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martes, 6 de octubre de 2020

“EMBARAZO ADOLESCENTE”: una formulación parcializada

 Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Parroquia Inmaculada (Iquitos)

 

Hace unos días saltó a los medios de comunicación las cifras de “embarazo adolescente” a nivel nacional. Loreto tiene cifras abultadas. Queremos comenzar indicando que algunos/muchos (siempre son excesivos) “embarazos adolescentes” son fruto de una violación. No estamos de acuerdo con este tipo de abusos. Detrás de todo este asunto hay relaciones de poder que son absolutamente reprobables y objeto de penalidad. Lo cierto, es que las políticas de todos estos años en cuanto a la prevención están fallando.

© Foto Diario La Región

Nos parece que la preocupación por el “embarazo adolescente” es legítima y está guiada por la buena intención. Conocemos personas e instituciones que trabajan este tema. Están convencidas de su trabajo y lo realizan con total sinceridad y competencia. Sin embargo, quisiéramos argumentar desde otro punto de vista.

 

EDAD CRONOLÓGICA vs. ETAPAS DE LA VIDA

Mientras Occidente privilegia la edad cronológica, en pueblos indígenas posee más interés las etapas de la vida. Todavía es relativamente fácil encontrar ancianos que no saben la edad que tienen. No vamos a realizar una gran argumentación al respecto, que sobrepasaría este escrito. Queremos poner dos ejemplos. El primero de ellos será una cita. El segundo, uno de los muchos casos prácticos que suceden en los colegios de secundaria, sobre todo de las periferias. Y subrayamos lo de periferias porque las familias más acomodadas no suelen sufrir estas situaciones, lo cual nos parece esclarecedor.

En un peritaje antropológico publicado por la Defensoría del Pueblo en las comunidades kukama de San José de Sarapanga y Alianza, ambas en el distrito de Nauta, bajo río Marañón, se indica que “un buen número de mujeres han iniciado su vida de pareja entre los 10-13 años de edad”. Y se añade: “en la comunidad de Alianza, de 21 parejas existentes, en 11 casos la mujer ha tenido su primer hijo a la edad de 13 años o antes. Inclusive dos de ellas a la edad de 11 años. Y en el caso de la comunidad de San José de Sarapanga, de 31 parejas existentes, en 19 casos la mujer ha tenido su primer hijo a la edad de 13 años o antes, y ahora hay dos mujeres de 12 años que ya tienen marido” (Villasante Guerrero 2003: 117).

Se podrá objetar que la cita ya tiene casi dos décadas. Cierto, pero la realidad sigue imponiéndose. Pero son indígenas. Eso no sucede en la ciudad. Bueno, en nuestra opinión una ciudad como Iquitos tiene un fuerte componente indígena. Muchas de las barriadas de la periferia de Iquitos pueden ser considerados como asentamientos multiétnicos.

El ejemplo anterior es ilustrativo, aunque no era necesario acudir a él para saber que los “adolescentes” mantienen relaciones sexuales con cierta normalidad. Lo que está ocurriendo ahora es que no sucede dentro de una relación estable. En gran parte debido a la proliferación de las secundarias, entre otros motivos, que ha postergado la edad de emparejamiento.

Podemos convenir que habitualmente, las estudiantes de secundaria pertenecen a la edad cronológica denominada como “adolescencia”. Si una muchacha queda embarazada, desde el Ministerio de Educación se insiste en que continúe estudiando. Hay que tener en cuenta que el Estado suele pensar [casi] exclusivamente desde el punto de vista occidental. Sin embargo, muchas madres de familia presionan para que esa adolescente no acuda al colegio con sus hijas. En su visión se percibe a la adolescente embarazada no por la edad cronológica sino como una madre, por tanto, le corresponde otro rol diferente. Ya no debe acudir al colegio, sino que su tarea consistirá en atender a su bebé.

Este último ejemplo grafica bien las dos lógicas. Mientras el Ministerio de Educación y sus profesores tratan a la muchacha, por su edad cronológica, como una adolescente a la que hay que garantizar su educación que le permitirá romper con el círculo vicioso de la pobreza, las madres de familia presionan para que salga del colegio. La muchacha ya no debe ser tratada conforme a la edad cronológica, sino conforme al nuevo rol que está adquiriendo: ser madre. El criterio no es la edad biológica sino una nueva etapa de la vida. Por tanto, no está en igualdad de condiciones con sus hijas (edad cronológica), sino que la diferencia consiste en pertenecer a etapas de la vida diferentes: la madre pasa a una nueva etapa, mientras el resto de compañeras, que no están embarazadas, continúan siendo consideradas como estudiantes. En la forma de pensar de estas madres de familia la diferencia no es tanto cronológica, cuanto reproductiva: sus hijas continúan siendo niñas, la “embarazada adolescente” es mujer porque es madre.

