiental”. La demanda fue presentada por los dirigentes de las Juntas Vecinales Iván Vásquez Valera y 21 de setiembre en Punchana (Iquitos).


Foto: Ginebra Peña

Un trabajo pastoral. Ha sido clave la Parroquia Inmaculada de Punchana (Iquitos), a la que pertenecen dichas Juntas Vecinales. En 2015 comienzan un acercamiento a la Parroquia que deriva en la interposición de una demanda constitucional por el derecho al agua, saneamiento básico y recojo de basura, en 2016, con el apoyo de los abogados de Derechos Humanos del Vicariato Apostólico de Iquitos y del Instituto de Defensa Legal (IDL). Posteriormente se han sumado instituciones como el CAAAP (Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica), institución especializada en pueblos indígenas dependiente de la Iglesia Católica y la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza, entre otras instituciones. También ha sido clave la investigadora Dra. Susana Ramírez Hita, antropóloga médica. Dicha investigación fue apoyada por Misereor (iglesia católica alemana) y será publicada por la PUCP. Un aporte decisivo lo proporcionó el relator ONU sobre el derecho al agua y al saneamiento, Pedro Arrojo.

Vayamos a la sentencia. El TC declara “un estado de cosas inconstitucional en la región Loreto por falta de acceso al agua y contaminación ambiental”. Es importante recordar que Loreto es la región más extensa del Perú y con menor acceso al agua potable en toda la nación, a pesar de vivir a los pies del Amazonas y sus tributarios. Esta sentencia, por tanto, amplía, con creces, el ámbito de acción a toda la región Loreto. De esta manera, el TC supera la ley que impedía invertir en zonas inundables. Loreto es una región inundable. La ciudad de Iquitos está a 105 msnm. Algunos pueblos indígenas en Loreto han vivido en zonas inundables por miles de años. Ese no es el problema. La cuestión es cómo invertir en este espacio. La ciudad peruana de Islandia en la boca del Yavarí, Afuá, en el Estado de Pará-Brasil, Venecia en Italia, Países Bajos… son algunos ejemplos de cómo invertir en zonas inundables.

Acerquémonos ahora al Papa Francisco. La sentencia del TC lo cita en dos oportunidades. En las dos ocasiones la referencia es su carta encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la casa común: los nn. 30 y 93, aunque en la sentencia son citados en orden inverso: primero citan el n. 93 y posteriormente el n. 30. No se copia todo el número, pero sí una parte sustancial de cada uno de los números de la carta encíclica.

Haremos un breve resumen de los números citados de Laudato Si (L.S.) y su inserción en la argumentación del TC. Concluiremos con algunos comentarios más personales. Comenzamos con L.S. 30: “el acceso al agua potable y segura es un derecho básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas y, por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”. Y sigue hablando de la “deuda social” con los pobres, a los que se les niega “el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable”. L.S. 30 está inserto en el capítulo primero: “lo que está pasando a nuestra casa”. En el epígrafe II: “la cuestión del agua”.

En cambio, L.S. 93 pertenece al capítulo II: “el evangelio de la creación”, epígrafe VI: “destino común de los bienes”. En ese contexto se insertan estas líneas: tanto “creyentes como no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es esencialmente una herencia en común, cuyos frutos deben beneficiar a todos”. En esto, hay consenso. A continuación, el argumento indica que “para los creyentes” se trata de “fidelidad al Creador” y la cuestión ecológica debe incluir una “perspectiva social que tenga en cuenta los derechos fundamentales de los más postergados”.

La sentencia del TC tiene muchas referencias implícitas y algunas explícitas. En este caso, sólo nos atenemos a lo referido al Papa Francisco. La sentencia es larga y bien fundamentada. El TC n. 31 argumenta sobre el “derecho a un ambiente equilibrado y sano”, recogiendo un aporte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en lo que se denominan derechos de tercera generación. En ese momento se cita L.S. 93, cuyo contexto en la encíclica es sobre “el destino común de los bienes”. Se convierte, así, en soporte para la sentencia que analizamos. Es decir, el “destino común de los bienes” tiene su aplicación práctica en “un ambiente equilibrado y sano”.

En cambio, TC. n. 125, se refiere al “derecho al bienestar”, recogiendo una expresión de la Constitución Política del Perú, art. 2.1. Ahora recurre a L.S. 30, cuyo contexto es “la cuestión del agua”. No puede haber “bienestar” sin agua. El Papa Francisco, citado en la sentencia, dirá enfáticamente: el agua “es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos” (L.S. 93). Es, por tanto, un derecho clave y fundamental.

 

Foto: Ginebra Peña


Algunos comentarios:

1.       La encíclica Laudato Si forma parte de la doctrina social de la Iglesia. En concreto, se publica el 24 de mayo de 2015 como aporte de la Iglesia Católica a la discusión previa al acuerdo de París, firmado el 12 de diciembre de 2015. L.S. es recibida como una gran sorpresa positiva.

 

2.       La Doctrina Social de la Iglesia trata de aterrizar los grandes principios a los momentos en que cada encíclica está escrita. En este sentido, L.S., y otras encíclicas sociales, intervienen en el debate de su tiempo sobre el bien común. Dado que el medio ambiente se ha convertido en un tema preponderante de nuestra época, la Iglesia realiza su aporte a través de L.S.

 

3.       La doctrina social de la Iglesia es recibida por la academia como un aporte con el que debatir. Sin embargo, es urgente que los más humildes también puedan recibir la enseñanza de la Iglesia en estos temas. El acompañamiento pastoral que hay detrás de esta sentencia indica que la doctrina social de la Iglesia se encarna para buscar el bien común con los más humildes.

 

4.       Perú es un país con alto índice de católicos: en torno al 75%. de la población. No es de extrañar, por tanto, que L.S. entre en la argumentación pública. Llama la atención que lo haga el TC. Conviene resaltar que algunos pensadores opinan que las religiones tienen mucho que aportar al mundo en el que vivimos siempre y cuando sepan traducir su mensaje a un lenguaje compartido por todos (habitualmente secularizado). Sin embargo, otras corrientes de pensamiento indican que no es tan sencillo esta “traducción”. Incluso hay quien piensa que es imposible. Pongamos un ejemplo: la categoría del Nuevo Testamento “Reino de Dios”. Sin duda, una vida digna, como propugna la sentencia, puede ser un signo del Reino de Dios, pero no necesariamente. Así tenemos países con grandes avances sociales y económicos con altos niveles de indiferencia religiosa. Y otros países, con enormes carencias, un signo inequívoco de la distancia práctica del Reino de Dios, que proclaman a Dios como el centro de su vida. “Reino de Dios”, una categoría desde la que vivimos los cristianos, no siempre se puede traducir a un lenguaje neutro. Necesitamos conjugar discurso (sobre Dios) y práctica (con Dios). El Reino de Dios ejerce de aguijón crítico.

 

5.       En nuestra opinión el cristianismo tiene mucho que aportar. Este acompañamiento pastoral, y esta sentencia, son un pequeño ejemplo. L.S. aúna mística y política: creencia en Dios y transformación de la realidad.

Concluimos agradeciendo a los dirigentes vecinales que resistieron todo tipo de presiones. Al juez que en primera instancia les dio la razón. A la jueza que en segunda instancia votó en minoría con una argumentación impecable. Y a los jueces del Tribunal Constitucional por esta sentencia histórica. Y, por último, o lo primero, “el Reino de Dios está más cerca”.

martes, 7 de diciembre de 2021

A PROPÓSITO DE "APUNTES PERDIDOS" DE MARCO ANTONIO PANDURO-GONZALES

PANDURO-GONZALES, Marco Antonio (2020), Apuntes perdidos, Manofalsa, Lima.

Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Iquitos

 

Para algunas personas Iquitos se ciñe al Iquitos monumental, y poco más. En todo caso unas cuantas calles aledañas a su Plaza de Armas. En varias oportunidades hemos tenido que soportar el cuestionamiento sobre las zonas inundables, donde no se puede habitar según la ley, en contra de las prácticas ancestrales de morar en estas áreas como los pueblos tupí, por ejemplo. Una ley que exuda colonialidad y que prescinde de gran parte de los ciudadanos. A esto hay que añadir las familias que son expulsadas de la ciudad y tienen que elegir las zonas inundables como supervivencia. Una ciudad como Iquitos bañada por el Amazonas pero donde miles de familias carecen de agua potable y saneamiento básico, con los problemas sanitarios que esto acarrea. En cambio, las intervenciones que se realizan en la ciudad son únicamente de tipo estético, secuestrando el espacio público. Dejemos el tema, pero nos sirve para preguntarnos qué es Iquitos.




El libro que llegó a nuestras manos se acerca a calles principales como Arica y Putumayo tanto como a calles de tierra sin nombre. La vida, con sus desigualdades, se da en ambos lugares. Todo es Iquitos. En pocas palabras: los creadores se adelantan, con mucho, a los gestores. Los creadores literarios anticipan lo que los gestores urbanos ni siquiera son capaces de imaginar. Porque se trata de tener un poco de imaginación.

Esta preocupación por lo humano nos parece invaluable. Todas las vidas valen igual. Aunque a la hora de la verdad los que gestionan los recursos lo hacen más a unos que a otros. Sólo se les ocurre gestionar lo que hay, no piensan en el bien común y en las necesidades de todos. En este sentido, la política entendida como participación en la vida de la ciudad les es ajena y está por estrenar.

El libro, con su acercamiento a lo humano, ensancha los límites de la ciudad más allá de lo asfaltado. A poca imaginación que tengamos nos daremos cuenta que no se trata únicamente de enviarles algún que otro profesor, sino de proporcionar los espacios y herramientas que les permitan disfrutar de la vida como el resto de ciudadanos.

Una ciudad en expansión, calles de tierra, estudiantes universitarios, guachimanes, prostitutas, una empresa conocida de transportes (E.T.U.I.S.A). Boom petrolero de por medio, ONGs… La vida bulle por estas páginas. No es tanto lo que dice, que lo dice bien. Es más lo que evoca, trasluce, sugiere, lo que se puede entrever: la vida en Iquitos.

Si, como se señala en el prólogo, gracias a las periferias se renuevan las letras, otro tanto podríamos decir de las ciudades. Las periferias son lugares donde la vida bulle y lo que sucede con las vidas que habitan las periferias son el termómetro de la humanidad de una ciudad, en este caso Iquitos.

Nos interesa cómo “desaparecen” los clavos; cómo terminan pagando los devengados a un profesor cuyo dinero se habían llevado los políticos corruptos de turno; el distinto comportamiento en la biblioteca para conocidos y desconocidos; La Cachina, el mercado negro de Belén bajo donde “se encuentra” lo “desaparecido”; el “capacitado” que regresa a su barrio de origen, el profesor que se mete con su alumna… Nos ronda una pregunta: ¿es una descripción de la anomia? Creemos que no. Sin entrar ahora en disquisiciones ni matices, nos da la sensación que los comportamientos descritos en el libro son la norma. El protagonista ha introyectado el “no-decepcionar-a-los-demás”. Sólo que “los demás” de los que hablamos dependen del grupo social en el que uno se mueva.

Pero démosle una vuelta más. No estamos pensando en el “individualismo occidental”, o en la “singularidad indígena” que permea esta ciudad, sino en un continuum que acentúa un polo u otro en determinados momentos y en personas y conductas específicas. La pregunta que nos surge sigue siendo inquietante: entonces, ¿qué es la sociedad? ¿Qué es Iquitos? Dejémoslo aquí.

Post data:

Este libro llegó a nuestras manos de una forma impensable. Estábamos en una reunión virtual durante toda la semana, razón por la cual no supimos cuándo dejaron el libro a nombre de uno de nosotros. En uno de los descansos nos alcanzaron el libro y nos instaron a ver la dedicatoria en su interior. No hemos podido leerlo durante la semana en cuestión por compromisos ya adquiridos. Esta nota quiere dejar constancia del bonito y apreciado regalo.

Finalizamos indicando que además de sus aciertos literarios nos parece fundamental pensar la ciudad desde distintos ángulos. De nuevo: los creadores literarios se anticipan con creces a los gestores urbanos. El ángulo elegido por Marco Antonio Panduro-Gonzales es muy pertinente. Concluimos incentivando a su lectura.

jueves, 3 de diciembre de 2020

TIEMPO Y DESEO: acompañando dos visitas al Poder Judicial

Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Parroquia Inmaculada - Iquitos

 

En un mes hemos visitado el Poder Judicial en Iquitos en dos oportunidades. Y no han sido experiencias placenteras. La primera ocasión, acompañando a dos juntas vecinales de Punchana (Iván Vásquez Valera y 21 de Setiembre en Punchana) para una conversación con el tribunal (deliberadamente evitamos utilizar los términos jurídicos) que lleva su caso. Estas juntas vecinales han interpuesto una demanda constitucional por el acceso al agua potable y cerrar un desagüe a cielo abierto. Le amparan todas las convenciones de derechos humanos habidas y por haber. Además del sentido común. Las autoridades nos avisan de la necesidad del lavado urgente de manos. ¿Cómo lo van a realizar estas personas si carecen de agua potable en sus casas? La desigualdad a plena luz del día. Por cierto, todos los estándares internacionales indican el acceso al agua potable y desagüe como criterios de desarrollo.

Seguimiento de la audiencia virtual del caso "agua potable" de los Asentamientos Humanos "Iván Vásquez Valera" y "21 de Setiembre" en Punchana. 


Pero hay más. Estamos en segunda instancia. En primera instancia se ganó la demanda. Pero las Municipalidades de Maynas y Punchana, con una mirada corta, rayana a la ceguera, apelaron la decisión de los jueces. Aquellos que tienen que velar por los derechos básicos de los ciudadanos, apelan. ¡Esto es increíble! Ya hace 5 años que se interpuso la demanda. Y seguimos sin sentencia firme. Es fundamental tener en cuenta que estamos hablando de derechos humanos básicos. Esperemos que no haya argucias legales para dejar en el desamparo a estas juntas vecinales (y todas las demás juntas que lo terminen reclamando). Por cierto, El Salvador ha incluido el derecho al agua potable en su Constitución, a instancias de una propuesta de la Conferencia Episcopal de su país.

La segunda visita al Poder Judicial fue ayer. Acompañamos a las comunidades kukama de Cuninico, Esperanza, Nueva Santa Rosa y San Francisco a una diligencia. El juez tenía que escuchar a las partes sobre la implementación de la atención en salud. El poder judicial realizó un cambio de jueces y se reprogramó la audiencia para el 21 de diciembre. El juez tiene todo el derecho. Pero no es justo hacer venir a los comuneros kukama desde tan lejos para decirles que se reprograma la audiencia. Nos parece una vulneración de derechos en toda regla, por muy legal que sea. Y no estamos hablando del juez, sino del Poder Judicial. Porque estos temas no son asunto de jueces particulares. Es un tema del Poder Judicial que no está calculando el costo de la reprogramación. Más que el costo económico, que ya de por sí es muy importante, está la sensación de ser burlados y no escuchados, el costo afectivo. En otras palabras, no en vano se produce lo que se denomina como “desafección de las instituciones”.

Nos parece que este 2020 nos ha traído varias lecciones. Sólo señalaremos dos: la desigualdad y la prepotencia. Hemos visto cómo el covid-19 desarmó fácilmente el crecimiento económico peruano porque no se ha invertido lo necesario en corregir las desigualdades sociales. Si miramos desde los pueblos indígenas percibiremos las brechas como abismos. La segunda enseñanza proviene del Congreso. La burbuja en la que han vivido provocó el estallido de un movimiento juvenil de tal calibre, la “generación del bicentenario”, que depuso al gobierno. Lo que está detrás de todo esto es la prepotencia. Este cóctel explosivo de desigualdad y prepotencia genera una gran desafección de las instituciones. Es una escalera inclinada hacia el abismo con consecuencias imprevisibles. Evidentemente, el Poder Judicial tiene que ayudar a corregir estas desigualdades y castigar a los prepotentes. Y eso es lo que está en el fondo de las dos demandas que nos han llevado a visitar el Poder Judicial.

A un año del bicentenario nos encontramos de lleno con la “colonialidad del poder” que otros califican como “colonialismo interno”. Somos independientes, pero la élite criolla se hizo con el poder y mira únicamente desde sus propios intereses. Por si fuera poco, universalizan sus valores y se protegen unos a otros. Hay todo un entramado de instituciones que solapan este sesgo haciéndolo invisible. Lo que en lenguaje secular se denomina “sesgo”, algunos teólogos prefieren llamarlo “pecado original”. Es decir, hacernos ciegos a nuestros propios valores e intereses en detrimento de los demás.


Acompañamiento del "caso Cuninico" en la Parroquia Inmaculada de Punchana. Proporcionando consuelo después de la visita al Poder Judicial.

En lo que sigue nos van a permitir una brevísima reflexión sobre el tiempo y el deseo. No es necesario compartir nuestras creencias cristianas para seguir la argumentación. Comencemos con el tiempo. Una de las características actuales es su aceleración. Todo va muy rápido, cada vez más rápido. Es más, necesitamos mayor velocidad únicamente para permanecer en el mismo lugar, para no quedarnos atrás. Así nos encontramos en una situación inédita: carecemos de tiempo, no nos alcanza para todas las cosas que queremos hacer. Bueno, nos corregimos: los importantes no tenemos tiempo. Sólo tienen tiempo los humildes, sólo les queda esperar. Esto puede generar resentimiento. Es comprensible que quien sólo le queda esperar se resienta. Así vemos cómo la gente humilde hace colas interminables, desde el Banco de la Nación hasta cualquier otra institución, incluido el Poder Judicial. No estamos apelando al conformismo, eso no es cristiano. Apelamos al “adventus”: “el que viene”. En la liturgia cristiana estamos en tiempo de adviento y repetimos continuamente “Ven, Señor Jesús”. El mundo en el que vivimos desactiva este sentido de la espera. Ya no hay adviento, de frente se coloca el Nacimiento de Jesús, para vendernos más, para hacernos únicamente consumidores. Esa es una religión consumista que no consuela. Pero las comunidades cristianas debemos hacer un esfuerzo por esperar a Jesús que viene en los humildes. “Ven, Señor Jesús”, porque quienes tienen que ver por el bien común, no lo hacen. Colocarnos al lado de los humildes es la oportunidad de recibir a Jesús que viene.

Tanto las Juntas Vecinales como los comuneros kukama del “caso Cuninico” presentan una espera activa: se han organizado para reclamar sus derechos. No esperan ningún regalo. Exigen sus derechos. Y no se cansarán hasta que los consigan.

El otro punto es organizar el deseo, una de las tareas humanas más importantes. Todas las culturas lo hacen. En la amazonía se deja que los niños hagan un poco lo que desean. Se evita corregirlos en público, pero en casa se les orienta. Los pueblos indígenas siguen utilizando el baño con verbena, e incluso haciéndola tomar, a los niños cuando tienen rabia. De igual manera también se les tapa con panero. Es una forma de orientar las emociones y de organizar el deseo. No es únicamente una cuestión de niños, las asambleas comunales suelen comenzar con un desiderata: recordando la importancia de colaborar y portarse bien. Si alguien transgrede las normas, la autoridad le corregirá. Si no hace caso terminará siendo expulsado de la comunidad. Todo esto depende mucho de las fuerzas que tenga en la comunidad a modo familia extensa. Es decir, los indígenas por miles de años han elaborado rituales para modelar el deseo.

También el cristianismo modela el deseo. En las iglesias católicas orientales, junto con la iglesia ortodoxa y las iglesias ortodoxas orientales, existe la práctica del “ayuno de natividad”. Es una forma de ascesis que prepara el cuerpo. El ayuno religioso es diferente de la ausencia de ingesta para ser más esbeltos y más sanos. El ayuno cristiano está orientado a dar la comida que no consumes a los pobres. Y no olvidemos aquello de “quiero misericordia, no sacrificios” (Mt 12, 7). Este adviento nos debería llevar a los que nos sentimos cristianos a ayunar de prácticas que vayan contra la justicia y los derechos humanos.

Para concluir, alargar inútilmente la espera es una forma de maltrato a los cuerpos de los humildes. Pedimos a los jueces, aunque no sean cristianos, que eso no interesa para estos propósitos, que sean sensibles en primer lugar a los propios sesgos, y en segundo lugar a la vida de los humildes.

martes, 16 de abril de 2019

“UN VASO DE AGUA, POR FAVOR”. La lucha por el agua potable y el desagüe en Iquitos.


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada – Iquitos


A la señora Graciela Tejada Soria, incansable en la exigencia de sus derechos.


“Un vaso de agua, por favor”. Así podría comenzar este escrito. Sólo que el agua es cara, muy cara. Un sol por un balde de 20 litros de agua. Agua para tomar, lavar, limpiar, bañarse… ¿Cuántos baldes de agua necesita una familia? Estamos en Punchana-Iquitos, a un paso del Amazonas, el río más caudaloso del mundo. Y miles de familia tienen que comprar “agua potable” y caminar varios cientos de metros (y hasta más) para acarrear agua para su casa. ¿Y agua para bañarse? En la amazonía la gente está acostumbrada a la abundancia del agua. Pero nuestros anfitriones tienen que medir el agua del baño. Está demasiado lejos el agua y es muy cara. Es lo último que le puede suceder a un amazónico, que le midan el agua para bañarse. En realidad no queríamos escribir la palabra medir, habíamos pensado en mezquinar, con toda la carga que acarrea para un amazónico.

© Manolo Berjón, abril 2016, Asentamiento Humano Iván Vásquez, desagüe.

No faltará quien desprecie esta conquista por el agua potable. Total, goza de agua en su casa e incluso puede que tenga el privilegio de poseer una piscina privada. Lo cual plantea el tema de los bienes comunes. Si el agua es un bien común, y no hay ninguna duda en ello, ¿entonces, por qué solo pueden disfrutar de ella unos pocos? Aparecen las asimetrías de poder. Pero avancemos.

La semana pasada un juez dictaminó que los vecinos de los Asentamientos Humanos de Iván Vásquez Varela y 21 de Setiembre, en Punchana-Iquitos, tienen derecho al agua potable y desagüe. Esto no debiera ser noticia, pero lo es. Es noticia porque estos asentamientos tienen más de 15 años e infinidad de solicitudes a las autoridades que no han sido atendidas. Es noticia porque un juez ordena al Gobierno Regional de Loreto y a los Municipios de Maynas y Punchana que den solución con agua potable y desagüe a los pobladores de estos asentamientos humanos, con la mayor brevedad posible.

En la sentencia se utilizan expresiones como “condición mínima” y “derecho a la dignidad”, entre otras. Están viviendo en un desagüe a cielo abierto, donde llegan residuos del camal municipal, las aguas servidas de esta parte de la ciudad, algún que otro derrame de petróleo proveniente de la planta de Petroperú en Punchana y de Essalud. Como pueden comprobar no es el lugar ideal para vivir. Entonces, ¿por qué vivir ahí? Podemos pensar que ellos son los responsables. Pero hay más: no existe planificación urbana en la ciudad, por eso casi todos los Asentamientos Humanos son, o han sido, invasiones. Es un fallo de planificación del Estado. Una vez que se sitúan ahí, el Estado llega tarde con algunos servicios (luz, algún local comunal…), pero no con agua y desagüe. Vivir al lado del Amazonas y no tener agua potable. Es increíble. ¿Recuerdan el PTAR -Planta de Tratamiento de Aguas Residuales-? ¿Para qué ha servido? ¿Cuánta  plata se han tirado?

Y queda una pregunta suelta: ¿por qué vivir ahí? Hubo un intento hace años de llevarlos a la carretera Iquitos-Nauta. Buenas intenciones, pero cómo vivir fuera de la ciudad. Tener que desplazarse desde fuera de la ciudad todos los días es muy caro. Es preferible vivir cerca del trabajo, especialmente para quienes tienen que sobrevivir, aunque sea en condiciones muy precarias. Residen cerca del puerto de Masusa, un lugar donde pueden comprar y revender, trabajar de cargueros o realizar los trabajos duros del puerto, lo justo para sobrevivir.

¿Por qué ayudarles? En principio porque son seres humanos. Pero además, cuando se produce una fractura social de tal calibre nos va mal a todos. Trabajar por mejorar la vida de los humildes también nos ayuda a una mayor cohesión social, a poder vivir tranquilos. Si en algún momento hay una revuelta en Iquitos, como la sucedida en 1999, las personas que viven en estos lugares no tienen nada que perder y la violencia, una vez desatada es imposible de parar. Por eso es tan importante compartir con ellos el esfuerzo de encontrar una vida mejor. Tengamos en cuenta que muchos de ellos han venido de los ríos amazónicos para que sus hijos tengan mejores condiciones de vida. Y han encontrado dolor y desprecio. Desde estos espacios es fundamental encontrar esperanza y trabajar por mejorar la vida de todos, sin fracturas, por una mayor cohesión social.


PASEAR

Todo comenzó con un paseo. Llegamos a la Parroquia Inmaculada en Iquitos en marzo de 2015. Durante la primera semana recorrimos a pie toda la parroquia para saber en qué lugar estábamos. Ya conocíamos la “zona del desagüe”, antes de venir a vivir acá. Pero ahora queríamos tener una relación diferente con la gente. Estábamos paseando una tarde y haciendo unas fotos. Una mujer nos pregunta: ¿quiénes son ustedes? Nos presentamos y pedimos permiso para hacer la foto. La mujer nos aceptó y se hizo amiga nuestra: la Sra. Graciela Tejada Soria. Volvimos frecuentemente por su casa. Nos sentábamos y hablábamos de todo. 

Una de nuestras preocupaciones era el desagüe y salía frecuentemente en la conversación. Poco a poco fuimos construyendo confianza. En esa época nos visitaron amigos de ONGs y funcionarios estatales. A los que siempre les dábamos un paseo por el desagüe.

Varios de nuestros amigos se compraron el pleito. Por esa época la OEFA (Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental) organizó un concurso de cortos sobre temas ambientales. Incentivamos a que se presentaran. Uno de los hijos de la Sra. Graciela se animó, filmó un pequeño corto y lo presentó. Ganó el primer premio del concurso. Con ese motivo la OEFA elaboró un primer documento sobre la contaminación y llamó la atención a las autoridades. Con el informe de OEFA se interpone una demanda constitucional, a la que suman otras autoridades de los dos Asentamientos Humanos reseñados.

Por mucho tiempo la gente no creía. “No van a poder hacer nada”. “Les están engañando”. Ahora ya tenemos sentencia. Hay que hacerla cumplir, que no será tarea fácil. Pero es una herramienta más para conseguir agua potable y desagüe.

Nos parece importante porque si estos asentamientos humanos han conseguido esta sentencia judicial por respeto a los derechos humanos, como se puede entrever en el escrito judicial, entonces el resto de asentamientos humanos también pueden conseguir estos derechos. Digamos que la trocha está hecha, ahora es más fácil caminar por ella. 

"Un vaso de agua, por favor", pero también más agua para lavar, bañarse, asearse... El derecho humano al agua como parte del derecho a la ciudad.

Agradecimientos: a la señora Graciela Tejada Soria, incansable en la exigencia de sus derechos. A los dirigentes William Navarro Sajami, Pedro Tuanama Gutiérrez, Segundo Panduro, por su confianza y lucha pacífica. Y a los abogados: Rita Ruck Riera (Oficina de DDHH. del Vicariato Apostólico de Iquitos), Juan Carlos Ruiz Molleda y Maritza Quispe (Instituto de Defensa Legal-IDL).

martes, 13 de diciembre de 2016

SIN AGUA POTABLE EN LA AMAZONIA INDIGENA: notas sobre el diálogo intercultural en Saramurillo

Iquitos, 13 de diciembre 2016

En la agenda que plantean los pueblos indígenas reunidos en Saramurillo no se encuentra explícitamente nada sobre agua. Aunque el agua es un tema transversal que tiene mucho que ver con las reivindicaciones de este colectivo. En este sentido nos parece oportuno hacer algunas precisiones que tal vez puedan ser tenidas en cuenta. En nuestra opinión este es un tema central. Detrás está el derecho al agua.


© Juanjo Fernández, diciembre 2016

El agua se convierte en un elemento fundamental en este siglo XXI. Hay lugares en el planeta donde se producen guerras por el control del agua. Al margen de la guerra es evidente que el agua es una cuestión de poder. La amazonía es uno de los lugares donde el control del agua es más interesante y refleja los distintos grupos de poder que presionan sobre ella. En el fondo una de las preguntas del millón reza así: ¿qué es un río? Puede verse: http://revistaideele.com/ideele/content/hidrov%C3%ADa-amaz%C3%B3nica-aproximaci%C3%B3n-desde-un-mito-kukama

En la visión occidental un río es “una corriente de agua continua y más o menos caudalosa que va a desembocar en otra, en un lago o en el mar”. En esta definición, que se puede mejorar conforme a gustos personales, el énfasis recae sobre “corriente de agua”, donde el agua no tiene vida. Sin embargo, en las posibles definiciones indígenas, el río es un ser vivo. Los kukama, cuando entran por primera vez en un río o quebrada, suelen tomar su agua con el remo: una forma de pedirle permiso y que les trate bien. Un río es un espacio donde habita gente. Los yacuruna [gente de río], la lancha fantasma [un espíritu, a imagen de los vapores de los caucheros], la purahua [madre del agua]… son seres que  habitan o dentro del agua o debajo del río. Por tanto, el río no es únicamente una corriente de agua, ni una línea que une varios puntos. Un río es un ser donde habitan otros seres vivos. Los kukama se relacionan con todos estos seres a diario y son una suerte de “alteridad”. De ahí que dentro del río haya ciudades donde existen municipios, PNP, iglesias, motocarros…, como en la sociedad occidental. El río es, por tanto, “un lugar de memoria”. Para más detalles, se puede acudir a la siguiente nota: https://lacanoavarada.lamula.pe/2015/09/25/a-proposito-de-la-consulta-sobre-la-hidrovia-amazonica/karwara/. También puede consultarse:   https://lacanoavarada.lamula.pe/2016/01/04/la-hidrovia-amazonica-en-el-capitalismo-emocional/karwara/.

La batalla por el agua es central en lo que sucede en Saramurillo. Uno de los criterios para salir de la pobreza es el acceso al agua potable. Este gobierno ha dicho por activa y por pasiva que invertirá en agua potable, desagüe… La inmensa mayoría de las comunidades de los lotes 8 y 192 que están en el paro en Saramurillo no tienen acceso al agua potable. Se puede buscar la solución en pozos artesianos o en plantas de agua potabilizadora. Más adelante veremos que esto enmascara el verdadero problema. Por de pronto nos damos de frente con uno de los graves inconvenientes: las aguas de los ríos amazónicos están catalogadas como de “uso industrial”, pese  a que las poblaciones indígenas utilizan el agua de estos ríos para tomar, bañarse, lavar ropa y utensilios…

La clasificación de las aguas no es ingenua. Si se catalogan como “uso industrial” es para permitir niveles más altos de metales pesados (cadmio, plomo…) que si fueran catalogadas como de “uso potable”. De esta forma se privilegia a las industrias extractivas frente a las necesidades básicas de los pueblos indígenas. En tal sentido, una ley de “monitoreo ambiental” con participación de los pueblos indígenas sería insuficiente. Mucho más necesario es categorizar las aguas de los ríos amazónicos como de “uso potable”, toda vez que los pueblos indígenas utilizan el agua de sus ríos para tomar, bañarse… Añadimos que es urgente que se promulgue una ley de “niveles máximos permitidos” de metales pesados (arsénico, tugsteno, niquel, berilio, antimonio, platino, cadmio, celsium, aluminio, plomo, bario, estaño, cobre, uranio, torio, mercurio y talio, entre otros). Y de igual manera los fenoles. Esta ley sirve para proteger a los pueblos indígenas de los diversos ríos de actividades extractivas. En el caso del Marañón además de las petroleras, también de las mineras del departamento de Cajamarca, por poner un ejemplo.

Los pozos artesianos y las plantas potabilizadoras no solucionan el problema, más bien lo enmascaran. Lo esconden porque hacen pensar que el problema está solucionado cuando en realidad se hace invisible. La gravedad de la contaminación no está en el agua, sino en el pescado. Los seres que están en un nivel más alto dentro de la cadena trófica acumulan mayores cantidades de metales pesados: por ejemplo, los zúngaros. Sin catalogar el agua de estos ríos como de “uso potable” nos encontraremos con pescados contaminados en nuestros platos. De eso estamos hablando. Por eso es conveniente proteger el agua. De no hacerlo, escondemos el problema y tendremos enfermedades raras que no sabemos de donde provienen.

Es injusto soslayar este debate. Si no abordamos la calidad de agua como “uso potable”, una “ley de niveles máximos permitidos de metales pesados”, una “pesca segura exenta de contaminación”, dejaremos pasar una oportunidad de oro y el diálogo versará sobre el sexo de los ángeles. Una conversación muy interesante, por cierto, pero para otra oportunidad.

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas