Mostrando entradas con la etiqueta coronavirus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta coronavirus. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de agosto de 2020

LA PROVOCACIÓN DEL ARTE EN TIEMPOS DE COVID-19: “MATRIZCIDIO 2022”

 Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Parroquia Inmaculada - Iquitos

 

Título: “Matrizcidio 2022”

Técnica: Ilustración digital

Autor: Del Águila Art (artista loretano)

 

Estamos dando un vistazo anodino al Facebook y nos encontramos con esta belleza visual. La rutina y la indiferencia saltan por los aires. No es poca virtud en este mundo saturado de imágenes. Nos parece una provocación, en el buen sentido del término. Queremos dejar constancia de ello.


© Christian del Aguila: Matrizcidio 2022


El autor utiliza la ilustración digital, el uso de tecnologías informáticas con diversos dispositivos electrónicos para crear arte. Aparece la brecha digital y la distancia entre generaciones. La potencia visual nos indica que el autor es un experto en el tema. Se presenta como un artista loretano. Merece la pena estar atentos a sus creaciones.

Nos atrapó desde el primer momento, aunque al principio nos dejó desconcertados. Posteriormente nos ha servido para hacernos algunas preguntas. Muy probablemente, el autor y nosotros partamos de convicciones diferentes. Estamos lejos de la “consonancia” entre idénticos. Lo habitual hubiera sido la “disonancia”: el ruido que no permite escucharse. Proviniendo de escenarios diferentes apostamos por una posible “resonancia”: convergencia entre diferentes que, conservando su diferencia, pueden vibrar en común. Arte y religión son dos ámbitos propicios para la “resonancia” comprendida como una vibración que nos transforma y nos conduce tras la senda de la vida buena.

El primer vistazo nos colocó delante de la iglesia Matriz de Iquitos abandonada y semiderruida. La imagen se percibe desde la calle Arica, invadida por el río. Aparecen plantas acuáticas al lado de la Matriz. No existe la Plaza de Armas, un brazo del río lo ha anegado todo. Al otro lado del río continúa erguida una torre de luz. El cielo está rojo, es una puesta de sol. Para los occidentales esto implica que al día siguiente hará buen tiempo (calor). En la Amazonía es una señal de lluvia. Así lo considera también el pueblo kukama. En la calle permanecen abandonados un motocarro volteado y un ómnibus. Atado al ómnibus hay una canoa-bote y encima del ómnibus una mujer con un perro. La mujer tiene unos jeans al uso, rotos, y botas. En su hombro hay una especie de bolsa-carcaj donde guarda las flechas y un arco en la mano izquierda, mientras con la derecha parece indicar el boquete que hay en la cubierta de la parte anterior de la Matriz. El cuadro lo completan algunas aves, probablemente gallinazos en el tejado de la Matriz y unos loros en la farola al otro lado de la calle. Nos parece una escena post-apocalíptica.

La descripción del cuadro se completa con un cartel donde se lee: “#YO [NO] ME QUEDO EN CASA”. Las letras son de molde y en color gris oscuro, excepto el “no”: un añadido posterior en color rojo. En la pared de la Matriz podemos leer: “FALSO DIOS” y “AMAZONÍA IS DEAD”. También aparece dibujado en color rojo en la pared de la Matriz la figura del covid-19. Vamos a proponer 4 sucintas pistas de lectura, entre otras muchas posibles y una nota final sobre la temporalidad. El arte tiene la capacidad de sugerir. El espectador también construye su propio cuadro. No tiene por qué coincidir la narración (oral o escrita) que realiza el autor a los relatos que organizan los posibles observadores. Pero pueden ser relatos que conversan.

1.       Nos parece que la mujer ocupa un lugar central en el cuadro. Por un lado está la iglesia Matriz, del latín matrix, útero; y, por otro, la mujer encima del ómnibus. Esta contraposición nos parece muy interesante. La Matriz ya no genera vida, está desolada y semiderruida. La mujer que está encima del ómnibus es una superviviente, una resistente, hay esperanza. Está caracterizada como una cazadora con un perro bien alimentado, el carcaj con flechas y el arco, roles tradicionalmente masculinos. Es una mujer joven actual, sus jeans están rotos. No aparecen niños, pero el hecho de ser una mujer joven deja abierta la posibilidad generatriz, si es que ella lo deseara, aunque no aparece ningún varón. Decimos esto porque al ser una superviviente encarna la esperanza y el futuro. El género está en construcción.

 

2.       Sólido – líquido. El agua ocupa un lugar central. El autor ha optado por una creciente del río. Esto es una licencia del artista, difícilmente se anega la Plaza de Armas de Iquitos. Por cierto, no existe Plaza de Armas, su espacio lo ocupa un brazo del río. La plaza es un espacio de socialización y prestigio. Sólo se observa una superviviente y su perro en la calle Arica. Al otro lado del brazo del río hay una torre de metal. Esto contrasta con el hierro del socavón de la cubierta en la parte delantera de la Matriz. Ambos son sólidos: la torre de metal permanece, la Matriz está deteriorada y semiderruida. Hay otro socavón en la esquina trasera de la iglesia. Pero lo que nos parece más interesante es el contraste entre la solidez y la fluidez. El agua está muy presente y la forma de deslizarse en este mundo no es ocupar un espacio permanente, la Matriz como construcción, sino la canoa-bote, donde probablemente ha llegado la superviviente. Esta idea de lo fluido que se desplaza es muy amazónica. No sabemos si está en la intención del artista, pero en un mito kukama se narra que la maldad de la gente, manifestada a través del ruido, la ruptura del equilibrio con la naturaleza y las desigualdades, provocan el hundimiento de la tierra y la anegación de las aguas. Los socavones en la iglesia serían producto del abandono, más que un ataque externo. Por cierto, para los kukama, el hundimiento de la plaza implica todos los negocios que están establecidos en ella: el BCP, la Casa de Fierro… El lugar de socialización es un lugar de prestigio y exclusión. Ciertamente, los humildes también pueden pasear, pero no se pueden adueñar. Existe un contraste entre la movilidad terrestre (ómnibus y motocarro) malogrados y la acuática (canoa-bote).

 

3.       La escritura ocupa un lugar importante. En pueblos de una gran tradición oral se opta por la escritura en dos idiomas imperiales: español e inglés. No sabemos si el artista afirma o sólo copia lo que ve. Lo han escrito otros, él lo pinta. Este artificio permite al artista reservar su opinión. Comenzamos por lo escrito más en el centro de la pared de la Matriz: “AMAZONÍA IS DEAD”. A su lado hay un dibujo del covid-19, lo interpretamos como el causante de la muerte de la Amazonía. Ciertamente, el sufrimiento en la ciudad de Iquitos ha sido indecible. Pero no se menciona el sufrimiento en pueblos indígenas, algo que estaba ocurriendo en el momento mismo de la creación, y que continúa ocurriendo mientras escribimos esto. Podríamos añadir que si continúa la depredación de la Amazonía el próximo virus saldrá de acá, pero no se sugiere en el cuadro. El segundo escrito reza: “FALSO DIOS”. Estamos lejos de la muerte de Dios nietzscheana. El cuadro sugiere que “éste” Dios es falso (el cristiano), pero puede haber otros verdaderos. Acá hay un legado para la teología. ¿No hemos sido demasiado vehementes en la utilización de una teología afirmativa sobre Dios (catafática) y no deberíamos también presentar una teología negativa sobre Dios (apofática)? Es decir, no podemos controlar a Dios, tenemos que dejarle que sea Misterio. Menos dogmatismo y más mística. El tercer escrito aparece en un cartel: “YO [NO] ME QUEDO EN CASA”. Cartel que ha sido sido intervenido. El “no” es una adición posterior. ¿Atribuye el autor el no quedarse en casa con la debacle que retrata? No lo sabemos. Pero nos llama la atención, porque el Estado no ha cumplido el rol protector que le corresponde y ha culpado a la población de no quedarse en casa. En Iquitos ha sido particularmente duro cómo muchas personas del centro han insultado por las redes sociales a quienes no se quedaban en casa [muchos de ellos no podían por el hacinamiento en el que viven –la planificación urbana en Iquitos es un desastre–, porque tenían que trabajar, porque sólo se utilizó la razón occidental para una población como la de Iquitos, con un fuerte componente indígena, o por otros motivos]. ¿Se ha comprado el discurso oficial?

 

 

4.       ¿Es el coronavirus el causante de todo esto? Eso parece sugerir el cuadro, con la pintura del covid-19 en la pared de la Matriz y el cartel “YO [NO] ME QUEDO EN CASA”. El título del cuadro nos parece muy evocador: “Matrizcidio 2022”. ¿Este es el escenario para 2022? Entonces, nos quedan un par de años de sufrimiento hasta que lleguemos a ese estado reflejado en el cuadro. Como estamos en 2020, ¿es una invitación del autor para que reaccionemos? ¿En qué sentido? ¿Es un deseo matar a la Matriz? ¿Es una descripción de lo que ha pasado en Iquitos durante la pandemia del coronavirus?

 

No podemos terminar sin hacer referencia a la historia. Con la llegada de los jesuitas en el s. XVII aparecen las epidemias históricas que diezmaron la población indígena. ¿Puede ser leído el cuadro como una metáfora de las epidemias? Tal vez, pero nos parece problemático por dos motivos. En primer lugar, porque durante la primera globalización (s. XVI-XIX) no eran conscientes de las epidemias. Los jesuitas barruntaban algo, pero no fue hasta el s. XIX que se descubrieron los virus. En segundo lugar, porque en la etapa actual de la globalización y, en concreto, en esta epidemia de covid-19, la Iglesia de Iquitos ha sido parte de la solución, no del problema. Autoridades tenemos que no cumplieron su papel.


Siguiendo con la temporalidad. La cuarentena ha sido un tiempo productivo. Algunos artistas han creado arte. Esto siempre lo debemos agradecer. El arte tiene su propio espacio y dinámica. Contribuye, sin duda, a la construcción del bien común, a la reflexividad y puede tener efectos terapéuticos si nos sirve para analizar lo que nos ha sucedido. Sin embargo, el Estado ha sido un vector de propagación del virus. Algunos trabajadores municipales en el reparto de víveres han diseminado el virus en el río Corrientes. En el distrito de Parinari trabajadores del Ministerio de Salud también han  dispersado el virus. Respecto al Ministerio de Cultura, al que agradecemos estar atento a esta creación, no ha tenido la misma empatía con los pueblos indígenas, a quienes tiene obligación de atender y no la hecho suficientemente, con muertes indígenas incluidas. Cultura parece haberse acordado de los indígenas exclusivamente para reseñar algunas necrológicas obligadas. Mientras tanto la Iglesia de Iquitos generó esperanza en la población y llamó la atención del Estado con la colecta pública que ha servido para comprar 4 plantas de oxígeno, medicinas y equipos de protección personal, entre otras actividades. Algunos de estos insumos han ido a los Centros de Salud y Postas Médicas situadas en pueblos indígenas, porque el Estado no lo hace, al menos no suficientemente. Alentamos a la recepción de la obra. Es una oportunidad de contrastar públicamente diversos relatos de lo que nos ha sucedido como sociedad y construir sentido, buscando sus posibles efectos terapéuticos.

lunes, 20 de abril de 2020

DESCONFINAMIENTO, PUEBLOS INDÍGENAS Y COVID-19

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada-Iquitos

El reciente contagio de dos indígenas shipibo en el Ucayali enciende las alarmas sobre la expansión del COVID-19 en comunidades nativas. Según la información de Ojo Público, los indígenas habían acudido a la ciudad de Pucallpa para abastecerse de comida: [https://ojo-publico.com/1767/detectan-dos-casos-covid-19-en-comunidad-shipibo-conibo-de-ucayali]. Lo cierto es que la relación campo-ciudad, cada vez más intensa, pasa por momentos delicados. Nos encontramos con Postas Médicas desabastecidas, sin material de bioseguridad, con escaso personal sanitario, sin la capacitación adecuada al respecto, con mucha distancia de las comunidades a las que sirven, sin el combustible necesario y con culturas biomédica y chamánica que se entremezclan en diferentes puntos pero con diferente nivel de status. No siempre en proceso de comprensión y buen entendimiento, con relaciones de poder excesivamente verticales, y poca escucha de los indígenas en sus propias categorías, nos encontramos con un panorama de una gran complejidad.
© Manolo Berjón 2012, comunidad de Monterrico, distrito de Urarinas, provincia de Loreto.

Descargar toda la responsabilidad sobre las comunidades nos parece poco adecuado. Por supuesto que cerrarán las comunidades, por supuesto que algunos se internarán en la selva. Pero solo algunos. Cuando se levante el confinamiento, los medios de comunicación comenzarán a relajar sus medidas y lanzarán mensajes más tranquilizadores. Medios de comunicación que afectarán las opiniones en las comunidades, que ayudarán a rebajar el hermetismo. Es así que llegará realmente el peligro. El asunto no consiste en descargar toda la responsabilidad en las comunidades, el tema pasa porque el Estado controle a los que salgan de las ciudades.

Cuando llegue el momento de salir de nuestras casas, aunque no sea una estampida como habíamos pensado, saldrán personas para recorrer los diferentes ríos. No descarguemos toda la responsabilidad en ellos. Seamos conscientes que los necesitamos: muchos de ellos llevan pilas para las linternas, cartuchos para la caza, fósforos…, imprescindibles a estas alturas en las comunidades nativas y retornan a la ciudad con productos de primera necesidad: plátano, yuca, pescado, carne de monte… No defenderemos a los comerciantes, muchos de ellos usureros, pero tampoco es el momento de demonizarlos y descargar toda la responsabilidad sobre ellos.

Por supuesto, que saldrán empresarios inescrupulosos a talar madera, a esquilmar territorios indígenas. Sin embargo, los peones que los acompañarán serán la gente de la periferia de las ciudades, muchos de ellos indígenas urbanos. Aquellos a quienes hemos insultado por no respetar el confinamiento porque viven al día y en espacios hacinados. Aquellos que se han aglomerado en los mercados más populares y a los que no les ha llegado un mensaje adecuado de cómo protegerse porque solo emitimos en onda occidental. Aquellos que buscarán cualquier oportunidad para encontrar comida después de este tiempo extraño. Aquellos que siguen teniendo familia en las comunidades. Porque se pueden cerrar los ríos y las comunidades. Pero qué haces cuando el que llega es tu hermano, tu primo, o tu padre. Sin apenas pruebas, es muy probable que algunos de los que viajan a las comunidades sean asintomáticos: no muestren ningún síntoma y, sin embargo, puedan contagiar a sus parientes.

Es bueno cerrar las fronteras, como se ha hecho. Un solo ejemplo es suficiente. En el bajo amazonas, en la zona de triple frontera (Brasil-Perú-Colombia) es difícil que los tikuna no se muevan transfronterizamente para visitar a sus familiares. Si algo nos ha demostrado este coronavirus es que no conoce fronteras. Y el trato que se le da desde el Estado-nación es obsoleto para estos tiempos de pandemia global. Además de injusto, porque es evidente que Alemania no tiene los mismos recursos que Perú, y sin embargo, todos nos tenemos que enfrentar al COVID-19, pero inequitativamente.

Quiénes saldrán a las comunidades: fundamentalmente madereros, es la época de creciente de los ríos. Aunque a muchos de ellos la pandemia ya les pilló en territorios indígenas, donde se quedaron. Esta es la temporada que aprovechan para esquilmar de madera los bosques. Tengamos en cuenta que cada vez los madereros se adentran más en territorios indígenas, incluso en lugares extremadamente apartados de las ciudades, los únicos lugares donde quedan todavía algunas maderas de valor. Con ellos van algunos peones de la ciudad, fundamentalmente indígenas urbanos que habitan las periferias de las ciudades. También se adentrarán por los ríos los comerciantes, tan imprescindibles para proporcionar algunos bienes a los comuneros y alimento a las ciudades. Y, los maestros, que algún día tendrán que comenzar con las clases presenciales, porque las clases virtuales están vetadas para la mayoría de las comunidades nativas, con una brecha digital que no hace sino profundizar las desigualdades. Habrá otros colectivos como viajeros y turistas, que ahora acudirán en menor medida, pero no dejarán de viajar. Funcionarios estatales varios para el pago de Pensión 65, el Programa Juntos…

En fin, que se necesita un plan para la atención de las comunidades nativas. Sugerimos que se hagan controles con pruebas rápidas en los principales ríos para que si alguna persona da positivo no se le permita seguir viajando. Ya sabemos que las pruebas rápidas no son totalmente fiables. Hay que subsanar la partida de las que no están certificadas. Estas pruebas rápidas se pueden exigir como una condición imprescindible para dar el zarpe. Se necesitan mascarillas y protocolos de actuación en las Postas Médicas: cómo actuar en caso de presentar síntomas, si hay posibilidad de evacuación…

Todo control que se pueda realizar ahora será poco. Tengamos en cuenta, que los pueblos indígenas soportan niveles más altos de desnutrición y anemia, de enfermedades respiratorias y diabetes, de contaminación con metales pesados e hipertensión, entre otras. Enfermedades que les hacen más vulnerables ante la pandemia. Y como hemos señalado en el primer párrafo, que si se enferman será difícil poder atenderlos. Las distancias a las Postas Médicas, tanto geográfica como culturalmente, el desabastecimiento de las mismas, el poco personal… hacen más difícil el control del COVID-19 en comunidades nativas.

Unido a ello es fundamental seguir haciendo un ejercicio de comunicación donde el emisor no sea tan vertical que no escuche los mensajes que salen del receptor. Se necesitan relaciones más igualitarias, no tan verticales. Es preciso buscar cómo los pueblos indígenas han afrontado otras epidemias para buscar la resiliencia necesaria y las fuerzas para afrontar esta pandemia. Algunas familias se irán al monte por un tiempo, puede que sea la mejor medida, pero no está al alcance de todos, ahora que cada vez más dependen del mercado y su economía cada día se monetiza más. Es responsabilidad del Estado, no es ético descargar todo el peso sobre las comunidades nativas.

sábado, 4 de abril de 2020

COMUNIDAD NATIVA DE NUEVA ALIANZA CIERRA LA BOCA DEL RÍO URITUYACU en tiempos de coronavirus


Para Gilter Yuyarima y Sonia Caritimari, Animadores Cristianos.

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada - Iquitos

El dispositivo que se ha montado en los principales puertos de Iquitos para que no naveguen botes, que nos creímos los primeros días, ha terminado por ser permeable. Reconocemos que es difícil cerrar los ríos. Un compañero de Indiana nos dice que hace cuatro días atrás llegó un bote desde Iquitos. Antes de ayer Leonardo Tello señala en su fb que la carretera con Nauta es un coladero porque llegan hasta gaseosas. [¿Son necesarias las gaseosas en este tiempo?]. De igual manera con el puerto. Unos Animadores Cristianos de la Comunidad Nativa de Nueva Alianza, en la boca del río Urituyacu, nos envían una foto cerrando el paso de entrada en dicho río, situado en el distrito de Urarinas, provincia y región Loreto.

© Manolo Berjón 2013, Comunidad de Nueva Alianza

Gilter y Sonia han venido insistiendo, desde el comienzo de la cuarentena, a la comunidad y a sus autoridades, que tenían que cerrar el río. El jueves pasado han llevado a cabo el cierre. Han demorado todo este tiempo en convencer a la comunidad. Entre otras cosas, por falta de comunicación pertinente por parte del Estado, uno de los talones de Aquiles de esta pandemia en la panamazonía y más allá. En este tiempo han entrado, al menos, 5 botes al río Urituyacu. ¿Habrán llevado el coronavirus? No lo sabemos, habrá que esperar. Aunque bien haría el Ministerio de Salud de estar alerta.

© Gilter Yuyarima abril 2020, boca del río Urituyacu cortado con soga de red, comunidad de Nueva Alianza



© Manolo Berjón 2013, comunidad de Nueva Alianza


Cortar la entrada del Urituyacu no es una decisión fácil. Significa que las comunidades de dentro se quedan sin ningún tipo de suministro. Cosas tan triviales como adquirir fósforo, pilas, cartuchos…, o vender algo de caza o incluso gallina… se ven truncadas. Sin embargo, en ocasiones excepcionales como esta lo amerita.

Nueva Alianza es una comunidad muy compleja, con familias que se han asentado provenientes de muchos lugares, incluidos comerciantes. Se dedican tradicionalmente a la pesca y a la chacra. Pero, al estar situada en la boca del Urituyacu, ha crecido mucho en los últimos 20 años. Es uno de los puntos donde se reparte el Programa Juntos y Pensión 65. También es un lugar de abastecimiento de las familias que viven en el interior del Urituyacu: unas 15 comunidades [porque hay mucho movimiento y no es tan fácil precisar cuántas comunidades hay en este momento]. Un lugar donde se han asentado muchos comerciantes.

En el Urituyacu habitan los pueblos indígenas kukama, urarina y omurano. Estos últimos son muy pocos, y están mezclados con los urarina, pero fueron los habitantes ancestrales de este río. Cortar la entrada significa protegerles. La decisión que ha tomado la comunidad de Nueva Alianza, si es que no está ya el coronavirus dentro, les protegerá. Al menos, durante un tiempo. Nuestra mayor preocupación vendrá cuando se levante el confinamiento y comiencen los movimientos por todos los ríos de la Amazonía. Nos parece que puede ser el momento de mayor peligro para los pueblos indígenas. Además, Ecuador no puede contener la pandemia, especialmente en Guayaquil. Y Brasil no está haciendo lo suficiente. Bolsonaro, que es un peligro público, haría un bien a la humanidad si se retirase.

© Manolo Berjón 2013, Sonia Caritimari

Esta apresurada nota quiere agradecer el esfuerzo incansable de Gilter Yuyarima y Sonia Caritimari, con quienes hemos aprendido muchas cosas del pueblo kukama. Con ellos hemos compartido viajes, comidas, conversaciones, risas y dificultades. En muchas oportunidades nos han preguntado qué sentido tiene visitar una comunidad pequeña. Nuestra terca respuesta: la iglesia no se puede medir por el impacto que se ve. La iglesia tiene que acompañar, cuidar, aprender, señalar caminos, caminar con la gente, escuchar, volver a escuchar y perder el tiempo porque sólo perdiendo el tiempo podemos encontrarnos con el Misterio.

© Manolo Berjón 2013, Gilter Yuyarima

Hemos visitado “comunidades” con solo tres casas. Hemos visitado comunidades más grandes donde solo nos reuníamos con 5 personas. Algunos nos decían: pierden el tiempo. Tal vez. Pero la pareja de Animadores Cristianos Gilter y Sonia, Sonia y Gilter, han sido el impulso para cerrar la boca del Urituyacu. Perú no se lo agradecerá, pero los pueblos indígenas del interior del Urituyacu, y las personas conscientes saben que han realizado un hecho histórico. Ojalá no haya entrado el coronavirus todavía y se pueda frenar.

Aquellos que dicen que la Iglesia no hace nada, harían bien en conocer personas como Gilter y Sonia, Sonia y Gilter. ¿Qué hacen los Animadores Cristianos? Rezar… y practicar lo que rezan. O al revés: practicar y rezar lo que practican. Bueno, ya nos entienden. Esta es la iglesia de la selva, la iglesia que salió del Sínodo Panamazónico. Una iglesia que es Cuerpo de Cristo. Una iglesia que se preocupa de los cuerpos más vulnerables e indefensos. Sonia y Gilter, Gilter y Sonia…

lunes, 30 de marzo de 2020

“UN VIRUS ES COMO UNA ESPECIE DE UN ANIMALITO QUE ENTRA POR TU VENA”

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada - Iquitos

Esta nota tiene dos partes: una primera y principal, que consiste en una entrevista con Rusbel Y.C.  (R.Y.C.) que vino buscando comida y nos dio una lección magistral de entereza, claridad y dignidad; la segunda parte, serán unas breves notas, que deberían ser más extensas, pero a buen entendedor, pocas palabras.

Rusbel Y.C. es un varón de unos 35 años y vive en Punchana (Iquitos). Es uno de los muchísimos “indígenas urbanos” (aunque probablemente él mismo no quisiera ser denominado como indígena) que ya ha nacido y habita en la ciudad. Intentando evitar la discriminación tan potente que hemos visto estos días ocultamos su nombre y su foto, pero le estamos muy agradecidos por esta lección de sencillez y claridad.


"Cuerpo de médico con virotes prendidos". Dibujo de Gilberto C. Y., Santa Rita de Castilla,14 de mayo de 2010.


ENTREVISTA A RUSBEL Y. C.

¿Qué es un virus?
R.Y.C.: Un virus es como una especie de un animalito que entra por tu vena. Por ahí se mete y se riega por todo el cuerpo. Entra por las venas, por la sangre. Por ahí se entra y se comienza a regar por tu cuerpo. Entra por la cabeza [y señala con sus manos la corona], por las zapatillas también se pega. En el polo, en la ropa también se pega, no dura mucho, dura unas 5 horas en la ropa. Por la mano también entra, por las uñas, estaba escuchando a un doctor en la [radio] Exitosa. Por las uñas, por ahí también se mete por adentro. Por ahí se riega todo el cuerpo. Te agarra las todas: la gripe, dolor de cabeza, estómago, el cuerpo ya te duele. Las piernas tiemblan, las piernas comienzan a temblar. De ahí de último te agarra el respiratorio [y se agarra con las dos manos la garganta], ya no puedes tosear. La tos seca, no sale nada. Ya está invadiendo tu cuerpo. Así he escuchado en la [radio] Exitosa que estaba comentando, así, un médico de México que estaba comentando así.


II.-

¿Este virus tiene madre?

R.Y.C: Dice que ha salido de un animal, pero no tanto me recuerdo. Ese animal ha comido, ha comido, ese animal ha comido y a la hora de botarle, ahí se ha…, como ese animal tiene algo en su cuerpo de tóxico, veneno, lo ha vomitado el animal y de ahí es que se reparten los virus.


¿Cómo es su madre?

R.Y.C.: Su madre es como el nido de avispa. Siempre llevan ahí donde su madre. Ella es quien manda ese virus, sale de ahí, bota de ahí. Pero ahora los chinos no pueden hallar. Otros dicen que de la bomba que los chinos han enviado al mar, de ahí ha salido, de ahí ha salido el comentario.


Si tiene madre, ¿conversa?

R.Y.C.: Tiene madre, de ahí. De ahí sale como [que] bota, de ahí de la madre se expande. No lo podemos ver, es una cosa invisible. Como los mosquitos se apegan en tu cuerpo, de ahí es.


¿Ataca?

R.Y.C.: Metiéndose en tu cuerpo.


¿Tiene crías?

R.Y.C.: No se.


¿Pero conversa?

R.Y.C.: No conversa.


¿Pero las madres de los palos, animales… hablan?

R.Y.C.: No se, no les puedo comentar eso. Según escucho que todos los árboles tienen madre.


¿Conversan esas madres?

R.Y.C.: Ni se sabe.


¿O hacen soñar?

R.Y.C.: Hacen soñar.


¿Pero cuando hacen soñar, conversan?

R.Y.C.: Ahí deben conversar, yo nunca he soñado.


¿Este virus hace soñar?

R.Y.C.: No se, no me infecta a mi, por eso no te puedo decir si hace soñar.



III.-

¿Cómo es la madre de las enfermedades? Lo que nos estabas comentando antes.

R.Y.C: Es un espíritu la madre de las enfermedades. Cuando estás, topa tu puerta y si tú sales a abrir, en lluvia, en viento, en rayos, ahí entra en tu cuerpo, es un espíritu. Te agarra el choque de aire, te enferma, te mata.


¿Te puede agarrar por la calle?

R.Y.C.: No, por la calle no agarra. Si no así en días de lluvia, en viento, rayo, noche. Topa en tu puerta, tú sales a abrir, no hay nadie. Ahí entra en tu cuerpo, te agarra, un choque de aire y de ahí te mata. Eso sí te puedo responder, ahí en los libros, en los mitos, en las leyendas de las amazonas.

……………………

COMENTARIO
Este no es un espacio para comentar todos los aspectos de la entrevista, ni siquiera de profundizarlos, pero nos da pie para algunas acotaciones. Partimos de la convicción que la explicación de Rusbel Y.C es perfectamente razonable. El dibujo de Gilberto C.Y. merecería un comentario aparte. La numeración es completamente aleatoria, nada tiene que ver con el orden de importancia.
1. 
      [El virus] “en la calle no agarra”. La madre de las enfermedades llama a tu puerta de noche, cuando hay lluvia fuerte, rayos…, si le abres, entra en tu cuerpo. Perú está realizando un gran esfuerzo para contener la pandemia. Pero en nuestra opinión no pone el mismo énfasis en proporcionar información adecuada a la población que no se rige por códigos occidentales. Esto es nefasto. Si la población no entiende lo que sucede difícilmente acatará las disposiciones gubernamentales. Poner el país en manos de policías y militares puede llevar a que la población se quede en casa. Pero pedagógicamente es un error grave, no aprenderemos nada. Hay que hacer un mayor esfuerzo de información. Comprendemos que la emergencia haya llevado a tomar estas medidas, pero la población no es únicamente un colectivo de gente a quien se les da órdenes, hay que argumentar,  dar a conocer, persuadir, convencer, garantizar que la población sea soberana. La opacidad y la imposición suelen traducirse en resentimiento y en corrupción, todo lo contrario de la transparencia necesaria.

Siguiendo la información cada día, vemos, escuchamos y percibimos poco esfuerzo. La mayoría de los medios de comunicación hacen eco de lo que dicen las autoridades o los científicos, pero no producen resonancia. Y si no hay resonancia la información no sirve para nada y no genera colaboración. Esta pandemia no es un asunto del gobierno, sino de los ciudadanos. Al gobierno le corresponde dirigirnos, pero no darnos órdenes como si fuéramos soldados. Somos ciudadanos que respetamos a nuestras autoridades y les obedecemos, pero somos ciudadanos.

El virus, como la madre de las enfermedades, interactúa con la gente. Se trata de no abrirle la puerta. Por eso, alguna gente sale tranquilamente por la calle. El virus es un agente.

2.       El manejo de la información es vertical: los que saben (“expertos”) y los que tenemos que acatar lo que dicen los que saben. La ciencia tiene un lugar importante, pero el coronavirus debería hacernos más humildes a todos. La ciencia se produce dentro de un “sistema de distribución de propiedades” (una manera de abordar la “realidad”) “naturalista”, mientras que gran parte de la población se maneja en una manera de abordar la realidad “animista”: “todo” (o casi todo) tiene espíritu en diverso grado. Rusbel Y.C. comprende el virus “como un animalito que se introduce por las venas en la sangre”. Una explicación que tenga en cuenta esto permitirá que mucha gente comprenda la gravedad de la situación y se protegerán. Rusbel Y.C. sabe, porque lo ha escuchado por la radio, que también puede entrar por la corona, por las uñas y también por las manos, ropa… Nos está proporcionando preciosas pistas que deben ser tenidas en cuenta.

3.       “Su madre es como un nido de avispa” y son “como mosquitos que se apegan a tu cuerpo”. Conceptos indígenas que no podemos desarrollar aquí. “Sale del mar”, de “una bomba que los chinos han lanzado al mar”. De la profundidad del río salen seres poderosos que atacan a la población.

4.       R.Y.C. escucha la radio y oye las explicaciones de los científicos (un doctor de México), pero lo integra y se lo apropia en su manera de abordar la realidad.

5.       El cuerpo como un tema fundamental en la panamazonía. Te da gripe, dolor de cabeza, estómago, el cuerpo te duele, te tiemblan las piernas, hasta que te agarra la garganta y te mata. Invade tu cuerpo. Una explicación del coronavirus que no tenga en cuenta el cuerpo indígena no será comprendida. Nos llama la atención que mata cuando agarra la garganta. Para los kukama no es un tema baladí. Muchos suicidas se ahorcan colgándose de una soga a escasos centímetros del suelo (en muchas ocasiones teniendo que levantar las piernas). La muerte por asfixia, que es lo que refleja el testimonio de Rusbel Y.C., es una de las peores muertes para los kukama.

6.       El virus es un espíritu, como la madre de las enfermedades, es un “enemigo invisible”. En la selva se denomina “madre” al dueño de una especie, en este caso de las enfermedades. La madre es la que dirige y ordena. Las enfermedades son crías o hijos de la madre.


Para concluir. Necesitamos realizar un gran esfuerzo para explicar esta pandemia en términos que entienda la población. De lo contrario generamos eco, pero el eco conlleva siempre algo de distorsión de la voz. El gran reto consiste en que la información que produzcamos genere “resonancia”, que nos haga vibrar, que nos lleve a cambiar comportamientos para defendernos mejor. Una resonancia que nos haga más ciudadanos, más unidos unos a otros, más humanos. Los insultos escuchados estos días con la orden “quédate en casa”, además de inútiles, son discriminatorios, producen ruido. Así no se construye ciudadanía. Necesitamos pensar en otros parámetros. Invitamos a quienes se dedican a la comunicación que busquen evitar el ruido, distanciarse del eco y producir resonancia en la población. [Y abrir nuestras redes a los que no están porque no tienen internet, ni computadora…, pero mucho que aportar en este mundo].

viernes, 27 de marzo de 2020

REFLEJOS DE EPIDEMIAS EN EL PUEBLO KUKAMA. A propósito de una pintura en Nauta

Para Leonardo Tello, que nos pidió: “escriban algo”


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada – Iquitos


“La viruela llegaba en canoas largas con sus crías. Vestían de blanco encapuchados. Cuando la comunidad se percataba de su llegada, la comunidad huían despavoridos. Si tenían enfermos los abandonaban. No llevaban consigo gallinas ni perros, ni nada que los delatara. Otras veces, estaban durmiendo y la madre de la viruela defecaba en los escalones de sus casas, al día siguiente por la mañana al percatarse, huían para no morir” [Sobre la viruela, tomado del Facebook de Leonardo Tello, 26 de marzo de 2020].


Escuela Purawa (Mario), Madre de la Viruela. Pintura en la pared externa del Colegio Nuestra Señora de Loreto en Nauta. Foto de Leonardo Tello

Lo primero que constatamos es el registro en la lengua kukama de algunos términos relacionados con las epidemias. Sin ser exhaustivos, encontramos algunos términos en kukama. ‘Makanuri’ significa tanto gripe, como toser. ‘Kuru’ es el término para viruela. Para la viruela mosca o mosca azul utilizan la expresión ‘kuru meru’. ‘Matsuri’ es el término para verruga o ‘cuchipi’ en español regional, una enfermedad propia de las gallinas. ‘Ukarari’ es el ayahuma, que utilizaban para combatir el cuchipi y la peste.

En el párrafo anterior ya hemos visto los rastros que han dejado algunas epidemias en la lengua kukama y alguno de los remedios que utilizaban. Hubiera sido esperable que buscaran un préstamo en castellano, pero no, buscaron en su propio stock lingüístico y utilizan palabras propias. Esta huella lingüística nos habla de la profunda impresión causada en este pueblo indígena, como en otros. De igual manera, es interesante que utilicen la ayahuma para curar tanto la viruela humana como la de las gallinas. Buscan una solución a la epidemia desde su propia manera de entender la enfermedad. Se nos escapa, pero es probable, que la ayahuma tenga propiedades químicas que contrarresten esta enfermedad: lo dejamos en manos de los entendidos.

Así como hay abundante tradición oral sobre las epidemias no conocemos que haya influido en la tradición pictórica. Sin embargo, hace unos años un grupo de pintores de la Escuela Purawa de Puerto Miguel en el río Yarapa realizó una sugerente muestra en la pared del colegio Nuestra Señora de Loreto de Nauta. La imagen que aparece en este post, pertenece a dicho lugar, y fue pintada por Mario, un francés que colaboró con la Escuela Purawa.

En la narración del comienzo, como en la pintura, la madre de la viruela llega en canoa. Llama la atención varias cosas. Primero, llegan por el río, pero llegan en canoa porque las epidemias son tan antiguas como la venida de los europeos. Otros personajes muy posteriores, como los caucheros, de finales del s. XIX y comienzos del s. XX, llegan también por río pero a través de la ‘lancha fantasma’. Y los pelacaras que usan el río, hacia la década de 1970, llegan en deslizadores. El río es un espacio de comunicación de gran envergadura. Vemos cómo a través de la historia va cambiando el medio de comunicación. En definitiva, las epidemias vienen de fuera.

Segundo, es una canoa donde aparece la madre con sus hijas. La madre está situada en la proa de la canoa, no hay nadie popeando (dirigiendo la canoa desde la parte trasera con un remo a modo de aleta). Lo cual significa que las crías son pequeñas, no pueden todavía dirigir una canoa desde la popa. Si la madre va en la proa es porque está haciendo fuerza para avanzar. Les habrá comunicado a sus hijos que deben tener cuidado y probablemente les va conversando para que no caigan al río. Si la madre va en la popa está más relajada y mirando a sus hijos.

Tercero, tanto la madre como las crías carecen de cara, rostro. Tengamos en cuenta que son espíritus y no se dejan ver el rostro. De igual manera que cuando un brujo o un espíritu malo quiere hacer daño, no se deja ver la cara. Este es un dato fundamental.

Cuarto, la viruela fue vencida. En la cosmología kukama pasó a vivir en la profundidad del río, donde habitan los seres más agresivos, como los yacuruna sin ano. Si la madre vuelve a salir de las profundidades del río utilizará mayor carga de violencia. Por mientras, está domesticada. Pero el mal comportamiento de la gente hará que la madre vuelva a salir. Es decir, la moral está unida a la cosmología.

Esta epidemia de coronavirus, por la virulencia que tiene, también dejará huellas en el lenguaje y en el arte. Deseamos que el pueblo kukama se pueda defender de ella.

martes, 17 de marzo de 2020

DISTANCIA, TOCARSE LA CARA Y EL CORONAVIRUS DESDE EL PUEBLO KUKAMA

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada - Iquitos

Cuando escribimos esto no sabemos si el coronavirus COVID 19 llegará a la selva, pero lo más importante es la precaución. En tal sentido consideramos que un aspecto básico consiste en fortalecer prácticas culturales que puedan proteger a la gente en un nuevo contexto. Evidentemente, hay que explorar más todos estos temas, pero merece la pena tenerlos en cuenta. Somos conscientes que el concepto de enfermedad, virus y demás es concebido de forma diferente por los pueblos indígenas, pero no será objeto de este escrito. Tal vez sea la oportunidad de reclamar su participación en los temas de salud que les atañen, para diseñar políticas públicas de salud junto a ellos, sin necesidad de esperar a que lleguen las epidemias. Todo ello en un clima de la mayor serenidad posible, sin dramatismos ni histerias.

¿Podrá decirnos algo al respecto el pueblo kukama? No vamos a desarrollar acá una teoría, ni siquiera una hipótesis, sino que pondremos a la luz dos datos para que “nos den que pensar”. Si fuera necesario, debería servirnos para elaborar material pertinente para trabajar el tema con el pueblo kukama y ayudar a prevenir, en el caso de que les llegue el COVID 19.

Rayadores. Tecnología ancestral con "nuevos materiales"
Foto: Manolo Berjón


Con esta pandemia hemos recordado dos prácticas tradicionales kukama que nos parecen pertinentes: “la distancia social” y no “tocarse la cara”. Comencemos por la primera. Cada grupo humano tiene códigos no escritos de interacción. Para el pueblo kukama conversar con un extraño conlleva una distancia mínima de un metro. No respetar esta distancia es comprendido como una invasión. Sólo se quiebra esta distancia para personas que son muy conocidas, especialmente entre familiares. Ahora las personas podemos albergar un “extraño invisible” en nuestro cuerpo como el coronavirus y lo mejor es tener distancia de, al menos, un metro con las demás personas, porque puede albergar el “extraño invisible” en su cuerpo: el COVID 19. Pues bien, esta distancia es la aconsejada por los expertos para evitarlo. Esto merece la pena explorarse más, pero nos parece oportuno tenerlo en cuenta. Los expertos indican que en el caso de estar en contacto con alguna persona que estornude, tenga tos o fiebre, la distancia mínima debiera ser de dos o tres metros.

Respecto al “tocarse la cara”. Dicen los psicólogos que en períodos de ansiedad e incertidumbre es más probable que nos toquemos la cara. En tiempos de COVID 19 esto es peligroso, de ahí que nos inviten a lavarnos las manos con jabón más frecuentemente. Dicen los expertos que las manos son uno de los lugares donde podemos albergar virus y al llevarlas a la cara pueden ingresar en nuestro cuerpo por los ojos, boca o nariz.

Pero es realmente difícil saber cuántas veces llevamos nuestras manos a la cara. Es un gesto automático, en muchas ocasiones, inconsciente. Los occidentales incluso hemos interiorizado la imagen del Pensador de Rodin sosteniendo su barbilla con el dorso la mano. Lo cual significa que hay códigos culturales que nos llevan a tocarnos la cara con frecuencia.

Los kukama son un pueblo que se dedica, tradicionalmente, a la agricultura, pesca y recolección de frutos de la selva. Aunque cada vez hay más población kukama en las ciudades. Pues bien, tradicionalmente, los kukama, cuando iban a sembrar maní, instaban a NO TOCARSE LA CARA: boca, nariz y ojos. Desatender tal prohibición provocaba que la semilla del maní se huequea (se hace un hueco en la semilla) y, por tanto, no germina. De esta manera, tocarse la cara se convertía en la muerte de la semilla. Tengamos en cuenta que para los kukama enterrar y sembrar son sinónimos (yat+ma).

Ligia y Napoleón, unos amigos del río Urituyacu
Foto: Manolo Berjón


Pues bien, la siembra del maní, entre los kukama, exigía evitar tocarse la cara. La razón: para que la semilla germine con normalidad. Sin duda, el otro aspecto tiene que ver con la higiene. En estos tiempos de coronavirus donde tocarse la cara  puede conllevar permitir el ingreso del virus (“extraño invisible”) en tu cuerpo, puede ser oportuno rescatar esta práctica cultural. Evitar tocarse la cara genera una nueva planta (de maní). Evitar tocarse la cara en tiempos de COVID 19 protege del “extraño invisible” para que no penetre en tu cuerpo y cuidar la vida. Evidentemente, los contextos de la siembra de maní nada tienen que ver con el coronavirus. Pero dado que en ambas situaciones es importante no tocarse la cara, consideramos que es conveniente rescatar esta práctica, explorarla y ver posibles modos de prevención de esta pandemia (que deseamos no llegue hasta los pueblos indígenas).

Instamos a nuestros amigos kukama a que indaguen en su propia tradición para buscar elementos que puedan ayudar en esta crisis que parece avecinarse. Son los propios kukama quienes debieran liderar esto. En lugar de dirigir discursos occidentales verticales desde los distintos Ministerios (especialmente el de Salud), es hora de apoyar a los pueblos indígenas para que lideren su propio cuidado, con apoyo del Estado.

Ciertamente, en las ciudades la aglomeración de gente es un problema. En las comunidades el problema no será la aglomeración, si no la falta de atención por parte del Estado. Las Postas Médicas son escasas, mal implementadas y con poco personal. ¿Qué ocurrirá si se desata esta pandemia en pueblos indígenas?


Y PARA CONCLUIR: UN POCO DE MEMORIA HISTÓRICA

[1681] «[…] ví 75 canoas de gente en esta Laguna, diciéndome todos desde ella: “Retírate, Padre; no aguardes la peste, porque si la esperas te ha de matar. Lloraban todos, dando desde las canoas / grandes gemidos y añadian: “No huimos de ti, Padre amado, sino de la peste; porque tú nos quieres y ella nos aborrece. Adios, adios! Caquire tanu, papa, Caquere ura Dios ica-totanare, que quiere decir: quédate con Dios, hombre esforzado, Dios te guarde y te dé mucha vida.» (Borda 1872: 65-66) Carta del P. Juan Lorenzo Lucero (Laguna, 3 de junio de 1681).

[Para contextualizar: Los virus se descubrieron a finales del s. XIX].