En resumen, el Ministerio de Educación se rige por criterios occidentales. De esta forma sitúa la frontera en la edad cronológica de 18 años, mayoría de edad. En cambio, las madres de familia sitúan la frontera en la maternidad, con independencia de la edad a la que se queden embarazadas. Dos lógicas diferentes.

 

CONDICIONES SOCIALES

Pero demos un paso más. No dudamos de la buena intención de las personas e instituciones que trabajan para erradicar el “embarazo adolescente”. Sin embargo, nos parece que, en general, se tratan estos casos como asuntos personales y se observan desde un “punto de vista médico”, dos características de la visión occidental. Consideramos que no se trata únicamente de “fallos” en “individuos”, sino de estructuras de poder enquistadas. Por norma general, las “adolescentes embarazadas” suelen pertenecer a sectores subalternos. En nuestra opinión, acá es donde hay que trabajar. Si se vive en un barrio sin agua potable ni alcantarillado, con unos padres que sobreviven con trabajos informales y precarios, hacinados, con pocas posibilidades de salir adelante y un “ambiente juvenil” impregnado de machismo, nos parece que el “salvamento individual” es insuficiente. En ese sentido, quien falla no es el individuo (adolescente), sino el propio Estado.

Cuando vivíamos en el Marañón hemos asistido a fiestas donde los adornos en lugar de globos eran condones. El Ministerio de Salud cumplía con las directrices nacionales de proporcionar medios de control de la natalidad. Las parejas guardaban esos condones para adornar las fiestas. Otro ejemplo más de cómo el Estado occidentalizado trabaja. Ese mismo Estado termina culpabilizando a las adolescentes de su propio embarazo o a sus pares masculinos.

Por otro lado, algunas de las personas e instituciones con buena intención apelan a la “interculturalidad” como concepto. Bueno, nos parece que deja mucho que desear. No es el momento acá de criticarlo, sólo señalar dos puntos: 1.- podemos estar inoculando una visión occidentalizada con esto de los “embarazos adolescentes”, lo cual no es precisamente lo que se proclama desde la “interculturalidad”. Mientras desde el Estado o las ONGs se percibe la edad cronológica, las madres de familia reclaman el estatus de “etapa de la vida”. 2.- El término “interculturalidad” nos parece inadecuado, nosotros preferimos hablar de “realidad”, o con un término más duro, ontología. Poli-ontología más bien. Pero esto será en otra oportunidad.

Nos gustaría levantar una pregunta: ¿entonces, mejor no hacer nada? Nuestra posición es que las señoritas puedan estudiar y estar en igualdad de condiciones que sus pares varones. Pero también hay que invertir en educación de calidad. Muchas adolescentes que se embarazan saben que la secundaria que están realizando no les sirve para nada, por la baja calidad educativa. De igual manera apelamos a la responsabilidad del Estado, porque gran parte de esas adolescentes habitan en espacios pocos seguros, insalubres, hacinados… y el Estado debería hacer algo más por ellas que únicamente evitar que se embaracen. Se trata de establecer un horizonte donde se pueda vivir como en mejores condiciones. Sin un horizonte es difícil encontrar salidas. Y el horizonte no es únicamente personal, que también, sino colectivo, societario.

Para terminar. "Una formulación parcializada" impide una visión global. Y no estamos hablando exclusivamente de las comunidades de los ríos amazónicos, que también. Tenemos en mente Masusa, el puerto fluvial de Iquitos, o los comités vecinales que se asientan detrás del Hospital de EsSalud, y prácticamente toda la periferia de Iquitos, que no es poca cosa. Como indicábamos anteriormente son “asentamientos multiétnicos”.


……………………….

- VILLASANTE GUERRERO, Rubén E. (2003), Peritaje antropológico, en VARIOS (2003), Pauta metodológica para la elaboración de peritajes antropológicos, Oficina Defensorial de Loreto / Defensoría del Pueblo.

lunes, 12 de febrero de 2018

EL IMPERIO EN DOS DICCIONARIOS KUKAMA

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas


Vivimos inmersos en el mundo, no somos ángeles ni estrellas. Formamos parte de nuestra sociedad y somos modelados por ella, al tiempo que también tenemos capacidad para modificarla (unos más que otros, por supuesto). Por mucho que nos empeñemos en ser críticos, y apelamos a la crítica como capacidad de discernimiento, siempre se nos cuelan, queramos o no, algunos sapos. A todos, también a estos escribientes, que no pretenden, ni pueden, estar exentos de ideología.



Tenemos dos excelentes diccionarios en kukama.
- 
         ESPINOSA, Lucas (1989), Breve diccionario analítico castellano-tupí del Perú. Sección Cocama, Ediciones CETA, Iquitos.

-          VALLEJOS YOPÁN, Rosa & AMÍAS MURAYARI, Rosa (2015), Diccionario kukama-kukamiria * castellano, AIDESEP/ISEPL-FORMABIAP, Iquitos.



Lucas Julián Espinosa Pérez fue un sacerdote agustino español (1895 – 1975) que llegó de misionero a la selva peruana en 1920 y regresó a España en setiembre de 1934, permaneciendo en la península hasta febrero de 1936. En marzo de 1936 regresa a Iquitos. El 20 de julio de 1938 fue expulsado por el gobierno peruano junto a otros dos compañeros más. Gran parte del tiempo que pasó en la selva lo dedicó al pueblo kukama, siendo el párroco más insigne de todos los que han pasado por la ciudad de Nauta. Murió en Bilbao el 28 de febrero de 1975.

El diccionario al que hacemos referencia se publicó después de su muerte, pero el material recogido pertenece, básicamente, a las décadas de 1920-1930. Es el primer diccionario kukama-castellano del que tenemos conocimiento. El autor era autodidacta y es fruto de su labor como misionero. La debilidad de este diccionario consiste en utilizar las categorías propias de la gramática greco-latina, fruto de la formación sacerdotal de la época, para comprender el idioma kukama. Siendo conscientes de este sesgo, su diccionario continúa siendo de gran utilidad. En las décadas de 1920-1930 el idioma kukama estaba plenamente vigente.

El segundo diccionario es una coautoría entre Rosa Vallejos Yopán, una lingüista peruana afincada en USA, en la universidad de Nuevo Mexico, y una indígena kukama de la comunidad de Dos de Mayo en el distrito de Nauta. Ambas han colaborado con FORMABIAP (Programa de Formación de Maestros Bilingues de la Amazonía Peruana), un organismo dependiente de AIDESEP (Asociación Indígena de la Selva Peruana) en colaboración con el ISEP (Instituto Superior de Educación Pública de Loreto). Es el primer diccionario elaborado con los criterios propios de la lingüística moderna. Este es su gran acierto y, sin duda, una contribución de gran valor para el pueblo kukama. Una herramienta con un gran potencial intercultural, en un país que está necesitado de la misma.

El primer diccionario está organizado en castellano. Una primera reflexión apunta a la utilización de hispanohablantes interesados en el idioma kukama. Es pensado como un clásico instrumento para la evangelización. El segundo diccionario, en cambio, está organizado en kukama, en un momento en que el idioma kukama ha pasado a ser una lengua minoritaria, incluso en los propios kukama. La revitalización del idioma kukama es uno de sus objetivos. Está pensado para todo público, pero fundamentalmente se beneficiarán del mismo los alumnos del FORMABIAP en su vertiente kukama.

Es fácil de percibir la ideología detrás del diccionario de Lucas Espinosa: la evangelización del pueblo kukama. Eso no le resta valor. A nuestro parecer, redimensiona el diccionario en su contexto. En cambio, el segundo diccionario es más difícil de percibir la ideología, porque pertenece a los tiempos actuales, en los cuales también nosotros estamos inmersos. Y no es tan sencillo detectar la ideología que hay detrás. Sin embargo, buscaremos un ejemplo para demostrar nuestra pretensión.

Emete: haber, existir. Emete tsa yawara uyaruntsuri. ‘Yo tuve un perro bravo’. (Lit. Existía mi perro, era bravo).

‘Emete’, en kukama, no está unido a la posesión. Sin embargo, en la traducción aparece el verbo ‘tener’, que para los idiomas europeos, también en inglés, está vinculado a la posesión.

Para ser justos habría que estudiar el término kukama ‘yara’, dueño. Este tema del ‘dominio’ es uno de los grandes aportes de los pueblos amazónicos. En kukama, ‘yara’ puede significar ‘hacer X’, si es sufijo de un nombre, o ‘dueño de X’ si está separado. ‘Yara’ es la forma tradicional de expresar el dominio, que posee características propias en la amazonía y difiere del concepto de posesión de los idiomas europeos en época capitalista. En un artículo más académico, que esperamos publicar próximamente, distinguimos entre ‘dueño’ y ‘propietario’.

De acá concluimos que la posesión, una experiencia fundamental en el capitalismo y su versión materialista, se cuela a la hora de traducir una experiencia del mundo indígena en los idiomas europeos. La colonialidad del saber hace su trabajo. Si no se extrema el cuidado, puede invadir los idiomas indígenas con esta nueva ideología.

Dicho de otra manera, si el diccionario de Lucas Espinosa peca de pensar el idioma kukama bajo las categorías de la gramática greco-latina, el diccionario de Rosa Vallejos y Rosa Amías no puede sortear la presión capitalista de la posesión. El diccionario de Espinosa cae bajo las garras del imperio español con su modelo de gramática greco-latina y el diccionario de Rosa Vallejos y Rosa Amías bajo la globalización actual, con sabor a imperio americano.

La interculturalidad no es, principalmente, estética. Aunque la estética tenga su parte. Vemos en el ejemplo anterior la dificultad de una práctica intercultural porque hay problemas de fondo que pueden pasarnos desapercibidos. La contemporaneidad nos puede hacer ciegos a determinados sesgos. Eso no es algo necesariamente negativo, es la condición humana en sí misma. Lo cual no excluye que permanezcamos lo más atentos posible a los condicionamientos a los que todos estamos expuestos.

Nos ha sido de gran utilidad:
-          HÖRL, B.C. (2015), Possession and Personhood. Effects of ontological differences on linguistic possessive constructions. A thesis submitted in partial fulfilment of the degree of MA Language and Communication, Leiden University Centre for Linguistic, Universiteit Leiden, en https://openaccess.leidenuniv.nl/bitstream/handle/1887/35010/MA_thesis_hoerl-FINAL.pdf?sequence=1


lunes, 14 de noviembre de 2016

SARAMURILLO COMO SÍNTOMA

Iquitos, 14 de noviembre de 2016

La fiebre es un síntoma de que algo va mal en nuestro cuerpo. Un paracetamol elimina los síntomas externos, pero si no hemos atacado las causas, de nuevo volverá a aparecer la fiebre. Necesitamos un sistema médico (chamánico, occidental, oriental, alternativo…) que diagnostique el origen y la fuente de la enfermedad para combatirla. Sólo de esta manera es posible eliminar la fiebre definitivamente. En nuestra opinión, Saramurillo es un síntoma de una enfermedad que está aún por diagnosticar. El paracetamol elimina la fiebre, pero deja intacta la causa. Una vez pasado el efecto analgésico, regresará de nuevo la fiebre. Hemos calificado Saramurillo como desafío en otras oportunidades, ahora pretendemos pensarlo como síntoma.

© Barbara Fraser, noviembre 2016


Ya sabemos que Saramurillo es el punto de concentración en el distrito de Urarinas y provincia de Loreto, en el área de amortiguamiento de la Reserva Nacional Pacaya Samiria, de varias organizaciones indígenas afectadas por los lotes petroleros 8 y 192. Llevan más de 70 días de paro y ha recibido, en nuestra opinión, escasa atención, pese a que el desafío que presentan es mayúsculo. Pero, ¿síntoma de qué? Desgranaremos algunos acontecimientos para percibir la gravedad de la enfermedad y la necesidad de pensar lo local como una luz que ilumine lo global, en este caso: el Perú.

1.       Los derrames de petróleo van en aumento. Terrible. Dos en la última semana: en el km. 15.3 y entre el km 20 y 25 [https://www.oefa.gob.pe/noticias-institucionales/el-oefa-se-encuentra-investigando-un-nuevo-derrame-de-petroleo-ocurrido-en-el-oleoducto-norperuano-en-loreto]. Las verdaderas víctimas son las comunidades indígenas afectadas. Los comunicados de Petroperú destilan demasiada autocomplacencia y poca compasión con las comunidades y el medio ambiente, pese a nombrarlos, pero de pasada [http://www.petroperu.com.pe/portalweb/Main.asp?Seccion=3&IdItem=807]. Ahora bien, no se puede ni debe desviar la atención sobre los lotes 8 y 192, como están planteando en el paro de Saramurillo. Y no nos olvidamos de la remodelación de Talara, que es lo que presiona sobre estos lotes de la selva, unido al acuerdo con Ecuador de utilizar el Oleoducto Nor-peruano. Digámoslo una vez más: los indígenas plantean que la actividad petrolera no va en estas circunstancias. Lo demás son parches baratos.

2.       Todos recordamos cómo una delegación gubernamental llegó a Saramurillo en la primera quincena de octubre 2016 para conversar con los indígenas. Uno de los asesores presidenciales de aquel entonces, Jorge Villacorta, estaba presente en la reunión, provocó un pequeño altercado y fue expulsado de la misma. Al llegar a Lima se produjo su renuncia/cese como asesor del Presidente de la República [http://larepublica.pe/politica/812197-renuncian-asesores-de-ppk-jose-laban-y-jorge-villacorta]. En aquella oportunidad nos preguntábamos si era necesario que fuera a la zona un asesor presidencial para alborotar la reunión. Tranquilamente se podía haber evitado.

3.       La ayuda humanitaria que prometieron no llegó a su destino. Mientras nosotros tomamos agua, tan ricamente, las comunidades afectadas por los derrames no tienen agua potable y el agua que tomaban, ahora está contaminada con petróleo [http://www.ideeleradio.org.pe/lo-ultimo/loreto-denuncian-falta-de-agua-en-comunidades-afectadas-por-derrame-de-petroleo/]. En nuestra opinión, esta falta de atención humanitaria es gravísima. Nos deshumaniza a todos porque implica desinterés por la humanidad de las verdaderas víctimas de los derrames en el Oleoducto Nor-peruano.

4.     El 28 de octubre de 2016 se declaran en emergencia los distritos de Parinari y Urarinas: D.S. N° 083-2016-PCM [http://busquedas.elperuano.com.pe/normaslegales/declaran-el-estado-de-emergencia-por-derrame-de-petroleo-en-decreto-supremo-n-083-2016-pcm-1447950-2/]. No se sabe muy bien en qué consiste. Y, sobre todo, no se informa a la población local que permanece  ajena a las decisiones que va tomando el ejecutivo. El mismo día de esta declaratoria de emergencia se produjo otro derrame en la comunidad de 6 de Junio, distrito de Lagunas.

5.       Todo país necesita cuidar sus infraestructuras, esto no se puede discutir. Pero, ¿era necesario el decreto legislativo del 5 de noviembre de 2016: D.L. N° 1245? [http://busquedas.elperuano.com.pe/normaslegales/decreto-legislativo-que-modifica-el-codigo-penal-para-garant-decreto-legislativo-n-1245-1450260-1/]. Algunos expertos afirman que este decreto no aporta nada nuevo. Entonces, ¿para qué? Da la impresión que algunos grupos de funcionarios se disparan por donde les parece o pueden, sin mayores coordinaciones.  Otra interpretación más plausible lo leería como un interés especial en el Oleoducto, de ahí sus prebendas, sin importar la gente de las comunidades indígenas afectadas: las verdaderas víctimas. ¿Ha servido el decreto para evitar los derrames? Véase punto 1.

6.       23 de octubre: El tránsito fluvial está cortado en el Marañón. Un “ponguero”, un bote rápido que hace la ruta San Lorenzo - Nauta, intenta burlar el paro y hace unos disparos al aire. [http://rpp.pe/peru/loreto/saramurillo-retienen-a-tripulantes-que-dispararon-contra-nativos-noticia-1004579]. Los indígenas le capturan y posteriormente lo entregan al fiscal de turno. ¿Quién tiene autorización para portar armas? ¿De dónde han salido esas armas? ¿Por qué se utilizan creando caos? ¿No es una premisa que el único “dueño legítimo de la violencia” es el Estado?

7.       El 8 de noviembre de 2016 los indígenas retienen a 4 personas del Servicio de Inteligencia de la Marina, les requisan un dron y varias armas  [http://www.americatv.com.pe/noticias/actualidad/iquitos-nativos-retuvieron-agentes-marina-saramurillo-n253813?hootPostID=bfeb7111a74c31e136d6e5594adc3b30].

a.       ¿Se vigila el Oleoducto a escasos metros del paro indígena? Es una versión poco confiable. ¿Estaban preparando el desembarco de la delegación gubernamental? Es posible. Pero lo han hecho chapuceramente. O bien, el dron en cuestión tiene una autonomía muy limitada y entonces no merece la pena utilizarlo; o bien, la inteligencia brilla por su ausencia.

b.      ¿Alguien pensó el miedo que pudiera provocar un dron en los indígenas? ¿Alguien se imaginó que pudiera haber desembocado en pánico? ¿Y si los hubieran tildado de pelacaras?

8.       Miedo por parte de los funcionarios y gobernantes peruanos de su propia población. Esto nos parece particularmente grave. A nuestro parecer refleja dos cosas:

a.       Somos una sociedad con compartimentos estancos, donde no hay relación de unos grupos humanos con otros.

b.      El miedo es un factor que nos previene de los peligros. Pero un gobierno no puede tener miedo de circular por su propio territorio. Los indígenas en Saramurillo han dado muestras durante la primera visita de respeto y ofrecen garantías. ¿A qué se debe la desconfianza y el temor?

En nuestra opinión, Saramurillo puede ser leído como un síntoma de una sociedad con graves carencias que pasamos a enumerar rápidamente:

1.       Grupos humanos que no se relacionan más allá de su propio círculo y donde la versión blanca de la vida se impone. El desconocimiento de los diferentes raya lo absurdo. La gente de la ciudad, en general, tiene dificultades para comprender e interpretar lo que sucede. Iquitos es paradigma de esto: la población echa la culpa del alza de precios de los productos al paro indígena. Todo ello motivado por medios de comunicación inescrupulosos. En general, los periodistas de la región Loreto no han estado presentes en Saramurillo. Por tanto, unos medios de comunicación que pudieran ayudar a señalar las brechas sociales e intentar aportar elementos para una democracia más equitativa han sido fácilmente domesticados por los poderes: sobre todo el económico, que son los que verdaderamente mandan. Interculturalidad es solo una palabra.

2.       Discriminación. Consideramos que la renuncia/destitución del asesor de PPK se debió al momento en que sucedió: unido a escándalos protagonizados por otros asesores gubernamentales. Fue todo en el mismo paquete y no le quedó más remedio que renunciar/cesar. Pero no ha habido pedido de responsabilidades a nadie más, pese a los despropósitos que señalamos. Pensamos que el motivo es muy sencillo: discriminación. Lo que les sucede a los indígenas carece de interés, por eso se puede equivocar una persona/institución, pero no se le exigen responsabilidades políticas al respecto. En otros ámbitos, más alejados de la cuestión indígena, si alguien se equivoca, presumiblemente tiene que renunciar. Enfatizamos el “presumiblemente” porque nos parece que no se hace suficientemente. Esto es una cuestión de higiene democrática. Alguien que comete una falta grave debería estar inhabilitado para ejercer un cargo público.

3.       No parece que haya una persona que esté coordinando el tema de Saramurillo para darle una solución, sino que diferentes estamentos estatales realizan acciones por su cuenta. Esta desconexión nos parece absolutamente perjudicial.

4.       Nos da la sensación que en el fondo se trata de “dar concesiones” a los pueblos indígenas. Y, no. Por ahí, no. No se trata de concesiones, sino de derechos. ¿Si no reclaman, no tienen derecho a un medio ambiente sano, educación, infraestructura…? Este es el error. Los pueblos indígenas son sujetos activos con los cuales hay que conversar para garantizar y preservar su vida. La vida, el agua, la salud… no tienen precio. La riqueza de un país no son sus recursos naturales, es su gente. Sentimos que se busca cerrar el tema Saramurillo, al que instamos a buscar verdaderas soluciones lo antes posible, sin atender las justas reivindicaciones que plantean. Si esta hipótesis fuera cierta, será un paracetamol que alivia la fiebre momentáneamente, pero regresará con más fuerza porque la causa permanece inalterable.


Post Data:

El 13 de noviembre de 2016 han bajado a Iquitos unos 80 apus desde Saramurillo. Hoy, lunes 14, estarán en Iquitos y viajarán a Lima. Se están produciendo cambios significativos en la dirigencia de este movimiento. Da la impresión de que aparecen temas mesiánicos, lo cual nos habla de los niveles de sufrimiento soportados por décadas y la necesidad de resistir y salir de esta situación. Cuando el establishment no da respuesta los movimientos milenaristas aparecen. Estaremos atentos. Hay que explorar la relación entre milenarismo, escasez de recursos naturales y necesidad de dinero, que ya habíamos señalado en un artículo anterior.

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas

miércoles, 2 de noviembre de 2016

SOBRE EL LENGUAJE, LO PUBLICO Y LO PRIVADO Y LA DECLARATORIA DE EMERGENCIA: el desafío de Saramurillo

Iquitos, 2 de noviembre de 2016

“La alteridad no es ninguna diferencia que pueda consumirse. El capitalismo elimina por doquier la alteridad para someterlo todo al consumo. El Eros es, asimismo, una relación asimétrica con el otro. Y de esta forma interrumpe la relación de cambio. Sobre la alteridad no se puede llevar contabilidad, ya que no aparece en el balance de haber y deber”
                         Byung-Chul Han, La agonía de Eros, 30. 

Los indígenas afectados por la actividad petrolera permanecen en paro en Saramurillo, río Marañón, distrito de Urarinas, provincia y región Loreto, en el área de amortiguamiento de la Reserva Nacional Pacaya Samiria por dos meses. Se dice pronto: dos meses. Ya hemos señalado en otras oportunidades que, más allá de lo que suceda en estos momentos, deseamos una pronta solución, pero avistamos que el tema de fondo va para largo. Lo que está en juego es la actividad petrolera en sí misma. Lo congregados en Saramurillo han dicho reiteradamente que, en las circunstancias actuales, no están dispuestos a continuar.

© Manolo Berjón, 2010

Por supuesto que hay conversaciones. Pero conversar y dialogar no son sinónimos. Los pueblos indígenas conversan y, en ocasiones, lo hacen con avidez. No tienen problemas de comunicación. Otra cosa es dialogar, tal como lo comprendemos los occidentales. Se utiliza la palabra interculturalidad, pero en la práctica esperamos, deseamos y confiamos que las conversaciones se desarrollen conforme a nuestros criterios. Y está bien, pero eso no es la interculturalidad, sino un rasgo propio de etnocentrismo. Los posibles aportes están extraídos del pueblo kukama, al que conocemos mejor, pero pueden extenderse al resto de pueblos indígenas.

Para los occidentales la amistad es un concepto clave. La palabra amistad se deriva de amor. La amistad guía el pensamiento. No en vano podríamos traducir “filosofía” como “amor por la sabiduría”. El diálogo forma parte de esta tradición, con los diálogos platónicos de fondo. En origen, diálogo significa “a través de la razón, a través de la palabra”. El diálogo implica una conversación donde se trata de buscar un punto de acuerdo entre dos o más personas. En la tradición occidental el diálogo forma parte de la vida cotidiana.

Sin embargo, la amistad no es un concepto amazónico importante. Al contrario, lo que desata el pensamiento y la reflexión es su antónimo: el enemigo. El pensamiento no es un asunto meramente de la razón. En pueblos indígenas no existe dicotomía entre pensamiento y emoción. De hecho, pensar se realiza con el corazón. Hablar es una facultad tanto de las personas como de las aves grandes. Las aves pequeñas, cantan; y los animales de monte, gritan. Por tanto, hablar no es exclusivo de los humanos, tal como lo identificamos los occidentales. El pensamiento no se produce exclusivamente a través de la palabra. El cuidado, la comida y la sangre, entre otros, también son actividades posibles que ayudan a pensar o canalizan el pensamiento.

Ya tenemos pergeñado unas cuantas diferencias a la hora de enfrentar la conversación. No tenerlas en cuenta, además de etnocéntrico, indica “ingenuidad primaria” o directamente mala intención. Por eso la apelación al diálogo nos parecen cantos de sirena. Se trata de llevar a los indígenas al campo de los occidentales. Y con esas medidas, difícilmente se puede conversar.

Los kukama conversan para aprender. Cuando una persona escucha una conversación está “apropiándose” lo que escucha. O más precisamente: cuando una persona aprende, aumenta sus conocimientos en detrimento de la persona que habla, quien los va perdiendo. Por eso es frecuente que un profesor no enseñe todo lo que sabe a sus alumnos; o un anciano quiera que le paguen por una entrevista. Por tanto, en una conversación se produce una apropiación continua de conocimientos. De igual manera también a la hora de realizar alguna actividad (elaborar una canoa, hacer chacra, reparar un motor, preparar unas hojas medicinales…). Algunas personas permanecen atentas a lo que se va diciendo para aprender, aumentar sus conocimientos y disminuir los de la persona que está conversando.

Esta es la razón por la que muchos chamanes mantienen un “lenguaje encriptado”: recitan entre dientes sus icaros, cambian las sílabas de las palabras, tergiversan la misma palabra, o utilizan un lenguaje extraño para poder trabajar con tranquilidad sin que nadie les copie el icaro y se apropie de él. Esta experiencia, en nuestra opinión, está a la base de la ideología del lenguaje indígena. Por tanto, hablar no es ingenuo. Es la oportunidad de decir cosas que van a ser aprendidas por otras personas. De ahí que las personas pregunten continuamente: ¿dónde estás yendo’?, ¿qué vas a hacer?… Y existe una forma cortés de no responder, o de responder sin añadir información adicional: “dónde quizás”, o “qué quizás”… Es de mal gusto no contestar, así que es preferible una respuesta estereotipada sin desentrañar las verdaderas intenciones.

Incluso desde la misma tradición occidental percibimos que la conversación no es ingenua, se producen muchas asimetrías de poder. No reconocer estas asimetrías es señal de una “ingenuidad primaria”, cuando no refleja directamente mala intención. Las teorías del discurso, todas ellas muy respetables, suelen tender al idealismo. Hablan de un sujeto ideal que no se corresponde con la realidad. Por eso, un teólogo advirtió ya en los años 70 del siglo pasado, que el grito es anterior a la palabra.

Eros, el dios del amor en la tradición occidental, nos puede ayudar a descentrarnos. Eros agoniza cuando nos buscamos a nosotros mismos en los otros. La consecuencia, entre otras, es la depresión. Es triste únicamente perseguir la ‘mera vida’. Esta es algo más que mera supervivencia. Es posible perseguir la ‘buena vida’. Es más, es necesario. El capitalismo profana el sexo y lo convierte en pornografía, donde la persona se busca a sí misma. Es posible que Eros nos libere de nosotros mismos y podamos encontrar sentido a la vida. Es posible, y hablamos de la tradición occidental. Nos lo dice Byung-Chul Han que, pese a ser coreano de origen, estudió y reside en Alemania.


UNA PALABRA SOBRE LO PÚBLICO Y LO PRIVADO

Muchas personas consideran que es un capricho exigir la presencia del premier, algunos ministros, o del mismo presidente, en Saramurillo. No es ningún capricho. Además de ser un rasgo distintivo frente a las 4 federaciones englobadas en lo que se denominó las “4 cuencas”, es un punto esencial en el diálogo indígena. No conversan sólo los dirigentes, lo hace toda la población, con mujeres y niños incluidos. Este tipo de conversación es continuación de las interminables asambleas indígenas en las comunidades. Son muy lentas, pero una vez tomado un acuerdo es más fácilmente respetable porque se dedicó todo el tiempo necesario para convencerse todos. De ahí que sean acuerdos más duraderos y más fáciles de llevar a cabo y respetar.

Un diálogo en Lima, con unos pocos dirigentes, no despliega un “proceso intenso”, sino que terminan siendo acuerdos de unos pocos. Serán menos respetables y no obliga a otros indígenas que no han participado. En cambio, un acuerdo en Saramurillo será mucho más duradero y responsable porque incluye a todos los presentes, lo cual lo hace más vinculante, y despliega un “proceso intenso” de participación afectiva. Los acuerdos serán mucho más duraderos y respetables. Como consecuencia, empodera a los pueblos indígenas que han sido capaces de llegar a acuerdos con el Estado que les van a hacer sentir importantes. En este sentido, luchamos contra la lacra de la discriminación. Y el Estado empodera a sus ciudadanos.

© Manolo Berjón, 2010


Un viaje a Lima de los dirigentes para negociar se presta a todo tipo de comentarios: “te han pagado”, “ya has comprado una casa, un carro”… Porque es una actuación fuera del alcance del resto del pueblo indígena. Mientras que una negociación en presencia del resto de la población es más transparente. De esta forma se evitan comentarios, chismes, envidias…

Lo que está en el fondo es la separación entre público y privado. Los pueblos indígenas manejan esta dicotomía de otra manera. Por supuesto que distinguen lo público de lo privado, pero las fronteras son diferentes. Las conversaciones con el Estado son públicas y deben ser conocidas por todos, desde el punto de vista indígena. La desconfianza hace que todo el mundo sepa la vida de todos, ocultar algo es señal de oscuridad. Por supuesto que hay actividades privadas: las relaciones sexuales, la limpieza corporal… Pero, insistimos, las fronteras en lo público y lo privado son diferentes.


MÁS ALLA DE LA DECLARATORIA DE EMERGENCIA

El 2010 se produjo un derrame de petróleo en San José de Saramuro. A unos 100 km. de este lugar se encuentra Santa Rita de Castilla. En esta última localidad la señora B. A. no quería recoger agua del río, porque estaba contaminada. Pero tampoco llovía. Consecuencia: se enfermó de los riñones. A partir de ese derrame muchísimas familias en el Marañón comenzaron a recoger agua de lluvia, pese a que culturalmente le atribuyen consecuencias negativas: bocio (“coto”), reumatismo y comezón. Lo cual implica niveles de stress muy altos, que no están siendo tenidos en cuenta.  

No es la primera declaratoria de emergencia en el Marañón. Ya hubo una “emergencia ambiental”, fue en mayo 2014:  http://busquedas.elperuano.com.pe/download/url/declaran-en-emergencia-ambiental-la-parte-baja-de-la-cuenca-del-rio-maranon-1083957-2. También hubo declaratorias de emergencia ambiental en los ríos Pastaza, Corrientes y Tigre. ¿Sirvió para algo? Unas pocas comunidades consiguieron “plantas potabilizadoras de agua”. Nos gustaría escuchar una opinión técnica independiente sobre las mismas. La inmensa mayoría de las comunidades carecen de agua potable. Pese a ser uno de los criterios con los que se miden los niveles de pobreza, el Estado peruano no ha hecho mucho al respecto. Confiamos que este gobierno realice lo prometido en campaña respecto a agua y desagüe.

De nuevo declaran emergencia en los distritos de Urarinas y Parinari, problematizando el agua. Los demás distritos involucrados en la actividad petrolera también quieren que les declaren en emergencia ambiental. En fin, que hay que pensar antes de actuar y percibir todas las aristas. En fin, en qué va a consistir esta emergencia, qué se va hacer. Es toda una incógnita. ¿Qué sucederá cuando pasen los 60 días? ¿Y el pescado? Bienvenida sea la emergencia, pero veremos lo que sucede después.

La situación es compleja. Hay temas de fondo complicados. Pero hay que ir dando pasos. Alentamos a todos a poner de su parte para encontrar las pistas adecuadas de solución.


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas