miércoles, 23 de marzo de 2022

REZAR Y ORAR: una perspectiva amazónica

 

Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Iquitos

  

Hace años que nos vienen preguntando si rezar y orar significan lo mismo. La respuesta ha sido siempre idéntica: son sinónimos. Es decir, significan lo mismo. Sin embargo, desde hace un tiempo, recurrentemente, venimos dándole más vueltas. Manolo siempre insiste, y creo que lleva razón, que en Loreto estos dos términos tienen connotaciones diferentes. Pero vayamos por partes.



© Manolo Berjón, 2022.

Rezar proviene del latín ‘recitare’, leer en voz alta. Donde tenemos el reiterativo ‘re-‘, y ‘citare’ (citar, poner en movimiento nombrando a alguien), frecuentativo de ‘ciere’: poner en movimiento, hacer venir con una llamada. Es, por tanto, un verbo de movimiento. Orar se deriva del latín ‘orare’ para expresar hablar, hablar en público o voz alta. Etimológicamente, por tanto, ambas significan hablar en voz alta. Sin embargo, en el lenguaje cotidiano orar suele referirse a una oración en silencio y rezar a una oración en voz alta.

En cambio, y esto es lo interesante, en Loreto posee otra connotación. En este caso traemos a la palestra lo que en tantas ocasiones hemos escuchado por el bajo río Marañón, extensible a todo Loreto. Rezar es utilizar oraciones ya fijadas, fórmulas que se repiten una y otra vez. Por ejemplo, el Padre Nuestro, Ave María... Mientras que orar brota del corazón.

De esta manera, en el bajo Marañón no hay distinción si el rezo/oración es en voz alta o baja. La cuestión deviene en si se utilizan fórmulas ya consagradas o desde el corazón. Y esto merece una breve consideración.

El corazón, para el pueblo kukama del bajo Marañón y otros pueblos indígenas, es la sede del pensamiento-sentimiento. El corazón bombea la sangre y disemina los conocimientos y los aprendizajes por todo el cuerpo. Lo que sale por nuestra boca, y nos referimos al habla, está controlado. No se dice todo lo que se piensa ni se siente. La persona reserva en su corazón lo que le pertenece únicamente a él/ella, y no se pronuncia con la boca. En el habla filtramos lo que queremos decir. En cambio, del corazón sale el canto sin ninguna restricción. De ahí que sea tan importante cantar.

Si la oración brota del corazón, entonces, nos dirigimos a Dios sin ninguna barrera, sin restricciones. Es una oración cordial. El inconveniente: podemos estar tan ocupados en decirle a Dios lo que queremos que no le escuchemos a Él. Pero, sin duda, la oración cordial ha sido y sigue siendo muy apreciada en la Iglesia.

El rezo de fórmulas ya establecidas como el Padre Nuestro, el Ave María… también tiene su importancia. Lejos de ser algo que se repite sin pensar lo que decimos, encontramos varias ventajas: 1.- Nos permite crear una costumbre, un hábito, porque podemos repetir continuamente. 2.- En el caso del Padre Nuestro corresponde al deseo y las palabras del mismo Jesús. El Ave María está inspirado en palabras sobre la Virgen María en el evangelio de Lucas. En este sentido nos da la oportunidad de situarnos en la perspectiva de Dios. Este cambio de perspectiva (ponernos en el lugar de Dios) es sumamente interesante en la amazonía. Nos permite valorar más y mejor nuestra propia tradición eclesial.

 

Dedicado a las Carmelitas del Monasterio de la Inmaculada y San José de Iquitos que el día 23 de marzo de 2022 cumplen 10 años en el Vicariato Apostólico de Iquitos. Con todo el afecto para personas que rezan/oran continuamente por la Iglesia.

El Monasterio de Carmelitas está situado en la Av. Abelardo Quiñones N° 1903, distrito de Belén, Iquitos.

 

martes, 1 de marzo de 2022

COMIENZO DEL AÑO FORMATIVO EN EL SEMINARIO AMAZÓNICO INTERVICARIAL DEL PERÚ: sede Iquitos (filosofía y teología).

 Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

 

El Seminario Amazónico Intervicarial del Perú tiene dos sedes: una en Pucallpa (propedéutico) y otra en Iquitos (filosofía y teología). La inauguración en Pucallpa se llevó a cabo el día 20 de febrero. En Iquitos, el día de ayer.




Para la inauguración, además de los seminaristas estuvieron presentes el Rector (P. Estanislao Rembala), formador y viviendo en el seminario (P. Rafael Kipigroch), los formadores externos (PP. Andinger Macahuachi, Jorge Luis Cachique y Adler Díaz) y confesor (P. Marcos Brulinski), el P. Manolo Berjón y el obispo de Iquitos.

Comenzamos con una reunión de los formadores, la celebración de la eucaristía y el compartir de la mesa. El inicio de un año formativo siempre es una gracia y una oportunidad. Una gracia de Dios para escuchar su Palabra y una oportunidad para discernir lo que Dios quiere para cada uno de nosotros.

Este año, en la sede de Iquitos, participan 5 seminaristas: 3 de Iquitos, 1 de San José del Amazonas y 1 de Puerto Maldonado. Respecto a los niveles de estudio: 2 en primero en filosofía, 2 en segundo de filosofía y 1 en segundo de teología. Agradecemos a Dios que sigue suscitando vocaciones amazónicas al servicio de la Iglesia. Algunos Vicariatos amazónicos tienen actualmente seminaristas en otros seminarios del Perú. La idea es que a partir del próximo año, quienes concluyan el periodo propedéutico en Pucallpa pasen al seminario de Iquitos.




Anotamos de pasada algunas ideas. Merecerían un análisis más detallado, pero no puede ser objeto de este escrito ocasional. Quisiéramos señalar cuatro ideas: simposio sobre el sacerdocio en Roma, descenso de las vocaciones en América Latina, inculturación y en el corazón de Dios.

1.       Recientemente se llevó a cabo un Simposio internacional en Roma sobre el sacerdocio. Entre otros temas de estudio se conversó sobre la relación entre el sacerdocio ministerial (los sacerdotes que conocemos) y el sacerdocio de los fieles (por medio del bautismo todo cristiano es sacerdote, profeta y rey). Hay que esperar a la publicación de las actas de dicho Simposio. Como no podía ser de otro modo, el escándalo por los abusos sexuales en la Iglesia tuvo eco en dicho Simposio. El más claro y directo fue el Cardenal Ouellet, organizador de dicho Simposio. En la inauguración pidió perdón a las víctimas cuyas vidas han sido destruidas por un comportamiento abusivo y criminal.

 

2.       Llevamos al menos una década de descenso de las vocaciones en América Latina. Esto también sucede en la selva peruana. Por tanto, debemos preguntarnos qué nos dice Dios. Cómo vamos a hacer las comunidades cristianas para tener acceso a la Palabra de Dios, la vida cristiana y los sacramentos. Algunos Vicariatos tienen una bonita experiencia con los diáconos permanentes (diáconos casados y con hijos). El Papa Francisco ha instituido el ministerio del catequista. Toda la Iglesia es ministerial y desde esta ministerialidad algunas personas tienen responsabilidades concretas al servicio de la Iglesia, nunca al margen ni por encima de la Iglesia. Necesitamos sacerdotes en clave sinodal, caminando juntos.

 

Pensamos en Iquitos. La ciudad va a continuar creciendo. Los sacerdotes no vamos a ser suficientes. ¿Cómo atender esta ciudad? Esta pregunta debe ser objeto de discernimiento por parte de todo el Vicariato. ¿Significa esto que nos olvidamos de las comunidades cristianas de los ríos? De ninguna manera, también debe ser objeto de discernimiento. ¿Qué papel juegan las mujeres en este discernimiento?

 


3.       Inculturación no es una palabra que nos guste, tenemos serias objeciones al término. Señalamos de pasada que depende del término cultura. Nos movemos en otros parámetros: la ontología. Utilizamos el término inculturación únicamente para entendernos, porque es un término muy frecuente en la Iglesia. Llegamos al Seminario con tiempo suficiente y tuvimos una bonita conversación antes de comenzar las actividades programadas. Algunos sacerdotes loretanos abordaron el tema de “los endemoniados”. Es otro tema delicado, pero de gran aliento pastoral. Solo unas breves indicaciones:

a.       En la Biblia aparece continuamente que Jesús expulsa los demonios (exorcismos). Esta tarea está vinculada al Reino de Dios. A partir de la Ilustración los teólogos no han sabido qué hacer con este tema y prácticamente han dejado de reflexionar sobre él. Esto se refleja en la teología que estudiamos y en la predicación que realizamos. Digamos que hay un “sesgo ilustrado” en la lectura de la Biblia. Y que conste que la Ilustración es un gran aporte a la humanidad. En la actividad pastoral también aparecen “poseídos”, “endemoniados”.

b.      Mc 5, 1-20 narra la vida del “endemoniado de Gerasa”. Cuatro brevísimas indicaciones: 1) Pasaron al otro lado del lago (v. 1). Jesús se mueve en la frontera. 2) Habita en los sepulcros (v. 3). Es decir, se comporta como un muerto. Camina y grita, pero vive como un muerto en vida. 3) Me llamo Legión porque somos muchos (v. 9). La región de Gadara estaba fuertemente romanizada, con presencia de la Legión romana (ejército romano). Es decir, los lugares donde hay opresión militar (pero también económica, lingüística, política, de género…) son espacios donde el demonio actúa con mayor libertad. Por tanto, expulsar al demonio implica trabajar contra las opresiones de todo tipo. 4) La actuación de Jesús implica “integrar” a los excluidos. Después de algunos milagros, los liberados caminan con Jesús. En este caso, fruto de la misión cristiana, Jesús le indica que vaya a predicar entre los suyos (v. 19-20). Por tanto, la misión cristiana está muy pegada a la actividad de Jesús de expulsar los demonios.

c.       Cuando se dice que tal persona está endemoniada debemos tener en cuenta dos aspectos: 1) qué le está oprimiendo. Habitualmente son personas con fuertes carencias: adolescentes (carecen de autonomía), económicas (habitualmente sucede en familias muy humildes), lingüísticas (estamos convencidos que muchas de estas personas pertenecen a familias con tradición indígena que son fuertemente discriminadas), de género (muchas señoritas), políticas (Loreto es el departamento con menor acceso al agua potable, podríamos señalar otros indicadores)… Por tanto, es fundamental que actuemos también en este campo. De lo contrario nuestra actuación pastoral será, cuando menos, ingenua; si es que no llega a ser cínica. 2) Una comunidad cristiana que reza. No podemos solucionar todos los problemas. Pero sí podemos “integrar” a la familia donde algún miembro sufre. Este soporte es fundamental. La fuerza de Dios es más poderosa que el demonio. Por tanto, rezar, leer la Biblia, acudir a la Iglesia, formar parte de un grupo, utilizar el agua bendita para rociar toda la casa… son parte de una actuación consciente de la Iglesia. No se trata de una visita esporádica, sino de una verdadera integración. Notemos que ‘diablo’ significa ‘el que divide’. Por eso ataca a quien está dividido, escindido, separado. De ahí la importancia de ‘integrar’. Una integración respetando a cada persona, sin anular su personalidad.

 

4.       En el corazón de Dios. El evangelio de ayer (Mc 10, 17-27) nos invitaba a poner nuestro “tesoro en el cielo”. El joven rico estaba encadenado a la riqueza y no pudo caminar con Jesús, se fue triste. Los cristianos estamos invitados a poner nuestro tesoro en el cielo. De esta manera no nos lamentamos por lo que dejamos, sino que estamos alegres porque Dios nos acompaña. Ese tesoro en el cielo nos lleva a vivir las dificultades propias de la vida con alegría, porque somos peregrinos en este mundo, somos ciudadanos del cielo (carta a Diogneto).

Que el comienzo de este año formativo sea fructuoso para la Iglesia. Que Dios bendiga a nuestros seminaristas y a nuestros vicariatos. Y que tengamos la valentía de descubrir la voluntad de Dios para nosotros, como rezamos en el Padre Nuestro.

jueves, 24 de febrero de 2022

ENTRE LA UNI-VERSIDAD Y LA PLURI-VERSIDAD: una lectura particular sobre “El río infinito”


Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Iquitos


La novela explora nuevos campos. El libro se desarrolla en la ciudad de Iquitos. Lo hace separándose del exotismo. Sus personajes son creíbles. Están bien diseñados. Integra la “historia” de Loreto, desde la época del caucho, la trata de personas… hasta las sombras que ayudan en la resolución de unos crímenes. Su autor nos comentó que forma parte de una trilogía que está en proceso de escritura.


 


CORNEJO CHAPARRO, Manuel (2021), El río infinito. La primera senda de Yaquichán Tapullima, Planeta, Lima.

Nos vamos a centrar exclusivamente en Yaquichán Tapullima, un joven kukama que navega entre la tradición de su abuelo y los estudios de derecho en la universidad. Un buen reflejo del pueblo kukama. Entendemos que esto es una reducción de la novela que, por otra parte, invitamos vivamente a leer.

La literatura permite un acercamiento diferente, igual de importante que cualquier otro. Es fundamental contemplar a las nuevas generaciones y las oportunidades que generan las ciudades. Se ha dicho que la mitad de la población indígena habita en ciudades, pero no hay aproximaciones suficientes. La literatura puede abrir campos a otras disciplinas que todavía están más entumecidas.

En este sentido esta novela policiaca es oportuna y necesaria. Los mundos en los que transita Yaquichán son muy reales. Aunque no sea nada fácil saber lo que es la realidad (o las realidades). Yaquichán camina entre el mundo urbano como estudiante y practicante de derecho y como nieto que conversa con su abuelo kukama. Esta capacidad de viajar entre ambos mundos es una característica indígena muy acentuada.

Aparece la toma de ayahuasca en la novela. Pero distingue la que buscan los turistas de la que está vinculada al abuelo en relación con Yaquichán. Para los turistas es una acción asociada al ocio o la búsqueda de sentido, habitualmente desritualizada o al margen de un contexto cosmológico. El multiculturalismo se aprovecha de lo extraño mientras sea inofensivo a sus intereses. Se convierte en una sustancia que proporciona experiencias [consumo de experiencias]. Suele convertirse en una búsqueda de un paraíso perdido. En cambio, para el abuelo y Yaquichán es fuente de conocimiento.

Hablando de la ayahuasca se dice: “También te enseñó los otros tipos de lenguaje. Ese idioma que hablan las plantas, que no necesitan palabras ni sonido, solo los pensamientos que hablan sin ruido y pueden viajar y conversar desde lejos. Luego te adiestró en el lenguaje del agua, que puede comunicar no solo lo que no se puede ver, sino aquello que después va a suceder. Esos lenguajes sólo los tienes tú. Sí, y unos como tú” (p. 178).

Para los occidentales el lenguaje es una adquisición humana, lo que nos diferencia de los animales. Para los pueblos indígenas, incluido el kukama, el lenguaje no es exclusivo de los hombres. Otros seres también poseen lenguaje: pájaros, animales, truenos…, las plantas y el agua. Se produce una ampliación del concepto de persona dado que estos seres también poseen lenguaje, agencia, intencionalidad y sentimientos, entre otros. Ser gente en la Amazonía es mucho más que ser exclusivamente humano. Los sueños vehiculan conocimiento y relación con otros seres por medio del lenguaje.

En estos momentos la organización indígena kukama de mujeres Huaynakana Kamatawarakana ha interpuesto una demanda para considerar al río Marañón como sujeto de derechos.

 

UNI-VERSIDAD Y PLURI-VERSIDAD

Universitas es el término latino para una institución de enseñanza superior que transmite el conocimiento. Surgió en Occidente en el s. XII-XIII y se ha expandido por todo el mundo. En latín se refería a la unidad o totalidad de una cosa. De ahí pasó a designar la colectividad de los estudiantes. Universo está compuesto de ‘unus’ (uno) y ‘versus’ (participio pasivo de vertere, girar). De esta forma universo significa ‘uno y todo lo que le rodea’, lo que es indivisible. Yaquichán acude a sus clases en la facultad de derecho de la universidad, a este universo, al ‘espacio del uno’.

Sin embargo, Yaquichán también participa del ‘pluri-verso’. Su abuelo le integra en una comunidad más amplia donde cohabita con otros seres. Ya hemos visto el ejemplo de las plantas y el agua. La vida indígena no está atrapada en el uno, sino que se desarrolla en la multiplicidad. El uno es muy apreciado en occidente (el monoteísmo, entre otros). En cambio, los pueblos amazónicos privilegian lo múltiple. El numeral uno en kukama está percibido desde lo inconcluso. Lo completo es el dos, el uno es lo imperfecto, lo que le falta completar.

Yaquichán navega entre la universidad y el pluriverso. Y lo hace con tranquilidad y acierto. Fluye entre ambas realidades, muchas veces paralelas. Maneja los códigos de una y otra dependiendo de las circunstancias. La novela tiene otros muchos aciertos. Nos hemos circunscrito únicamente a señalar esto.

Vivimos tiempos de exceso de información. La abundancia de la misma hace que nos perdamos en el mar de propuestas. Muchas de ellas idénticas. Repitiéndose hasta el infinito sin aportar nada. Citándose unas a otras hasta la extenuación. ¿No es la universidad, en ocasiones, un espacio de repetición de lo uno? Concluimos señalando que “El río infinito” proporciona una frescura necesaria, permite navegar por los pluriversos. Aporta desde la periferia para enriquecer el lenguaje. Finalizamos, de nuevo, invitando a su lectura.

 

…………………………….

De los kukama se ha dicho que son “expertos navegantes y canoeros” (jesuitas de las reducciones de Maynas). Siempre nos impresionó el equilibrio que mantienen sobre la canoa. Es espectacular cómo se desplazan por el borde de los botes en pleno movimiento. Se ha destacado su milenarismo (Oscar Agüero y Jaime Regan) y etnodinamismo (Oscar Agüero). En la época del caucho hubo desplazamientos de este pueblo hasta Colombia y Brasil. En Colombia dicen que “los cocama nacen en Perú” (Nathalie Petesch). Por tanto, las fronteras nacionales han separado al pueblo kukama, que es un pueblo transfronterizo.

Son excelentes pescadores, ipurakari (Roxani Rivas). Esto contrata con el fuerte descenso de la pesca en Loreto por múltiples causas que ahora no vamos a tratar. En la década de 1980, huyendo de la discriminación, utilizaron la estrategia de convertirse en “nativos invisibles” (Anthony W. Stocks). A comienzos de milenio los pobladores de Juancito, en el río Ucayali, fueron descritos como “ex-cocama” (Peter Gow). En muchas oportunidades hemos escuchado: “mi abuelo era kukama; yo, no”. Una forma de buscar la distancia necesaria para poder apropiarme de los conocimientos del abuelo, como de un extraño.

“Humanidad territorializada” (Mireia Campanera Reig) es la manera de expresar la importancia nuclear del cuidado y la necesidad de percibir su territorio desde parámetros más allá de los occidentales. Otra propuesta los estudia a partir de las “geografías afectivas” (Daniel Fernandes Moreira y Marco Colombier). Como no podía ser de otro modo, los continuos derrames de petróleo han generado incertidumbre en la población kukama (Claudia Grados Bueno y Eduardo Pacheco Riquelme). Un tema doloroso como los suicidios en Nauta ha sido abordado por Maite Bustamante. Erwy Aquituari ha hecho su contribución desde la educación. En otro espacio nos hemos aproximado a ellos a partir de la “inestabilidad ontológica” (Manuel Berjón y Miguel Angel Cadenas).

Para un acercamiento lingüístico contamos con los trabajos del agustino Lucas Espinosa, la brasileña Ana Suelly Cabral y la peruana Rosa Vallejos. Para el proto omagua kukama están los trabajos de Zachary O’Hagan y Lev Michael. Desde el punto de vista de la revitalización de la lengua podemos visualizar los videos producidos por Radio Ucamara, de modo especial las canciones en kukama. Una de las más conocidas es kumbarikira. Son de interés los trabajos sobre Radio Ucamara de Andrea Cabel y Miguel Angel Angulo.

martes, 28 de diciembre de 2021

Zonas de sacrificio en la Amazonía peruana

Se aplica el concepto “zona de sacrificio” a 1) Una región geográfica expuesta a daño medioambiental, 2) Habitada por comunidades con dificultades para hacer escuchar sus propuestas políticas y económicas. 3) Se sacrifica estas zonas por un supuesto “bien mayor”; sin embargo, las comunidades –en muchas ocasiones indígenas o afrodescendientes– no han participado en esta decisión y no perciben los beneficios futuros.


© Manolo Berjón

Este concepto fue utilizado en USA en el transcurso de la guerra fría para ver los efectos que causaba en la población la actividad nuclear y posteriormente utilizado para pensar los espacios carboníferos de la costa oeste. ¿Se puede utilizar la categoría “zona de sacrificio” para algunas áreas en Loreto? Tengamos en cuenta lo que nos indican las ciencias ambientales: “todo está relacionado”, y así lo recoge el papa Francisco en Laudato Si. Los impactos en una parte de la naturaleza afectan a los ecosistemas interconectados y a los seres humanos.

La industria de hidrocarburos en Loreto cumple con los tres requisitos: 1) Altamente contaminante (en el marco de la ley de pasivos ambientales Pluspetrol declaró 311 pasivos ambientales sólo en el Lote 8), 2) Habitado por poblaciones con dificultades para hacer escuchar sus propuestas políticas y económicas (el plan de cierre de brechas no termina de ejecutarse), 3) estos territorios y poblaciones sacrificadas no perciben los beneficios futuros.

Cuninico es una comunidad kukama en el distrito de Urarinas, provincia y región Loreto, asentada en la desembocadura de la quebrada homónima sobre el río Marañón. 1) El 2014 hubo un derrame de petróleo en el oleoducto norperuano. 2) Se interpusieron diversos juicios que ha ido ganando la comunidad, pero no terminan de ejecutarse. 3) El beneficio futuro por el sacrificio actual no se vislumbra. Cuninico vivía de la pesca, ahora tiene un serio problema de seguridad alimentaria.

El Nanay es un río que desemboca en el Amazonas a la altura de la ciudad de Iquitos. Es conocida, 1) La presencia de dragas en este río (contaminación por mercurio). 2) Hay quien afirma que en el alto Nanay los niños están peor atendidos escolarmente que en el río Putumayo. Lo que nos viene a indicar el grado de abandono en el que viven (falta de inversión pública). En el Nanay hay población ikitu y kukama, aunque no todos desean reconocerse como tales. 3) Si la educación está tan mal, es fácil percibir que el sacrificio actual no redundará en beneficios futuros.

Avancemos. “Sacrificio” es un término con una fuerte connotación “religiosa”. Algo tendremos que decir al respecto quienes nos consideramos religiosos. En época de Jesús el rito sacrificial cruento estaba prácticamente ausente de la vida religiosa judía. En el Nuevo Testamento la categoría “sacrificio” es muy periférica. Incluso la carta a los Hebreos indica que basta con el sacrificio de Cristo, por lo que no son necesarios ningunos más. El vocabulario sacrificial aplicado a la muerte de Cristo en el NT no es ni el más antiguo ni el más frecuente. Este abandono cristiano del sacrificio estimulaba la desactivación ritual del paganismo.

Ahora vemos que los Estados-nación utilizan la categoría “sacrificio” en beneficio del supuesto “interés nacional”. No existe “interés nacional” conculcando derechos básicos. Los Estados buscan un aliado que les avale. En cambio, nuestra respuesta debe ir en conformidad con la Biblia: “misericordia quiero y no sacrificios”.

No faltará quien lea la nota como “antidesarrollo”. Ante esta objeción cabe repreguntar: ¿esto es desarrollo? ¿es ético un desarrollo montado sobre el sacrificio de los vulnerables? Ya es hora de un cambio de modelo energético. “La transición energética” es urgente y los Estados tienen mucha tarea: no subvencionar los combustibles fósiles y potenciar las energías alternativas, entre otros. Felizmente en Loreto se están dando los primeros pasos hacia centrales fotovoltaicas.

Para concluir. Cada 28 de diciembre celebramos los santos inocentes. Herodes manda matar a los menores de 2 años para erradicar al Mesías. No lo consigue. Las actuales tendencias políticas y económicas imponen sacrificios crueles a poblaciones vulnerables sin la posibilidad de un futuro mejor: con la pandemia ha aumentado la desigualdad. Pero no faltan las resistencias en las zonas mencionadas. Resistencia también puede ser un término apropiado para conjugar la esperanza.


(*) Agustinos-Iquitos. Miguel Ángel Cadenas, obispo vicario de Iquitos.


Redacción La Periferia es el Centro. Escuela de Periodismo - Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM).


Publicado en: https://larepublica.pe/opinion/2021/12/27/zonas-de-sacrificio-en-la-amazonia-peruana-contaminacion-iglesia-catolica/ 

martes, 7 de diciembre de 2021

A PROPÓSITO DE "APUNTES PERDIDOS" DE MARCO ANTONIO PANDURO-GONZALES

PANDURO-GONZALES, Marco Antonio (2020), Apuntes perdidos, Manofalsa, Lima.

Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Iquitos

 

Para algunas personas Iquitos se ciñe al Iquitos monumental, y poco más. En todo caso unas cuantas calles aledañas a su Plaza de Armas. En varias oportunidades hemos tenido que soportar el cuestionamiento sobre las zonas inundables, donde no se puede habitar según la ley, en contra de las prácticas ancestrales de morar en estas áreas como los pueblos tupí, por ejemplo. Una ley que exuda colonialidad y que prescinde de gran parte de los ciudadanos. A esto hay que añadir las familias que son expulsadas de la ciudad y tienen que elegir las zonas inundables como supervivencia. Una ciudad como Iquitos bañada por el Amazonas pero donde miles de familias carecen de agua potable y saneamiento básico, con los problemas sanitarios que esto acarrea. En cambio, las intervenciones que se realizan en la ciudad son únicamente de tipo estético, secuestrando el espacio público. Dejemos el tema, pero nos sirve para preguntarnos qué es Iquitos.




El libro que llegó a nuestras manos se acerca a calles principales como Arica y Putumayo tanto como a calles de tierra sin nombre. La vida, con sus desigualdades, se da en ambos lugares. Todo es Iquitos. En pocas palabras: los creadores se adelantan, con mucho, a los gestores. Los creadores literarios anticipan lo que los gestores urbanos ni siquiera son capaces de imaginar. Porque se trata de tener un poco de imaginación.

Esta preocupación por lo humano nos parece invaluable. Todas las vidas valen igual. Aunque a la hora de la verdad los que gestionan los recursos lo hacen más a unos que a otros. Sólo se les ocurre gestionar lo que hay, no piensan en el bien común y en las necesidades de todos. En este sentido, la política entendida como participación en la vida de la ciudad les es ajena y está por estrenar.

El libro, con su acercamiento a lo humano, ensancha los límites de la ciudad más allá de lo asfaltado. A poca imaginación que tengamos nos daremos cuenta que no se trata únicamente de enviarles algún que otro profesor, sino de proporcionar los espacios y herramientas que les permitan disfrutar de la vida como el resto de ciudadanos.

Una ciudad en expansión, calles de tierra, estudiantes universitarios, guachimanes, prostitutas, una empresa conocida de transportes (E.T.U.I.S.A). Boom petrolero de por medio, ONGs… La vida bulle por estas páginas. No es tanto lo que dice, que lo dice bien. Es más lo que evoca, trasluce, sugiere, lo que se puede entrever: la vida en Iquitos.

Si, como se señala en el prólogo, gracias a las periferias se renuevan las letras, otro tanto podríamos decir de las ciudades. Las periferias son lugares donde la vida bulle y lo que sucede con las vidas que habitan las periferias son el termómetro de la humanidad de una ciudad, en este caso Iquitos.

Nos interesa cómo “desaparecen” los clavos; cómo terminan pagando los devengados a un profesor cuyo dinero se habían llevado los políticos corruptos de turno; el distinto comportamiento en la biblioteca para conocidos y desconocidos; La Cachina, el mercado negro de Belén bajo donde “se encuentra” lo “desaparecido”; el “capacitado” que regresa a su barrio de origen, el profesor que se mete con su alumna… Nos ronda una pregunta: ¿es una descripción de la anomia? Creemos que no. Sin entrar ahora en disquisiciones ni matices, nos da la sensación que los comportamientos descritos en el libro son la norma. El protagonista ha introyectado el “no-decepcionar-a-los-demás”. Sólo que “los demás” de los que hablamos dependen del grupo social en el que uno se mueva.

Pero démosle una vuelta más. No estamos pensando en el “individualismo occidental”, o en la “singularidad indígena” que permea esta ciudad, sino en un continuum que acentúa un polo u otro en determinados momentos y en personas y conductas específicas. La pregunta que nos surge sigue siendo inquietante: entonces, ¿qué es la sociedad? ¿Qué es Iquitos? Dejémoslo aquí.

Post data:

Este libro llegó a nuestras manos de una forma impensable. Estábamos en una reunión virtual durante toda la semana, razón por la cual no supimos cuándo dejaron el libro a nombre de uno de nosotros. En uno de los descansos nos alcanzaron el libro y nos instaron a ver la dedicatoria en su interior. No hemos podido leerlo durante la semana en cuestión por compromisos ya adquiridos. Esta nota quiere dejar constancia del bonito y apreciado regalo.

Finalizamos indicando que además de sus aciertos literarios nos parece fundamental pensar la ciudad desde distintos ángulos. De nuevo: los creadores literarios se anticipan con creces a los gestores urbanos. El ángulo elegido por Marco Antonio Panduro-Gonzales es muy pertinente. Concluimos incentivando a su lectura.

sábado, 16 de octubre de 2021

DESCOLONIZAR: tenemos tiempo (pero 'piano piano si arriva lontano')

 Manolo Berjón 

Iquitos, 16 de Octubre de 2021


Una de las grandes ocupaciones del SÍNODO PANAMAZÓNICO es DESCOLONIZAR. Una tarea imprescindible, ineludible y delicada que no se puede postergar. Todo indica que el Sínodo ha ponderado los tiempos. La iglesia no debe apurarse, debe vivir en el tiempo de Dios. No pasa nada porque no lo veamos. Llevamos predicando dos milenios el Reino de Dios. El Sínodo se plantea la posibilidad que personas casadas, especialmente indígenas, puedan ser sacerdotes. Esto es una apuesta de largo aliento. Si se aprobara esta propuesta, en una década tendríamos muchos más sacerdotes indígenas y se modificaría la composición de los presbiterios en los Vicariatos. Por tanto, la predicación cambiaría, la forma de mirar la iglesia y el mundo cambiaría, el acompañamiento a pueblos indígenas cambiaría, los cantos cambiarían... y el corazón de la iglesia latiría con ritmos indígenas.

 

Descolonizar las imágenes. En la foto se ve la boa (kukama) o el arco iris (occidente). Para pensar-sentir-actuar.

Pero no todo es lineal y tan sencillo. No se trata únicamente de cambiar de “rostro”, que por supuesto hay que cambiar. Lo que se precisa cambiar es el corazón. De otro modo. ¿Cómo será la formación de estos candidatos? Si se van a preparar con esquemas occidentales, tal como se exige ahora desde Roma en los seminarios, no hemos avanzado mucho. Es preciso descolonizar la teología y el lenguaje. Un ejemplo: un dirigente eclesial importante, a quien admiro y respeto, y con seguridad ha hecho más por pueblos indígenas que yo, ha realizado un gran esfuerzo por publicar un librito sobre la Biblia y traducirlo a tres idiomas indígenas. ¿Es esto lo que hay que hacer? Pues depende a quién se pregunte. Este dirigente eclesial cree que sí. En mi opinión no es suficiente porque se parte de lo que es la Biblia para los occidentales y se traduce a tres idiomas indígenas. Creo que hubiera sido mucho más productivo preguntarse qué están haciendo ya los indígenas con la Biblia. En la postura de este eclesiástico ya sabemos lo que es la Biblia y los indígenas tienen que aprender lo que ya es. Lo que yo defiendo es preguntarnos qué utilización hacen los indígenas de ella y por qué es importante para ellos. Simplificando bastante: en la primera visión, occidente dicta y los indígenas aprenden. En la segunda visión los indígenas conversan y occidente aprende.

No faltará quien se pregunte: ¿es necesario traducir la Biblia? De hecho ya está traducida, y no lo hemos hecho los católicos, sino el ILV. Pero veamos lo difícil que es traducir. Los wari (Brasil) no tienen palabra para expresar ‘amor’, un concepto cristiano clave. Cuando han traducido la Biblia no encontraban palabra para traducirla, así que la palabra que utilizan significa literalmente ‘no me disgusta’. Los kukama traducen amor como ‘hacer doler’. Para los kanamari, las personas que no pueden producir comida (ancianos y niños) no reciben propiamente amor. Un niño es alimentado con normalidad por su madre, pero comenzará a recibir amor cuando el niño colabore un poco con la obtención de comida. Por ejemplo, cuando trae de la chacra un trozo de yuca pequeño. ¿Cómo traducir entonces amor? ¿Cómo comprenderlo?

Todo esto no es objeto del Sínodo Panamazónico, no lo puede ser, pero está en el fondo de las conversaciones. Será después del Sínodo los especialistas quienes vayan afinando las propuestas del Sínodo. Lo cierto es que este tema de “descolonizar las mentes” va más allá del “rostro amazónico”. [Señalo una trampa, para que se perciban las contradicciones: la división entre mente y cuerpo es occidental. Los achuar dicen que el alma (esas que vagan por el aire) también tiene cuerpo, que es diferente del cuerpo con hueso y carne de la tierra. Los occidentales hace tiempo que dejaron de utilizar la palabra ‘alma’, prefieren un ‘mente’ que es más neutra]. Descolonizar, siendo una tarea ineludible, será la tarea de las próximas décadas. Aprende idiomas indígenas, no siendo suficiente, es una buena base para descolonizar nuestras vidas.


sábado, 24 de julio de 2021

PALABRAS DE AGRADECIMIENTO: "Teología del tejido"

Mons. Miguel Ángel Cadenas Cardo 

Iquitos, 18 de julio de 2021


Estamos celebrando un acto de fe, un acto de confianza en Dios. La escucha de su Palabra y la eucaristía que nos estimulan a continuar con nuestra vida cristiana.

En primer lugar, en mi nombre y en nombre del Vicariato Apostólico de Iquitos, agradecemos de corazón a Mons. Julián García Centeno, nuestro obispo emérito, que ha venido expresamente desde España para esta ceremonia. Pido para él un aplauso y que Dios bendiga su vida y le acompañe. De igual manera a todos los obispos que nos están acompañando, signo de comunión entre las diócesis y vicariatos.

"Santo Toribio de Mogrovejo. Ruega por nosotros". Ginebra Peña Gimeno (fotografía)

De igual manera, un recuerdo especial para Mons. Miguel Olaortúa Laspra, que se ha quedado para siempre entre nosotros. Que Dios le haya recibido en sus benditas manos. Muchas gracias a su familia. Han sido muy generosos con este Vicariato. Paso a leer un WhatsApp de Javier Olaortúa, hermano de Mons. Miguel:

Hola Miguel Angel: 

Quedan pocos días para la Consagración Episcopal y la Toma de Posesión del nuevo Obispo de Iquitos, para tu Consagración y Toma de Posesión.

Como hermano de Mons. Miguel, de Michel, mi corazón me pide estar presente en tal honorable acontecimiento; a él le hubiera encantado que, ya que él no puede físicamente darte el relevo como hizo Mons. Julián con él, alguien de su familia, de la familia del anterior obispo, asistiera en su representación.

Desgraciadamente, la pandemia del Covid que estamos padeciendo nos limita todos nuestros movimientos y nos impide hacer realidad nuestros deseos.

Aún así, aunque no podamos físicamente acudir, queremos que sepáis, que todo el Vicariato Apostólico de Iquitos sepa, que toda la familia de Mons. Miguel Olaortua Laspra, a pesar de la distancia geográfica que nos separa, estará espiritualmente con vosotros el domingo 18 de julio próximo, en ese momento y en ese estadio Max Augustín y que nos sentimos muy orgullosos y contentos por el hecho de que el Santo Padre haya nombrado un nuevo Obispo para el pueblo iquiteño.

Sin duda, el Vicariato Apostólico de Iquitos está de enhorabuena.

Desde Bilbao, un abrazo fraternal para todo el pueblo loretano.

Javier Olaortua Laspra (en nombre de toda la familia de Mons Miguel Olaortua Laspra).

Me han preguntado en varias oportunidades cómo se recibe la noticia del nombramiento de obispo. La respuesta siempre es la misma: con asombro y, en mi caso, en fuera de juego. Poco a poco se va uno reponiendo del susto. Ayuda tener un amigo que fuma mapacho y te va icarando de vez en cuando, el P. Manolo Berjón.

Y del cigarro al tejido. Las personas no somos aisladas, sino que estamos interconectadas unas con otras. O, si me permiten, utilizaré una preciosa imagen: estamos llamados a ser “tejedores de comunión”. Leonardo Tello, director de radio Ucamara de Nauta, me comentaba hace unos días diferentes contextos del tejer. Leonardo escuchaba a su mamá cómo los bebés se tejían en la barriguita de la mamá. El pupo de la mamá era el punto final de ese tejido que estaba conectado con el pupo del bebé. De igual manera, sucede cuando nos caemos y nos hacemos una herida. El proceso de curación de la herida es precisamente que el mismo cuerpo se va tejiendo de nuevo. Otro contexto en que se hablaba de tejer era en la fabricación de tinajas: las tiras de barro que unían eran consideradas un tejido. Además de los cestos y canastos tejidos de tamshi y otras sogas. Esto nos permite vislumbrar la riqueza del tejido. Tejer, entrelazar. 

Imposición de la mitra por Mons. Julián. Ginebra Peña Gimeno (fotografía)

Y hablando de tejidos no podemos olvidarnos de las redes. Las redes de los pescadores y las redes sociales. Que no se conviertan en un espacio entre iguales. Que sepamos tejer hilos con los que piensan diferente. Hilos que mantengan la comunión, hilos que generen esperanza. Hilos que tejan una sociedad que luche contra las crueles desigualdades sociales.

Ya en Hch 18,3 se nos dice que Pablo fabricaba tiendas, tejía tiendas, como Prisca y Aquila. Sin duda, podemos comprender el ministerio de Pablo como un gran “tejedor de comunión”: formando comunidades cristianas y llevando la colecta para los pobres de Jerusalén. Tejiendo hilos de unas comunidades con otras, incluso cuando no estaban de acuerdo: como Pablo y la comunidad de Jerusalén. La comunión no es estar todos de acuerdo, sino entrelazar y fortalecer los lazos por encima de las diferencias: no sólo evitar romper los hilos, sino tejerlos para hacerlos más fuertes. Como cuando pensamos diferente pero conseguimos respetarnos y colaborar unos con otros. En el caso cristiano quien nos ayuda a generar comunión es el Espíritu de Jesús, de ahí que sea tan importante rezar. Cuando aparecen diferencias que parecen insuperables es necesario intensificar la oración para que sea Dios quien nos mantenga en la comunión. “Concédele la paz y la unidad” rezamos en el rito de la paz de la misa. No es fruto humano, aunque también exige nuestro esfuerzo, sino que es don de Dios. De ahí la necesidad de rezar.

A continuación nombraré unas pocas personas con las que he estado entrelazado. Han sido ellos quienes me han integrado a su tejido y me han pedido, en muchas ocasiones sin pronunciar palabra, que sea un “tejedor de comunión”. En un Perú y un Loreto tan fragmentado y polarizado es necesario que en la iglesia nos apliquemos la imagen de “tejedores de comunión”. No todos pensamos igual, pero fortalecemos los hilos que nos unen unos a otros. No hilos de explotación, sino de comunión.

En primer lugar al P. Miguel Fuertes, y con él a los sacerdotes, religiosos y religiosas de este Vicariato. A él le tocó pilotar esta iglesia en medio de la tempestad provocada por el covid. En el imaginario popular el P. Miguel Fuertes y el P. Raymundo Portelli son los hombres que manifestaron el rostro más compasivo y misericordioso de Dios en medio de la oscuridad. Cuando imperaba el “sálvese quien pueda”, ellos iniciaron una colecta para comprar una planta de oxígeno, que se convirtieron en cinco, y cosieron literalmente el tejido social de Loreto. Un fuerte aplauso para ellos. 

Animadores Cristianos: Ribelino Ricopa, Juana, Pepe Alves, Mons. Miguel Angel, 
Ligia Saboya y P. Manolo Berjón. Ginebra Peña Gimeno (fotografía) 

Quiero agradecer el trabajo silencioso de los Animadores Cristianos, que presiden la comunidad cristiana y todos los domingos y fiestas realizan la Celebración de la Palabra de Dios. Ellos son claves en la vida de la Iglesia y en mi ejercicio ministerial. No puedo citar a todos, pero quiero señalar la vida entregada del señor Pedro Díaz, que murió ahogado en el río Marañón, a la altura de Maypuco, que Dios le haya recibido en sus benditas manos. [Y todos los Animadores difuntos]. A Antonio Vela, primer Animador Cristiano del pueblo indígena Urarina en el río Urituyacu. A Ligia Saboya y Sonia Caritimari, también del río Urituyacu. A Ribelino Ricopa y Pepe Alvez, de la comunidad de Santa Clara en el Marañón, de quien tanto hemos aprendido. Agradecer a Agucho Vela y Leonidas Pinche. Todos ellos de la querida Parroquia Santa Rita de Castilla. En Nauta, a Vidal Reátegui, de la comunidad de Nuevo Mundo, en el río Amazonas. A Francisco Tello (Pancho), Animador de Santa Fe, en el río Chiriyacu. Al Animador Alejandro Uraco, uno de los primeros Animadores en la Parroquia de Nauta, todavía vivo. En Iquitos a Karina Guerrero, de la capilla de la Visitación, y a los responsables de las capillas de Masusa: Juan Manihuari, Héctor Moncada y Nancy Macahuachi. Al EPAP de las Parroquias de Nauta y de la Inmaculada. Todos ellos, y muchos más que no puedo nombrar, me han tendido sus hilos y me han incorporado a sus tejidos. En todos ellos veo el rostro de la Iglesia, un rostro amazónico. Me van a disculpar a los que no puedo nombrar, y a las demás parroquias que todavía no conozco. Ahora tendré que aplicarme a la tarea.

El tejido cristiano está hecho con de hilos y hojas de esperanza. “Den razón de su esperanza a todo el que les pida explicación, pero háganlo con dulzura y respeto” (1Pe 3,15-16). La evangelización está en el corazón de la Iglesia. Pero evangelizar no es adoctrinar. Debemos renunciar al proselitismo, nos recuerda el Papa Francisco, para poder ofrecer la Buena Nueva de Jesús. Esperanza, no sólo futuro o utopía, esperanza cristiana: compañía de Dios en esta vida y recibimiento por Dios en el cielo para los difuntos. No debemos tener miedo, evangelizar es nuestra principal tarea.

Gracias al Monasterio de Hnas. Carmelitas. Ellas tejen para ganarse la vida. Han cosido la ropa litúrgica que estoy utilizando. Pero, sobre todo, sus hilos son tejidos por Dios. Ellas nos recuerdan que en la vida cristiana lo más importante es Jesús. Él es nuestra razón de ser como cristianos.

Gracias al coro. Los cantos son una preciosa forma de evangelización. Recuerden que en las reducciones de Maynas de los padres jesuitas la música jugó un papel fundamental en la evangelización. Han cantado muy bonito, los cantos han sido perfectamente ejecutados: el salmo y el sólo de violín me han emocionado profundamente.

Gracias a los medios de comunicación que hacen posible esta transmisión y que permiten que nos sigan en otras partes del mundo. Quiero recordar de modo especial a radio LVS y a Oraldo Reátegui, quien fuera su director, que Dios le haya recibido en sus benditas manos. 

El abrazo: Ligia Saboya y Mons. Miguel Ángel. Ginebra Peña Gimeno (fotografía)

Para ir terminando, quiero recordar a mi difunto papá (Severino), mi mamá (María Purificación), mi hermana (Puri) y mi cuñado (Félix). Les hubiera gustado estar acá, pero no ha sido posible. A mi pueblo de Laguna de Negrillos, en España, devoto de la Virgen del Arrabal. A D. Alberto Rodríguez, el sacerdote de mi pueblo y a D. Justo, párroco de Villaquejida donde fue bautizado Santo Toribio de Mogrovejo, un aventajado en los sínodos. A la Orden de San Agustín, a la que pertenezco, al P. Domingo Natal y al P. Fernando Joven, mis formadores. Este último me dio dos consejos cuando supo que venía destinado a la selva: “vete al río”, se refería a Santa Rita de Castilla y “no seas muy aventado”. Entonces no lo comprendí, después me sirvió cuando navegaba por los ríos. Al P. Toño, vicario regional de los agustinos en Iquitos, al P. Ramiro Castillo, vicario de Chulucanas, al P. Vicente Valenzuela, vicario de Apurimac, al P. Eleodoro Villanueva, presidente de la Federación de los tres vicariatos del Perú. Al P. Hernanis, provincial de Nuestra Señora de Gracia del Perú, al P. Jesús Torres, consejero de la Provincia San Juan de Sahagún de España, a Mons. Robert Prevost, obispo de Chiclayo y anterior general de la Orden y al P. General de los Agustinos, P. Alejandro Moral, mi profesor de Biblia. Todos ellos forman parte del tejido en el que Dios me ha insertado para fortalecerme en la fe. Muchas gracias a todos y que Dios les bendiga. 

Mons. Miguel Ángel dirigiendo unas palabras finales. Ginebra Peña Gimeno (fotografía)