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miércoles, 28 de abril de 2021

DERECHO A LA CIUDAD: comentario a una sentencia judicial

 


 

            Vicariato Regional de los Agustinos en Iquitos

 

“Es necesario defender el derecho de todas las personas a la ciudad. El reivindicado derecho a la ciudad se define como el disfrute equitativo de las ciudades dentro de los principios de sostenibilidad, democracia y justicia social. No obstante, también será preciso incidir en las políticas públicas y promover iniciativas que mejoren la calidad de vida en el mundo rural evitando así su desplazamiento descontrolado (Documento Final del Sínodo Amazónico, n° 35).


Desagüe - Punchana
Foto: cortesía Sra. Graciela Tejada.


En el presente escrito comento una sentencia judicial dictaminada por DDQSALA CIVIL - SEDE CENTRAL, Iquitos, con el Expediente: 000629-2016-0-1903-JR-CI-01. Se puede acceder en el siguiente link: https://drive.google.com/file/d/1Y8ioaqjh1xKhnMsngoWpzj8ZHB7xSzx-/view?usp=sharing  No entraré en los argumentos jurídicos. Me ceñiré, más bien, a los aspectos sociales que aborda la sentencia. Por la brevedad del escrito se hacen sugerencias más que argumentaciones muy elaboradas. 

Hace casi 5 años se interpuso una demanda constitucional por el “derecho a gozar de un medio ambiente sano, adecuado y equilibrado, y el derecho al acceso al agua potable” en dos asentamientos humanos de Punchana: Iván Vásquez Valera y 21 de setiembre, asesorados por la Iglesia Católica y por IDL (Instituto de Defensa Legal). Viven en un espacio con un caño abierto donde vierten las aguas residuales de esta parte de la ciudad, el camal municipal y EsSalud. El hedor es insoportable. Ganamos el juicio en primera instancia, pero los Municipios de Punchana y Maynas apelaron. En segunda instancia se declara improcedente la sentencia por tres votos favorables y un voto en discordia.

El voto en discordia, de la Magistrada Roxana Chabela Carrión Ramírez, es de gran calidad. Su comprensión de la ciudad le lleva a indicar que la “falta de planta de tratamiento adecuado para las aguas residuales o servidas que discurren por el alcantarillado a cielo abierto procedentes del Camal y de EsSalud, que son aguas contaminadas hacen mucho daño a la población de los asentamientos humanos demandantes y al medio ambiente… Las bacterias en las aguas residuales, con la presencia de organismos patógenos, provenientes en su mayoría del tracto intestinal, hace que estas aguas sean consideradas como extremadamente peligrosas, sobre todo al ser descargadas en la superficie de la tierra, subsuelo o en cuerpos de agua”. Y podríamos seguir citando su argumentación bien armada. Mucho más allá de los asentamientos humanos, para los cuales es urgente una solución, se trata de una percepción de la ciudad. Está en juego la contaminación, su afectación a la población y al medio ambiente.

 

Llama la atención que los Municipios de Maynas y Punchana, encargados de velar por los derechos de los ciudadanos, apelan la sentencia. Esto es inaudito. El mundo al revés. Su cortedad de miras busca que los presupuestos que manejan no se vean afectados. No les interesa el bien de estos ciudadanos ni el futuro de la ciudad. Qué falta de visión política. Esta mirada cortoplacista hace daño a la ciudad, que crece sin planificar.

 

Uno de los argumentos del Municipio de Punchana me parece indignante: “los demandantes no han acreditado a la fecha el saneamiento de los terrenos que dicen ser posesionarios para exigir la construcción de obras millonarias que deviene de los tributos de todos los peruanos”. ¿Estos ciudadanos no son peruanos? ¿No constituye un bien para la ciudad? Más adelante, en una de las consideraciones de la sala civil de Loreto se puede leer: “Finalmente, añaden que pese a ser una zona no habitable, sometida a constantes inundaciones, los demandantes vienen auto exponiéndose ellos mismos y a sus familiares a una situación indigna, exigiendo sin embargo la construcción de un alcantarillado, la suspensión inmediata del vertimiento de residuos sólidos por parte de ESSALUD y la construcción de rasantes que saben ellos no es posible realizarlo por el limitado presupuesto de las Instituciones a cargo y por lo costoso de la inversión requerida”.

 

Las autoridades, sin una mirada a la ciudad a largo plazo, ofrecen rasante. Eso no equivale a una vida digna. Hay que tapar el desagüe y proporcionar agua potable a la población. Y si las autoridades tuvieran un poco de juicio tendríamos una depuradora antes que esas aguas descarguen en el Amazonas, que se convierte en un basural. El Ministerio de Salud, siguiendo las directrices de la OMS, nos invoca a lavarnos las manos con frecuencia. No parece importarles mucho a los jueces, que responsabilizan a los mismos ciudadanos de sus males, quedando el Estado exento de la misma. ¿Qué es más importante la vida de las personas o que las instituciones manejen sus presupuestos? El argumento me parece muy débil. No aprendemos. El covid-19 nos grita que mientras existan desigualdades sociales todos estamos en peligro.

Dentro de la argumentación que recoge la sala civil de Loreto se puede leer: “Lo solicitado por los demandantes no tiene ningún asidero real ni legal, por cuanto se viene realizando acciones respecto de mejorar servicios básicos, de agua potable, desagüe, electrificación y expansión urbana, prueba de ello es la entrega de constancias de posesión y títulos de propiedad en algunos Asentamientos Humanos, y que es de conocimiento público, priorizando las zonas que más cuentan con los requisitos para ser beneficiados con dichos proyectos, teniendo en cuenta que no esté en zonas inundables, puesto que el Gobierno Central determinó mediante ley que no brindará apoyo ni otorgará ningún beneficio a la población que se constituyó en zonas inundables estando prohibido habitarlos, en ese sentido esta comuna viene evaluando su expansión urbana de acuerdo a sus posibilidades y necesidades”.

Cualquier persona que conozca la ciudad de Iquitos sabe que esto no es cierto. Para comenzar, ambos asentamientos humanos tienen luz eléctrica. Prueba que cuando se quiere, se invierte. Segundo, las familias de estos asentamientos no tienen título de propiedad de sus terrenos, pero otros asentamientos humanos en zonas inundables sí poseen su título. El argumento, por tanto, no es correcto. La ley a la que apelan no resiste ningún análisis amazónico. La inmensa mayoría de Loreto es inundable, y se invierte. La ciudad peruana de Islandia, en el río Yavarí, construyó veredas peatonales a varios metros del suelo. En tiempo de vaciante el suelo sirve como tierra firme, y en tiempos de creciente, la gente camina por sus veredas con total normalidad. Poder se puede, pero a las autoridades iquiteñas les falta imaginación.

Instituciones tan poco sospechosas como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, ONU, la Iglesia Católica…, y todas las personas de buena voluntad, solicitan a los gobiernos que inviertan en agua potable y desagüe como condiciones mínimas para el desarrollo y la defensa de la vida humana. Parece que a Iquitos no han llegado estas enseñanzas.

Siendo lo más objetivo posible argumentaré a partir del “Plan de Desarrollo Urbano Sostenible de la ciudad de Iquitos, 2011-2021, tomo I”, que pueden encontrar en internet. En lo que sigue citaré únicamente la página. Serán citas breves, de las muchas y extensas que pudiera utilizar.

Mientras los Municipios y los jueces responsabilizan a los ciudadanos de su situación, encontramos una explicación más correcta: “… por el lado este y oeste el crecimiento inicialmente avanzó hacia los límites de las zonas inundables cercanos a los ríos Nanay e Itaya, pero la falta de áreas disponibles para vivienda hizo que aparezcan asentamientos humanos en las áreas inundables, que se vuelven áreas críticas en tiempos de inundación”: p. 51, subrayado mío. Un argumento similar se puede encontrar en la p. 117.

En la siguiente cita se proporciona otra interesante explicación: “… las nuevas habilitaciones fueron ocupando las áreas “vacías” contiguas al casco urbano y ocupando aún las áreas inundables, privilegiando los pobladores de estas áreas su accesibilidad pronta a los servicios básicos y al equipamiento urbano así como sus características culturales ribereñas…” (p. 51-52), subrayado mío. En definitiva, nuestras autoridades desconocen a su población y el mismo Plan de Desarrollo Urbano Sostenible de la ciudad de Iquitos, 2011-2021, aprobado por la Municipalidad Provincial de Maynas, entre otros. Más adelante se nos dice que estos asentamientos humanos ocupan “el 20.14% del área de la ciudad y sigue en aumento”: (p. 56). Notemos que esto está escrito en 2010, y con toda seguridad ahora es mayor.

Después de más de 20 años de bonanza financiera esta sentencia avala un crecimiento económico con exclusión social y respalda a unos políticos que no ejercen su función: cuidar del bien común. Se sienten satisfechos en un pragmatismo con exclusión, generando lo que el Papa Francisco denomina “descartados”. Esta falta de sensibilidad me parece torpe. Prefiero una ciudad más inclusiva, con respeto a los derechos humanos y medioambientalmente sostenible como se percibe en la visión de la Magistrada Roxana Chabela Carrión Ramírez, cuya argumentación es digna de ser tenida en cuenta.

Concluyo recordando una enseñanza de Jesús. Para instruir a sus discípulos sobre la oración sin desanimarse narra la parábola del juez inicuo (Lc 18, 1-18). Una viuda acude a un juez para que le haga justicia, pero el juez no tiene tiempo para ella. Termina haciéndole justicia, no por convicción, sino para que no le moleste. Cuando Jesús invita a rezar no se olvida del mundo, al contrario, pone un ejemplo dolorosamente común. Rezo sin desánimo y rezo con lo que sucede en mi ciudad. Acudiremos con estas juntas vecinales al Tribunal Constitucional buscando la justicia que no hemos encontrado en Iquitos.

Punchana, 29 de abril de 2021.





P. Miguel Angel Cadenas

Parroquia Inmaculada

Vicario Regional de los Agustinos en Iquitos

lunes, 30 de marzo de 2020

“UN VIRUS ES COMO UNA ESPECIE DE UN ANIMALITO QUE ENTRA POR TU VENA”

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada - Iquitos

Esta nota tiene dos partes: una primera y principal, que consiste en una entrevista con Rusbel Y.C.  (R.Y.C.) que vino buscando comida y nos dio una lección magistral de entereza, claridad y dignidad; la segunda parte, serán unas breves notas, que deberían ser más extensas, pero a buen entendedor, pocas palabras.

Rusbel Y.C. es un varón de unos 35 años y vive en Punchana (Iquitos). Es uno de los muchísimos “indígenas urbanos” (aunque probablemente él mismo no quisiera ser denominado como indígena) que ya ha nacido y habita en la ciudad. Intentando evitar la discriminación tan potente que hemos visto estos días ocultamos su nombre y su foto, pero le estamos muy agradecidos por esta lección de sencillez y claridad.


"Cuerpo de médico con virotes prendidos". Dibujo de Gilberto C. Y., Santa Rita de Castilla,14 de mayo de 2010.


ENTREVISTA A RUSBEL Y. C.

¿Qué es un virus?
R.Y.C.: Un virus es como una especie de un animalito que entra por tu vena. Por ahí se mete y se riega por todo el cuerpo. Entra por las venas, por la sangre. Por ahí se entra y se comienza a regar por tu cuerpo. Entra por la cabeza [y señala con sus manos la corona], por las zapatillas también se pega. En el polo, en la ropa también se pega, no dura mucho, dura unas 5 horas en la ropa. Por la mano también entra, por las uñas, estaba escuchando a un doctor en la [radio] Exitosa. Por las uñas, por ahí también se mete por adentro. Por ahí se riega todo el cuerpo. Te agarra las todas: la gripe, dolor de cabeza, estómago, el cuerpo ya te duele. Las piernas tiemblan, las piernas comienzan a temblar. De ahí de último te agarra el respiratorio [y se agarra con las dos manos la garganta], ya no puedes tosear. La tos seca, no sale nada. Ya está invadiendo tu cuerpo. Así he escuchado en la [radio] Exitosa que estaba comentando, así, un médico de México que estaba comentando así.


II.-

¿Este virus tiene madre?

R.Y.C: Dice que ha salido de un animal, pero no tanto me recuerdo. Ese animal ha comido, ha comido, ese animal ha comido y a la hora de botarle, ahí se ha…, como ese animal tiene algo en su cuerpo de tóxico, veneno, lo ha vomitado el animal y de ahí es que se reparten los virus.


¿Cómo es su madre?

R.Y.C.: Su madre es como el nido de avispa. Siempre llevan ahí donde su madre. Ella es quien manda ese virus, sale de ahí, bota de ahí. Pero ahora los chinos no pueden hallar. Otros dicen que de la bomba que los chinos han enviado al mar, de ahí ha salido, de ahí ha salido el comentario.


Si tiene madre, ¿conversa?

R.Y.C.: Tiene madre, de ahí. De ahí sale como [que] bota, de ahí de la madre se expande. No lo podemos ver, es una cosa invisible. Como los mosquitos se apegan en tu cuerpo, de ahí es.


¿Ataca?

R.Y.C.: Metiéndose en tu cuerpo.


¿Tiene crías?

R.Y.C.: No se.


¿Pero conversa?

R.Y.C.: No conversa.


¿Pero las madres de los palos, animales… hablan?

R.Y.C.: No se, no les puedo comentar eso. Según escucho que todos los árboles tienen madre.


¿Conversan esas madres?

R.Y.C.: Ni se sabe.


¿O hacen soñar?

R.Y.C.: Hacen soñar.


¿Pero cuando hacen soñar, conversan?

R.Y.C.: Ahí deben conversar, yo nunca he soñado.


¿Este virus hace soñar?

R.Y.C.: No se, no me infecta a mi, por eso no te puedo decir si hace soñar.



III.-

¿Cómo es la madre de las enfermedades? Lo que nos estabas comentando antes.

R.Y.C: Es un espíritu la madre de las enfermedades. Cuando estás, topa tu puerta y si tú sales a abrir, en lluvia, en viento, en rayos, ahí entra en tu cuerpo, es un espíritu. Te agarra el choque de aire, te enferma, te mata.


¿Te puede agarrar por la calle?

R.Y.C.: No, por la calle no agarra. Si no así en días de lluvia, en viento, rayo, noche. Topa en tu puerta, tú sales a abrir, no hay nadie. Ahí entra en tu cuerpo, te agarra, un choque de aire y de ahí te mata. Eso sí te puedo responder, ahí en los libros, en los mitos, en las leyendas de las amazonas.

……………………

COMENTARIO
Este no es un espacio para comentar todos los aspectos de la entrevista, ni siquiera de profundizarlos, pero nos da pie para algunas acotaciones. Partimos de la convicción que la explicación de Rusbel Y.C es perfectamente razonable. El dibujo de Gilberto C.Y. merecería un comentario aparte. La numeración es completamente aleatoria, nada tiene que ver con el orden de importancia.
1. 
      [El virus] “en la calle no agarra”. La madre de las enfermedades llama a tu puerta de noche, cuando hay lluvia fuerte, rayos…, si le abres, entra en tu cuerpo. Perú está realizando un gran esfuerzo para contener la pandemia. Pero en nuestra opinión no pone el mismo énfasis en proporcionar información adecuada a la población que no se rige por códigos occidentales. Esto es nefasto. Si la población no entiende lo que sucede difícilmente acatará las disposiciones gubernamentales. Poner el país en manos de policías y militares puede llevar a que la población se quede en casa. Pero pedagógicamente es un error grave, no aprenderemos nada. Hay que hacer un mayor esfuerzo de información. Comprendemos que la emergencia haya llevado a tomar estas medidas, pero la población no es únicamente un colectivo de gente a quien se les da órdenes, hay que argumentar,  dar a conocer, persuadir, convencer, garantizar que la población sea soberana. La opacidad y la imposición suelen traducirse en resentimiento y en corrupción, todo lo contrario de la transparencia necesaria.

Siguiendo la información cada día, vemos, escuchamos y percibimos poco esfuerzo. La mayoría de los medios de comunicación hacen eco de lo que dicen las autoridades o los científicos, pero no producen resonancia. Y si no hay resonancia la información no sirve para nada y no genera colaboración. Esta pandemia no es un asunto del gobierno, sino de los ciudadanos. Al gobierno le corresponde dirigirnos, pero no darnos órdenes como si fuéramos soldados. Somos ciudadanos que respetamos a nuestras autoridades y les obedecemos, pero somos ciudadanos.

El virus, como la madre de las enfermedades, interactúa con la gente. Se trata de no abrirle la puerta. Por eso, alguna gente sale tranquilamente por la calle. El virus es un agente.

2.       El manejo de la información es vertical: los que saben (“expertos”) y los que tenemos que acatar lo que dicen los que saben. La ciencia tiene un lugar importante, pero el coronavirus debería hacernos más humildes a todos. La ciencia se produce dentro de un “sistema de distribución de propiedades” (una manera de abordar la “realidad”) “naturalista”, mientras que gran parte de la población se maneja en una manera de abordar la realidad “animista”: “todo” (o casi todo) tiene espíritu en diverso grado. Rusbel Y.C. comprende el virus “como un animalito que se introduce por las venas en la sangre”. Una explicación que tenga en cuenta esto permitirá que mucha gente comprenda la gravedad de la situación y se protegerán. Rusbel Y.C. sabe, porque lo ha escuchado por la radio, que también puede entrar por la corona, por las uñas y también por las manos, ropa… Nos está proporcionando preciosas pistas que deben ser tenidas en cuenta.

3.       “Su madre es como un nido de avispa” y son “como mosquitos que se apegan a tu cuerpo”. Conceptos indígenas que no podemos desarrollar aquí. “Sale del mar”, de “una bomba que los chinos han lanzado al mar”. De la profundidad del río salen seres poderosos que atacan a la población.

4.       R.Y.C. escucha la radio y oye las explicaciones de los científicos (un doctor de México), pero lo integra y se lo apropia en su manera de abordar la realidad.

5.       El cuerpo como un tema fundamental en la panamazonía. Te da gripe, dolor de cabeza, estómago, el cuerpo te duele, te tiemblan las piernas, hasta que te agarra la garganta y te mata. Invade tu cuerpo. Una explicación del coronavirus que no tenga en cuenta el cuerpo indígena no será comprendida. Nos llama la atención que mata cuando agarra la garganta. Para los kukama no es un tema baladí. Muchos suicidas se ahorcan colgándose de una soga a escasos centímetros del suelo (en muchas ocasiones teniendo que levantar las piernas). La muerte por asfixia, que es lo que refleja el testimonio de Rusbel Y.C., es una de las peores muertes para los kukama.

6.       El virus es un espíritu, como la madre de las enfermedades, es un “enemigo invisible”. En la selva se denomina “madre” al dueño de una especie, en este caso de las enfermedades. La madre es la que dirige y ordena. Las enfermedades son crías o hijos de la madre.


Para concluir. Necesitamos realizar un gran esfuerzo para explicar esta pandemia en términos que entienda la población. De lo contrario generamos eco, pero el eco conlleva siempre algo de distorsión de la voz. El gran reto consiste en que la información que produzcamos genere “resonancia”, que nos haga vibrar, que nos lleve a cambiar comportamientos para defendernos mejor. Una resonancia que nos haga más ciudadanos, más unidos unos a otros, más humanos. Los insultos escuchados estos días con la orden “quédate en casa”, además de inútiles, son discriminatorios, producen ruido. Así no se construye ciudadanía. Necesitamos pensar en otros parámetros. Invitamos a quienes se dedican a la comunicación que busquen evitar el ruido, distanciarse del eco y producir resonancia en la población. [Y abrir nuestras redes a los que no están porque no tienen internet, ni computadora…, pero mucho que aportar en este mundo].

jueves, 18 de julio de 2019

DESOLACIÓN EN MASUSA


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada


El día 15 de julio de 2019 hubo un incendio en Paraíso, una junta vecinal dentro del puerto de Masusa. Se han quemado entre 30 y 40 casas, ¡bien quemadas! Algunos indicaban que eran 33 casas, otros 43 y no faltó quien afirmaba que eran 80 casas. Las cifras, siendo importantes, nos parece que les corresponde a las autoridades proporcionar la información oficial. Eso sí, advertimos que no son cifras, sino familias, personas de carne y hueso las que están detrás.
Quisimos llegar a la zona de Paraíso a través del mercado de Masusa. Ahí conocemos algunas personas. Nos recibió una señora que estaba vendiendo, madre de uno de nuestros catequistas. Nos mostró su preocupación y el miedo que pasaron, pero felizmente a su familia no le pasó nada. Salimos del mercado a una calle interior, a visitar a una familia donde llevábamos la comunión a un enfermo. Nos recibe la familia. Conversamos un ratito y la señora se duerme en medio de la conversación, han sido horas muy intensas. La noche del incendio no ha dormido nada. Nos despedimos. Ellos tampoco han sido afectados, pero 50 metros más allá aparece la desolación.

© Manolo Berjón, julio 2019

Vemos ollas comunes y reparto de agua. Las casas están completamente calcinadas. Un grupo de gente comenta. Un borrachito habla: “¿por qué Diosito nos ha castigado?”. Nadie contesta.   Nos acercamos a un policía y nos presentamos. Responde amablemente algunas de nuestras preguntas. Vemos varios motocarros quemados y comenta el policía: “posiblemente ya no tengan con qué trabajar”. Nos despedimos del policía y continuamos. Vemos a un periodista de un medio conocido paseando por la zona y haciendo algunas fotos. Nos saludamos. Conversamos brevemente y continuamos cada uno con nuestra tarea.

Una dirigente vecinal que conocemos se acerca a nosotros. Ella tampoco ha sido afectada, pero ha venido a visitar a unos amigos y traerles algo de apoyo. Continuamos el recorrido. Se acerca una pareja de edad intermedia. Nos reconocen. “Padres, nos hemos quedado sin nada”. “Se ha quemado hasta mi certificado de matrimonio”. “Usted nos ha casado el año pasado”. “Mis hijos están bien, pero sólo estamos ropa encima”. Conversamos un ratito, les consolamos. Nos despedimos con un abrazo. Continuamos el recorrido, vamos a visitar las carpas que están en el puerto de Masusa. 

Nadie llora, ha pasado el tiempo de la desesperación. Sin embargo, la preocupación es intensa.  ¿Qué hacer? Lo primero es un lugar donde estar, ropa y frazadas para pasar la noche, alimentos y agua. Poco a poco comenzará la reconstrucción. En primer lugar, la vida, después la casa y lo demás. Se han quedado sin nada. Documentos destruidos. Seguramente muchas familias han perdido sus documentos de identidad (DNI), certificados de matrimonio, de estudios…


APARECEN LAS PREGUNTAS

¿Por qué tantas casas quemadas? Los vecinos indicaban que no podían entrar los bomberos, que se atollaban. La calle Los Rosales está pavimentada y llega hasta el puerto. Después hay que girar a la izquierda y esta calle está llena de barro y baches. Es una calle que utilizan las madereras y está en pésimas condiciones. El camión de bomberos se atascó. Tuvieron que empujar los vecinos, mientras tanto el fuego se propagó rápidamente. Otros indicaban que no había agua suficiente para apagar el incendio, así señalan también los diarios. Estamos al lado del Itaya-Amazonas, a escasos metros. Aparecen las asimetrías.

© Manolo Berjón, julio 2019


Los espacios donde vive la gente humilde están al margen del proceso de urbanización. Esto es lo que nos señala un incendio de estas características. Si las calles estuvieran en buenas condiciones, y no hubiera callejones sin salida, sería mucho más fácil apagar un incendio. Pero la calle que se quemó es un callejón. Y el acceso, como estamos indicando, es problemático. Un incendio de estas características nos muestra la falta de planificación urbana. Como si la gente humilde no importara.

En otras palabras, nadie estamos ajenos a un incendio. Pero las familias humildes están más expuestas cuando sucede un evento de este tipo. Los procesos de urbanización truncados dificultan la ayuda. Si el acceso hubiera sido adecuado no se hubieran quemado tantas casas. En los lugares donde habita la clase media, con mejores condiciones de acceso, un incendio se puede apagar más rápidamente, afecta a menos familias. De igual manera sucede también con la reconstrucción. Hay que reconstruir, pero una familia humilde, aunque haya perdido poco, es todo lo que poseen. Por tanto, aunque en términos absolutos no sea una gran pérdida económica, en términos afectivos es despojarse de todo. De todo lo que han ido adquiriendo con trabajo, con esfuerzo, con sufrimiento. No hay duda que la relación de la gente con las cosas es diferente. La clase media puede comprar otras cosas, y afectivamente pueden estar más desapegados, pero la gente humilde suele tener un mayor apego a las cosas. Una cosa no es simplemente un objeto, sino un “objeto afectado”, un “objeto con afecto/s”, un “objeto con vínculos sociales”.

Antes de terminar nos gustaría señalar la capacidad de resiliencia de la gente. Su capacidad para afrontar la dificultad, el imprevisto… es enorme. Y esa es una gran fuente de energía para una sociedad. Apoyemos a los damnificados. Será un suceso que marque su vida. Seamos generosos, pero sobre todo inteligentes. Que este episodio nos sirva para pensar la ciudad, para pensar el urbanismo en una ciudad como Iquitos, donde las grandes periferias sufren todo tipo de discriminaciones. Este incendio señala las asimetrías, la falta de previsión de catástrofes, el pésimo acceso de los bomberos, la falta de agua potable, de desagües… en que habitan todas estas familias. Familias que, en su mayoría han venido de los ríos amazónicos, buscando mejor calidad educativa y sanitaria, entre otros. Y se encuentran atrapados en zonas con difícil acceso y malas condiciones de vida.

Hay quien habla de desigualdad social. Sin embargo, algunos teóricos están utilizando términos mucho más duros para describir las condiciones en las que vivimos: “violencias (re)encubiertas” (Silvia Rivera Cusicanqui), “expulsiones” (Saskia Sassen), “vidas desperdiciadas” (Zygmunt Baumann) o “descartados” (Papa Francisco), por citar solo algunos. Estos mismos teóricos señalan que los hijos de las clases medias viven peor que sus padres.

martes, 4 de diciembre de 2018

HACIA UNA TRANSICIÓN ENERGÉTICA


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada – Iquitos


Lima presenta un incremento sostenido en enfermedades crónicas no transmisibles como el asma, la rinitis alérgica y la faringitis, todas ellas asociadas al deterioro de la calidad del aire. Los escolares de 3 a 14 años, también en Lima, muestran las tasas de prevalencia de enfermedades respiratorias crónicas más elevadas del mundo. La mala calidad del aire ocasiona enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer [Defensoría del Pueblo, Informe defensorial N° 116]. Una parte de todo esto es consecuencia de los combustibles fósiles. No está de más recordar que los pobres habitan en los lugares más contaminados (polución del aire, metales pesados en sangre…). De ahí la importancia de un debate nacional sobre las fuentes de energía.



Somos conscientes de la necesidad de energía para satisfacer necesidades humanas básicas: transformar los alimentos, viajar, iluminar nuestras noches, trabajar… La historia de la humanidad va paralela al tipo de energía que consume. La sociedad actual está asentada sobre la utilización de combustibles fósiles, altamente contaminantes. El Papa Francisco (L.S. 165) nos llama a la responsabilidad y a una “transición energética”. Y señala que “la política y la empresa reaccionan con lentitud a los desafíos mundiales”.

Somos un ejemplo de lo que dice Francisco. Es hora de discutir el tipo de energía que consumimos. La “ley de hidrocarburos”, lejos de vislumbrar un futuro prometedor, nos ata al pasado que debemos superar: los combustibles fósiles. Esta ley recorta protección ambiental para dar rienda suelta a la exploración y explotación petrolera. Es el momento de legislar sobre energías renovables y orientarse hacia el cambio de matriz energética.

Nos han vendido la idea de ser un país petrolero. No es cierto. Esta inercia nos impide vislumbrar otras fuentes de energías renovables. El petróleo extraído de los lotes 8 y 192, en Loreto, es escaso y de baja calidad. Estos lotes están conectados a la costa peruana a través de un obsoleto Oleoducto Nor-peruano, que ocasiona graves problemas ambientales, sanitarios y de distorsión cultural en los territorios indígenas.

El Estado ha reconocido que en Talara se han gastado más de US$ 5,000 millones y no está clara su rentabilidad. Esta inversión presiona sobre dichos lotes petroleros. Si queremos garantizar condiciones de vida dignas y saludables a los pueblos indígenas que habitan en los territorios donde se asientan estos lotes debemos plantear el cambio de matriz energética. La dependencia del petróleo pesa como una condena sobre estos pueblos. Hay registrados más de 1000 puntos con una potente contaminación. Con la peculiaridad que la contaminación no se localiza en puntos, sino que se dispersa a través del agua, los sedimentos, animales, aves, peces… Algunos contaminantes permanecerán décadas después que se retire la actividad petrolera.

Es hora de plantear el cambio de matriz energética para limpiar el aire de las ciudades y los territorios indígenas. Apelamos a la creatividad de expertos (ingenieros, abogados, sociólogos…) que programen la deseada “transición energética”. Sería una excelente noticia de cara al bicentenario y una bonita contribución al próximo sínodo panamazónico.

Publicado en:
Signos, Dic. 2018, N° 9, p. 8, Instituto Bartolomé de las Casas - Centro de Estudios y Publicaciones.