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martes, 13 de diciembre de 2016

SIN AGUA POTABLE EN LA AMAZONIA INDIGENA: notas sobre el diálogo intercultural en Saramurillo

Iquitos, 13 de diciembre 2016

En la agenda que plantean los pueblos indígenas reunidos en Saramurillo no se encuentra explícitamente nada sobre agua. Aunque el agua es un tema transversal que tiene mucho que ver con las reivindicaciones de este colectivo. En este sentido nos parece oportuno hacer algunas precisiones que tal vez puedan ser tenidas en cuenta. En nuestra opinión este es un tema central. Detrás está el derecho al agua.


© Juanjo Fernández, diciembre 2016

El agua se convierte en un elemento fundamental en este siglo XXI. Hay lugares en el planeta donde se producen guerras por el control del agua. Al margen de la guerra es evidente que el agua es una cuestión de poder. La amazonía es uno de los lugares donde el control del agua es más interesante y refleja los distintos grupos de poder que presionan sobre ella. En el fondo una de las preguntas del millón reza así: ¿qué es un río? Puede verse: http://revistaideele.com/ideele/content/hidrov%C3%ADa-amaz%C3%B3nica-aproximaci%C3%B3n-desde-un-mito-kukama

En la visión occidental un río es “una corriente de agua continua y más o menos caudalosa que va a desembocar en otra, en un lago o en el mar”. En esta definición, que se puede mejorar conforme a gustos personales, el énfasis recae sobre “corriente de agua”, donde el agua no tiene vida. Sin embargo, en las posibles definiciones indígenas, el río es un ser vivo. Los kukama, cuando entran por primera vez en un río o quebrada, suelen tomar su agua con el remo: una forma de pedirle permiso y que les trate bien. Un río es un espacio donde habita gente. Los yacuruna [gente de río], la lancha fantasma [un espíritu, a imagen de los vapores de los caucheros], la purahua [madre del agua]… son seres que  habitan o dentro del agua o debajo del río. Por tanto, el río no es únicamente una corriente de agua, ni una línea que une varios puntos. Un río es un ser donde habitan otros seres vivos. Los kukama se relacionan con todos estos seres a diario y son una suerte de “alteridad”. De ahí que dentro del río haya ciudades donde existen municipios, PNP, iglesias, motocarros…, como en la sociedad occidental. El río es, por tanto, “un lugar de memoria”. Para más detalles, se puede acudir a la siguiente nota: https://lacanoavarada.lamula.pe/2015/09/25/a-proposito-de-la-consulta-sobre-la-hidrovia-amazonica/karwara/. También puede consultarse:   https://lacanoavarada.lamula.pe/2016/01/04/la-hidrovia-amazonica-en-el-capitalismo-emocional/karwara/.

La batalla por el agua es central en lo que sucede en Saramurillo. Uno de los criterios para salir de la pobreza es el acceso al agua potable. Este gobierno ha dicho por activa y por pasiva que invertirá en agua potable, desagüe… La inmensa mayoría de las comunidades de los lotes 8 y 192 que están en el paro en Saramurillo no tienen acceso al agua potable. Se puede buscar la solución en pozos artesianos o en plantas de agua potabilizadora. Más adelante veremos que esto enmascara el verdadero problema. Por de pronto nos damos de frente con uno de los graves inconvenientes: las aguas de los ríos amazónicos están catalogadas como de “uso industrial”, pese  a que las poblaciones indígenas utilizan el agua de estos ríos para tomar, bañarse, lavar ropa y utensilios…

La clasificación de las aguas no es ingenua. Si se catalogan como “uso industrial” es para permitir niveles más altos de metales pesados (cadmio, plomo…) que si fueran catalogadas como de “uso potable”. De esta forma se privilegia a las industrias extractivas frente a las necesidades básicas de los pueblos indígenas. En tal sentido, una ley de “monitoreo ambiental” con participación de los pueblos indígenas sería insuficiente. Mucho más necesario es categorizar las aguas de los ríos amazónicos como de “uso potable”, toda vez que los pueblos indígenas utilizan el agua de sus ríos para tomar, bañarse… Añadimos que es urgente que se promulgue una ley de “niveles máximos permitidos” de metales pesados (arsénico, tugsteno, niquel, berilio, antimonio, platino, cadmio, celsium, aluminio, plomo, bario, estaño, cobre, uranio, torio, mercurio y talio, entre otros). Y de igual manera los fenoles. Esta ley sirve para proteger a los pueblos indígenas de los diversos ríos de actividades extractivas. En el caso del Marañón además de las petroleras, también de las mineras del departamento de Cajamarca, por poner un ejemplo.

Los pozos artesianos y las plantas potabilizadoras no solucionan el problema, más bien lo enmascaran. Lo esconden porque hacen pensar que el problema está solucionado cuando en realidad se hace invisible. La gravedad de la contaminación no está en el agua, sino en el pescado. Los seres que están en un nivel más alto dentro de la cadena trófica acumulan mayores cantidades de metales pesados: por ejemplo, los zúngaros. Sin catalogar el agua de estos ríos como de “uso potable” nos encontraremos con pescados contaminados en nuestros platos. De eso estamos hablando. Por eso es conveniente proteger el agua. De no hacerlo, escondemos el problema y tendremos enfermedades raras que no sabemos de donde provienen.

Es injusto soslayar este debate. Si no abordamos la calidad de agua como “uso potable”, una “ley de niveles máximos permitidos de metales pesados”, una “pesca segura exenta de contaminación”, dejaremos pasar una oportunidad de oro y el diálogo versará sobre el sexo de los ángeles. Una conversación muy interesante, por cierto, pero para otra oportunidad.

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

lunes, 12 de diciembre de 2016

INTERCULTURALIDAD EN SARAMURILLO: los recursos naturales y la infraestructura como “sujetos”

Iquitos, 12 diciembre 2016

“Debate político intercultural” repiten, como un mantra, los indígenas de los lotes petroleros 8 y 192 concentrados en Saramurillo. Demos por sentados los dos primeros términos y centrémonos en el tercero: intercultural. Normalmente son los indígenas los que tienen que acomodar el lenguaje a lo occidental. Es preciso que el Estado comprenda el modo de pensar indígena. Y más en un país como Perú, que se caracteriza como “pluricultural” (demos por buena esta palabra, evitemos la tentación de complejizarla; que quede para otro momento). Como las relaciones entre culturas son amplias y complejas nos ceñiremos a un único punto: universo vs. pluriverso.


© Silvina Arroyo, extraída del Facebook de Juanjo Fernández

Para los occidentales el petróleo es un recurso natural. Y como tal, es apto para ser extraído y utilizado. Es impensable no extraerlo, sería una pérdida económica incomprensible, absurda. En cambio, para los indígenas, el petróleo tiene madre, espíritu. Y es su fuerza la que utilizan los chamanes para curar. Recordamos que Alan García, en su segundo gobierno, se burló de las personas que consideraban que los cerros tuvieran espíritu. Los tildó de animistas [todo tiene espíritu] y arremetió contra todo lo que eso significa. Consecuencia: estalló el baguazo. Este desencuentro es tremendamente letal.

A lo que íbamos, un término como petróleo con dos referencias diferentes. Para los occidentales es un recurso natural más, un “objeto”, listo para ser extraído y utilizado. En cambio, para los indígenas, el mismo petróleo es un ser no-humano que posee espíritu, una persona, un “sujeto”. Por eso, algunos chamanes invocan a la madre [espíritu] del petróleo en sus icaros [cantos chamánicos] en sus rituales de curación. Este desencuentro puede llevar a consecuencias desastrosas. Partimos de mundos diferentes. El “universo” occidental ve el petróleo como un recurso natural que hay que extraer. Los indígenas lo perciben como un ser no-humano con el que se mantienen relaciones. A esto lo llamamos “pluriversos indígenas”: un ser que habita en otro mundo [subsuelo] pero que se relaciona con nosotros en este mundo como una persona más, a través de los chamanes.

¿Cómo comprender que hay gente que habita debajo de los ríos y cochas [yacurunas], que los árboles, animales, hierro…, tengan espíritus, que las huanganas [cerdo salvaje] y las boas sean gente, que los chamanes se puedan convertir en tigre…? En la mentalidad occidental es impensable. Nuestro “universo” está definido básicamente a partir de los términos que genera la ciencia, sea ésta la física, la sociología o las ciencias de la comunicación, por poner el caso. En cambio, para los indígenas, que se manejan en otro paradigma, es lo más natural. Definimos a esta realidad como “pluriverso”, en oposición al “universo” occidental. Pluriverso, como su mismo nombre indica, hace referencia a la pluralidad, la multitiplicidad de mundos que se comunican entre sí.  Así tenemos que un chamán puede comunicarse con los espíritus, con las madres [espíritus de las plantas, árboles…], con los yacuruna… en su propio lenguaje; y, por supuesto, también se comunica con la gente de esta tierra.

La característica más importante del pluriverso es la “relacionalidad”: todos los seres están relacionados entre sí. Para un indígena tan real es una conversación con un occidental, como un sueño donde le visita un pariente lejano, un espíritu o un familiar difunto. Ambas situaciones están al mismo nivel. Tan real es el color negro del petróleo, como que éste  posee su madre, su espíritu, por tanto, tiene vida. Es decir, en los pluriversos indígenas el petróleo no es un mero recurso natural, no es un objeto, sino un sujeto.

Damos por sentado que una tarea fundamental para la especie humana es la protección de la biodiversidad. Y la actividad petrolera no se caracteriza precisamente por este cuidado. Ahora bien, no puede ser bajo el modelo de las “áreas naturales protegidas”, pensadas en el “universo occidental” que parte de la dicotomía naturaleza / cultura. Y terminan por ser espacios delimitados cada vez más acogotados por la razón instrumental del capitalismo global. En los “pluriversos indígenas” naturaleza y cultura se mezclan. Dos ejemplos: las palmeras son la domesticación de las plantas por seres humanos y están regadas por toda la Amazonía desde hace miles de años. Los chamanes imponen la arcana a los niños. Es decir, llaman al espíritu del oso hormiguero, por poner un ejemplo, y se lo imponen a modo de caparazón al niño para que le proteja y no le hagan daño otros espíritus. Por tanto, en las palmeras y en los seres humanos no se produce la dicotomía del universo occidental naturaleza / cultura. En la amazonía indígena ambos están mezclados.

Si el modelo de universo occidental está provocando una catástrofe medioambiental de dimensiones globales es hora de pensar en otros modelos. Tal vez los pluriversos indígenas nos puedan ayudar en esto. De ahí la necesidad de cambio de matriz energética y de pensar el desarrollo en la era post-petróleo. Lo que los occidentales denominamos como recursos naturales, los indígenas los piensan como sujetos: de ahí que el petróleo o el oleoducto tengan madre o espíritu. Es este cambio el que merece la pena ser evaluado. Los occidentales diríamos que exige un “cambio de mentalidad”: una modificación de los pensamientos, de la mente, del espíritu, en lenguaje más tradicional, que es lo que dirige nuestra vida. Los indígenas lo objetivarían como una “transformación corporal”: espíritu tiene todo, así que no se trata de cambiar la manera de pensar. Es preciso transformar el cuerpo: ahí están las arcanas de las que hablábamos antes, las dietas, la ropa… Es esta simbiosis de naturaleza-cultura la que nos lanza a probar nuevos paradigmas. Pensar el desarrollo más allá de la extracción de recursos naturales para poder situarnos entre sujetos.

En el “universo occidental” el oleoducto es un “objeto” que hay que reparar porque está obsoleto. Bueno, esperemos el dictamen de la empresa internacional que lo evaluará. En los pluriversos indígenas el mismo oleoducto es un “sujeto” que se ha transformado en un ser dañino y perjudicial, que siembra muerte por todas partes, como si fuera la encarnación de un brujo pernicioso.

Los contratos petroleros son asimétricos, dejando a los pueblos indígenas, verdaderos dueños de su territorio, ayunos de los beneficios pero plenos de contaminación. Tejieron una red entre el Estado y las compañías petroleras que distorsionó el territorio y a los mismos pueblos indígenas. El Estado recibe unas migajas con la obligación de mirar para otro lado en temas medioambientales y sociales; y las compañías petroleras reciben, además del dinero, parabienes de todos los estamentos. El Estado se convierte en peón de las petroleras, y los pueblos indígenas ven pasar por sus territorios destrozos medioambientales y dinero para otros bolsillos. Esto debe cambiar.

La “limpieza” / “remediación” / “reparación” / “restauración del paisaje” / “rehabilitación”… no consiste únicamente en regresar a un medio ambiente sano anterior a la contaminación, no es suficiente. Se trata de volver a restablecer las relaciones entre todos los seres vivos, conforme los pluriversos indígenas.

Para ir concluyendo. La posible compensación, que la tiene que haber, es independiente de la obligación que tiene el Estado de invertir en el desarrollo de estos pueblos. Es un tema delicado, pero hay que abordarlo. Y no se puede pensar el desarrollo al margen de los pueblos indígenas que habitan este territorio. Ellos son los que tienen que dar la pauta y encontrar las formas más convenientes para su buen vivir.

Manolo Berjón 
Miguel Angel Cadenas

lunes, 28 de noviembre de 2016

MATRIZ ENERGÉTICA Y NECESIDAD DE POETAS PARA LAS CONVERSACIONES EN SARAMURILLO

Iquitos, 28 de noviembre de 2016

Hoy día, lunes 28 de noviembre de 2016, se da inicio a las conversaciones entre los dirigentes indígenas del paro en Saramurillo y el gobierno peruano. Han dicho que durarán 15 días, falta ver el desarrollo del mismo. Señalamos algunas ideas que nos parecen fundamentales. No sabemos si van a formar parte de las conversaciones, pero creemos que, por su trascendencia, no deberían quedar al margen.


© Barbara Fraser, noviembre 2016, entrega de barcazas para comienzo del diálogo en Saramurillo


MATRIZ ENERGÉTICA

Los dirigentes indígenas han reiterado hasta la saciedad que la actividad petrolera no va en estas circunstancias. Si comprendemos bien la propuesta estarían indicando que ha llegado el momento del cambio de la matriz energética.

“Sabemos que la tecnología basada en com­bustibles fósiles muy contaminantes –sobre todo el carbón, pero aun el petróleo y, en menor me­dida, el gas– necesita ser reemplazada progresiva­mente y sin demora. Mientras no haya un amplio desarrollo de energías renovables, que debería estar ya en marcha, es legítimo optar por lo me­nos malo o acudir a soluciones transitorias. Sin embargo, en la comunidad internacional no se logran acuerdos suficientes sobre la responsabi­lidad de quienes deben soportar los costos de la transición energética. En las últimas décadas, las cuestiones ambientales han generado un gran de­bate público que ha hecho crecer en la sociedad civil espacios de mucho compromiso y de entrega generosa. La política y la empresa reaccionan con lentitud, lejos de estar a la altura de los desafíos mundiales. En este sentido se puede decir que, mientras la humanidad del período post-indus­trial quizás sea recordada como una de las más irresponsables de la historia, es de esperar que la humanidad de comienzos del siglo XXI pueda ser recordada por haber asumido con generosi­dad sus graves responsabilidades”: Francisco, Laudato Si, n° 165.

Nos sugiere muchos comentarios, pero dos nos parecen oportunos en este momento: “transición energética” y “la política y la empresa reaccionan con lentitud”. Añadimos un tercero por su trascendencia: necesitan reemplazarse “progresivamente y sin demora” los combustibles fósiles.

Para que las conversaciones en Saramurillo sean serias, hay que afrontar la “transición energética”. El lote 192 está prácticamente agotado, y el lote 8 no tiene muchas reservas. Y en ambos lotes el petróleo es de mala calidad, muy pesado. Estos simples datos ya deberían ser suficientes para plantear la transición energética de forma inmediata. Además, el gobierno anterior decidió, a nuestro parecer unilateralmente, sin tener en cuenta a los pueblos indígenas, invertir 3500 millones de soles en la planta de Talara. Y este año se cerró un contrato para que el crudo ecuatoriano utilice el Oleoducto Nor-peruano. Estas dos decisiones afectan poderosamente estos territorios indígenas. No reconocerlo, o esconderlo, es falta de buena voluntad. Y esto afecta a las posibles titulaciones de territorios. En tiempos de capitalismo global, el territorio no puede ser pensado únicamente como un espacio delimitado, no es suficiente. Hay que tener en cuenta los procesos de desterritorialización y reterritorialización. Pero volvamos al inicio del párrafo. Si no se acuerda un calendario con plazos, y revisable, para la transición energética continuaremos impactando los territorios indígenas con energías fósiles, no renovables, con graves consecuencias ambientales y desastrosas secuelas para los pueblos indígenas.

Si estamos en lo cierto de la necesidad de cambiar la matriz energética, entonces el proceso de conversaciones no puede durar 15 días. Hay que construir un calendario con objetivos claros y con etapas. Todo ello tiene que ser revisable. Ahora es el momento oportuno para introducir esta temática.


CUIDADO DEL LENGUAJE

No se trata de copiar únicamente términos de otros escenarios y aplicarlos a la situación. Es preciso inventar un lenguaje apropiado que se adecúe a la realidad. Es difícil, pero es completamente necesario. Lo que se está haciendo en estos momentos para “limpiar” / “remediar” /  “reparar” / “restaurar el paisaje” / “rehabilitar” (señalamos únicamente la complejidad de los términos) de los derrames en el Oleoducto Nor-peruano es ingenuo por muchos motivos. No tiene en cuenta el stress provocado en los peces y los cambios morfológicos en los mismos: carapa más gruesa, úlceras… Es decir, localizar la limpieza únicamente en el lugar donde ha ocurrido el derrame es absurdo. Implica un desconocimiento mayúsculo de los ecosistemas. Los peces no son plantas, se mueven, han huido, pero han sido agresivamente impactados. Considerar Monterrico, San Pedro… y los demás puntos de derrames como espacios delimitados es obsceno. Deja fuera las comunidades intermedias que también han sido poderosamente mal tratadas en su pesca. De igual modo, es absurdo no reconocer que este tipo de desastres impacta fuertemente en la reproducción de los peces (¿y en humanos?). Para nuevas situaciones necesitamos nuevas palabras.

La pelea no está en lo técnico, aunque lo técnico es absolutamente necesario y hay que argumentar bien. El puro pragmatismo y tecnicismo es jugar con las reglas impuestas por el Estado. El sentido lo genera lo improductivo: los poetas, los creadores de palabras, los artistas, los filósofos… Los necesitamos en este proceso. Su tarea es crear escenarios más allá del mero pragmatismo. Para ello es ineludible la creación de nuevas palabras para nuevas situaciones. Invocamos a los artistas en general que utilicen sus creaciones en beneficio del medio ambiente y de los pueblos indígenas.

Cuando se produjeron las conversaciones con el Estado para la aprobación de la “hidrovía amazónica”, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y sus tecnócratas introdujeron el término “malos pasos”. Con este concepto designaban lugares poco profundos y con palizadas. La misma designación de “malos pasos” lleva asociado la limpieza de los mismos para que los grandes barcos, no las canoas ni los botes indígenas, puedan transitar. Los indígenas kukama, a esos mismos lugares, los denominan “bancales”: lugares de poca profundidad que utilizan los peces para descansar, entre otras funciones. Por tanto, en la visión kukama, lejos de ser “malos pasos” son “lugares excelentes”. Las muchas reuniones, y la falta de pericia de los indígenas en la redacción de documentos, llevó a que el MTC volviera a introducir el término “malos pasos”, desterrando el término “bancales”. La consecuencia fue desastrosa: se permite dragar los ríos amazónicos. La lucha por el lenguaje es la lucha por la realidad. “El lenguaje configura la realidad”.

Algunos consideran que se ha producido un cambio sustancial en cuanto a enfermedades se refiere: de enfermedades víricas a enfermedades neuronales. Sin que hayan desaparecido las primeras, las segundas han hecho su aparición. Notemos que en la época de las reducciones de Maynas se produjo una considerable disminución poblacional porque en aquel momento no eran conscientes de las enfermedades propagadas. No se trata de copiar o trasladar ingenuamente, sino de hacer preguntas inquietantes e interesantes para “sentir/pensar nuestra realidad”. ¿Qué significa que haya personas en el río Corrientes y en la comunidad kukama de Cuninico con metales pesados en su sangre? ¿Qué implica que algunos pescados tengan sus escamas más duras y presenten algunas modificaciones morfológicas? ¿Se han producido cambios genéticos en algunas especies de plantas, peces…? Nada de esto se puede saber sin los exámenes correspondientes, que también incluyen exámenes toxicológicos y epidemiológicos. Pero no basta con realizar estos exámenes, hay que interpretarlos y sentir/pensar desde ellos.

Los indígenas han propuesto una “Comisión de la Verdad”. Estamos completamente de acuerdo con el propósito de la misma y confiamos y solicitamos que se constituya, aunque solicitamos a los poetas que busquen una nueva denominación. Nos gustaría hacer algunas precisiones que nos lleven a buscar nuevos términos para nuevas realidades. Sugerimos tres tipos de cuestionamientos:

1.   En primer lugar, el concepto de “verdad”. Para los Occidentales tiende a ser “objetiva”. En cambio, para pueblos indígenas es más bien subjetiva. La verdad es posicional, depende de la persona que la juzgue. Un chamán es bueno o malo (brujo) dependiendo de la relación que mantengo con él: si cura a mi hijo…, será bueno; si me hace daño, será malo. Si es bueno para mí, mi enemigo lo tendrá como un brujo. Enemigo es el concepto más importante en la Amazonía indígena. Por tanto, bueno o malo depende de la persona que lo narre.

2.       Segundo, las comisiones de la verdad están vinculadas a los derechos humanos. En la Amazonía indígena tan humanos son las personas como los animales, los espíritus, el río y algunas cosas. La consecuencia es muy sencilla: en la Amazonía indígena se produce una “ampliación del círculo de lo humano”. Por tanto, los “derechos humanos” en la Amazonía indígena incluyen los derechos de todos los “humanos”: animales, espíritus, río, cosas… Algunas tendencias actuales del derecho están hablando de los “derechos de la naturaleza”. Estando de acuerdo con esta postura, desde la Amazonía indígena se le podría reprochar que la dualidad naturaleza / cultura de la que depende no es aceptable en pueblos indígenas. Las palmeras, por poner un caso, son fruto de la intervención humana por miles de años. Y existen palmeras en los lugares más recónditos de la Amazonía. A un niño enfermo se le impone la arcana: el chamán le pone el espíritu de un animal fuerte para que le proteja. Como vemos en estos ejemplos la dicotomía naturaleza / cultura no se sostiene en la Amazonía indígena.

3.       Tercero, el tiempo. Están pensadas para meditar sobre el pasado inmediato en forma de narración lineal. Siendo importante, y estando nosotros de acuerdo, en la Amazonía indígena el tiempo no es lineal y existe una “amnesia genealógica” que corre un velo sobre las generaciones que no se han conocido. Nadie recuerda más allá de la generación de sus abuelos (o, en todo caso, bisabuelos). Lo que va sucediendo se recoge, en el caso del pueblo kukama, en narraciones que se depositan en el río. Y así tenemos que escuchan campanas, vacas o gallos en el río, como recuerdo de la época de las reducciones de los jesuitas. Todo esto nos habla de unas técnicas de memoria diferentes, que también deben ser tenidas en cuenta.

Para restañar las heridas provocadas por el Oleoducto Nor-peruano es preciso un estudio internacional transparente con la participación de las organizaciones indígenas. No tenerlo en cuenta sembrará la duda y con la duda no puede haber confianza. La revisión de los contratos de los lotes petroleros 8 y 192 son del todo necesarios. Y así el resto de los 7 puntos planteados por la plataforma indígena.


MESIANISMO

Concluíamos la nota anterior sugiriendo cierto mesianismo. Ahora está más claro. Algunos pastores presentaban al “Comandante” como un enviado de Dios. Puede verse en la revista Caretas cómo este personaje ha estado vinculado con el fujimorismo y la falta de respeto con los derechos humanos: http://diariolaregion.com/web/ex-militar-funge-de-apu-segun-revista-caretas/. Ha habido alboroto sobre cómo ha contactado con los apus. A nosotros no nos escandaliza esto. Otras organizaciones indígenas han estado vinculadas a otros movimientos políticos y tampoco nos asustaba. El tema no son los vínculos, sino si las reivindicaciones son justas. Los movimientos políticos que se arriman, sean del tipo que sean, no nos gustan, nunca nos han gustado y nunca nos gustarán. Pero cada uno es libre de pensar lo que le parezca. La política partidaria, con un horizonte de 4 ó 5 años, siempre nos ha parecido pequeña, diminuta, canija. Nos interesa mucho más la gran Política, aquella que afecta a mucha población o a poblaciones vulnerables, a aquella que marca tendencias importantes en el tiempo.

El Comandante en cuestión llegó a Saramurillo en un momento de tensión. En nuestra opinión, este desembarco estaba preparado desde el poder. Y algunos apus lo vieron como una solución. Lo cierto es que les contactó con el Ministerio de Defensa y permitió que una delegación viajara a Lima. Lo que a nosotros nos parece obsceno de toda esta situación es cómo un personaje con semejante historial accede tan rápidamente al poder, cómo tiene contactos en el gobierno. Nos parece pornográfico. En segundo lugar, este contacto, aunque repugnante, no invalida los reclamos históricos del paro indígena. Quien debiera dar una respuesta no son únicamente los indígenas, sino el ministro de Defensa.

No es la primera vez que se presenta o le presentan a una persona como el Mesías. Los cristianos estamos avisados por el propio Jesús: “No se dejen engañar cuando varios usurpen mi nombre y digan: Yo soy el Mesías. Pues engañarán a mucha gente. Ustedes oirán hablar de guerras y de rumores de guerra. Pero no se alarmen; todo eso tiene que pasar, pero no será todavía el fin” (Mt 24, 4-6).

Somos conscientes que hay un fuerte componente indígena en todo esto. Consideramos que los movimientos mesiánicos dan esperanza en tiempos duros, difíciles, complicados y, en ocasiones, desesperados. Lejos de nosotros juzgar duramente esta situación. En esos momentos en Saramurillo mucha gente tenía miedo y se decía: “nos van a venir a matar”. Imaginen el escenario cuando apareció irresponsablemente el dron, como ya relatamos en la nota anterior.


Para concluir, bienvenidas las conversaciones en Saramurillo. Es preciso organizar escenarios nuevos que permitan avanzar en las conversaciones. El Estado debe evitar “dar concesiones” cicateras a los indígenas. Estos últimos son igual de ciudadanos que los blancos. No están en juego concesiones, sino derechos. Y los derechos se ejercen y se reclaman. En ello se juega la democracia y la justicia. Continuaremos atentos a todo este proceso.



Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

miércoles, 9 de noviembre de 2016

RELACIONES JOCOSAS EN TORNO A LA CONTAMINACIÓN DEL BAJO MARAÑON

Iquitos,  9 de noviembre de 2016

“Sara trató de defenderse, pues tuvo miedo, y dijo: «Yo no me he reído»,
pero él contestó:
«Cierto que te has reído»” Gn 18, 15.

Abrahám tenía cien años cuando le nació Isaac. Sara dijo: «Dios me ha hecho reír, y todos los que se enteren se reirán también»” (Gn 21, 5-6).


[Esta nota está escrita en 2014, después de los informes sobre contaminación en el río Marañón. Entonces no lo publicamos y ahora nos parece interesante como una retrospectiva para comprender lo que sucede en Saramurillo. Son dichos de la gente de los distritos de Nauta, Parinari y Urarinas. Nos hubiera encantado poderlos actualizar, pero será para otra oportunidad. Invitamos a nuestros amigos del Marañón a recoger los chistes y el humor actuales, tienen un gran valor. De igual manera el humor en el paro de Saramurillo es algo que no está explorado y merecería la pena hacerlo].


 © Manolo Berjón, 2014


  1. “Ustedes los varones son dejados. Nosotras, si viniera Ollanta[1], cogeríamos agua del Marañón y le daríamos de tomar para que también pese (con plomo, fierro…) y así su mujer no le mande”[2].

  1. “Usted estás con la contaminación lleno tu cuerpo, tú ya estás bueno para comprarte para hacer tarrafa”[3].

  1. “Ya estás con la contaminación, ya estás bueno comprarte para hacer lancha”[4].

  1. “A ti botándote al río ya no rebalsas”[5].

  1. “Ya va a estar bueno para curar canoa”[6].

  1. “Merece botarle al río al alcalde para que descubra todos los metales que hay en el agua y no salga más”[7].

  1. “Aparta, pareces un ‘fierrito’”[8].




NOTAS

  1. En Ugarit se conoce la risa del dios El como señal de alegría y benevolencia. Isaac significa: “quiera la divinidad reírse” o “la divinidad se ha reído”.

  1. La risa también es una forma de burlarse del poder, sobre todo cuando es torpe, como es el caso. Es una estrategia de los subalternos para rebajar las pretensiones de los poderosos.

  1. Los metales pesados (plomo, hierro, aluminio, cadmio, arsénico, manganeso…) encontrados en las aguas del bajo Marañón son objeto de burla. Algunos de ellos: plomo, hierro, aluminio… son de conocimiento de la gente por utilizarlos en diferentes herramientas. Esto les permite reírse y burlarse. No les queda otra. 

  2. Las relaciones jocosas flexibilizan el comportamiento social, pero también se pueden convertir en sanción moral.


[1] Ollanta Humala, [anterior] presidente del Perú.
[2] Las mujeres del Marañón dicen que cuando un hombre “pesa” su mujer no le puede mandar. Nadine Heredia, mujer de Ollanta Humala, tenía un gran peso en su gabinete de gobierno. Por eso algunos piensan que era ella quien mandaba, a lo que alude el humor.
[3] Para que pese la tarrafa se le coloca unas bolitas de plomo.
[4] El casco de las lanchas es de fierro. La ‘h’ de hierro en el castellano loretano se convierte en una ‘f’ de fierro.
[5] Por el hierro y el plomo.
[6] Cuando una canoa comienza a gotear, a entrar agua, hay que curarla. Suelen utilizar las ollas de aluminio para hacer estos remiendos o parches.
[7] Los metales pesados: fierro, plomo… Y se hunda con su peso.
[8] Un pescador que ha venido en la noche de revisar su trampa, se arrima a su mujer en el mosquitero y le rechaza por estar muy frío, como el fierro.


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

miércoles, 2 de noviembre de 2016

SOBRE EL LENGUAJE, LO PUBLICO Y LO PRIVADO Y LA DECLARATORIA DE EMERGENCIA: el desafío de Saramurillo

Iquitos, 2 de noviembre de 2016

“La alteridad no es ninguna diferencia que pueda consumirse. El capitalismo elimina por doquier la alteridad para someterlo todo al consumo. El Eros es, asimismo, una relación asimétrica con el otro. Y de esta forma interrumpe la relación de cambio. Sobre la alteridad no se puede llevar contabilidad, ya que no aparece en el balance de haber y deber”
                         Byung-Chul Han, La agonía de Eros, 30. 

Los indígenas afectados por la actividad petrolera permanecen en paro en Saramurillo, río Marañón, distrito de Urarinas, provincia y región Loreto, en el área de amortiguamiento de la Reserva Nacional Pacaya Samiria por dos meses. Se dice pronto: dos meses. Ya hemos señalado en otras oportunidades que, más allá de lo que suceda en estos momentos, deseamos una pronta solución, pero avistamos que el tema de fondo va para largo. Lo que está en juego es la actividad petrolera en sí misma. Lo congregados en Saramurillo han dicho reiteradamente que, en las circunstancias actuales, no están dispuestos a continuar.

© Manolo Berjón, 2010

Por supuesto que hay conversaciones. Pero conversar y dialogar no son sinónimos. Los pueblos indígenas conversan y, en ocasiones, lo hacen con avidez. No tienen problemas de comunicación. Otra cosa es dialogar, tal como lo comprendemos los occidentales. Se utiliza la palabra interculturalidad, pero en la práctica esperamos, deseamos y confiamos que las conversaciones se desarrollen conforme a nuestros criterios. Y está bien, pero eso no es la interculturalidad, sino un rasgo propio de etnocentrismo. Los posibles aportes están extraídos del pueblo kukama, al que conocemos mejor, pero pueden extenderse al resto de pueblos indígenas.

Para los occidentales la amistad es un concepto clave. La palabra amistad se deriva de amor. La amistad guía el pensamiento. No en vano podríamos traducir “filosofía” como “amor por la sabiduría”. El diálogo forma parte de esta tradición, con los diálogos platónicos de fondo. En origen, diálogo significa “a través de la razón, a través de la palabra”. El diálogo implica una conversación donde se trata de buscar un punto de acuerdo entre dos o más personas. En la tradición occidental el diálogo forma parte de la vida cotidiana.

Sin embargo, la amistad no es un concepto amazónico importante. Al contrario, lo que desata el pensamiento y la reflexión es su antónimo: el enemigo. El pensamiento no es un asunto meramente de la razón. En pueblos indígenas no existe dicotomía entre pensamiento y emoción. De hecho, pensar se realiza con el corazón. Hablar es una facultad tanto de las personas como de las aves grandes. Las aves pequeñas, cantan; y los animales de monte, gritan. Por tanto, hablar no es exclusivo de los humanos, tal como lo identificamos los occidentales. El pensamiento no se produce exclusivamente a través de la palabra. El cuidado, la comida y la sangre, entre otros, también son actividades posibles que ayudan a pensar o canalizan el pensamiento.

Ya tenemos pergeñado unas cuantas diferencias a la hora de enfrentar la conversación. No tenerlas en cuenta, además de etnocéntrico, indica “ingenuidad primaria” o directamente mala intención. Por eso la apelación al diálogo nos parecen cantos de sirena. Se trata de llevar a los indígenas al campo de los occidentales. Y con esas medidas, difícilmente se puede conversar.

Los kukama conversan para aprender. Cuando una persona escucha una conversación está “apropiándose” lo que escucha. O más precisamente: cuando una persona aprende, aumenta sus conocimientos en detrimento de la persona que habla, quien los va perdiendo. Por eso es frecuente que un profesor no enseñe todo lo que sabe a sus alumnos; o un anciano quiera que le paguen por una entrevista. Por tanto, en una conversación se produce una apropiación continua de conocimientos. De igual manera también a la hora de realizar alguna actividad (elaborar una canoa, hacer chacra, reparar un motor, preparar unas hojas medicinales…). Algunas personas permanecen atentas a lo que se va diciendo para aprender, aumentar sus conocimientos y disminuir los de la persona que está conversando.

Esta es la razón por la que muchos chamanes mantienen un “lenguaje encriptado”: recitan entre dientes sus icaros, cambian las sílabas de las palabras, tergiversan la misma palabra, o utilizan un lenguaje extraño para poder trabajar con tranquilidad sin que nadie les copie el icaro y se apropie de él. Esta experiencia, en nuestra opinión, está a la base de la ideología del lenguaje indígena. Por tanto, hablar no es ingenuo. Es la oportunidad de decir cosas que van a ser aprendidas por otras personas. De ahí que las personas pregunten continuamente: ¿dónde estás yendo’?, ¿qué vas a hacer?… Y existe una forma cortés de no responder, o de responder sin añadir información adicional: “dónde quizás”, o “qué quizás”… Es de mal gusto no contestar, así que es preferible una respuesta estereotipada sin desentrañar las verdaderas intenciones.

Incluso desde la misma tradición occidental percibimos que la conversación no es ingenua, se producen muchas asimetrías de poder. No reconocer estas asimetrías es señal de una “ingenuidad primaria”, cuando no refleja directamente mala intención. Las teorías del discurso, todas ellas muy respetables, suelen tender al idealismo. Hablan de un sujeto ideal que no se corresponde con la realidad. Por eso, un teólogo advirtió ya en los años 70 del siglo pasado, que el grito es anterior a la palabra.

Eros, el dios del amor en la tradición occidental, nos puede ayudar a descentrarnos. Eros agoniza cuando nos buscamos a nosotros mismos en los otros. La consecuencia, entre otras, es la depresión. Es triste únicamente perseguir la ‘mera vida’. Esta es algo más que mera supervivencia. Es posible perseguir la ‘buena vida’. Es más, es necesario. El capitalismo profana el sexo y lo convierte en pornografía, donde la persona se busca a sí misma. Es posible que Eros nos libere de nosotros mismos y podamos encontrar sentido a la vida. Es posible, y hablamos de la tradición occidental. Nos lo dice Byung-Chul Han que, pese a ser coreano de origen, estudió y reside en Alemania.


UNA PALABRA SOBRE LO PÚBLICO Y LO PRIVADO

Muchas personas consideran que es un capricho exigir la presencia del premier, algunos ministros, o del mismo presidente, en Saramurillo. No es ningún capricho. Además de ser un rasgo distintivo frente a las 4 federaciones englobadas en lo que se denominó las “4 cuencas”, es un punto esencial en el diálogo indígena. No conversan sólo los dirigentes, lo hace toda la población, con mujeres y niños incluidos. Este tipo de conversación es continuación de las interminables asambleas indígenas en las comunidades. Son muy lentas, pero una vez tomado un acuerdo es más fácilmente respetable porque se dedicó todo el tiempo necesario para convencerse todos. De ahí que sean acuerdos más duraderos y más fáciles de llevar a cabo y respetar.

Un diálogo en Lima, con unos pocos dirigentes, no despliega un “proceso intenso”, sino que terminan siendo acuerdos de unos pocos. Serán menos respetables y no obliga a otros indígenas que no han participado. En cambio, un acuerdo en Saramurillo será mucho más duradero y responsable porque incluye a todos los presentes, lo cual lo hace más vinculante, y despliega un “proceso intenso” de participación afectiva. Los acuerdos serán mucho más duraderos y respetables. Como consecuencia, empodera a los pueblos indígenas que han sido capaces de llegar a acuerdos con el Estado que les van a hacer sentir importantes. En este sentido, luchamos contra la lacra de la discriminación. Y el Estado empodera a sus ciudadanos.

© Manolo Berjón, 2010


Un viaje a Lima de los dirigentes para negociar se presta a todo tipo de comentarios: “te han pagado”, “ya has comprado una casa, un carro”… Porque es una actuación fuera del alcance del resto del pueblo indígena. Mientras que una negociación en presencia del resto de la población es más transparente. De esta forma se evitan comentarios, chismes, envidias…

Lo que está en el fondo es la separación entre público y privado. Los pueblos indígenas manejan esta dicotomía de otra manera. Por supuesto que distinguen lo público de lo privado, pero las fronteras son diferentes. Las conversaciones con el Estado son públicas y deben ser conocidas por todos, desde el punto de vista indígena. La desconfianza hace que todo el mundo sepa la vida de todos, ocultar algo es señal de oscuridad. Por supuesto que hay actividades privadas: las relaciones sexuales, la limpieza corporal… Pero, insistimos, las fronteras en lo público y lo privado son diferentes.


MÁS ALLA DE LA DECLARATORIA DE EMERGENCIA

El 2010 se produjo un derrame de petróleo en San José de Saramuro. A unos 100 km. de este lugar se encuentra Santa Rita de Castilla. En esta última localidad la señora B. A. no quería recoger agua del río, porque estaba contaminada. Pero tampoco llovía. Consecuencia: se enfermó de los riñones. A partir de ese derrame muchísimas familias en el Marañón comenzaron a recoger agua de lluvia, pese a que culturalmente le atribuyen consecuencias negativas: bocio (“coto”), reumatismo y comezón. Lo cual implica niveles de stress muy altos, que no están siendo tenidos en cuenta.  

No es la primera declaratoria de emergencia en el Marañón. Ya hubo una “emergencia ambiental”, fue en mayo 2014:  http://busquedas.elperuano.com.pe/download/url/declaran-en-emergencia-ambiental-la-parte-baja-de-la-cuenca-del-rio-maranon-1083957-2. También hubo declaratorias de emergencia ambiental en los ríos Pastaza, Corrientes y Tigre. ¿Sirvió para algo? Unas pocas comunidades consiguieron “plantas potabilizadoras de agua”. Nos gustaría escuchar una opinión técnica independiente sobre las mismas. La inmensa mayoría de las comunidades carecen de agua potable. Pese a ser uno de los criterios con los que se miden los niveles de pobreza, el Estado peruano no ha hecho mucho al respecto. Confiamos que este gobierno realice lo prometido en campaña respecto a agua y desagüe.

De nuevo declaran emergencia en los distritos de Urarinas y Parinari, problematizando el agua. Los demás distritos involucrados en la actividad petrolera también quieren que les declaren en emergencia ambiental. En fin, que hay que pensar antes de actuar y percibir todas las aristas. En fin, en qué va a consistir esta emergencia, qué se va hacer. Es toda una incógnita. ¿Qué sucederá cuando pasen los 60 días? ¿Y el pescado? Bienvenida sea la emergencia, pero veremos lo que sucede después.

La situación es compleja. Hay temas de fondo complicados. Pero hay que ir dando pasos. Alentamos a todos a poner de su parte para encontrar las pistas adecuadas de solución.


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas