miércoles, 27 de mayo de 2020

MORIR Y CONTAR EN KUKAMA EN MEDIO DE LA PANDEMIA Un homenaje póstumo para la señora Ilda Ahuanari.


Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada - Iquitos

Esta pandemia saca a relucir todas las taras que tenemos. En Loreto la descomposición social es terrible. El desgobierno y la corrupción trabajan para la muerte. Y cada día nos proporciona nuevas dosis grotescas: medicinas estatales en casas particulares, el oxígeno con precios astronómicos, el hambre… La propagación de la pandemia por los ríos y pueblos indígenas corre pareja al Estado. Pero no les vamos a contar los sinsabores y desgracias que nos aquejan.

© Manolo Berjón, 2013, Sra. Magna Manihuari, comunidad kukama de Triunfo, río Urituyacu

Que Loreto carece de liderazgo lo ve hasta un ciego. Pero tampoco es tan simple como esto. La amazonía es uno de los espacios donde tradicionalmente no surgieron fuertes liderazgos ni imperios centralizados, aquello de “la sociedad contra el Estado”. Desde otro ángulo: la autonomía personal es fundamental. Los kukama, por ejemplo, dirán que cuando una mujer embarazada tiene un antojo debe cumplir el deseo del feto. Si la madre no cumple con este deseo, el feto cae (aborto espontáneo). Los kukama dirán que es el feto quien lo ha provocado. Esta autonomía personal, desde el feto, desemboca en dosis enormes de libertad. Esto tiene consecuencias para la organización social.

Un líder es una persona generosa en tiempos de normalidad, extremamente generosa, que es capaz de agrupar a su gente en tiempos de necesidad: cuando hay que enfrentar un enemigo común. El problema con el covid-19 es que el enemigo es invisible y, aunque esto no debiera ser un problema en Loreto y menos en pueblos indígenas, no ha habido forma de explicar convenientemente a qué nos estamos enfrentando. En gran parte, por la desidia del Estado que solo emite en frecuencia occidental, cuando su propia población sintoniza otras frecuencias. En breve, que a estas alturas sigue fallando la comunicación y continúan las acusaciones de corrupción.

Perversamente, desde el Estado se ha estado inoculando que los responsables del desastre somos los propios ciudadanos indisciplinados. Incluso, no faltan personas que han introyectado semejante engendro de discurso. Este autoflagelamiento deja las manos libres al Estado para que haga lo que mejor sabe: propagar la pandemia y alentar la corrupción. Todo esto se desmorona si estudiamos la formación del sujeto y la acefalía en pueblos indígenas, de donde provenimos.


MORIR

Pero, pidamos ayuda al pueblo kukama, a ver si nos ayuda a orientarnos en medio de esta zozobra. Para los kukama ‘umanu’ significa ‘fiebre’, ‘morir’, ‘perder la vida’. Esta asociación entre fiebre y muerte nos parece muy oportuna. Cuando una persona se enferma, habitualmente, se restringen sus relaciones sociales, le dejan de frecuentar sus familiares y amigos. La fiebre vendría a ser el primer peldaño de la muerte. Es como un plano inclinado que desemboca en la muerte. La fiebre, tal como la conciben los kukama, genera aislamiento, vendría a ser similar a lo que podemos denominar como “muerte social”. Esto podría explicar por qué la gente no quiere ir a los hospitales: un espacio que rompe con los familiares y las relaciones sociales. Si te aísla de otros seres humanos, te visitarán seres no humanos.

Si la persona amazónica es construida a través de la relación con otras personas y seres, entonces, romper con la familia supone una transformación: dejas de relacionarte con personas para establecer relaciones con espíritus y convertirte en espíritu. En otras categorías, se produce una “desfamiliarización” con los parientes de la tierra, para “refamiliarizarte” con otros seres y con parientes que ya atravesaron la muerte, para irte convirtiendo en uno de ellos.

Esto tal vez nos pueda ayudar a buscar soluciones. Centralizar todo sobre uno o varios hospitales, además de colapsarlos, deja a la población de la periferia al margen. Bien porque no alcanzan para ser atendidos, y regresan a sus casas sin tratamiento, bien porque no desean acudir a un “lugar de muerte”. Pero muchas familias tampoco pueden quedarse en su casa, no tienen un espacio personal donde poder aislarse. Espacios intermedios como Kanatari, Sombrero de Paja o el MORB son de gran utilidad. Pero siguen siendo pocos espacios y lejanos para muchas familias. Tal vez sea la hora de buscar más espacios más pequeños por la ciudad para que puedan estar más cerca de sus familias. Y mantener algún contacto con la familia para que no se produzca esa muerte social. En comunidades indígenas es urgente construir casas donde puedan permanecer aislados los enfermos, antes que contagien a toda la parentela.

Si ‘umanu’ significa fiebre, morir, ‘umanu ayuka’ significa ‘tener fiebre’. ‘Ayuka’ significa quebrar, chancar o golpear, ladrar. Y ‘ayuka purara’ se traduce por asesinar, producto de un enfrentamiento hasta llegar a matar a alguien. Este término antiguo se está reemplazando por ‘umanuta’, término que significa matar personas y animales. A lo que íbamos, la fiebre golpea, golpea hasta matar, una muerte dolorosa. ‘Umanuta’ es ‘umanu’ ‘-ta’; -ta es el causativo. Por tanto, umanuta es morir causado por alguien, matar.

En términos kukama la muerte no es únicamente el final de la vida. La muerte es provocada por otro ser más fuerte, habitualmente un brujo. En Loreto estamos asistiendo no al final de la vida, sino a un verdadero asesinato. Es como si el Estado, que tiene el deber de protegernos, nos golpeara hasta matarnos, especialmente a los más vulnerables.


NÚMEROS

Tradicionalmente los kukama contaban hasta 4, a partir de ahí utilizaban el término ‘muchos’. Posteriormente, adoptaron los números a partir del 5 de la lengua quechua. Los pueblos indígenas no tienen ningún problema en apropiarse de lo que consideran necesario para los tiempos que corren.

Hemos visto una publicación de la DIRESA donde se comienza a contabilizar los enfermos de COVID-19 entre pueblos indígenas. Pudiera ser algo loable, pero nos parece que hay que tener en cuenta varias cosas. Nos vamos a fijar exclusivamente en el pueblo kukama.

1.       ‘Cocama’ es el término tradicional. Actualmente prefieren denominarse ‘kukama’, por cuestiones lingüísticas.

2.       Sólo aparecen tres casos en Lagunas (río Huallaga). Nos sorprende que no se cuenten enfermos por COVID-19 en Nauta y Requena, ambas ciudades de gran raigambre kukama y con gran impacto del COVID-19. Las tres ciudades (Lagunas, Nauta y Requena) son los centros más importantes en la Reserva Nacional Pacaya Samiria y mantienen una fuerte presencia del pueblo kukama. Este ocultamiento nos parece muy preocupante, es una forma de minimizar el impacto en pueblos indígenas. El apu de Santa Rita de Castilla (distrito de Parinari), junto con otras personas, perteneciente a una organización indígena integrada en ORPIO y AIDESEP no aparece en las estadísticas y la DIRESA conoce el caso de Santa Rita de Castilla. Podríamos poner más ejemplos, pero es suficiente para indicar que las estadísticas ocultan la realidad. Tal vez el afán occidental por los números esté ‘velando la realidad’. Tal vez las organizaciones indígenas regional y nacional puedan preguntar a sus filiales cuál es el impacto real en pueblos indígenas. Lleva más trabajo, pero sería una forma de ‘revelar la realidad’.

3.       Los datos no dejan de ser números. Como mínimo habría que contextualizarlos. No es lo mismo un enfermo entre un millón, por ejemplo en Lima, que un enfermo entre 100.000 indígenas (kukama), 5.000 (urarina) o una docena (omurano). ‘Muchos’ es un término genérico, pero cuando lo comparamos, adquiere mayor sentido y profundidad. Los kukama aprendieron y prestaron del quechua los números a partir del 5 cuando comenzaron a necesitarlos.

4.       Ya se ha señalado el real glotocidio: muerte de hablantes de lenguas indígenas, que tendrá un fuerte impacto en la revitalización de algunas de ellas, entre otras, la lengua kukama.

5.       Resumo acá un comentario acertado de Barbara Fraser: si mueren muchos indígenas, como parece que ocurrirá, no faltará quien enfatice la despoblación. Lo cual se puede traducir en los próximos años de mayor presión sobre territorios indígenas con la excusa que apenas hay población. Hay que estar atentos no siendo que el impacto de la pandemia sobre pueblos indígenas sea utilizado para expropiar territorios indígenas. En breve: el Estado no hace todo lo posible para atender a su población indígena y mueren muchos. El territorio se ‘despuebla’ y el Estado, en años posteriores, comienza a entregar territorios indígenas a empresas extractivas. O en una versión más moderada: deja de titular territorios indígenas.

Cfr. VALLEJOS YOPÁN, Rosa & AMÍAS MURAYARI, Rosa (2015), Diccionario kukama-kukamiria * castellano, FORMABIAP, Iquitos. 

sábado, 9 de mayo de 2020

IQUITOS: BEHIND THE COVID HEALTH CRISIS LIES A CLASS DIFFERENCE


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Inmaculada Parish - Iquitos


“It was awful; my cousins told me that they wrapped [my aunt and uncle] in plastic bags. ‘Like a dog,’ they said. And then someone picked them up at 9 p.m. They don’t know where they are buried. Until after the quarantine is over.” The couple died at home. Recounted by a religious sister who is a friend, a native of Iquitos.

The animator of one of the parish’s Christian communities calls to tell us that someone we know has died in Masusa, the neighborhood surrounding Iquitos’ main river port. The person died at home, with all the symptoms of covid, but never went to the hospital. That person’s brother-in-law died last week. He had been diagnosed with covid, but also died at home. We ask the animator to make a short video telling about what is happening on the periphery. He breaks down in tears, and we weep with him.



Masusa, May 08, 2020


He cannot make a video describing such sad events. He also fears that people will make fun of them: “It’s your own fault – go screw yourselves,” people tell them. When police and soldiers were patrolling the neighborhood to keep residents from leaving their houses, people ignored them. On the last day, the soldiers told them, “Now you’re on your own. If you die, it’s your own fault.” They left and never returned. “I can’t make the video you are asking me for,” the animator says. Then he adds, “The same thing is happening along the road [between Iquitos and Nauta], where my mother lives.”

How many deaths on the periphery will never be counted? These are people and they must be taken into account as people. It is unfair to blame them for their illness. The State is not fulfilling its function: “the right to health.” We have noted in the past the State’s failure to communicate about the coronavirus in a way that people understand.

The animator adds, “Before, when I lived on the Huallaga River, when a person died we would fire a gun into the air so everyone would know that someone had died. If we did that now in Iquitos, it would be terrible — we wouldn’t be able to sleep.”

Centering attention on the hospitals leaves the periphery of the city out of focus. We must open our eyes. Neighborhood Health Posts can do important work. But do they have the tools they need to provide care? It is crucial to decentralize, to go to the periphery, to provide health care with criteria that go beyond the Western view. People’s lives are at stake.

A few days ago, another person we know and trust told us how a neighbor in one of the neighborhoods behind the EsSalud Hospital died of covid. His family wanted to hold the wake at home, but the head of the neighborhood association called the police and they took the body away. An elderly man in the same neighborhood died with all the symptoms of covid, although he was never diagnosed. A few days later, in the same area, a 7-year-old boy died of dengue. An amalgam of epidemics. The family couldn’t find a cemetery where they could bury him. They spent an anguished day looking for a cemetery before they finally found one and were able to bury him.

A catechist calls. Her brother-in-law has died of a “sudden chill.” He had been perfectly healthy. He got up at night to go outside to urinate. He suffered a heart attack. They do not have enough money to bury him in a cemetery. They tried to cross the Nanay River, but the communities on the other bank would not allow them to land. They threatened the family, brandishing poles. The family had to abandon the coffin …

Focusing the news on hospitals, medicine and oxygen has a strong class component: “the middle class of Iquitos.” But most people on the periphery do not go to the hospital, nor can they afford medicines with prohibitive prices, much less fight to obtain a tank of oxygen on the black market. The health crisis, as it is being described, reflects only the terrible pain of the middle class. The reality is much harsher. We have abandoned the periphery to its own devices. This could explain why people on the periphery do not follow the quarantine orders. They are — and will continue to be — excluded from any possible improvements in the health system, to which they do not have access.

Translate by Barbara Fraser. 
Thanks.

IQUITOS: LA CRISIS SANITARIA POR COVID ESCONDE UN COMPONENTE DE CLASE


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada - Iquitos

“Fue terrible, me cuentan mis primas que los envolvieron en bolsas plásticas, ellas decían: ‘como un perro’. Y luego recogieron a las 9.00 p.m., no saben dónde están enterrados. Hasta que pase la cuarentena”. Murieron en su casa. Testimonio de una religiosa amiga, natural de Iquitos, sobre sus familiares.

Llama un Animador Cristiano para contarnos que ha muerto una persona que conocemos en Masusa, el puerto fluvial de Iquitos. Ha muerto en casa, con todos los síntomas, pero nunca ha ido al hospital. La semana pasada murió un cuñado del difunto de hoy. A él sí le diagnosticaron covid, pero también murió en casa. Le pedimos al Animador que haga un pequeño video narrando lo que está pasando en la periferia. Se quiebra, llora y nos hace llorar.

Masusa, 08 de mayo 2020

No puede hacer el video narrando estas tristezas. Además tiene temor de que se burlen de ellos: “por su culpa, ahora jódanse”, les dicen. Cuando iban la policía y los militares a patrullar para que no salieran de su casa la gente no hacía caso. El último día los militares les dijeron: “ahora quedan por su cuenta, si mueren, es su culpa”. Se fueron y nunca regresaron. “No puedo hacer el video que me piden”. Y añade: “igual ocurre por la carretera [Iquitos-Nauta], donde vive mi mamá”. ¿Cuántas muertes de personas de la periferia nunca serán contadas? Son personas y deben ser tenidas en cuenta como personas. No es justo descargar la responsabilidad sobre ellos. El Estado no cumple su función: “el derecho a la salud”. Ya hemos señalado en anteriores ocasiones el fracaso comunicativo del Estado para hacerse entender sobre el coronavirus. Y añade, “antes, cuando vivía por el río Huallaga, al morir una persona, lanzábamos un tiro al aire, para que todos supieran que había muerto alguien. Si hiciéramos eso ahora en Iquitos, sería terrible, no podríamos descansar”.

Centrar toda la atención sobre los hospitales deja fuera de foco la periferia de la ciudad. Hay que abrir los ojos. Las Postas Médicas pueden hacer una importante labor. ¿Pero tendrán los implementos necesarios para poder atender? Hay que descentralizar, hay que ir por la periferia, hay que atender con criterios más allá de lo occidental. Está en juego la vida.

Hace unos días, otra persona de toda confianza nuestra nos contó cómo otro vecino en uno de Asentamientos Humanos detrás del Hospital de EsSalud murió con covid. Los familiares le quisieron velar en casa, pero el dirigente de calle llamó a la policía y se llevaron el cadáver. En este mismo lugar murió otro viejito con todos los síntomas, nunca fue diagnosticado. Los vecinos tampoco lo dejaron velar. Unos días después, y en este mismo espacio, un niño de 7 años muere por dengue. Se amalgaman las epidemias. No encuentran cementerio donde enterrarle, un día de angustia buscando un cementerio, al final encuentran y lo entierran.

Llama una catequista. Ha muerto su cuñado de “choque de aire”. Estaba bien. En la noche sale a orinar. Le da un paro cardiaco. No encuentran la plata suficiente para ir a un cementerio. Intentan cruzar el río Nanay, las comunidades del otro lado no les dejan, incluso les amenazan con palos. Tienen que abandonar el cajón…

Centrar las noticias sobre hospitales, medicinas y oxígeno tiene un componente de clase: “la clase media iquiteña”. Pero gran parte de la periferia no acude a los hospitales, ni puede acceder a medicinas con precios prohibitivos, menos pujar en el mercado negro por el oxígeno. Es decir, la crisis sanitaria, tal como la estamos narrando, sólo refleja el terrible dolor de la clase media. La realidad es mucho más dura. Hemos abandonado a la periferia para que se las arregle como pueda. Esto podría explicar por qué en la periferia no se hace caso. Total, siguen excluidos de las posibles mejoras en el sistema sanitario, al que no tienen acceso.

lunes, 20 de abril de 2020

DESCONFINAMIENTO, PUEBLOS INDÍGENAS Y COVID-19

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada-Iquitos

El reciente contagio de dos indígenas shipibo en el Ucayali enciende las alarmas sobre la expansión del COVID-19 en comunidades nativas. Según la información de Ojo Público, los indígenas habían acudido a la ciudad de Pucallpa para abastecerse de comida: [https://ojo-publico.com/1767/detectan-dos-casos-covid-19-en-comunidad-shipibo-conibo-de-ucayali]. Lo cierto es que la relación campo-ciudad, cada vez más intensa, pasa por momentos delicados. Nos encontramos con Postas Médicas desabastecidas, sin material de bioseguridad, con escaso personal sanitario, sin la capacitación adecuada al respecto, con mucha distancia de las comunidades a las que sirven, sin el combustible necesario y con culturas biomédica y chamánica que se entremezclan en diferentes puntos pero con diferente nivel de status. No siempre en proceso de comprensión y buen entendimiento, con relaciones de poder excesivamente verticales, y poca escucha de los indígenas en sus propias categorías, nos encontramos con un panorama de una gran complejidad.
© Manolo Berjón 2012, comunidad de Monterrico, distrito de Urarinas, provincia de Loreto.

Descargar toda la responsabilidad sobre las comunidades nos parece poco adecuado. Por supuesto que cerrarán las comunidades, por supuesto que algunos se internarán en la selva. Pero solo algunos. Cuando se levante el confinamiento, los medios de comunicación comenzarán a relajar sus medidas y lanzarán mensajes más tranquilizadores. Medios de comunicación que afectarán las opiniones en las comunidades, que ayudarán a rebajar el hermetismo. Es así que llegará realmente el peligro. El asunto no consiste en descargar toda la responsabilidad en las comunidades, el tema pasa porque el Estado controle a los que salgan de las ciudades.

Cuando llegue el momento de salir de nuestras casas, aunque no sea una estampida como habíamos pensado, saldrán personas para recorrer los diferentes ríos. No descarguemos toda la responsabilidad en ellos. Seamos conscientes que los necesitamos: muchos de ellos llevan pilas para las linternas, cartuchos para la caza, fósforos…, imprescindibles a estas alturas en las comunidades nativas y retornan a la ciudad con productos de primera necesidad: plátano, yuca, pescado, carne de monte… No defenderemos a los comerciantes, muchos de ellos usureros, pero tampoco es el momento de demonizarlos y descargar toda la responsabilidad sobre ellos.

Por supuesto, que saldrán empresarios inescrupulosos a talar madera, a esquilmar territorios indígenas. Sin embargo, los peones que los acompañarán serán la gente de la periferia de las ciudades, muchos de ellos indígenas urbanos. Aquellos a quienes hemos insultado por no respetar el confinamiento porque viven al día y en espacios hacinados. Aquellos que se han aglomerado en los mercados más populares y a los que no les ha llegado un mensaje adecuado de cómo protegerse porque solo emitimos en onda occidental. Aquellos que buscarán cualquier oportunidad para encontrar comida después de este tiempo extraño. Aquellos que siguen teniendo familia en las comunidades. Porque se pueden cerrar los ríos y las comunidades. Pero qué haces cuando el que llega es tu hermano, tu primo, o tu padre. Sin apenas pruebas, es muy probable que algunos de los que viajan a las comunidades sean asintomáticos: no muestren ningún síntoma y, sin embargo, puedan contagiar a sus parientes.

Es bueno cerrar las fronteras, como se ha hecho. Un solo ejemplo es suficiente. En el bajo amazonas, en la zona de triple frontera (Brasil-Perú-Colombia) es difícil que los tikuna no se muevan transfronterizamente para visitar a sus familiares. Si algo nos ha demostrado este coronavirus es que no conoce fronteras. Y el trato que se le da desde el Estado-nación es obsoleto para estos tiempos de pandemia global. Además de injusto, porque es evidente que Alemania no tiene los mismos recursos que Perú, y sin embargo, todos nos tenemos que enfrentar al COVID-19, pero inequitativamente.

Quiénes saldrán a las comunidades: fundamentalmente madereros, es la época de creciente de los ríos. Aunque a muchos de ellos la pandemia ya les pilló en territorios indígenas, donde se quedaron. Esta es la temporada que aprovechan para esquilmar de madera los bosques. Tengamos en cuenta que cada vez los madereros se adentran más en territorios indígenas, incluso en lugares extremadamente apartados de las ciudades, los únicos lugares donde quedan todavía algunas maderas de valor. Con ellos van algunos peones de la ciudad, fundamentalmente indígenas urbanos que habitan las periferias de las ciudades. También se adentrarán por los ríos los comerciantes, tan imprescindibles para proporcionar algunos bienes a los comuneros y alimento a las ciudades. Y, los maestros, que algún día tendrán que comenzar con las clases presenciales, porque las clases virtuales están vetadas para la mayoría de las comunidades nativas, con una brecha digital que no hace sino profundizar las desigualdades. Habrá otros colectivos como viajeros y turistas, que ahora acudirán en menor medida, pero no dejarán de viajar. Funcionarios estatales varios para el pago de Pensión 65, el Programa Juntos…

En fin, que se necesita un plan para la atención de las comunidades nativas. Sugerimos que se hagan controles con pruebas rápidas en los principales ríos para que si alguna persona da positivo no se le permita seguir viajando. Ya sabemos que las pruebas rápidas no son totalmente fiables. Hay que subsanar la partida de las que no están certificadas. Estas pruebas rápidas se pueden exigir como una condición imprescindible para dar el zarpe. Se necesitan mascarillas y protocolos de actuación en las Postas Médicas: cómo actuar en caso de presentar síntomas, si hay posibilidad de evacuación…

Todo control que se pueda realizar ahora será poco. Tengamos en cuenta, que los pueblos indígenas soportan niveles más altos de desnutrición y anemia, de enfermedades respiratorias y diabetes, de contaminación con metales pesados e hipertensión, entre otras. Enfermedades que les hacen más vulnerables ante la pandemia. Y como hemos señalado en el primer párrafo, que si se enferman será difícil poder atenderlos. Las distancias a las Postas Médicas, tanto geográfica como culturalmente, el desabastecimiento de las mismas, el poco personal… hacen más difícil el control del COVID-19 en comunidades nativas.

Unido a ello es fundamental seguir haciendo un ejercicio de comunicación donde el emisor no sea tan vertical que no escuche los mensajes que salen del receptor. Se necesitan relaciones más igualitarias, no tan verticales. Es preciso buscar cómo los pueblos indígenas han afrontado otras epidemias para buscar la resiliencia necesaria y las fuerzas para afrontar esta pandemia. Algunas familias se irán al monte por un tiempo, puede que sea la mejor medida, pero no está al alcance de todos, ahora que cada vez más dependen del mercado y su economía cada día se monetiza más. Es responsabilidad del Estado, no es ético descargar todo el peso sobre las comunidades nativas.

sábado, 4 de abril de 2020

COMUNIDAD NATIVA DE NUEVA ALIANZA CIERRA LA BOCA DEL RÍO URITUYACU en tiempos de coronavirus


Para Gilter Yuyarima y Sonia Caritimari, Animadores Cristianos.

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada - Iquitos

El dispositivo que se ha montado en los principales puertos de Iquitos para que no naveguen botes, que nos creímos los primeros días, ha terminado por ser permeable. Reconocemos que es difícil cerrar los ríos. Un compañero de Indiana nos dice que hace cuatro días atrás llegó un bote desde Iquitos. Antes de ayer Leonardo Tello señala en su fb que la carretera con Nauta es un coladero porque llegan hasta gaseosas. [¿Son necesarias las gaseosas en este tiempo?]. De igual manera con el puerto. Unos Animadores Cristianos de la Comunidad Nativa de Nueva Alianza, en la boca del río Urituyacu, nos envían una foto cerrando el paso de entrada en dicho río, situado en el distrito de Urarinas, provincia y región Loreto.

© Manolo Berjón 2013, Comunidad de Nueva Alianza

Gilter y Sonia han venido insistiendo, desde el comienzo de la cuarentena, a la comunidad y a sus autoridades, que tenían que cerrar el río. El jueves pasado han llevado a cabo el cierre. Han demorado todo este tiempo en convencer a la comunidad. Entre otras cosas, por falta de comunicación pertinente por parte del Estado, uno de los talones de Aquiles de esta pandemia en la panamazonía y más allá. En este tiempo han entrado, al menos, 5 botes al río Urituyacu. ¿Habrán llevado el coronavirus? No lo sabemos, habrá que esperar. Aunque bien haría el Ministerio de Salud de estar alerta.

© Gilter Yuyarima abril 2020, boca del río Urituyacu cortado con soga de red, comunidad de Nueva Alianza



© Manolo Berjón 2013, comunidad de Nueva Alianza


Cortar la entrada del Urituyacu no es una decisión fácil. Significa que las comunidades de dentro se quedan sin ningún tipo de suministro. Cosas tan triviales como adquirir fósforo, pilas, cartuchos…, o vender algo de caza o incluso gallina… se ven truncadas. Sin embargo, en ocasiones excepcionales como esta lo amerita.

Nueva Alianza es una comunidad muy compleja, con familias que se han asentado provenientes de muchos lugares, incluidos comerciantes. Se dedican tradicionalmente a la pesca y a la chacra. Pero, al estar situada en la boca del Urituyacu, ha crecido mucho en los últimos 20 años. Es uno de los puntos donde se reparte el Programa Juntos y Pensión 65. También es un lugar de abastecimiento de las familias que viven en el interior del Urituyacu: unas 15 comunidades [porque hay mucho movimiento y no es tan fácil precisar cuántas comunidades hay en este momento]. Un lugar donde se han asentado muchos comerciantes.

En el Urituyacu habitan los pueblos indígenas kukama, urarina y omurano. Estos últimos son muy pocos, y están mezclados con los urarina, pero fueron los habitantes ancestrales de este río. Cortar la entrada significa protegerles. La decisión que ha tomado la comunidad de Nueva Alianza, si es que no está ya el coronavirus dentro, les protegerá. Al menos, durante un tiempo. Nuestra mayor preocupación vendrá cuando se levante el confinamiento y comiencen los movimientos por todos los ríos de la Amazonía. Nos parece que puede ser el momento de mayor peligro para los pueblos indígenas. Además, Ecuador no puede contener la pandemia, especialmente en Guayaquil. Y Brasil no está haciendo lo suficiente. Bolsonaro, que es un peligro público, haría un bien a la humanidad si se retirase.

© Manolo Berjón 2013, Sonia Caritimari

Esta apresurada nota quiere agradecer el esfuerzo incansable de Gilter Yuyarima y Sonia Caritimari, con quienes hemos aprendido muchas cosas del pueblo kukama. Con ellos hemos compartido viajes, comidas, conversaciones, risas y dificultades. En muchas oportunidades nos han preguntado qué sentido tiene visitar una comunidad pequeña. Nuestra terca respuesta: la iglesia no se puede medir por el impacto que se ve. La iglesia tiene que acompañar, cuidar, aprender, señalar caminos, caminar con la gente, escuchar, volver a escuchar y perder el tiempo porque sólo perdiendo el tiempo podemos encontrarnos con el Misterio.

© Manolo Berjón 2013, Gilter Yuyarima

Hemos visitado “comunidades” con solo tres casas. Hemos visitado comunidades más grandes donde solo nos reuníamos con 5 personas. Algunos nos decían: pierden el tiempo. Tal vez. Pero la pareja de Animadores Cristianos Gilter y Sonia, Sonia y Gilter, han sido el impulso para cerrar la boca del Urituyacu. Perú no se lo agradecerá, pero los pueblos indígenas del interior del Urituyacu, y las personas conscientes saben que han realizado un hecho histórico. Ojalá no haya entrado el coronavirus todavía y se pueda frenar.

Aquellos que dicen que la Iglesia no hace nada, harían bien en conocer personas como Gilter y Sonia, Sonia y Gilter. ¿Qué hacen los Animadores Cristianos? Rezar… y practicar lo que rezan. O al revés: practicar y rezar lo que practican. Bueno, ya nos entienden. Esta es la iglesia de la selva, la iglesia que salió del Sínodo Panamazónico. Una iglesia que es Cuerpo de Cristo. Una iglesia que se preocupa de los cuerpos más vulnerables e indefensos. Sonia y Gilter, Gilter y Sonia…

lunes, 30 de marzo de 2020

“UN VIRUS ES COMO UNA ESPECIE DE UN ANIMALITO QUE ENTRA POR TU VENA”

Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada - Iquitos

Esta nota tiene dos partes: una primera y principal, que consiste en una entrevista con Rusbel Y.C.  (R.Y.C.) que vino buscando comida y nos dio una lección magistral de entereza, claridad y dignidad; la segunda parte, serán unas breves notas, que deberían ser más extensas, pero a buen entendedor, pocas palabras.

Rusbel Y.C. es un varón de unos 35 años y vive en Punchana (Iquitos). Es uno de los muchísimos “indígenas urbanos” (aunque probablemente él mismo no quisiera ser denominado como indígena) que ya ha nacido y habita en la ciudad. Intentando evitar la discriminación tan potente que hemos visto estos días ocultamos su nombre y su foto, pero le estamos muy agradecidos por esta lección de sencillez y claridad.


"Cuerpo de médico con virotes prendidos". Dibujo de Gilberto C. Y., Santa Rita de Castilla,14 de mayo de 2010.


ENTREVISTA A RUSBEL Y. C.

¿Qué es un virus?
R.Y.C.: Un virus es como una especie de un animalito que entra por tu vena. Por ahí se mete y se riega por todo el cuerpo. Entra por las venas, por la sangre. Por ahí se entra y se comienza a regar por tu cuerpo. Entra por la cabeza [y señala con sus manos la corona], por las zapatillas también se pega. En el polo, en la ropa también se pega, no dura mucho, dura unas 5 horas en la ropa. Por la mano también entra, por las uñas, estaba escuchando a un doctor en la [radio] Exitosa. Por las uñas, por ahí también se mete por adentro. Por ahí se riega todo el cuerpo. Te agarra las todas: la gripe, dolor de cabeza, estómago, el cuerpo ya te duele. Las piernas tiemblan, las piernas comienzan a temblar. De ahí de último te agarra el respiratorio [y se agarra con las dos manos la garganta], ya no puedes tosear. La tos seca, no sale nada. Ya está invadiendo tu cuerpo. Así he escuchado en la [radio] Exitosa que estaba comentando, así, un médico de México que estaba comentando así.


II.-

¿Este virus tiene madre?

R.Y.C: Dice que ha salido de un animal, pero no tanto me recuerdo. Ese animal ha comido, ha comido, ese animal ha comido y a la hora de botarle, ahí se ha…, como ese animal tiene algo en su cuerpo de tóxico, veneno, lo ha vomitado el animal y de ahí es que se reparten los virus.


¿Cómo es su madre?

R.Y.C.: Su madre es como el nido de avispa. Siempre llevan ahí donde su madre. Ella es quien manda ese virus, sale de ahí, bota de ahí. Pero ahora los chinos no pueden hallar. Otros dicen que de la bomba que los chinos han enviado al mar, de ahí ha salido, de ahí ha salido el comentario.


Si tiene madre, ¿conversa?

R.Y.C.: Tiene madre, de ahí. De ahí sale como [que] bota, de ahí de la madre se expande. No lo podemos ver, es una cosa invisible. Como los mosquitos se apegan en tu cuerpo, de ahí es.


¿Ataca?

R.Y.C.: Metiéndose en tu cuerpo.


¿Tiene crías?

R.Y.C.: No se.


¿Pero conversa?

R.Y.C.: No conversa.


¿Pero las madres de los palos, animales… hablan?

R.Y.C.: No se, no les puedo comentar eso. Según escucho que todos los árboles tienen madre.


¿Conversan esas madres?

R.Y.C.: Ni se sabe.


¿O hacen soñar?

R.Y.C.: Hacen soñar.


¿Pero cuando hacen soñar, conversan?

R.Y.C.: Ahí deben conversar, yo nunca he soñado.


¿Este virus hace soñar?

R.Y.C.: No se, no me infecta a mi, por eso no te puedo decir si hace soñar.



III.-

¿Cómo es la madre de las enfermedades? Lo que nos estabas comentando antes.

R.Y.C: Es un espíritu la madre de las enfermedades. Cuando estás, topa tu puerta y si tú sales a abrir, en lluvia, en viento, en rayos, ahí entra en tu cuerpo, es un espíritu. Te agarra el choque de aire, te enferma, te mata.


¿Te puede agarrar por la calle?

R.Y.C.: No, por la calle no agarra. Si no así en días de lluvia, en viento, rayo, noche. Topa en tu puerta, tú sales a abrir, no hay nadie. Ahí entra en tu cuerpo, te agarra, un choque de aire y de ahí te mata. Eso sí te puedo responder, ahí en los libros, en los mitos, en las leyendas de las amazonas.

……………………

COMENTARIO
Este no es un espacio para comentar todos los aspectos de la entrevista, ni siquiera de profundizarlos, pero nos da pie para algunas acotaciones. Partimos de la convicción que la explicación de Rusbel Y.C es perfectamente razonable. El dibujo de Gilberto C.Y. merecería un comentario aparte. La numeración es completamente aleatoria, nada tiene que ver con el orden de importancia.
1. 
      [El virus] “en la calle no agarra”. La madre de las enfermedades llama a tu puerta de noche, cuando hay lluvia fuerte, rayos…, si le abres, entra en tu cuerpo. Perú está realizando un gran esfuerzo para contener la pandemia. Pero en nuestra opinión no pone el mismo énfasis en proporcionar información adecuada a la población que no se rige por códigos occidentales. Esto es nefasto. Si la población no entiende lo que sucede difícilmente acatará las disposiciones gubernamentales. Poner el país en manos de policías y militares puede llevar a que la población se quede en casa. Pero pedagógicamente es un error grave, no aprenderemos nada. Hay que hacer un mayor esfuerzo de información. Comprendemos que la emergencia haya llevado a tomar estas medidas, pero la población no es únicamente un colectivo de gente a quien se les da órdenes, hay que argumentar,  dar a conocer, persuadir, convencer, garantizar que la población sea soberana. La opacidad y la imposición suelen traducirse en resentimiento y en corrupción, todo lo contrario de la transparencia necesaria.

Siguiendo la información cada día, vemos, escuchamos y percibimos poco esfuerzo. La mayoría de los medios de comunicación hacen eco de lo que dicen las autoridades o los científicos, pero no producen resonancia. Y si no hay resonancia la información no sirve para nada y no genera colaboración. Esta pandemia no es un asunto del gobierno, sino de los ciudadanos. Al gobierno le corresponde dirigirnos, pero no darnos órdenes como si fuéramos soldados. Somos ciudadanos que respetamos a nuestras autoridades y les obedecemos, pero somos ciudadanos.

El virus, como la madre de las enfermedades, interactúa con la gente. Se trata de no abrirle la puerta. Por eso, alguna gente sale tranquilamente por la calle. El virus es un agente.

2.       El manejo de la información es vertical: los que saben (“expertos”) y los que tenemos que acatar lo que dicen los que saben. La ciencia tiene un lugar importante, pero el coronavirus debería hacernos más humildes a todos. La ciencia se produce dentro de un “sistema de distribución de propiedades” (una manera de abordar la “realidad”) “naturalista”, mientras que gran parte de la población se maneja en una manera de abordar la realidad “animista”: “todo” (o casi todo) tiene espíritu en diverso grado. Rusbel Y.C. comprende el virus “como un animalito que se introduce por las venas en la sangre”. Una explicación que tenga en cuenta esto permitirá que mucha gente comprenda la gravedad de la situación y se protegerán. Rusbel Y.C. sabe, porque lo ha escuchado por la radio, que también puede entrar por la corona, por las uñas y también por las manos, ropa… Nos está proporcionando preciosas pistas que deben ser tenidas en cuenta.

3.       “Su madre es como un nido de avispa” y son “como mosquitos que se apegan a tu cuerpo”. Conceptos indígenas que no podemos desarrollar aquí. “Sale del mar”, de “una bomba que los chinos han lanzado al mar”. De la profundidad del río salen seres poderosos que atacan a la población.

4.       R.Y.C. escucha la radio y oye las explicaciones de los científicos (un doctor de México), pero lo integra y se lo apropia en su manera de abordar la realidad.

5.       El cuerpo como un tema fundamental en la panamazonía. Te da gripe, dolor de cabeza, estómago, el cuerpo te duele, te tiemblan las piernas, hasta que te agarra la garganta y te mata. Invade tu cuerpo. Una explicación del coronavirus que no tenga en cuenta el cuerpo indígena no será comprendida. Nos llama la atención que mata cuando agarra la garganta. Para los kukama no es un tema baladí. Muchos suicidas se ahorcan colgándose de una soga a escasos centímetros del suelo (en muchas ocasiones teniendo que levantar las piernas). La muerte por asfixia, que es lo que refleja el testimonio de Rusbel Y.C., es una de las peores muertes para los kukama.

6.       El virus es un espíritu, como la madre de las enfermedades, es un “enemigo invisible”. En la selva se denomina “madre” al dueño de una especie, en este caso de las enfermedades. La madre es la que dirige y ordena. Las enfermedades son crías o hijos de la madre.


Para concluir. Necesitamos realizar un gran esfuerzo para explicar esta pandemia en términos que entienda la población. De lo contrario generamos eco, pero el eco conlleva siempre algo de distorsión de la voz. El gran reto consiste en que la información que produzcamos genere “resonancia”, que nos haga vibrar, que nos lleve a cambiar comportamientos para defendernos mejor. Una resonancia que nos haga más ciudadanos, más unidos unos a otros, más humanos. Los insultos escuchados estos días con la orden “quédate en casa”, además de inútiles, son discriminatorios, producen ruido. Así no se construye ciudadanía. Necesitamos pensar en otros parámetros. Invitamos a quienes se dedican a la comunicación que busquen evitar el ruido, distanciarse del eco y producir resonancia en la población. [Y abrir nuestras redes a los que no están porque no tienen internet, ni computadora…, pero mucho que aportar en este mundo].

viernes, 27 de marzo de 2020

REFLEJOS DE EPIDEMIAS EN EL PUEBLO KUKAMA. A propósito de una pintura en Nauta

Para Leonardo Tello, que nos pidió: “escriban algo”


Manolo Berjón
Miguel Angel Cadenas
Parroquia Inmaculada – Iquitos


“La viruela llegaba en canoas largas con sus crías. Vestían de blanco encapuchados. Cuando la comunidad se percataba de su llegada, la comunidad huían despavoridos. Si tenían enfermos los abandonaban. No llevaban consigo gallinas ni perros, ni nada que los delatara. Otras veces, estaban durmiendo y la madre de la viruela defecaba en los escalones de sus casas, al día siguiente por la mañana al percatarse, huían para no morir” [Sobre la viruela, tomado del Facebook de Leonardo Tello, 26 de marzo de 2020].


Escuela Purawa (Mario), Madre de la Viruela. Pintura en la pared externa del Colegio Nuestra Señora de Loreto en Nauta. Foto de Leonardo Tello

Lo primero que constatamos es el registro en la lengua kukama de algunos términos relacionados con las epidemias. Sin ser exhaustivos, encontramos algunos términos en kukama. ‘Makanuri’ significa tanto gripe, como toser. ‘Kuru’ es el término para viruela. Para la viruela mosca o mosca azul utilizan la expresión ‘kuru meru’. ‘Matsuri’ es el término para verruga o ‘cuchipi’ en español regional, una enfermedad propia de las gallinas. ‘Ukarari’ es el ayahuma, que utilizaban para combatir el cuchipi y la peste.

En el párrafo anterior ya hemos visto los rastros que han dejado algunas epidemias en la lengua kukama y alguno de los remedios que utilizaban. Hubiera sido esperable que buscaran un préstamo en castellano, pero no, buscaron en su propio stock lingüístico y utilizan palabras propias. Esta huella lingüística nos habla de la profunda impresión causada en este pueblo indígena, como en otros. De igual manera, es interesante que utilicen la ayahuma para curar tanto la viruela humana como la de las gallinas. Buscan una solución a la epidemia desde su propia manera de entender la enfermedad. Se nos escapa, pero es probable, que la ayahuma tenga propiedades químicas que contrarresten esta enfermedad: lo dejamos en manos de los entendidos.

Así como hay abundante tradición oral sobre las epidemias no conocemos que haya influido en la tradición pictórica. Sin embargo, hace unos años un grupo de pintores de la Escuela Purawa de Puerto Miguel en el río Yarapa realizó una sugerente muestra en la pared del colegio Nuestra Señora de Loreto de Nauta. La imagen que aparece en este post, pertenece a dicho lugar, y fue pintada por Mario, un francés que colaboró con la Escuela Purawa.

En la narración del comienzo, como en la pintura, la madre de la viruela llega en canoa. Llama la atención varias cosas. Primero, llegan por el río, pero llegan en canoa porque las epidemias son tan antiguas como la venida de los europeos. Otros personajes muy posteriores, como los caucheros, de finales del s. XIX y comienzos del s. XX, llegan también por río pero a través de la ‘lancha fantasma’. Y los pelacaras que usan el río, hacia la década de 1970, llegan en deslizadores. El río es un espacio de comunicación de gran envergadura. Vemos cómo a través de la historia va cambiando el medio de comunicación. En definitiva, las epidemias vienen de fuera.

Segundo, es una canoa donde aparece la madre con sus hijas. La madre está situada en la proa de la canoa, no hay nadie popeando (dirigiendo la canoa desde la parte trasera con un remo a modo de aleta). Lo cual significa que las crías son pequeñas, no pueden todavía dirigir una canoa desde la popa. Si la madre va en la proa es porque está haciendo fuerza para avanzar. Les habrá comunicado a sus hijos que deben tener cuidado y probablemente les va conversando para que no caigan al río. Si la madre va en la popa está más relajada y mirando a sus hijos.

Tercero, tanto la madre como las crías carecen de cara, rostro. Tengamos en cuenta que son espíritus y no se dejan ver el rostro. De igual manera que cuando un brujo o un espíritu malo quiere hacer daño, no se deja ver la cara. Este es un dato fundamental.

Cuarto, la viruela fue vencida. En la cosmología kukama pasó a vivir en la profundidad del río, donde habitan los seres más agresivos, como los yacuruna sin ano. Si la madre vuelve a salir de las profundidades del río utilizará mayor carga de violencia. Por mientras, está domesticada. Pero el mal comportamiento de la gente hará que la madre vuelva a salir. Es decir, la moral está unida a la cosmología.

Esta epidemia de coronavirus, por la virulencia que tiene, también dejará huellas en el lenguaje y en el arte. Deseamos que el pueblo kukama se pueda defender de ella.