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lunes, 14 de noviembre de 2016

SARAMURILLO COMO SÍNTOMA

Iquitos, 14 de noviembre de 2016

La fiebre es un síntoma de que algo va mal en nuestro cuerpo. Un paracetamol elimina los síntomas externos, pero si no hemos atacado las causas, de nuevo volverá a aparecer la fiebre. Necesitamos un sistema médico (chamánico, occidental, oriental, alternativo…) que diagnostique el origen y la fuente de la enfermedad para combatirla. Sólo de esta manera es posible eliminar la fiebre definitivamente. En nuestra opinión, Saramurillo es un síntoma de una enfermedad que está aún por diagnosticar. El paracetamol elimina la fiebre, pero deja intacta la causa. Una vez pasado el efecto analgésico, regresará de nuevo la fiebre. Hemos calificado Saramurillo como desafío en otras oportunidades, ahora pretendemos pensarlo como síntoma.

© Barbara Fraser, noviembre 2016


Ya sabemos que Saramurillo es el punto de concentración en el distrito de Urarinas y provincia de Loreto, en el área de amortiguamiento de la Reserva Nacional Pacaya Samiria, de varias organizaciones indígenas afectadas por los lotes petroleros 8 y 192. Llevan más de 70 días de paro y ha recibido, en nuestra opinión, escasa atención, pese a que el desafío que presentan es mayúsculo. Pero, ¿síntoma de qué? Desgranaremos algunos acontecimientos para percibir la gravedad de la enfermedad y la necesidad de pensar lo local como una luz que ilumine lo global, en este caso: el Perú.

1.       Los derrames de petróleo van en aumento. Terrible. Dos en la última semana: en el km. 15.3 y entre el km 20 y 25 [https://www.oefa.gob.pe/noticias-institucionales/el-oefa-se-encuentra-investigando-un-nuevo-derrame-de-petroleo-ocurrido-en-el-oleoducto-norperuano-en-loreto]. Las verdaderas víctimas son las comunidades indígenas afectadas. Los comunicados de Petroperú destilan demasiada autocomplacencia y poca compasión con las comunidades y el medio ambiente, pese a nombrarlos, pero de pasada [http://www.petroperu.com.pe/portalweb/Main.asp?Seccion=3&IdItem=807]. Ahora bien, no se puede ni debe desviar la atención sobre los lotes 8 y 192, como están planteando en el paro de Saramurillo. Y no nos olvidamos de la remodelación de Talara, que es lo que presiona sobre estos lotes de la selva, unido al acuerdo con Ecuador de utilizar el Oleoducto Nor-peruano. Digámoslo una vez más: los indígenas plantean que la actividad petrolera no va en estas circunstancias. Lo demás son parches baratos.

2.       Todos recordamos cómo una delegación gubernamental llegó a Saramurillo en la primera quincena de octubre 2016 para conversar con los indígenas. Uno de los asesores presidenciales de aquel entonces, Jorge Villacorta, estaba presente en la reunión, provocó un pequeño altercado y fue expulsado de la misma. Al llegar a Lima se produjo su renuncia/cese como asesor del Presidente de la República [http://larepublica.pe/politica/812197-renuncian-asesores-de-ppk-jose-laban-y-jorge-villacorta]. En aquella oportunidad nos preguntábamos si era necesario que fuera a la zona un asesor presidencial para alborotar la reunión. Tranquilamente se podía haber evitado.

3.       La ayuda humanitaria que prometieron no llegó a su destino. Mientras nosotros tomamos agua, tan ricamente, las comunidades afectadas por los derrames no tienen agua potable y el agua que tomaban, ahora está contaminada con petróleo [http://www.ideeleradio.org.pe/lo-ultimo/loreto-denuncian-falta-de-agua-en-comunidades-afectadas-por-derrame-de-petroleo/]. En nuestra opinión, esta falta de atención humanitaria es gravísima. Nos deshumaniza a todos porque implica desinterés por la humanidad de las verdaderas víctimas de los derrames en el Oleoducto Nor-peruano.

4.     El 28 de octubre de 2016 se declaran en emergencia los distritos de Parinari y Urarinas: D.S. N° 083-2016-PCM [http://busquedas.elperuano.com.pe/normaslegales/declaran-el-estado-de-emergencia-por-derrame-de-petroleo-en-decreto-supremo-n-083-2016-pcm-1447950-2/]. No se sabe muy bien en qué consiste. Y, sobre todo, no se informa a la población local que permanece  ajena a las decisiones que va tomando el ejecutivo. El mismo día de esta declaratoria de emergencia se produjo otro derrame en la comunidad de 6 de Junio, distrito de Lagunas.

5.       Todo país necesita cuidar sus infraestructuras, esto no se puede discutir. Pero, ¿era necesario el decreto legislativo del 5 de noviembre de 2016: D.L. N° 1245? [http://busquedas.elperuano.com.pe/normaslegales/decreto-legislativo-que-modifica-el-codigo-penal-para-garant-decreto-legislativo-n-1245-1450260-1/]. Algunos expertos afirman que este decreto no aporta nada nuevo. Entonces, ¿para qué? Da la impresión que algunos grupos de funcionarios se disparan por donde les parece o pueden, sin mayores coordinaciones.  Otra interpretación más plausible lo leería como un interés especial en el Oleoducto, de ahí sus prebendas, sin importar la gente de las comunidades indígenas afectadas: las verdaderas víctimas. ¿Ha servido el decreto para evitar los derrames? Véase punto 1.

6.       23 de octubre: El tránsito fluvial está cortado en el Marañón. Un “ponguero”, un bote rápido que hace la ruta San Lorenzo - Nauta, intenta burlar el paro y hace unos disparos al aire. [http://rpp.pe/peru/loreto/saramurillo-retienen-a-tripulantes-que-dispararon-contra-nativos-noticia-1004579]. Los indígenas le capturan y posteriormente lo entregan al fiscal de turno. ¿Quién tiene autorización para portar armas? ¿De dónde han salido esas armas? ¿Por qué se utilizan creando caos? ¿No es una premisa que el único “dueño legítimo de la violencia” es el Estado?

7.       El 8 de noviembre de 2016 los indígenas retienen a 4 personas del Servicio de Inteligencia de la Marina, les requisan un dron y varias armas  [http://www.americatv.com.pe/noticias/actualidad/iquitos-nativos-retuvieron-agentes-marina-saramurillo-n253813?hootPostID=bfeb7111a74c31e136d6e5594adc3b30].

a.       ¿Se vigila el Oleoducto a escasos metros del paro indígena? Es una versión poco confiable. ¿Estaban preparando el desembarco de la delegación gubernamental? Es posible. Pero lo han hecho chapuceramente. O bien, el dron en cuestión tiene una autonomía muy limitada y entonces no merece la pena utilizarlo; o bien, la inteligencia brilla por su ausencia.

b.      ¿Alguien pensó el miedo que pudiera provocar un dron en los indígenas? ¿Alguien se imaginó que pudiera haber desembocado en pánico? ¿Y si los hubieran tildado de pelacaras?

8.       Miedo por parte de los funcionarios y gobernantes peruanos de su propia población. Esto nos parece particularmente grave. A nuestro parecer refleja dos cosas:

a.       Somos una sociedad con compartimentos estancos, donde no hay relación de unos grupos humanos con otros.

b.      El miedo es un factor que nos previene de los peligros. Pero un gobierno no puede tener miedo de circular por su propio territorio. Los indígenas en Saramurillo han dado muestras durante la primera visita de respeto y ofrecen garantías. ¿A qué se debe la desconfianza y el temor?

En nuestra opinión, Saramurillo puede ser leído como un síntoma de una sociedad con graves carencias que pasamos a enumerar rápidamente:

1.       Grupos humanos que no se relacionan más allá de su propio círculo y donde la versión blanca de la vida se impone. El desconocimiento de los diferentes raya lo absurdo. La gente de la ciudad, en general, tiene dificultades para comprender e interpretar lo que sucede. Iquitos es paradigma de esto: la población echa la culpa del alza de precios de los productos al paro indígena. Todo ello motivado por medios de comunicación inescrupulosos. En general, los periodistas de la región Loreto no han estado presentes en Saramurillo. Por tanto, unos medios de comunicación que pudieran ayudar a señalar las brechas sociales e intentar aportar elementos para una democracia más equitativa han sido fácilmente domesticados por los poderes: sobre todo el económico, que son los que verdaderamente mandan. Interculturalidad es solo una palabra.

2.       Discriminación. Consideramos que la renuncia/destitución del asesor de PPK se debió al momento en que sucedió: unido a escándalos protagonizados por otros asesores gubernamentales. Fue todo en el mismo paquete y no le quedó más remedio que renunciar/cesar. Pero no ha habido pedido de responsabilidades a nadie más, pese a los despropósitos que señalamos. Pensamos que el motivo es muy sencillo: discriminación. Lo que les sucede a los indígenas carece de interés, por eso se puede equivocar una persona/institución, pero no se le exigen responsabilidades políticas al respecto. En otros ámbitos, más alejados de la cuestión indígena, si alguien se equivoca, presumiblemente tiene que renunciar. Enfatizamos el “presumiblemente” porque nos parece que no se hace suficientemente. Esto es una cuestión de higiene democrática. Alguien que comete una falta grave debería estar inhabilitado para ejercer un cargo público.

3.       No parece que haya una persona que esté coordinando el tema de Saramurillo para darle una solución, sino que diferentes estamentos estatales realizan acciones por su cuenta. Esta desconexión nos parece absolutamente perjudicial.

4.       Nos da la sensación que en el fondo se trata de “dar concesiones” a los pueblos indígenas. Y, no. Por ahí, no. No se trata de concesiones, sino de derechos. ¿Si no reclaman, no tienen derecho a un medio ambiente sano, educación, infraestructura…? Este es el error. Los pueblos indígenas son sujetos activos con los cuales hay que conversar para garantizar y preservar su vida. La vida, el agua, la salud… no tienen precio. La riqueza de un país no son sus recursos naturales, es su gente. Sentimos que se busca cerrar el tema Saramurillo, al que instamos a buscar verdaderas soluciones lo antes posible, sin atender las justas reivindicaciones que plantean. Si esta hipótesis fuera cierta, será un paracetamol que alivia la fiebre momentáneamente, pero regresará con más fuerza porque la causa permanece inalterable.


Post Data:

El 13 de noviembre de 2016 han bajado a Iquitos unos 80 apus desde Saramurillo. Hoy, lunes 14, estarán en Iquitos y viajarán a Lima. Se están produciendo cambios significativos en la dirigencia de este movimiento. Da la impresión de que aparecen temas mesiánicos, lo cual nos habla de los niveles de sufrimiento soportados por décadas y la necesidad de resistir y salir de esta situación. Cuando el establishment no da respuesta los movimientos milenaristas aparecen. Estaremos atentos. Hay que explorar la relación entre milenarismo, escasez de recursos naturales y necesidad de dinero, que ya habíamos señalado en un artículo anterior.

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

martes, 25 de octubre de 2016

“ESTE PROGRESO” NO NOS GUSTA…, ES UNA PERNICIOSA RELIGIÓN

Iquitos, 25 de octubre de 2016


Otro derrame en Nueva Alianza [22-10-2016], distrito de Urarinas y provincia de Loreto, en el área de amortiguamiento de la llamada Reserva Nacional Pacaya Samiria, territorio ancestral del pueblo kukama. Uno más. Es obsceno que se produzca en la misma comunidad que ya se produjo otro derrame hace algo más de dos meses. ¿Hasta cuándo? ¿Cuándo y dónde va a ser el siguiente derrame? No es posible que tengamos que esperar para lamentarnos. Hay que hacer un trabajo previo, un trabajo que no parece que se esté realizando.

Rabia, frustración, enojo… Tratamos que no nos paralicen. El mal siempre sorprende, aunque uno lo espere. Sorprende y duele, con un dolor intenso. Como cuando recibimos un golpe en una herida todavía abierta. Los nervios se enervan. Tratamos de buscar sentido, buscar una razón. Sólo queda silencio, lamento y queja. Ya algún teólogo nos previno hace años que la queja es anterior al diálogo. Y Job nos decía que la queja tiene que ser ante el mismo Dios.

LAS PREGUNTAS DE SIEMPRE

Y surgen las preguntas de siempre. ¿Por qué los más humildes son los que tienen que pagar los platos rotos? ¿Por qué no se pone remedio? En nuestra opinión hay negligencia por parte de las autoridades. ¿Por qué no se vigila el Oleoducto Nor-peruano? ¿Están convencidos que la tarea de las fuerzas del orden es dar seguridad al Oleoducto? Nos parece una invocación desesperada. Por supuesto que hay que dar solución y castigar enérgicamente a los responsables. Pero sólo con la culpabilidad no se soluciona el problema, ni de lejos.

¿Es que la gente de las comunidades indígenas no tienen derecho a un medio ambiente sano? ¿Sólo importan las grandes inversiones donde se va a sacar ganancia? Un país necesita cuidar su infraestructura. Es de vital importancia. Pero sobre todo necesita cuidar de su gente. No habría negligencia si la población afectada fuera blanca, lo cual anota un punto de discriminación brutal, fruto del desprecio.

Sin el mantenimiento adecuado nos encontramos con un oleoducto obsoleto. Los comunicados de Petroperú estilan soberbia y orgullo herido. Se buscan culpables y se deja irresuelto el tema de fondo: el estado real del oleoducto, mantenimiento, vigilancia y transparencia en la comunicación con las comunidades. Ni un ápice al dolor de los afectados. Ni voluntad de solucionar los problemas, ni reconocimiento, ni consuelo. Nosotros esperaríamos un poco más de humanidad. Las demás instancias estatales actúan de manera similar. Pese al grave riesgo que corre la población local, no acude ni personal sanitario, ni autoridades para dar la cara, ni dar explicaciones, ni nada. Tampoco medios de comunicación. Escasos periodistas con compromisos personales se hacen presentes. El resto: “no se escucha, padre”.


CERRANDO LOS OJOS: hasta que la violencia se hace visible

En los años 70 se descubre petróleo en la selva. Los siguientes años fueron frenéticos. Fue tal el impacto que el grupo musical local Los Wemblers tituló una de sus canciones emblemáticas como la “danza del petrolero”. Las luchas regionales consiguieron que se aprobara un “canon petrolero” que ha servido de anestesia y contra-colirio para distorsionar la visión o directamente para mirar para otro lado. Pero no hay información suficiente de lo que ha ocurrido. Algunos no quieren comprender desde dónde están luchando los indígenas por sus derechos. Al respecto es interesante la crónica de una persona honesta, capaz e inteligente, como Pepe Álvarez: https://www.servindi.org/actualidad/cronica/5163.

Por eso, el incidente de Saramurillo nos parece emblemático. En medio de un paro indígena que lleva más de 50 días sin ser atendidos se visibiliza la violencia. Insistimos en que se hace visible, porque ya estaba presente desde hace más de 40 años. Una persona de una embarcación hace varios disparos y hiere a un indígena en Saramurillo, el domingo 23 de octubre 2016. Todo son preguntas: ¿de dónde salen las armas?; ¿poseen los permisos correspondientes?; ¿las empresas tienen que armarse porque el Estado no ofrece garantías de seguridad?; ¿para qué sirve el Estado?; ¿cuáles son sus competencias?...


Para una interpretación de lo que ha significado el petróleo para una región como Loreto se puede consultar el documento elaborado por Frederica Barclay: http://www.actualidadambiental.pe/wp-content/uploads/2011/11/Qu%C3%A9-ha-significado-el-petr%C3%B3leo-en-la-consolidaci%C3%B3n-de-Loreto-como-una-regi%C3%B3n-Frederica-Barclay.pdf. Esto explica cómo una ciudad como Iquitos permanece ajena a sus propios hijos.

Para ir concluyendo esta nota, acudimos a las palabras de un teólogo, como advertencia:
“La responsabilidad que no está sostenida por estructuras o sistemas tiene una existencia efímera. El super-sujeto solidario es algo muy débil. Se cultiva el arte de la represión de la culpa y del compromiso. La política degenera cada vez más, aquí y allá, en administración, en negocio de administración del poder. ¿Nos encontramos en la era de la apatía? Tan perniciosa y tan mortal como el odio es, para el super-sujeto solidario de todos los hombres, la apatía”.
J. B. Metz, La fe, en la historia y en la sociedad, 1979: 91.

Sí, estamos contra “este” progreso. Compréndase bien: “contra este progreso”, cual nueva religión, que extrae recursos, no comparte los beneficios y entrega a los indígenas todos los pasivos ambientales. Sí, estamos contra este progreso.

Los primeros cristianos atribuyeron el título de “Señor”, a Jesús, el Cristo. Y, para quienes somos cristianos, nos recuerda que el Señor es Jesús y no el emperador, como pretendía el imperio romano. Por eso, los primeros cristianos se negaron a tributar culto al emperador como un dios.

Después casi dos meses de paro, y suponiendo que haya conversaciones gobierno - indígenas, es de esperar que se levante el paro en algún momento. Pero más allá del hecho puntual, lo que plantean los indígenas va para largo. Seguiremos atentos.


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

lunes, 26 de septiembre de 2016

MONTERRICO, NUEVA ALIANZA, CUNINICO y otras comunidades del bajo Marañón

Iquitos, 26 de setiembre de 2016

Otro doloroso, triste y amargo derrame de petróleo en Monterrico, una comunidad indígena kukama y urarina en el distrito de Urarinas, en la provincia y departamento de Loreto, Perú, en el área de amortiguamiento de la Reserva Nacional Pacaya Samiria. Pero hay más, algunas de estas personas son descendientes del pueblo indígena omurano. Un pueblo indígena que el Estado considera extinto, y, de nuevo, nos parece que se equivoca.



© Manolo Berjón, 2012. Sr. José Manuel Macusi, Monterrico.


No es la primera vez que se rompe el Oleoducto. Tampoco es la primera vez que ocurre en Monterrico. Ya hubo otra ruptura a comienzos de la década de los 90 del siglo pasado. En aquella oportunidad todo quedó tapado. Los lugareños todavía recuerdan cómo “un gringo” aterrizó en la comunidad y “reparó el oleoducto”. La última oportunidad que la comunidad vio la avioneta, ésta se estrelló y “el gringo murió”, nunca más apareció nadie. Ahora se ha roto el oleoducto y recién aparece Petroperú. Mucha agua ha bajado por el Marañón desde entonces. En aquella oportunidad la gente sufrió en silencio la falta de pescado y la contaminación. Ahora, más relacionados con el exterior y mayores contactos, sienten rabia y miedo. Los que sólo miran las cifras macroeconómicas, y se obsesionan con ellas, no les gustan los recuerdos. Nosotros leemos la historia desde la “memoria peligrosa” del Crucificado.

El Estado debe vigilar las condiciones idóneas del Oleoducto Nor-peruano en una doble vertiente. Por un lado, que esté en buenas condiciones, algo que dudamos, con una duda más que razonable. No nos creemos el discurso facilón de la infraestructura adecuada del oleoducto. Tampoco nos interesa si hay grupos presionando por la privatización de Petroperú. Sea privado o público sólo nos importa que haya seguridad y la protección de las personas junto con el medio ambiente. Nada más, nada menos. En segundo lugar, que nos digan el estado real del oleoducto y los problemas de corrosión derivados, además de que lo solucionen, no con parches, sino con una nueva tubería, y que haya vigilancia para que ninguna mano extraña se entrometa y lo rompa. No nos importa cuales han sido las causas. Que se cumpla la ley y se garantice el derecho a un medio ambiente sano. Por tanto, que las autoridades ejerzan su cargo y, tanto si es corrosión como si hay terceros que dañan el oleoducto, caiga todo el peso de la ley.

Es intolerable que las comunidades nativas atravesadas por el Oleoducto reciban cada año y medio unos cuantos cuadernos y lapiceros, intolerable. Habría que sumar las filtraciones, la contaminación y la constante ruptura del Oleoducto. Sin embargo, no se ha hecho nada para reconocer el territorio de las comunidades, compensar por sus derechos y recibir su usufructo. Proponemos, asimismo, que se diseñe un plan de mantenimiento del Oleoducto que integre a las comunidades. Por tanto, que invierta parte de las ganancias de Petroperú en garantizar que el Oleoducto esté en buen estado.


ELEGIR INTERLOCUTORES

El Estado tiene que elegir interlocutores. Y no es un tema baladí. Detrás del paro en Saramurillo que ya se acerca al mes, hay una lucha entre organizaciones indígenas por “representar” las diversas cuencas. No está de más recordar que el poder en pueblos indígenas está dispersado. No comprender esto, lejos de solucionar el problema, lo agudiza. Añadimos: cuando en el pasado el Estado ha elegido algunos interlocutores, y les ha dado vueltas y más vueltas hasta marearlos, sin conseguir prácticamente nada, ha sembrado la confusión que ahora reina en Saramurillo. Por tanto, desenredar la madeja implica pensar y actuar desde la diversidad. Los apoyos externos avalan a las organizaciones al interior de las comunidades. Esto genera envidias, tensiones y rivalidades. Saramurillo es solo un ejemplo.

Nos da la impresión que el Estado, lejos de buscar soluciones integrales, va apagando fuegos. Esto les impide buscar condiciones dignas de vida. Lo cual implica que sigamos esperando el siguiente conflicto. Es lamentable tener que reconocerlo, pero así es. Monterrico, Nueva Alianza, Cuninico, San Pedro. Pero también Nueva Santa Rosa de Urarinas, Santa Teresa, Urarinas, San Francisco y San Antonio son comunidades que deben ser atendidas.

Monterrico es una comunidad nativa kukama, eso dicen los papeles. La realidad es otra. Es una comunidad urarina, con descendientes del pueblo omurano, mas la presencia del pueblo kukama. El oleoducto también les afecta, aunque permanezcan invisibilizados. Antes de llamarse Monterrico se denominaron Santo Tomás y, en otro periodo, fueron conocidos como Huangana Isla, para percibir que la ocupación del espacio viene de lejos.

La fragmentación del Estado no ayuda a solucionar los problemas. Se necesita un interlocutor estatal con capacidad de decisión y que tenga una buena información. De nuevo falla la política comprendida como interés por el bien común. Y este desprecio del bien común es lo que genera rabia y frustración que, más pronto que tarde, estallará por algún lado. Existe información que no circula por los medios masivos de comunicación. Hay intereses de por medio. En lugar de vigilar, controlar y hackear… hay que establecer lazos con gente que conoce la zona. Dejar pasar el tiempo, sin hacer nada, dejar enquistar los problemas, desalentar a la gente… es la peor solución posible.

Solucionar los problemas de cada comunidad es la oportunidad de hacer sentir importante a la gente y fortalecer las comunidades. No hay agua potable y la educación es un desastre, por poner dos únicos ejemplos. Pero hay que hacerlo dentro de una mirada macro, donde percibamos el contexto más amplio de los lotes petroleros y todo el oleoducto. Ahora bien, esta mirada macro sin la intervención adecuada, comunidad por comunidad, no sirve de nada. Al final la vida humana es única e irrepetible. La sociedad ideal no existe, sólo existen vidas individuales en contextos amplios. El sufrimiento no se arregla diciendo que un día llegará la solución, que mis hijos y nietos vivirán mejor, necesito dar sentido ahora a mi vida. Que mis hijos vivan mejor no evita la pregunta por dar sentido a mis trabajos y dolores, gozos y esperanzas. Todos necesitamos que nuestra vida participe de las condiciones de dignidad necesarias. La vida, o será digna, o no será vida humana.


Incomprensión e incompetencia nos parecen palabras adecuadas para identificar a quienes tienen que actuar en el Marañón y no lo hacen, como el Estado. Si esta percepción persiste nos esperan unos próximos años complicados.

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

viernes, 2 de septiembre de 2016

DE NUEVA ALIANZA A SARAMURILLO, EN EL BAJO MARAÑÓN

Iquitos, 2 de septiembre de 2016


La comunidad nativa kukama de Nueva Alianza está situada en la margen izquierda del río Marañón, en la boca del río Urituyacu, en el distrito de Urarinas, provincia y región Loreto, Perú, en el área de amortiguamiento de la Rerserva Nacional Pacaya Samiria. Recordamos que el 21 de agosto 2016 se produjo un terrible derrame de crudo en el Oleoducto Nor-peruano a la altura de esta comunidad. Una comisión estatal ad hoc se hizo presente en la comunidad para “comenzar el diálogo”. Sospechamos que el Estado está feliz de lo conseguido en Nueva Alianza. Ellos impusieron la fecha de la reunión, el dinero que iban a recibir los trabajadores y las empresas que iban a trabajar, entre otros puntos.

La comunidad de Nueva Alianza avisó del derrame a Petroperú. Este envió a una contratista para que verificara sobre el terreno. La comunidad decidió no dejarles pasar hasta que Petroperú no se hiciera presente en la comunidad. Petroperú no llegó, prefirió sacar comunicados responsabilizando a la comunidad de Nueva Alianza de entorpecer las labores de limpieza y cargar con las consecuencias de una posible lluvia en cuanto a dispersión del crudo. Una comisión de la PCM (Presidencia del Consejo de Ministros) tuvo que anunciar su viaje para el 31 de agosto, 10 días después del derrame. ¿Por qué el 31 de agosto? Da la casualidad que el 30 de agosto, en Perú, se celebra la fiesta de Santa Rosa de Lima. Así que prefirieron pasar la fiesta en paz. Ironías de la historia: Santa Rosa de Lima se pasó su vida atendiendo a pobres y enfermos, y el Estado prefiere antes celebrar su fiesta que atender a la comunidad nativa de Nueva Alianza. Ironías de la historia.

Un punto delicado fue “la negociación” laboral. Ofrecieron pagar S/. 50.00 y no se movieron de ahí. La comunidad protestó, pero no consiguieron nada. Detrás puede haber un castigo de Petroperú porque alguien ha roto, presumiblemente, el Oleoducto. No nos parece que sea la comunidad la que tenga que pagar los platos rotos de terceros. En Cuninico pagaron S/. 70.00 y en Chiriaco S/. 150.00. Hay que tener en cuenta que personas de Nueva Alianza han trabajado en la limpieza en estos otros puntos. Si el Estado comprendiera el stress acumulado en Nueva Alianza y la frustración que significa un sueldo impuesto, que consideran injusto por ser el trabajo más duro y riesgoso, hubiera tenido más cuidado. La lectura de Petroperú, en el caso de que sea correcta, es que el dinero de la limpieza de los derrames anteriores en la zona (Cuninico y San Pedro) ha incentivado para que delincuentes hayan podido cortar el oleoducto buscando trabajo: un círculo vicioso. Lo que no dice Petroperú es que también el Oleoducto está en pésimas condiciones y no se adecua a las leyes ambientales peruanas. Y son estas las verdaderas reivindicaciones, aunque en los discursos aparezcan otras cosas. Porque sí, el dinero es fundamental para estos tiempos y para continuar siendo indígenas.

La comisión también impuso que Lamor fuera la empresa que comenzara a realizar la evaluación de la limpieza y posteriormente contrate personal local. Petroperú no dice que en Cuninico hubo problemas porque algunas subcontratistas dejaron de pagar a sus trabajadores y quienes tuvieron oportunidad de hacer algo, desde el punto de vista indígena, no lo hicieron. Por cierto, el ministerio de trabajo no se hace presente.

Nuestra lectura difiere. Hay que situar los acontecimientos en un contexto más amplio. Es esta falta de miras, y un cierto aire triunfal de haber solucionado el problema, el que no permite hacer una lectura correcta. Nueva Alianza, San Pedro, Cuninico… (por citar solo tres comunidades del Marañón) no están aisladas. Tratarlas individualmente y fuera de contexto solo lleva a postergar problemas que en algún momento serán difíciles de resolver.

Cuando el gobierno parece satisfecho con los resultados de Nueva Alianza, los comunicados previos se habían comprado algunas de las tesis de Petroperú, salta la noticia que varias organizaciones indígenas bloquean los ríos Corrientes y Marañón, que impide el paso de embarcaciones. Entre otros motivos aducen los derrames de petróleo y la indiferencia del gobierno para remediar lo ocurrido. [http://larepublica.pe/impresa/politica/798938-comunidades-nativas-anuncian-paro-indefinido].

¿Qué está pasando? ¿No debiéramos estar contentos porque se desactivó un conflicto? Parece que no, que no se ha desactivado. En nuestra opinión, hay varias cosas para tener en cuenta. Primero, hay que tratar a la gente como gente, con dignidad que decimos los cristianos. Y tener una idea de país que ayude a todos a vivir con dignidad. De lo contrario tenemos territorios indígenas que presentan las tasas más altas en lo que nadie desea: desnutrición, esperanza de vida por debajo de la media nacional, escasa atención en salud y educación, pocas oportunidades de vida, no ser dueños de su propio territorio… Cuando las personas viven bien no desean arriesgar nada. Habitualmente quien arriesga tiene poco que perder. Por lo tanto, sin un plan a largo plazo que permita condiciones dignas de vida tendremos parches que poco a poco irán rompiéndose de nuevo. Dirán que esto es lo de siempre. Sí, pero conviene resaltarlo, antes de continuar con otras cosas.

Segundo, las oposiciones y alianzas entre federaciones se van tejiendo y destejiendo sobre la marcha. Si un grupo de federaciones consigue algo, los demás también lo quieren. Nadie desea ser menos. Eso en la Amazonía es vital. Mostrarse carente de fuerza es un motivo para renunciar a ser dueño. Aunque tampoco faltan pueblos indígenas que prefieren domesticar al blanco por medio de su propio sometimiento. No es cuestión ahora de desenredar madejas, prosigamos.

La plataforma de reivindicaciones que aducen es digna de tener en cuenta: cambio del oleoducto, revisión del contrato con Pluspetrol, remediación urgente del lote 192 y lote 8, ley de monitoreo ambiental, compensación, no criminalización de la protesta y creación de una comisión de la verdad. Tantos años de reuniones, conversaciones múltiples, asesores de todo tipo…, se va adquiriendo un lenguaje denso. Todos sabemos que después quedará en menos. Pero un gobierno que se precie no debiera mirar a corto plazo. Estas reivindicaciones terminarán realizándose, más pronto o más tarde, con más esfuerzo o con menos (esperemos que sea sin muertos). El motivo es muy sencillo: las suscribe cualquier persona bien intencionada. No comprender esto es encender la pradera a medio plazo.

Tercero, la conexión. Señalaremos cinco puntos. Los indígenas se encuentran en reuniones con el Estado. Pudiera parecer que muchas de estas reuniones no sirven para nada. Vayamos más despacio. Es cierto que muchos planteamientos estatales carecen de toda inteligencia y cortesía, pero sirve para que los indígenas se conozcan, conversen, intercambien información, se hagan amigos… En segundo lugar, si la federación vecina, con la que no me llevo demasiado bien, ha conseguido tal cosa, porqué yo no. Si además, el modelo que se ha implementado es que para conseguir cosas hay que hacer paro, pues se hace. En esto el Estado necesita una política preventiva, no solo para apagar fuegos. Tercero, Saramuro – Saramurillo y Trompeteros viven de las compañías petroleras, si a eso se le puede llamar vivir. Lo cierto es que trabajadores de la cuenca del Marañón laboran en Trompeteros y gente de este último lugar en el Marañón. Consecuencia: el trato diferenciado a cada cuenca ya no se sostiene. Se salta de una cuenca a otra con suma facilidad. Antes era impensable. Cuarto, los teléfonos pueden ayudar a difundir las noticias. De igual manera los medios de comunicación. Por cierto, estos últimos, salvo honrosas excepciones, bastante irresponsables, porque desconocen los lugares, no parece importarles mucho y en el fondo se percibe un tufo asqueroso de discriminación hacia los indígenas. Muchos de estos medios se han comprado la intoxicación generada por Petroperú en lugar de comprobar sobre el terreno la situación. En definitiva, que falta mucho por hacer. Tenemos dudas que se quiera hacer. [En 30 días se reúne de nuevo el Estado con la comunidad de Nueva Alianza, veremos qué hemos aprendido]. Quinto: sin una información veraz se corre el riesgo de mal interpretaciones. No hay buena información. Todo esto da campo ancho a los chismes, imparables en la Amazonía, y es la combustión menos necesaria. El Estado debiera plantearse una información adecuada, veraz y rápida a la población local, sin toxicidad. De los medios, mejor no hablar.

Apéndice: Primero. Como los profesionales de la política han renunciado, entonces las reivindicaciones políticas vienen por otro lado. Ahí tenemos la plataforma del paro. Los políticos profesionales se acercan a Nueva Alianza [igual vale para Saramurillo] para “oler al poder”. Esto es perversión de la política. Por cierto, si pasa algo terminarán por echar la culpa a la gente.

Segundo. Se ha instalado la mentalidad, que no compartimos, de realizar una protesta para ser escuchado. Esta forma de relación insana y perversa no nos llevará a buen puerto. Un gobierno que actúa de esta manera ha renunciado al interés común, a la política. Y solo nos puede traer malas consecuencias. A nosotros nos parece urgente rescatar otras maneras diferentes. Por cierto, desde el poder no saben ubicar ni el nombre de las comunidades, así es difícil conversar. No existe ni un mapa actualizado, menos conocimiento de la zona. Estamos jugando con fuego. Y, por supuesto, gente que se aprovecha. La posible privatización de Petroperú no es de nuestra incumbencia ni nuestra preocupación.

Tercero. El tiempo habitual de los conflictos en el pueblo kukama era entre noviembre y mayo. La tradición siempre se reinventa y es una construcción, las influencias de otras cuencas son más que evidentes.



© Parroquia Santa Rita de Castilla, Saramurillo 1 septiembre 2016


© Parroquia Santa Rita de Castilla, Saramurillo 1 septiembre 2016

© Parroquia Santa Rita de Castilla, Saramurillo 1 septiembre 2016



Nota: nuestro reconocimiento y aprecio a la Parroquia Santa Rita de Castilla (nuestra antigua parroquia), la Comisión de Derechos Humanos del Vicariato de Iquitos, radio Ucamara de Nauta e IDL (Instituto de Defensa Legal) por el acompañamiento a las comunidades del bajo Marañón, tan caras a nosotros.


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

lunes, 2 de mayo de 2016

CONFLICTIVIDAD SOCIOAMBIENTAL EN EL BAJO MARAÑÓN

Iquitos, 02 de mayo de 2016

San José de Samiria es una comunidad kukama situada en la boca del río Samiria, en el distrito de Parinari, provincia de Loreto, en lo que ahora se denomina Reserva Nacional Pacaya Samiria.

© Manolo Berjón 2013

En San José de Samiria se creó un grupo de manejo para conservar varias cochas. Al comienzo participó prácticamente media comunidad. Poco a poco se fueron retirando. La tensión entre el grupo de manejo y la comunidad fue en aumento. El asunto: el aprovechamiento de los recursos naturales.
En octubre de 2013 visitamos la comunidad de San José de Samiria. Por entonces había un conflicto serio en la comunidad. Un grupo de manejo, que conservaba varias cochas, estaba siendo hostigado por las nuevas autoridades de la comunidad. La situación que se vivía era muy tensa. Se puede encontrar algunas notas en: http://santaritadecastilla.blogspot.pe/2013_11_01_archive.html, especialmente los apartados II y III.

En enero 2014, en las oficinas de la Defensoría del Pueblo en Iquitos, se desarrolló una reunión entre la Jefatura de la Reserva Nacional Pacaya Samiria (JRNPS), las nuevas autoridades de la comunidad de San José de Samiria, la Defensoría del Pueblo y los que firman esta nota. La reunión no llegó a ninguna conclusión. Se acordó otra reunión en San José de Samiria en febrero 2014, a la que no pudimos asistir, y cuyos participantes fueron la JRNPS, la Defensoría del Pueblo y la comunidad. Desconocemos el desarrollo de la misma.

Lo cierto es que la tensión en la comunidad fue en aumento. La mamá de uno de los integrantes del grupo de manejo se enfermó. Se disparó la acusación de brujería. Se señaló a una de las autoridades de la comunidad. Otro integrante del grupo de manejo salió de la comunidad para buscar trabajo en Iquitos. Conviene mirar la brujería y la migración en todos los asuntos relacionados con el territorio.

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CAMPANERA REIG, Mireia (2015), ¿Para quién se conserva la laguna Jacinto? Conflictividad socioambiental en el Bajo Marañón. Tesis de doctorado, Universitat de Barcelona).


En octubre de 2015 se presentó esta tesis en la universidad de Barcelona. En ella se aborda los distintos actores en torno a una laguna en la Reserva Nacional Pacaya Samiria. Estudia cómo los discursos del manejo y de la conservación son diferentes y cómo se posicionan los diversos actores. Su análisis es muy esclarecedor. Desearíamos que los funcionarios públicos, que actúan en la zona, lean la tesis y tengan en cuenta sus planteamientos. Mucho nos tememos que será una investigación que, pese a estar bien realizada y construida con un lenguaje fluido, no va a tener el impacto que debiera porque los actores que tuvieran que ponerla en práctica muestran desdén al que es diferente. 

Desde aquí alabamos su tesis, felicitamos a la autora, deseamos su publicación como un estudio de caso y estimulamos a otras personas que sigan estudiando para beneficio de un Perú más equitativo.

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

viernes, 22 de abril de 2016

EFECTOS COLATERALES DE PACAYA SAMIRIA



Iquitos, 22 de abril de 2016

 
Para Ansh Amasifuén Tamani y Julio Pizarro Manuyama, con admiración, siguiendo la estela de insignes misioneros como Lucas Espinosa,
en el centenario de la presencia agustiniana en la Parroquia de Nauta.



[En 2015 se cumplieron 100 años de la presencia de los agustinos en la Parroquia de Nauta, distrito de Nauta y provincia de Loreto. Para esa efeméride escribimos tres artículos, sobre los tres pueblos indígenas que habitan el territorio de la Parroquia Santa Rita de Castilla, en la provincia de Loreto, donde vivíamos por aquel entonces. Por diversos motivos, que no vienen al caso, no se han podido publicar. Ahora rescatamos uno de ellos y lo subimos a la red. El artículo fue escrito en noviembre 2014].
  

El primer boom cauchero se produjo en la selva amazónica entre 1880 y 1914 y el segundo entre 1942 y 1945. A partir de esa fecha desaparece del mapa el tema cauchero y, con él, la preocupación por las consecuencias del mismo. Sin embargo, aunque se hayan desplomado las exportaciones de caucho la perversa maquinaria continua engrasada. La referencia al caucho nos lleva inexorablemente al Putumayo, aunque, por desgracia, no es el único lugar. Otros escenarios, menos conocidos, también fueron un foco de grandes tensiones y brutalidades. Aparece la estúpida competencia irracional por los desmanes.


I.-

Don Armando Irarica trabajó la shiringa por el alto Samiria. Cuando le preguntábamos por esa época siempre esquivaba la pregunta. Los kukama no quieren recordar los sufrimientos: “para qué”. Cuando se les insiste la respuesta es la misma: “el patrón era bueno”. Si en medio de una conversación se desliza el pasado y se alarga, van apareciendo, una a una, las múltiples vejaciones y crueldades sufridas: el sistema de enganche, los abusos del patrón con las mujeres, los castigos a los peones que no recogían “lo suficiente”, y demás detalles que deponemos para otra ocasión. No por ello dejamos de anotar que los pueblos indígenas, por insoportable que fuera el sufrimiento, que lo fue, no por eso, insistimos, dejamos constancia que utilizaban estrategias para domesticar al patrón, igual que se domestica una mascota.

Pero sigamos a don Armando a través del libro de bautismos de la parroquia. No vamos a hacer un recorrido exhaustivo sino anotar únicamente unas cuantas fechas. En 1957 nace una de sus hijas en un lugar denominado Miraflores, en el alto Samiria. En esa época la familia de don Armando permanecía en ese lugar recolectando shiringa, mientras él recorría las estradas de los árboles gomeros. En 1968 otra de sus hijas nació en Hamburgo, río Samiria. La sola denominación de un lugar llamado Hamburgo ya nos puede ir indicando algunas pistas. Acá ya había escuela, un potente atractor de gente. Sus últimos hijos han nacido en Tangarana, a orillas del Marañón, a finales de los 70. Y cuando Santa Rita de Castilla consiguió colegio de secundaria se desplazaron a esta localidad para seguir estudiando. Así tenemos un recorrido que pasa por Miraflores, alto Samiria, un lugar pequeño; Hamburgo, la marca de los alemanes en la explotación cauchera de Pacaya Samiria, un lugar ya con escuela. Tangarana una comunidad a orillas del Marañón, por la escuela y habiendo salido (empujados a salir) del río Samiria y Santa Rita de Castilla, previamente un fundo y, con la llegada de la parroquia, sede de las instituciones estatales del distrito de Parinari, aunque la comunidad de Parinari continúe siendo su capital.

La de don Armando ha sido una vida más, entre otras. No destaca por nada especial, pero no por ello deja de ser importante e ilustrativa. Si la recordamos es por la amistad y para poder contrastarla con los fríos datos oficiales del espacio donde él vivió: la Reserva Nacional Pacaya Samiria (RNPS). Desgranando algunas fechas nos encontramos con lo siguiente. En 1940 se declara Zona Reservada el área fluvial del río Pacaya desde 500 m. antes de la boca de la cocha del Yanayacu hasta el paraje denominado Zancudo. El 23 de octubre de 1944 se amplía la Zona Reservada e incluyen todo el sistema hidrográfico de los ríos Pacaya y Samiria. Nótese que la caída del segundo boom del caucho provoca un cambio de paradigma: de la extracción a la conservación. El 10 de octubre de 1968 se decidió el establecimiento de una Reserva Nacional para la conservación de los recursos en el río Pacaya y la Zona de Explotación Piloto de Pesca y Coto Oficial de Caza a la zona del río Samiria. En 1972 se establece la Reserva Nacional Pacaya Samiria (RNPS) con una superficie de 1´478,790 has. y en 1982 se amplía a las 2´080,000 has. actuales. También es interesante cómo los últimos hijos de don Armando en los años 70 ya no han nacido al interior del Samiria, sino en Tangarana, en lo que hoy se denomina eufemísticamente “área de amortiguamiento de la RNPS”, y que no deja de ser territorio ancestral de varios pueblos indígenas, entre ellos el kukama.

Don Armando salió “voluntario” del Samiria. Digamos que se acogió a la “invitación a salir”. Pero no todos aceptaron la propuesta. Tenían chacras, animales… y no estaban dispuestos a abandonar por una simple invitación. Poco a poco los argumentos utilizados fueron siendo “más convincentes”. A los morosos se les obligó a salir con “apoyo de la policía y el ejército”. “Si no salen ustedes, serán expulsados por la fuerza”. En la práctica eso fue lo que sucedió, como si de vulgares delincuentes se tratara. Estamos en la década del 70.

Cotejando los apellidos de los niños bautizados en el Samiria nos encontramos con apellidos kukama y otros provenientes de lugares dispersos, fundamentalmente del departamento de San Martín. Esta amalgama de gentes ha sido configurada, a nuestro parecer, por el pueblo kukama. Es decir, el pueblo kukama ha hospedado en su interior a gentes provenientes de diversas realidades pero que al entrar en contacto con ellos y en su territorio han sido permeados por su cosmología. Nuestra interpretación se extiende tanto a los grupos indígenas de la zona que “se han ido extinguiendo” (en nuestra interpretación hospedando) como los Yameo, Chamicuro…, como los provenientes del departamento de San Martín.


II.-

A comienzos de los años 70 tenemos a gran parte de la población del interior del Samiria en las riberas de los grandes ríos: Ucayali, Marañón y Huallaga. En esta época surgen muchas de las actuales comunidades y se producen grandes transformaciones. Anteriormente las familias estaban organizadas en torno a un jefe al que obedecían. Por lo general vivían más dispersos, en núcleos pequeños. Los patrones controlaban varios de estos asentamientos vinculados a la extracción de materias primas. En algunos lugares ya había escuela, pero fue en esta época cuando se generalizó. La escuela es un poderoso atractor que aglutina varias familias para poder disponer de un maestro. Esto provoca un cambio en la jefatura. Si tenemos que vivir juntos varias “sangres”[1], entonces necesitamos una nueva distribución del poder. Aparecen los tenientes gobernadores y los agentes municipales. Los primeros encargados de las representaciones al exterior de la comunidad y los segundos encargados de las tareas ad intra: trabajos comunales... Será en la década de los 90, sobre todo con el cambio de milenio, que surjan los presidentes comunales, a los que todavía muchas comunidades no les asignan un rol específico.

En esa época coincidentemente se producen grandes crecientes en los ríos: toda la selva baja se inunda y algunas familias comienzan una búsqueda de tierras un poco más altas. Detrás está el mito que el mundo se voltea (algunos prefieren denominarlo “fin del mundo”, pero solo para entendernos). Es una época de cambios fuertes y malestares difusos.

Este descontento lo va a capitalizar Francisco Da Cruz, un profeta mesiánico brasileño que en 1971 visita la selva baja y va plantando cruces en todas las comunidades visitadas. Gran parte de la población se va con él, temporalmente. En nuestra opinión, entre otras posibles interpretaciones, el movimiento crucista pone en circulación la pertenencia indígena. Por esa fecha la iglesia católica califica a la población viviente en los grandes ríos como “ribereña”.

 © Manolo Berjón 2014, niñas kukama en el colegio de la comunidad de Lupunayo, río Urituyacu




III.-

La expulsión de gentes del Samiria, mas las grandes crecientes de comienzos de los años 70, provocan que parte del pueblo kukama kukamiria del Huallaga busque terrenos más altos. Los encuentran en el río Urituyacu. La conformación de comunidades en este río va señalando la frontera de los recursos naturales, cada vez más rumbo a las cabeceras. Algunas comunidades actuales comenzaron como un campamento de extractores en torno a algún patrón conocido. Al principio había abundantes animales y maderas que han ido desapareciendo. La pesca nunca fue muy fuerte, pero siempre había pescado para comer. Sin embargo, ahora los recursos están esquilmados y, en los últimos años, hay todo un movimiento del pueblo kukama, no ya al interior de la selva (las quebradas), sino hacia la costa peruana, en pos del boom económico. La necesidad del dinero es más perentoria.

Esta migración del pueblo kukama al Urituyacu produjo un fuerte impacto en sus ancestrales habitantes: el pueblo omurano. Por un lado, el simple establecimiento de comunidades kukama reconfiguró el territorio. Por otro [lado], la fuerte presión sobre los recursos naturales provocó una disminución de la carne de monte, fuente de proteínas necesarias para el pueblo omurano, dejándole al borde de la extinción. En palabras sencillas: la expulsión del pueblo kukama del alto Samiria provocó un fuerte impacto en el pueblo omurano, como uno de sus muchos efectos colaterales.

Con la entrada de los kukama al Urituyacu surge el establecimiento de comunidades girando en torno a las autoridades (teniente gobernador y agente municipal) y el colegio. Vamos a hacernos eco de un movimiento en torno al Urituyacu medio. Uno de los chamanes más reputados fue don Venancio Pizango. Un tiempo ha vivido en Juan Velasco Alvarado y otro en Caymituyo. De ambas comunidades fue expulsado acusado de brujería. Se estableció en un lugar denominado Tipishca, a mitad de camino entre Caymituyo y Triunfo, pero perteneciente al territorio de Caymituyo.

En nuestra visita de 1996 al Urituyacu, un sábado en la tarde, vemos bajar una gran cantidad de canoas por el río. Preguntamos dónde van y encontramos respuestas evasivas. Al día siguiente nos indican que han ido a tomar ayahuasca con don Venancio. Eran, sobre todo, personas de la comunidad de Reforma, algunos de ellos, sus aprendices. Ya los jesuitas del s. XVII indican que, aquellos que son vistos con más características chamánicas, tienen más éxito en su predicación.

El 5 de mayo de 2000, día de la madre, don Venancio ha bajado a Caymituyo para celebrarlo. Al final de la tarde regresa en la canoa a su casa. Está borracho. Poco antes de llegar a su puerto la canoa se voltea y se cae al agua. Los kukama entienden que vive dentro del agua, no se ha ahogado. De hecho les hace soñar. Si estuviera ahogado hubieran encontrado su cadáver o, en ausencia de cadáver, no les haría soñar. Se produce un fuerte impacto en el Urituyacu. Don Venancio era el apoyo espiritual para gran cantidad de gente, sobre todo del Urituyacu medio. Con su “desaparición”, y el no haber completado la formación sus discípulos, muchas personas quedan huérfanas.

En esa orfandad aparece un movimiento nuevo. En Reforma, un pastor pentecostal, X Arévalo[2], con apoyo de misioneros norteamericanos, levantan una iglesia a fines del año 2000. Hay que reseñar que en el cambio de milenio muchas comunidades kukama tuvieron un gran temor porque el mundo se iba a voltear (“fin del mundo”). En muchas comunidades no celebraron el fin de año y estuvieron despiertos toda la noche para esperar la segunda venida del Señor, incluidas las comunidades católicas a las que estamos acompañando. Lo que estaba en cuestión no era el cristianismo, sino la cosmovisión indígena.

A nuestro entender, existe una continuidad entre el liderazgo de don Venancio y el pastor de Reforma. O para ser más precisos: hay una continuidad entre el chamanismo y algunos liderazgos indígenas. En este caso lo protagoniza el pastor, pero bien pudiera ser un sacerdote o cualquier otra persona con características similares. Ahí está el ejemplo anterior de Francisco da Cruz. Veamos algunos datos.

Tanto chamán como pastor son líderes espirituales. Como tales líderes “controlan” a su gente. Es común que un chamán pueda dar temor a sus protegidos, como una forma de ejercer su autoridad. Es difícil negarse a alguno de los requerimientos de un chamán por temor al daño, a no ser que se esté bajo la influencia de otro chamán considerado superior que le pueda contrarrestar, neutralizar y derrotar al primero. El temor es una de las características que utiliza el pastor. En este sentido cabe señalar que el poder del chamán no es eterno ni inmutable, sino que continuamente está negociando con su propia gente. A la mínima debilidad la gente se dispersa en busca de un nuevo líder. Ambos tienen como una actividad fundamental el curar, sanar enfermedades. Si no puede curar la gente buscará a otro chamán/pastor más fuerte, dado que la ausencia de curaciones es por debilidad del líder. Ni que decir tiene que las épocas de crisis son propicias para estos liderazgos. Los ayunos, las dietas y los rituales son estrategias que, entre otras razones, ayudan en la conformación del grupo. Las “incorporaciones” son la base sobre la que se asienta el chamanismo kukama. Cuando el chamán llama a los espíritus, estos se incorporan en él. De igual manera, el pastor está poseído por el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo o por el mismo Jesucristo. Cuando un chamán está trabajando su posición habitual es tumbarse boca abajo, aunque también puede estar sentado. Los pastores suelen botarse al suelo en el momento de su posesión. El chamán tiene como una de sus características el poderse transformar en tigre, boa…, y el pastor en Jesucristo… Los sueños son interpretados como revelaciones. Muchos chamanes necesitan soñar para dar con la curación de un paciente y el pastor utiliza los sueños como revelaciones del propio Dios. El hablar en lenguas del pastor es interpretado como una forma poderosa de “lenguaje encriptado”. Cuantas más lenguas sabe el chamán más poderoso es. De hecho, a la hora de curar, el chamán tiene que utilizar la misma lengua con la que le han hecho daño, de no ser así no puede curar. Ambos, el chamán y el pastor pertenecen a la esfera espiritual. Su cercanía da confianza a sus súbditos y evita todo tipo de daños y peligros. En este sentido ambos personajes poseen luz. La tradición tiene un fuerte peso en ambos: no es una tradición anquilosada, sino una tradición que permanentemente incorpora elementos nuevos, pero en el molde y paradigma ancestral: los chamanes dicen que sus espíritus operan igual que los doctores, y los pastores ejercen su autoridad como una evolución del chamanismo en contextos nuevos bajo el molde tradicional. El paradigma indígena de la transformación es leído en lenguaje cristiano como ‘conversión’. Podríamos ir señalando más paralelismos, pero para ir concluyendo, reseñaremos únicamente uno más. Tradicionalmente el chamán era un líder espiritual y guerrero. Muchos pastores en la zona son candidatos a las municipalidades o alguno de sus regidurías. Este voto en común no es sino una característica propia de un chamán: agrupar en torno a sí a la gente.

En el caso que nos ocupa, el pastor abandonó su cargo en 2012, cuando se enamoró de una joven de su congregación y se separó de su mujer e hijos. Esto fue percibido por su propia gente como un error. El grupo se disolvió. Es un tiempo de espera hasta que surja un nuevo liderazgo. Los chamanes también pueden perder su poder, pero habitualmente es porque alguien más fuerte que ellos se lo roba.
                                  
En este caso asistimos a un liderazgo en el Urituyacu medio. Reforma y Caymituyo son las dos comunidades más grandes en este espacio. Es interesante comprobar cómo la mayoría de los seguidores de don Venancio eran de ambas comunidades. Reforma tiene colegio de secundaria y posta médica, mientras que Caymituyo solo colegio de secundaria. A modo de digresión: sirve como ejemplo lo que está sucediendo en AKURUY (Asociación Kukama y Urarina del Río Urituyacu). El primer presidente de AKURUY es un comunero de Reforma. El año 2012 se retira de la comunidad para vivir en Lima, dejando vacía la organización. Eligen a una persona de Cafetal como su presidente, pero rápidamente es cambiado. El cargo recae en un comunero de Caymituyo. En noviembre de 2014 la comunidad de Reforma, sin contar con nadie, quiere cambiar al dirigente de AKURUY y colocar en la presidencia a un comunero de Reforma. La lucha entre Caymituyo y Reforma, en el Urituyacu medio, continua siendo intensa.

Retomemos el hilo. Lo interesante de este pastor es que logró tener otros líderes supeditados a él, siempre bajo el auspicio de los pastores norteamericanos. En Caymituyo lograron levantar una capilla y un pequeño grupo. Y en Lupunayo, la otra comunidad grande un poco ligeramente desplazada hacia arriba del centro del Urituyacu, no lograron ni un grupo ni una capilla, pero se notaba su influencia. En torno a Lupunayo el 2012 surgió un liderazgo efímero. José Yuyarima, comunero de la vecina y pequeña comunidad de Pintuyacu, lideró un control de los madereros en Lupunayo. En esta comunidad hicieron regresar una chata en busca de madera. Sin embargo, las desavenencias entre comunidades hicieron imposible el acuerdo de no extracción de madera y el liderazgo se evaporó. Hay que tener en cuenta las divisiones al interior de la propia comunidad.

Cuadro resumen:

Chamán
Pastor[3]
Icaros
Cantos
Tabaco  (para limpiar)
--- (cómo limpian)
Palpar
Imposición de manos
Es poseído por los espíritus
Es poseído por Dios
Se echa al suelo
Se bota al suelo
Lenguas diversas en icaros
Hablar en lenguas
Ayuno
Ayuno
Dietar
Dietar
Vive en el espacio espiritual
Vive en el espacio espiritual
Tiene luz
Tiene luz
Es un guía (controla a sus pacientes)
Es un guía (controla a sus seguidores)
Expulsa espíritus malos
Expulsa al demonio
Cura, sana
Cura, sana
Se puede transformar
La conversión como transformación
Varones, pocas mujeres postmenopáusicas
Varones, pocas mujeres postmenopáusicas
Importancia de los sueños
Importancia de los sueños
Líder religioso, político, militar[4]
Líder religioso, político, militar
Transformación
Conversión


IV.-

 © Manolo Berjón 2004, Sra. Ligia Saboya en un taller de parteras en Santa Rita de Castilla



La señora Ligia Saboya es una querida amiga que vive en el río Urituyacu. Nacida y crecida en el Huallaga se reúne con su marido, Napoleón Acubino, también proveniente del Huallaga. En los años 70 entran al Urituyacu. Lagunas, la ciudad kukama más importante del Huallaga, sigue ejerciendo como imán y polo de atracción natural del Urituyacu. Durante muchos años, Ligia, ha ejercido de catequista, movilizadora (un programa parroquial con apoyo de UNICEF para la atención de la salud materno infantil) y últimamente de partera. En mayo 2009 nos cuenta el siguiente relato: «Yo estaba en Lagunas [río Huallaga] y me comunican que mi nieto está enfermo en Reforma [río Urituyacu][5]. Le han tratado de malaria falciparum, pero seguía con fiebre. Incluso le dieron suero porque hacía 5 días que no comía, pero no mejoraba. Busco a un médico en Lagunas que ha atendido a mi hija, pero no me acepta porque tiene 22 pacientes. Le insisto y me dice que va a realizar una consulta, pero no le va a curar. Nos fuimos a un cuartito donde está Jesús resucitado, la Virgen María, San José, el Dios de la Misericordia, Sagrado Corazón, todo. Una mesita bien adornadito, y con una sola vela en el centro. Le pagué los S/. 5.00 por la consulta. El médico cura con su señora. Su señora es la que tiene la visión. La señora tomó agua bendita en un pocillo y me convida. A los 10 minutos mi cuerpo se estremece: shhhiiiiiiiiiii. Bien débil se ha hecho mi cuerpo. Entonces el médico me sopló, pero no con cigarro, solamente con su boca pidiendo que me proteja mi cuerpo. Pidiendo la señora, la Virgen María que me proteja mi cuerpo para que de repente un espíritu malo [que] está por ahí mirando y no me haga daño… He cerrado mi vista. Me puse así como si estaría durmiendo, empecé a ver. Bien clarito, yo me fui [en la visión] hasta mi casa de Reforma. Yo parece que estaba inconsciente, pero hablaba que estoy en mi casa. Ellos me dijeron después que estoy en mi casa, que mi nieto está enfermo, está en una cama, está con suero, está mal, que le están haciendo daño por aquí. Entonces, en un momento, quizás a los 15 minutos que estaba ahí, he empezado a temblar. No se cómo me sentía, empezaba a temblar y el señor decía que el espíritu de la Virgen María se está introduciendo en mi. Yo empezaba a hablar, a hablar, yo veía mi nieto que no come, que no toma, pero yo iba hablando, hablando todo. Entonces la señora que estaba en mi lado decía que lo que estoy viendo yo, está viendo ella… Yo le he visto todito a mi nieto, todito lo que está sucediendo en Reforma. De esa manera el señor me recibe a mí, para que le cure a mi nieto. Cuando me han visto que he empezado a temblar, la señora y el señor han dicho: “vengan enfermos, la Virgen María se ha introducido en la señora [Ligia]. Ella va a curar en estos momentos, por medio de ella, Jesucristo está con ella”. A ver, vamos a mirar, entonces me empezaron a preguntar, qué tiene ella, qué tiene la otra. Y yo iba hablando: una señora que estaba enferma mucho tiempo y tiene como una hemorragia, le venía a la sangre su barriga, así pelotones, yo le decía que la señora tiene cáncer. Eso hace que ella viva, como dicen, con hemorragia. Y al otro señor que estaba con puritas heridas le habían hecho daño con ceniza. Y había otra señora que le habían hecho daño, le veía que en su cuerpo caminaban mariposas, tremendas mariposas, eso que dejan su polvo. Y el médico decía que es cierto todo lo que estoy viendo yo. Por eso me decían que yo soy buena visionaria. Yo también me he admirado».

No es el momento de interpretar el relato. Tan solo anotar el marco indígena en el que se inserta. La tan manida inculturación es un proceso realizado por los propios cristianos, en muchas ocasiones al margen de lo que diga la institución.

Uno de los nietos de Ligia está concluyendo sus estudios de teología con el Vicariato de Yurimaguas, Vicariato al que felicitamos. Y otra de sus nietas vive en un convento de clausura en Arequipa, en su periodo de formación. Es una fuente de alegría y esperanza para la Iglesia, al igual que una responsabilidad acompañar estas vocaciones provenientes de culturas indígenas. Esto supone un gran desafío y un reto para nuestros programas pedagógicos. La formación debe reconocer, valorar y potenciar explícitamente la proveniencia indígena y fortalecer un cristianismo integrador de las diferencias, tal como los diversos cristianismos atestiguados en el Nuevo Testamento: Pablo de Tarso luchó denodadamente por un cristianismo ajeno de la circuncisión, por poner un solo ejemplo. De continuar con una formación impositiva, nos podemos encontrar con sacerdotes, con 10 años de periodo formativo, que nunca pudieron hablar de sus creencias pese a haber sido acompañados en la “dirección espiritual”. Entonces, la formación, en lugar de ser un proceso integrador, se convierte en una imposición, lastrando muchas vidas y estableciendo silencio sobre las realidades y pertenencias indígenas. Estas maneras, además de perversas, son infieles a la alta diversidad neotestamentaria.

Personas como don Armando, don Venancio, X Arévalo, José, Ligia y muchos más, cercanas a nosotros, nos han ido interpelando con sus historias. Sus vidas y vivencias nos han ido ayudando a “interpretar” el mundo en el que vivimos insertos: el pueblo kukama. Es esta realidad la que interroga nuestro cristianismo. Nos hace buscar en nuestra tradición para ofrecer lo mejor que somos. El resto queda al Dios de Jesucristo proclamado y creído en esta “selva de cristal”.

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

[1] Los kukama son patrilineales y denominan ‘sangre’ a los miembros de una misma familia vinculados por la misma sangre. En el caso que nos ocupa coincide con los apellidos.
[2] Hijo de un promotor de salud preparado por la Parroquia. Durante muchos años su padre era el encargado de administrar el bote que la Parroquia tiene en el Urituyacu para que los agentes pastorales pudieran venir a los cursos a Santa Rita de Castilla. Los últimos años, cuando su padre se estaba haciendo mayor, era él quien lo manejaba.
[3] Insistimos que esta posición puede ser ocupada igualmente por un sacerdote católico, un Animador cristiano o cualquier otro liderazgo religioso. Cada uno con sus peculiaridades.
[4] Esto merecería mayor detenimiento que aquí no podemos abordar, quede únicamente reseñado.
[5] Reforma dista dos días de viaje de Lagunas en peque  peque.