sábado, 26 de junio de 2021

‘RETRATO DE JOSHUA’, UN POEMA DE CARLOS REYES

  

Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

 

El retrato surge en las monedas de los reyes persas en el s. V a.C., tiene un notable desarrollo en la época romana, la edad media y el Renacimiento. Artistas de la talla de Miguel Angel no lo consideran por dejar poco margen a la creatividad. A pesar de todo, el retrato ha tenido un gran desarrollo.


Imagen tomada de internet: una imagen posible, entre otras, de Jesús de Nazaret (Joshua en el poema)


Recogemos dos ideas, de entre otras muchas posibles, de Peter Sloterdijk. Para este autor los gérmenes del retrato están en las imágenes de Cristo. La versión católica en la Crucifixión y la versión oriental en la Transfiguración. Para este autor detrás de todo retrato está el Ecce-homo: la escena de Jesús ante Pilatos. La segunda idea nos indica que los rostros humanos se crean recíprocamente.

Carlos Reyes es un poeta amazónico nacido en Requena, río Ucayali, en 1962. Pertenece al grupo cultural Urcututu. Es biólogo de profesión. Ha publicado diversos libros de poemas. Ganó el premio Copé de poesía en 1986. Se puede encontrar el poema ‘Retrato de Joshua’ en su libro ‘El jaguar abre los ojos’, en la siguiente dirección: https://www.descubrelima.pe/wp-content/uploads/2020/12/Carlos-Reyes-Ramirez.pdf , pp. 23-24.

En el poema en cuestión no aparece la escena del Ecce-homo ni se hace referencia a ninguna escena de la Pasión. Más bien aparece un Jesús humano, con algunas referencias confesionales en boca de otras personas. Volveremos sobre esto.

No tenemos ningún retrato de Jesús. Un personaje humilde como Él no podía pretender acceder a un retrato, estaba reservado a los poderosos de la tierra. Sólo lo conocemos por los escritos de sus seguidores: el Nuevo Testamento y algunas escuetas referencias extrabíblicas. En el poema se nombra el rostro. Un rostro que “no es de hombre ni de mujer”. Previamente se nos ha dicho que “nadie sabe si es humano o pertenece a especie NN”. No podemos conocer, ni acceder, al rostro físico de Jesús. En el poema se nos indica que es una “sincronizada sucesión de letras”, “un alfabeto sobre la arena”, dejando entrever lo esquivo y la fugacidad del alfabeto de arena.

No aparecen otros rasgos de la cara. No sabemos la forma de sus labios, nariz, frente… “[S]u mirada se dirige hacia los puentes de Occidente”. El poema tiene en cuenta la importante actividad pública de Jesús. Se nos dirá: “su verbo inflamado eclosiona la palabra que hará estallar la vida”. Eclosiona, un término proveniente de la biología, para referirse a su predicación. Una predicación que hace “estallar la vida”. Esto viene a contrastar con aquellos que “dicen oírlo” pero “pocos escuchan su insistencia en abolir la muerte y la injusticia”.

“[S]u lenguaje decente habla sabiduría de aquel que está alejado de la política y las maquinaciones del Estado”. Una sabiduría que aparece en los márgenes del poder. Ahora bien, ante las incongruencias de los cristianos no faltan quienes aprovechan su mensaje para convertirlo en “una imagen para vender en los mercados”. Dejando en el olvido a los oyentes primigenios y preferidos del Jesús histórico. Los descartados siguen esperando “su retorno” en un dirigible dorado. Todo esto viene a ser una corrección a nuestro modo de ser cristiano. Una indicación a no dejarnos embaucar por los mercados y a escuchar “su insistencia en abolir la muerte y la injusticia”.

Siguiendo con este retrato poético se nos dirá que en su pecho hay un relámpago celeste, pero que no es tal, sino candela. Me hace recordar la imagen del Señor de la Divina Misericordia: de su pecho salen haces de colores. Y siguiendo con el color nos dirá que de sus brazos brota el color más bello: por el que Van Gogh, el postimpresionista que revolucionó la pintura, es capaz de matar. Las manos están heridas, pero no del trabajo, pese a que ha sido caracterizado como un “noble carpintero”, sino “para demostrar la virtud del prójimo y del lejano”.

En definitiva, Carlos Reyes ha construido un retrato sin necesidad de hacer referencia al Ecce-homo, como nos indicaba Sloterdijk. Nos llama la atención la importancia que adquiere la túnica: “es nueva y humilde”. En ella se condensa “la respuesta a lo superfluo”. Se arrastra y deja vislumbrar un ser que “está aquí y más allá de todo lo conocido”. Aunque no aparecen sus pies, el hecho de que la túnica se arrastre hace referencia al camino. El Jesús de los evangelios está en marcha continuamente. La túnica es especialmente interesante en la Amazonía. Si fallece una persona lejos, sus familiares, le puedan velar su ropa. También se pueden utilizar alguna de sus prendas para que un chamán le pueda “amarrar”, si es cuestión de amores, o hacer daño. Para los pueblos arawak, y para los tupí kukama, la túnica es la misma persona.

La segunda idea que recogemos de Sloterdijk: los rostros se construyen mutuamente. Tampoco aparece el rostro del poeta, pero sí aparece su yo. Aunque conoce que los estudiosos lo denominan “Ungido”, apenas lo puede distinguir. “Su apariencia demasiado trivial se aleja… de su aura divina”. El poeta habita en una ciudad arruinada que no le permite ver la comisura de los labios de Joshua y saber lo que hay detrás de cada frase. A pesar de la presbicia puede ver en alguna parte de su cuerpo la pátina de una biblioteca de otros tiempos. Siendo joven estudiante de ciencias meditaba sobre la alegría en los rincones de la infancia. Ahora en la adultez parece ser una tarea reservada a las noches, cuando se calma la ciudad o cuando cesan sus actividades.

Un último párrafo. El Joshua que aparece en el poema es muy humano. Se reconoce que sus seguidores lo consideran el Ungido, los desheredados siguen esperándole. Su predicación ética continúa teniendo vigencia. Hay otros aspectos de Jesús que no son considerados en el poema: sus milagros, sus exorcismos, su pasión y resurrección… No le podemos pedir a un poema que exponga toda la vida del Maestro. Nos sigue pareciendo una preciosa reflexión sobre Jesús. Es de interés para la Iglesia entrar en conversación con la cultura de nuestro tiempo. Ya en Hechos de los Apóstoles se hace referencia a la visita de Pablo al areópago en Atenas, donde entra en conversación con “algunos filósofos epicúreos y estoicos” (Hch 17, 18), aunque algunos lo consideran un charlatán. Un poco más adelante cita a varios poetas.  Éstos son aventajados conversadores y constructores de mundos con palabras. Tienen el privilegio, con mucho esfuerzo y trabajo, de poner palabras a lo que el resto de humanos sentimos pero no logramos balbucear. Así cuando San Pablo visita Atenas en el areópago cita: “en ti nos movemos, existimos y somos” (Hch 17, 28), un verso de Epiménedes de Cnosos, s. VI a.C. y “somos linaje de Dios” (Hch 17, 28), otro verso de Arato de Solos, s. III a.C. Sólo nos queda invitar a los lectores a leer a ‘Retrato de Joshua’, el poema de Carlos Reyes.

miércoles, 28 de abril de 2021

DERECHO A LA CIUDAD: comentario a una sentencia judicial

 


 

            Vicariato Regional de los Agustinos en Iquitos

 

“Es necesario defender el derecho de todas las personas a la ciudad. El reivindicado derecho a la ciudad se define como el disfrute equitativo de las ciudades dentro de los principios de sostenibilidad, democracia y justicia social. No obstante, también será preciso incidir en las políticas públicas y promover iniciativas que mejoren la calidad de vida en el mundo rural evitando así su desplazamiento descontrolado (Documento Final del Sínodo Amazónico, n° 35).


Desagüe - Punchana
Foto: cortesía Sra. Graciela Tejada.


En el presente escrito comento una sentencia judicial dictaminada por DDQSALA CIVIL - SEDE CENTRAL, Iquitos, con el Expediente: 000629-2016-0-1903-JR-CI-01. Se puede acceder en el siguiente link: https://drive.google.com/file/d/1Y8ioaqjh1xKhnMsngoWpzj8ZHB7xSzx-/view?usp=sharing  No entraré en los argumentos jurídicos. Me ceñiré, más bien, a los aspectos sociales que aborda la sentencia. Por la brevedad del escrito se hacen sugerencias más que argumentaciones muy elaboradas. 

Hace casi 5 años se interpuso una demanda constitucional por el “derecho a gozar de un medio ambiente sano, adecuado y equilibrado, y el derecho al acceso al agua potable” en dos asentamientos humanos de Punchana: Iván Vásquez Valera y 21 de setiembre, asesorados por la Iglesia Católica y por IDL (Instituto de Defensa Legal). Viven en un espacio con un caño abierto donde vierten las aguas residuales de esta parte de la ciudad, el camal municipal y EsSalud. El hedor es insoportable. Ganamos el juicio en primera instancia, pero los Municipios de Punchana y Maynas apelaron. En segunda instancia se declara improcedente la sentencia por tres votos favorables y un voto en discordia.

El voto en discordia, de la Magistrada Roxana Chabela Carrión Ramírez, es de gran calidad. Su comprensión de la ciudad le lleva a indicar que la “falta de planta de tratamiento adecuado para las aguas residuales o servidas que discurren por el alcantarillado a cielo abierto procedentes del Camal y de EsSalud, que son aguas contaminadas hacen mucho daño a la población de los asentamientos humanos demandantes y al medio ambiente… Las bacterias en las aguas residuales, con la presencia de organismos patógenos, provenientes en su mayoría del tracto intestinal, hace que estas aguas sean consideradas como extremadamente peligrosas, sobre todo al ser descargadas en la superficie de la tierra, subsuelo o en cuerpos de agua”. Y podríamos seguir citando su argumentación bien armada. Mucho más allá de los asentamientos humanos, para los cuales es urgente una solución, se trata de una percepción de la ciudad. Está en juego la contaminación, su afectación a la población y al medio ambiente.

 

Llama la atención que los Municipios de Maynas y Punchana, encargados de velar por los derechos de los ciudadanos, apelan la sentencia. Esto es inaudito. El mundo al revés. Su cortedad de miras busca que los presupuestos que manejan no se vean afectados. No les interesa el bien de estos ciudadanos ni el futuro de la ciudad. Qué falta de visión política. Esta mirada cortoplacista hace daño a la ciudad, que crece sin planificar.

 

Uno de los argumentos del Municipio de Punchana me parece indignante: “los demandantes no han acreditado a la fecha el saneamiento de los terrenos que dicen ser posesionarios para exigir la construcción de obras millonarias que deviene de los tributos de todos los peruanos”. ¿Estos ciudadanos no son peruanos? ¿No constituye un bien para la ciudad? Más adelante, en una de las consideraciones de la sala civil de Loreto se puede leer: “Finalmente, añaden que pese a ser una zona no habitable, sometida a constantes inundaciones, los demandantes vienen auto exponiéndose ellos mismos y a sus familiares a una situación indigna, exigiendo sin embargo la construcción de un alcantarillado, la suspensión inmediata del vertimiento de residuos sólidos por parte de ESSALUD y la construcción de rasantes que saben ellos no es posible realizarlo por el limitado presupuesto de las Instituciones a cargo y por lo costoso de la inversión requerida”.

 

Las autoridades, sin una mirada a la ciudad a largo plazo, ofrecen rasante. Eso no equivale a una vida digna. Hay que tapar el desagüe y proporcionar agua potable a la población. Y si las autoridades tuvieran un poco de juicio tendríamos una depuradora antes que esas aguas descarguen en el Amazonas, que se convierte en un basural. El Ministerio de Salud, siguiendo las directrices de la OMS, nos invoca a lavarnos las manos con frecuencia. No parece importarles mucho a los jueces, que responsabilizan a los mismos ciudadanos de sus males, quedando el Estado exento de la misma. ¿Qué es más importante la vida de las personas o que las instituciones manejen sus presupuestos? El argumento me parece muy débil. No aprendemos. El covid-19 nos grita que mientras existan desigualdades sociales todos estamos en peligro.

Dentro de la argumentación que recoge la sala civil de Loreto se puede leer: “Lo solicitado por los demandantes no tiene ningún asidero real ni legal, por cuanto se viene realizando acciones respecto de mejorar servicios básicos, de agua potable, desagüe, electrificación y expansión urbana, prueba de ello es la entrega de constancias de posesión y títulos de propiedad en algunos Asentamientos Humanos, y que es de conocimiento público, priorizando las zonas que más cuentan con los requisitos para ser beneficiados con dichos proyectos, teniendo en cuenta que no esté en zonas inundables, puesto que el Gobierno Central determinó mediante ley que no brindará apoyo ni otorgará ningún beneficio a la población que se constituyó en zonas inundables estando prohibido habitarlos, en ese sentido esta comuna viene evaluando su expansión urbana de acuerdo a sus posibilidades y necesidades”.

Cualquier persona que conozca la ciudad de Iquitos sabe que esto no es cierto. Para comenzar, ambos asentamientos humanos tienen luz eléctrica. Prueba que cuando se quiere, se invierte. Segundo, las familias de estos asentamientos no tienen título de propiedad de sus terrenos, pero otros asentamientos humanos en zonas inundables sí poseen su título. El argumento, por tanto, no es correcto. La ley a la que apelan no resiste ningún análisis amazónico. La inmensa mayoría de Loreto es inundable, y se invierte. La ciudad peruana de Islandia, en el río Yavarí, construyó veredas peatonales a varios metros del suelo. En tiempo de vaciante el suelo sirve como tierra firme, y en tiempos de creciente, la gente camina por sus veredas con total normalidad. Poder se puede, pero a las autoridades iquiteñas les falta imaginación.

Instituciones tan poco sospechosas como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, ONU, la Iglesia Católica…, y todas las personas de buena voluntad, solicitan a los gobiernos que inviertan en agua potable y desagüe como condiciones mínimas para el desarrollo y la defensa de la vida humana. Parece que a Iquitos no han llegado estas enseñanzas.

Siendo lo más objetivo posible argumentaré a partir del “Plan de Desarrollo Urbano Sostenible de la ciudad de Iquitos, 2011-2021, tomo I”, que pueden encontrar en internet. En lo que sigue citaré únicamente la página. Serán citas breves, de las muchas y extensas que pudiera utilizar.

Mientras los Municipios y los jueces responsabilizan a los ciudadanos de su situación, encontramos una explicación más correcta: “… por el lado este y oeste el crecimiento inicialmente avanzó hacia los límites de las zonas inundables cercanos a los ríos Nanay e Itaya, pero la falta de áreas disponibles para vivienda hizo que aparezcan asentamientos humanos en las áreas inundables, que se vuelven áreas críticas en tiempos de inundación”: p. 51, subrayado mío. Un argumento similar se puede encontrar en la p. 117.

En la siguiente cita se proporciona otra interesante explicación: “… las nuevas habilitaciones fueron ocupando las áreas “vacías” contiguas al casco urbano y ocupando aún las áreas inundables, privilegiando los pobladores de estas áreas su accesibilidad pronta a los servicios básicos y al equipamiento urbano así como sus características culturales ribereñas…” (p. 51-52), subrayado mío. En definitiva, nuestras autoridades desconocen a su población y el mismo Plan de Desarrollo Urbano Sostenible de la ciudad de Iquitos, 2011-2021, aprobado por la Municipalidad Provincial de Maynas, entre otros. Más adelante se nos dice que estos asentamientos humanos ocupan “el 20.14% del área de la ciudad y sigue en aumento”: (p. 56). Notemos que esto está escrito en 2010, y con toda seguridad ahora es mayor.

Después de más de 20 años de bonanza financiera esta sentencia avala un crecimiento económico con exclusión social y respalda a unos políticos que no ejercen su función: cuidar del bien común. Se sienten satisfechos en un pragmatismo con exclusión, generando lo que el Papa Francisco denomina “descartados”. Esta falta de sensibilidad me parece torpe. Prefiero una ciudad más inclusiva, con respeto a los derechos humanos y medioambientalmente sostenible como se percibe en la visión de la Magistrada Roxana Chabela Carrión Ramírez, cuya argumentación es digna de ser tenida en cuenta.

Concluyo recordando una enseñanza de Jesús. Para instruir a sus discípulos sobre la oración sin desanimarse narra la parábola del juez inicuo (Lc 18, 1-18). Una viuda acude a un juez para que le haga justicia, pero el juez no tiene tiempo para ella. Termina haciéndole justicia, no por convicción, sino para que no le moleste. Cuando Jesús invita a rezar no se olvida del mundo, al contrario, pone un ejemplo dolorosamente común. Rezo sin desánimo y rezo con lo que sucede en mi ciudad. Acudiremos con estas juntas vecinales al Tribunal Constitucional buscando la justicia que no hemos encontrado en Iquitos.

Punchana, 29 de abril de 2021.





P. Miguel Angel Cadenas

Parroquia Inmaculada

Vicario Regional de los Agustinos en Iquitos

jueves, 17 de diciembre de 2020

“NO QUIERO IRME CON LA PALABRA EN LA BOCA”: Crónica de los apus del Urituyacu en Iquitos

Manolo Berjón 

Miguel Angel Cadenas

Parroquia Inmaculada - Iquitos

 

El Urituyacu es un afluente del bajo Marañón por la parte izquierda, en el distrito de Urarinas, provincia y región Loreto. Este espacio es el territorio ancestral del pueblo omurano, del que quedan algunos integrantes. Desde muy temprano en el s. XX hay presencia del pueblo urarina. Los kukama llegaron en varias oleadas a raíz de las fuertes crecientes del río Huallaga en la década de 1970. Es difícil saber cuántas comunidades hay. Depende de los criterios que se utilicen. Pero nosotros contamos 19 núcleos poblacionales.



© Manolo Berjón. Mujeres urarina y kukama.

A comienzos de noviembre estos apus cortaron el Marañón a la altura de la comunidad de Nueva Alianza. Tuvieron una reunión con representantes del Estado y les invitaron a bajar a Iquitos para la siguiente ronda de conversaciones. En lo que sigue daremos breve cuenta de ello.

El 14 de diciembre de 2020 nos pasamos todo el día acompañando a los apus del río Urutiyacu en el Gobierno Regional de Loreto para sus reclamos. La reunión fue como todas estas reuniones. Funcionarios públicos que dicen querer escuchar y apus que están cansados de que les den largas y no solucionen sus problemas. En el transcurso de las reuniones los apus no se quedaron con la palabra en la boca, hablaron con una claridad meridiana.

Durante la mañana se trató fundamentalmente sobre educación. Piden profesores buenos en cada comunidad. Confían en conseguirlo. Ahora bien, a nosotros nos sigue pareciendo que la educación en Loreto deja mucho que desear, con índices de comprensión lectora y matemáticas por los suelos. No es cierto que la educación sirva para subir en la “escala social”. El otro tema de la mañana fueron los núcleos ejecutores. Un tema complejo. Ya hay comuneros denunciados en otras cuencas. Los malos manejos y el rol de agentes externos a las comunidades tienen mucho que ver. Pareciera que esto de los núcleos ejecutores sea para meter en la cárcel a los indígenas.

En la tarde la reunión se calentó un poco. Estuvimos esperando que llegara un representante del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC). No llegaba. Se estuvo a punto de suspender la reunión hasta el día siguiente. Pero, entonces, una de las participantes en el evento se levantó y dijo lo que todos sentían: no queríamos venir a Iquitos porque sabíamos lo que nos iba a pasar. Pero ustedes nos dijeron que no podían llegar las autoridades hasta Nueva Alianza para saber de los proyectos. Así que aceptamos venir a Iquitos y ahora que estamos acá, no nos atienden. Palabras más, palabras menos, eso fue lo que dijo. Le siguieron dos apus con los reclamos. Subió la temperatura de la reunión. Cuando estábamos en plena tensión llegó el representante del MTC y habló de los proyectos de su Ministerio, pero ninguno les afectaba a los presentes. Esto es una buena metáfora: te reúnes con un Ministerio y el funcionario de turno te cuenta su trabajo, pero en su relato tú no apareces. Patético. Los apus piden antenas de telefonía móvil. El Estado responde que eso está en manos de inversores privados. Es decir, nada. Ninguna empresa va a invertir en el Urituyacu. El volumen de negocio no es rentable, lo cual no es óbice para que no tengan derecho y el Estado deba garantizarlo.

El día 15 de diciembre de 2020 continuaron las reuniones, pero en espacios diseminados por la ciudad. Comenzamos en el auditorio del GOREL (Gobierno Regional de Loreto) con Petroperú. Vinieron 5 personas expresamente de Lima para la reunión. Tengamos en cuenta que Petroperú acaba de pagar medio millón de soles por un logo nuevo. Viven en el país de las maravillas. Después de los saludos protocolares y la presentación, comenzaron con la línea de tiempo. Los apus, cansados de ver siempre las mismas presentaciones, no aceptaron la reunión y se concluyó. Petroperú no accede a remediar los derrames del 2016 porque OEFA (Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental) no ha sacado todavía su informe. Es terrible, más de 4 años y no hay ningún informe. OEFA también estaba invitada a la reunión, no se presentaron. En la tarde los de OEFA llamaron a uno de los apus para disculparse e indicar que a la brevedad saldrá el informe. A nosotros nos sigue pareciendo una falta de respeto.

A las 11.00 a.m. teníamos que dejar el auditorio del GOREL para otro grupo. Una expulsión en toda regla para indicar el grado de importancia que el Estado le daba a estos apus. De ahí nos invitaron a la reunión con el MIDIS (Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social). Cambiamos de escenario, motocarro de por medio. Trataron muy bien a los apus. El ingeniero que estaba en la oficina del MIDIS les dijo que su institución está para incluirlos en los planes y de esta manera accederán a sus servicios que incluyen al Ministerio de Salud, de Cultura (Interculturalidad), RENIEC (Registro Nacional de Identificación y Estado Civil), Banco de la Nación, Pensión 65 y Juntos. Hay que hacer una solicitud para que sean incorporados en los planes del 2021. Ahí nos dieron el almuerzo. A eso de las 5.00 p.m. tuvieron reunión con la DIRESA (Dirección Regional de Salud). Por otros compromisos no les pudimos acompañar. En llamada telefónica posterior nos comentaron que estaban contentos porque el director de la DIRESA les visitará a mediados de enero 2021, para ver in situ la propuesta de implementación del Centro de Salud de Nueva Alianza y tres nuevos anexos. Hay algunas peticiones más como una motonave, que se puede ver en su pliego de reclamos. 

© Manolo Berjón. Líder urarina

Hasta acá un breve resumen de la crónica. A continuación realizaremos algunas apreciaciones personales de todo lo vivido.

1.       Un poco de contexto. Durante la visita de los apus del Urituyacu a Iquitos se desarrolla el Congreso Ordinario de ORPIO (Organización Regional de Pueblos Indígenas del Oriente), en el que no participan. Simultáneamente se produce una reunión en el proceso de consulta previa del lote 192. Se pretende entregar este lote petrolero por 30 años más. Perú, de nuevo, contra el tiempo. Para todos queda claro que los combustibles fósiles ya fueron. Pese a tener petróleo de baja calidad y problemas ambientales muy serios Perú decide seguir licitando dicho lote petrolero. De locos.

 

2.       Que la PCM (Presidencia del Consejo de Ministros) tenga que encargarse de los conflictos sociales locales es muy gráfico. Por un lado, la debilidad y fracaso de las regiones. De hecho en Iquitos se ven los conflictos sociales como una agresión contra la ciudad, sin pensar en ningún momento en qué situación están las comunidades: con niveles más altos de anemia, pésima escolaridad, muy limitada atención en salud, sin cobertura telefónica… Como región es para pensar el olvido y desprecio hacia la gente de las comunidades. Y sin tener en cuenta ni el territorio ni las migraciones. Iquitos está en la luna. Por otro lado, el corte de ríos y la paralización de actividades petroleras “atentan” contra el relato nacional (entiéndase intereses económicos de por medio), por eso interviene la PCM. No tanto en beneficio de los indígenas, sino en interés del “relato nacional”.

 

3.       El tipo de reunión no es el adecuado. La PCM coordina con todos los sectores para entablar la reunión con los apus. No se trata de eso. Lo que se precisa es que el Estado actúe, no que los funcionarios vengan a escuchar. Sin embargo, todo se desarrolla en el formato del Estado-nación, caduco en nuestra opinión. Los apus deben apuntar más a los derechos indígenas y los convenios internacionales. Hay experiencias interesantes de los wampis con el territorio integral.

 

4.       “Mapas de exclusión”. El funcionario del MTC presentó varios proyectos que tiene pendientes su ministerio. Uno de ellos: “creación de internet en localidades aisladas, zona selva 2018”. Pero ninguna de las localidades de los apus presentes está en la lista de comunidades beneficiadas. Nos parece que este proyecto es un “mapa de exclusión”. Pues bien, estos apus están incluso excluidos de los “mapas de exclusión”. De igual manera sucede con el MIDIS, sólo que este ministerio, por estar enfocado a los excluidos hablaba de “incorporarlos”. Es como si el Estado tuviera un ministerio para los excluidos, sin hacer mayor esfuerzo en otras áreas. Esta división a varias velocidades nos indica que no todos somos iguales. La ciudadanía no es garantía de igualdad de derechos. En otros países con la ciudadanía adquieres [o adquirías] otros derechos, como los laborales. En Perú la ciudadanía no garantiza derechos.

 

5.       Atención a las comunidades y migración. La migración es imparable, pero si logramos que la gente que desea vivir en una comunidad tenga los servicios mínimos, la migración a la ciudad será más suave. Las ciudades amazónicas ya son insufribles. Vienen a la ciudad para que sus hijos estudien y se encuentran sin servicios mínimos y con una pésima educación y salud. Esto hay que corregirlo en la raíz, brindando buenos servicios en las comunidades. Los apus tienen razón en todos sus reclamos, hay que atenderlos. Como dijo alguno de ellos: “no venimos a pedir un regalo, son nuestros derechos”.

 

6.       La implantación en el territorio es muy sabia por parte de los indígenas. Pequeños núcleos que garantizan estar cerca de los recursos naturales: caza, madera… Con alta movilidad social y migración que garantiza la reposición de los ecosistemas. Pero el Estado les obliga a nuclearse, agotando los recursos de su entorno. Lo inteligente sería que el Estado aprenda de las lógicas indígenas, les apoye y les garantice los derechos mínimos. Las políticas estatales suelen abandonar a las pequeñas poblaciones. Un grave error del tamaño de un monstruo y de una pésima interacción con el medio ambiente de consecuencias lamentables: desnutrición, anemia, pésima calidad educativa y sanitaria…

 

7.       Retórica. Varios funcionarios vinieron a “escuchar”. Los apus indicaban que del paro salió una plataforma de lucha que desconocen. Ya han debido escuchar, ahora los apus quieren conseguir sus derechos. Que el Estado actúe.

 

© Manolo Berjón. Líderes del Urituyacu


ALGUNOS TITULARES. Frases recogidas de los apus.

-          “Tomen un poco más de atención a nuestros reclamos”: cuando los funcionarios paraban en sus celulares.

-          “Necesitamos ser respetados, así como nosotros les respetamos a ustedes”.

-        “Los representantes no se comprometen. Queremos al gobernador regional”.

-          “Somos la voz de más de 7,000 indígenas”.

-          “Desde hoy día van a saber quién es el Urituyacu”.

-          “Sabrán lo que es esperar. Nosotros vivimos esperando años”.

-      “Nosotros sabemos lo que ha ocurrido, pero queremos que lo limpien”: respecto a los derrames de 2016.

-          “No quiero irme con la palabra en la boca”.

-          “Nosotros creo que no estamos en el mapa”.

-      “El Estado no ha puesto los ojos ahí, porque poco o nada le importa”.

-          “Si no hay solución, sólo nos queda medir nuestra fuerza”.

-          “Estamos más de una semana y no tenemos resultados”.


Los apus están regresando al Urituyacu. El tiempo irá diciendo si se solucionan alguno de sus múltiples y agudos problemas. Por nuestra parte queremos animarles en sus reclamos, tienen toda la razón y todo el derecho. Sentimos orgullo por ellos, a quienes conocemos por décadas. Muchas gracias por la confianza depositada en nosotros.

jueves, 3 de diciembre de 2020

TIEMPO Y DESEO: acompañando dos visitas al Poder Judicial

Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Parroquia Inmaculada - Iquitos

 

En un mes hemos visitado el Poder Judicial en Iquitos en dos oportunidades. Y no han sido experiencias placenteras. La primera ocasión, acompañando a dos juntas vecinales de Punchana (Iván Vásquez Valera y 21 de Setiembre en Punchana) para una conversación con el tribunal (deliberadamente evitamos utilizar los términos jurídicos) que lleva su caso. Estas juntas vecinales han interpuesto una demanda constitucional por el acceso al agua potable y cerrar un desagüe a cielo abierto. Le amparan todas las convenciones de derechos humanos habidas y por haber. Además del sentido común. Las autoridades nos avisan de la necesidad del lavado urgente de manos. ¿Cómo lo van a realizar estas personas si carecen de agua potable en sus casas? La desigualdad a plena luz del día. Por cierto, todos los estándares internacionales indican el acceso al agua potable y desagüe como criterios de desarrollo.

Seguimiento de la audiencia virtual del caso "agua potable" de los Asentamientos Humanos "Iván Vásquez Valera" y "21 de Setiembre" en Punchana. 


Pero hay más. Estamos en segunda instancia. En primera instancia se ganó la demanda. Pero las Municipalidades de Maynas y Punchana, con una mirada corta, rayana a la ceguera, apelaron la decisión de los jueces. Aquellos que tienen que velar por los derechos básicos de los ciudadanos, apelan. ¡Esto es increíble! Ya hace 5 años que se interpuso la demanda. Y seguimos sin sentencia firme. Es fundamental tener en cuenta que estamos hablando de derechos humanos básicos. Esperemos que no haya argucias legales para dejar en el desamparo a estas juntas vecinales (y todas las demás juntas que lo terminen reclamando). Por cierto, El Salvador ha incluido el derecho al agua potable en su Constitución, a instancias de una propuesta de la Conferencia Episcopal de su país.

La segunda visita al Poder Judicial fue ayer. Acompañamos a las comunidades kukama de Cuninico, Esperanza, Nueva Santa Rosa y San Francisco a una diligencia. El juez tenía que escuchar a las partes sobre la implementación de la atención en salud. El poder judicial realizó un cambio de jueces y se reprogramó la audiencia para el 21 de diciembre. El juez tiene todo el derecho. Pero no es justo hacer venir a los comuneros kukama desde tan lejos para decirles que se reprograma la audiencia. Nos parece una vulneración de derechos en toda regla, por muy legal que sea. Y no estamos hablando del juez, sino del Poder Judicial. Porque estos temas no son asunto de jueces particulares. Es un tema del Poder Judicial que no está calculando el costo de la reprogramación. Más que el costo económico, que ya de por sí es muy importante, está la sensación de ser burlados y no escuchados, el costo afectivo. En otras palabras, no en vano se produce lo que se denomina como “desafección de las instituciones”.

Nos parece que este 2020 nos ha traído varias lecciones. Sólo señalaremos dos: la desigualdad y la prepotencia. Hemos visto cómo el covid-19 desarmó fácilmente el crecimiento económico peruano porque no se ha invertido lo necesario en corregir las desigualdades sociales. Si miramos desde los pueblos indígenas percibiremos las brechas como abismos. La segunda enseñanza proviene del Congreso. La burbuja en la que han vivido provocó el estallido de un movimiento juvenil de tal calibre, la “generación del bicentenario”, que depuso al gobierno. Lo que está detrás de todo esto es la prepotencia. Este cóctel explosivo de desigualdad y prepotencia genera una gran desafección de las instituciones. Es una escalera inclinada hacia el abismo con consecuencias imprevisibles. Evidentemente, el Poder Judicial tiene que ayudar a corregir estas desigualdades y castigar a los prepotentes. Y eso es lo que está en el fondo de las dos demandas que nos han llevado a visitar el Poder Judicial.

A un año del bicentenario nos encontramos de lleno con la “colonialidad del poder” que otros califican como “colonialismo interno”. Somos independientes, pero la élite criolla se hizo con el poder y mira únicamente desde sus propios intereses. Por si fuera poco, universalizan sus valores y se protegen unos a otros. Hay todo un entramado de instituciones que solapan este sesgo haciéndolo invisible. Lo que en lenguaje secular se denomina “sesgo”, algunos teólogos prefieren llamarlo “pecado original”. Es decir, hacernos ciegos a nuestros propios valores e intereses en detrimento de los demás.


Acompañamiento del "caso Cuninico" en la Parroquia Inmaculada de Punchana. Proporcionando consuelo después de la visita al Poder Judicial.

En lo que sigue nos van a permitir una brevísima reflexión sobre el tiempo y el deseo. No es necesario compartir nuestras creencias cristianas para seguir la argumentación. Comencemos con el tiempo. Una de las características actuales es su aceleración. Todo va muy rápido, cada vez más rápido. Es más, necesitamos mayor velocidad únicamente para permanecer en el mismo lugar, para no quedarnos atrás. Así nos encontramos en una situación inédita: carecemos de tiempo, no nos alcanza para todas las cosas que queremos hacer. Bueno, nos corregimos: los importantes no tenemos tiempo. Sólo tienen tiempo los humildes, sólo les queda esperar. Esto puede generar resentimiento. Es comprensible que quien sólo le queda esperar se resienta. Así vemos cómo la gente humilde hace colas interminables, desde el Banco de la Nación hasta cualquier otra institución, incluido el Poder Judicial. No estamos apelando al conformismo, eso no es cristiano. Apelamos al “adventus”: “el que viene”. En la liturgia cristiana estamos en tiempo de adviento y repetimos continuamente “Ven, Señor Jesús”. El mundo en el que vivimos desactiva este sentido de la espera. Ya no hay adviento, de frente se coloca el Nacimiento de Jesús, para vendernos más, para hacernos únicamente consumidores. Esa es una religión consumista que no consuela. Pero las comunidades cristianas debemos hacer un esfuerzo por esperar a Jesús que viene en los humildes. “Ven, Señor Jesús”, porque quienes tienen que ver por el bien común, no lo hacen. Colocarnos al lado de los humildes es la oportunidad de recibir a Jesús que viene.

Tanto las Juntas Vecinales como los comuneros kukama del “caso Cuninico” presentan una espera activa: se han organizado para reclamar sus derechos. No esperan ningún regalo. Exigen sus derechos. Y no se cansarán hasta que los consigan.

El otro punto es organizar el deseo, una de las tareas humanas más importantes. Todas las culturas lo hacen. En la amazonía se deja que los niños hagan un poco lo que desean. Se evita corregirlos en público, pero en casa se les orienta. Los pueblos indígenas siguen utilizando el baño con verbena, e incluso haciéndola tomar, a los niños cuando tienen rabia. De igual manera también se les tapa con panero. Es una forma de orientar las emociones y de organizar el deseo. No es únicamente una cuestión de niños, las asambleas comunales suelen comenzar con un desiderata: recordando la importancia de colaborar y portarse bien. Si alguien transgrede las normas, la autoridad le corregirá. Si no hace caso terminará siendo expulsado de la comunidad. Todo esto depende mucho de las fuerzas que tenga en la comunidad a modo familia extensa. Es decir, los indígenas por miles de años han elaborado rituales para modelar el deseo.

También el cristianismo modela el deseo. En las iglesias católicas orientales, junto con la iglesia ortodoxa y las iglesias ortodoxas orientales, existe la práctica del “ayuno de natividad”. Es una forma de ascesis que prepara el cuerpo. El ayuno religioso es diferente de la ausencia de ingesta para ser más esbeltos y más sanos. El ayuno cristiano está orientado a dar la comida que no consumes a los pobres. Y no olvidemos aquello de “quiero misericordia, no sacrificios” (Mt 12, 7). Este adviento nos debería llevar a los que nos sentimos cristianos a ayunar de prácticas que vayan contra la justicia y los derechos humanos.

Para concluir, alargar inútilmente la espera es una forma de maltrato a los cuerpos de los humildes. Pedimos a los jueces, aunque no sean cristianos, que eso no interesa para estos propósitos, que sean sensibles en primer lugar a los propios sesgos, y en segundo lugar a la vida de los humildes.

miércoles, 28 de octubre de 2020

CUANDO LA POLÍTICA ES MIOPE SALTAN LOS CONFLICTOS: el caso de Nueva Alianza

Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Parroquia Inmaculada - Punchana


Los medios de comunicación se hacen eco del paro en Nueva Alianza, distrito de Urarinas, provincia y región Loreto. Con una alta probabilidad se terminará solucionando puntualmente este paro. Decimos “puntualmente” porque los problemas estructurales no se tocan. El 2016 se firmó la última acta entre la comunidad y la PCM. Por supuesto, otro papel mojado más. Desde entonces, silencio. Hasta que la gente se ha cansado. Si no se soluciona bien, y eso conlleva una implicación estatal, sólo quedan dos alternativas: la frustración o la violencia. Ambas son callejones sin salida.

Foto tomada del facebook de Gilter Yuyarima, el 28 de octubre de 2020.

Pero, ¿qué nos dice Nueva Alianza? Creemos que hay varias lecciones que debemos tener en cuenta:

1.       Ausencia de política. Entendemos política como una búsqueda y participación en el bien común. Nuestros políticos, en el mejor de los casos, se dedican a administrar los bienes del Estado (en muchos casos con corrupción de por medio y al servicio de las transnacionales). Estos temas no entran en las agendas distritales, provinciales, ni regionales. La consecuencia es que ahora nos explotan en la cara. Faltan canales por los cuales se puedan conversar estos temas, falta Política como búsqueda y participación en el bien común.

 

2.       El tema petrolero está en horas bajas. Y esperemos que lo siga estando. El impacto al medio ambiente y pueblos indígenas está siendo excesivamente elevado. En tiempos de cambio climático es un insulto a la razón insistir en los temas petroleros. Es urgente comenzar una “transición energética”. Desde posiciones diferentes son interesantes las editoriales de El Comercio, que no es nada sospechoso, sobre Talara y Petroperú. La megaobra de Talara presiona sobre los lotes petroleros en la selva, por eso es importante para nosotros. Desconectar lo que pasa en las comunidades afectadas por la actividad petrolera de todo el entramado estatal en torno al petróleo es propio de miopes.

 

3.       Estamos asistiendo a los estertores del petróleo. Esto unido a un Estado ensimismado en temas puramente administrativos, conlleva que se puedan desencadenar “episodios violentos intensos”, como ha sucedido en Bretaña, lote 95, con la muerte de tres indígenas kukama. Lo habitual es la “violencia lenta” que ocurre gradualmente y fuera de la vista del público. Esta “violencia lenta” provoca una destrucción tardía que se dispersa en el tiempo y en el espacio. No detectar esta “violencia lenta” invisible fomenta que los comentarios en redes sociales sean tan virulentos contra los indígenas, y es favorable al sistema.

 

4.       Entre el uno y lo múltiple. El Estado necesita al uno (comunidad, federación…), con quien conversar. El Estado construye interlocutores. En este sentido, el Estado apuntala liderazgos. Es el Estado quien necesita del “uno”. Pero los pueblos indígenas son “múltiples”. No solo son múltiples en cuanto tales pueblos indígenas. En su propio ser indígena son múltiples. La comunidad es un constructo legal, pero está formada por diferentes familias o sangres. Cada comunidad se organiza como mejor le parece. Hay épocas que una comunidad elige autoridad al último que llega. Esto implica que no podrá mandar porque nadie le va a obedecer. Sucede esto cuando la comunidad prefiere que cada familia se las arregle como pueda. En otras ocasiones la misma comunidad elige a una persona de la sangre mayoritaria en la comunidad, al que obedecen, sobre todo cuando hay que conversar con los de afuera: empresas o Estado. Pero cuando el Estado convoca a reuniones e invita a las autoridades apuntala los liderazgos. Las opiniones dentro de la comunidad pueden cambiar, pero el Estado avala determinados liderazgos. También ocurre lo contrario: el Estado o las empresas buscan interlocutores ajenos a la autoridad para cuestionarla. Así es el juego del poder.

 

5.       Lo que sucede en Nueva Alianza puede estallar en cualquier otra comunidad. Insultar a los indígenas y no percibir la “violencia lenta”, además de miopía, no ayudará en el “desarrollo” de Loreto. No en vano son los pueblos indígenas quienes poseen índices de desnutrición, anemia, desescolarización, falta de infraestructuras… con peores indicadores.

Es posible hacer críticas constructivas que aporten al bien común. Sin percibir todo el entramado petrolero dejamos sin contexto las acciones de las comunidades. Esta “miopía”, afín al sistema, no ayuda nada en la construcción del bien común. Es hora de la política, de la buena política. Concluimos con varias frases del magisterio del Papa Francisco: “La política ya no es así una discusión sana sobre proyectos a largo plazo para el desarrollo de todos y el bien común, sino sólo recetas inmediatistas de marketing que encuentran en la destrucción del otro el recurso más eficaz. En este juego mezquino de las descalificaciones, el debate es manipulado hacia el estado permanente de cuestionamiento y confrontación” (Fratelli tutti, n° 15).

Y un poco más adelante vuelve a decir el Papa Francisco: “Cuidar el mundo que nos rodea y contiene es cuidarnos a nosotros mismos. Pero necesitamos constituirnos en un “nosotros” que habita la casa común. Ese cuidado no interesa a los poderes económicos que necesitan un rédito rápido. Frecuentemente las voces que se levantan para la defensa del medio ambiente son acalladas o ridiculizadas, disfrazando de racionalidad lo que son sólo intereses particulares. En esta cultura que estamos gestando, vacía, inmediatista y sin un proyecto común, «es previsible que, ante el agotamiento de algunos recursos, se vaya creando un escenario favorable para nuevas guerras, disfrazadas detrás de nobles reivindicaciones” (Fratelli tutti, n° 17).

martes, 6 de octubre de 2020

“EMBARAZO ADOLESCENTE”: una formulación parcializada

 Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Parroquia Inmaculada (Iquitos)

 

Hace unos días saltó a los medios de comunicación las cifras de “embarazo adolescente” a nivel nacional. Loreto tiene cifras abultadas. Queremos comenzar indicando que algunos/muchos (siempre son excesivos) “embarazos adolescentes” son fruto de una violación. No estamos de acuerdo con este tipo de abusos. Detrás de todo este asunto hay relaciones de poder que son absolutamente reprobables y objeto de penalidad. Lo cierto, es que las políticas de todos estos años en cuanto a la prevención están fallando.

© Foto Diario La Región

Nos parece que la preocupación por el “embarazo adolescente” es legítima y está guiada por la buena intención. Conocemos personas e instituciones que trabajan este tema. Están convencidas de su trabajo y lo realizan con total sinceridad y competencia. Sin embargo, quisiéramos argumentar desde otro punto de vista.

 

EDAD CRONOLÓGICA vs. ETAPAS DE LA VIDA

Mientras Occidente privilegia la edad cronológica, en pueblos indígenas posee más interés las etapas de la vida. Todavía es relativamente fácil encontrar ancianos que no saben la edad que tienen. No vamos a realizar una gran argumentación al respecto, que sobrepasaría este escrito. Queremos poner dos ejemplos. El primero de ellos será una cita. El segundo, uno de los muchos casos prácticos que suceden en los colegios de secundaria, sobre todo de las periferias. Y subrayamos lo de periferias porque las familias más acomodadas no suelen sufrir estas situaciones, lo cual nos parece esclarecedor.

En un peritaje antropológico publicado por la Defensoría del Pueblo en las comunidades kukama de San José de Sarapanga y Alianza, ambas en el distrito de Nauta, bajo río Marañón, se indica que “un buen número de mujeres han iniciado su vida de pareja entre los 10-13 años de edad”. Y se añade: “en la comunidad de Alianza, de 21 parejas existentes, en 11 casos la mujer ha tenido su primer hijo a la edad de 13 años o antes. Inclusive dos de ellas a la edad de 11 años. Y en el caso de la comunidad de San José de Sarapanga, de 31 parejas existentes, en 19 casos la mujer ha tenido su primer hijo a la edad de 13 años o antes, y ahora hay dos mujeres de 12 años que ya tienen marido” (Villasante Guerrero 2003: 117).

Se podrá objetar que la cita ya tiene casi dos décadas. Cierto, pero la realidad sigue imponiéndose. Pero son indígenas. Eso no sucede en la ciudad. Bueno, en nuestra opinión una ciudad como Iquitos tiene un fuerte componente indígena. Muchas de las barriadas de la periferia de Iquitos pueden ser considerados como asentamientos multiétnicos.

El ejemplo anterior es ilustrativo, aunque no era necesario acudir a él para saber que los “adolescentes” mantienen relaciones sexuales con cierta normalidad. Lo que está ocurriendo ahora es que no sucede dentro de una relación estable. En gran parte debido a la proliferación de las secundarias, entre otros motivos, que ha postergado la edad de emparejamiento.

Podemos convenir que habitualmente, las estudiantes de secundaria pertenecen a la edad cronológica denominada como “adolescencia”. Si una muchacha queda embarazada, desde el Ministerio de Educación se insiste en que continúe estudiando. Hay que tener en cuenta que el Estado suele pensar [casi] exclusivamente desde el punto de vista occidental. Sin embargo, muchas madres de familia presionan para que esa adolescente no acuda al colegio con sus hijas. En su visión se percibe a la adolescente embarazada no por la edad cronológica sino como una madre, por tanto, le corresponde otro rol diferente. Ya no debe acudir al colegio, sino que su tarea consistirá en atender a su bebé.

Este último ejemplo grafica bien las dos lógicas. Mientras el Ministerio de Educación y sus profesores tratan a la muchacha, por su edad cronológica, como una adolescente a la que hay que garantizar su educación que le permitirá romper con el círculo vicioso de la pobreza, las madres de familia presionan para que salga del colegio. La muchacha ya no debe ser tratada conforme a la edad cronológica, sino conforme al nuevo rol que está adquiriendo: ser madre. El criterio no es la edad biológica sino una nueva etapa de la vida. Por tanto, no está en igualdad de condiciones con sus hijas (edad cronológica), sino que la diferencia consiste en pertenecer a etapas de la vida diferentes: la madre pasa a una nueva etapa, mientras el resto de compañeras, que no están embarazadas, continúan siendo consideradas como estudiantes. En la forma de pensar de estas madres de familia la diferencia no es tanto cronológica, cuanto reproductiva: sus hijas continúan siendo niñas, la “embarazada adolescente” es mujer porque es madre.

En resumen, el Ministerio de Educación se rige por criterios occidentales. De esta forma sitúa la frontera en la edad cronológica de 18 años, mayoría de edad. En cambio, las madres de familia sitúan la frontera en la maternidad, con independencia de la edad a la que se queden embarazadas. Dos lógicas diferentes.

 

CONDICIONES SOCIALES

Pero demos un paso más. No dudamos de la buena intención de las personas e instituciones que trabajan para erradicar el “embarazo adolescente”. Sin embargo, nos parece que, en general, se tratan estos casos como asuntos personales y se observan desde un “punto de vista médico”, dos características de la visión occidental. Consideramos que no se trata únicamente de “fallos” en “individuos”, sino de estructuras de poder enquistadas. Por norma general, las “adolescentes embarazadas” suelen pertenecer a sectores subalternos. En nuestra opinión, acá es donde hay que trabajar. Si se vive en un barrio sin agua potable ni alcantarillado, con unos padres que sobreviven con trabajos informales y precarios, hacinados, con pocas posibilidades de salir adelante y un “ambiente juvenil” impregnado de machismo, nos parece que el “salvamento individual” es insuficiente. En ese sentido, quien falla no es el individuo (adolescente), sino el propio Estado.

Cuando vivíamos en el Marañón hemos asistido a fiestas donde los adornos en lugar de globos eran condones. El Ministerio de Salud cumplía con las directrices nacionales de proporcionar medios de control de la natalidad. Las parejas guardaban esos condones para adornar las fiestas. Otro ejemplo más de cómo el Estado occidentalizado trabaja. Ese mismo Estado termina culpabilizando a las adolescentes de su propio embarazo o a sus pares masculinos.

Por otro lado, algunas de las personas e instituciones con buena intención apelan a la “interculturalidad” como concepto. Bueno, nos parece que deja mucho que desear. No es el momento acá de criticarlo, sólo señalar dos puntos: 1.- podemos estar inoculando una visión occidentalizada con esto de los “embarazos adolescentes”, lo cual no es precisamente lo que se proclama desde la “interculturalidad”. Mientras desde el Estado o las ONGs se percibe la edad cronológica, las madres de familia reclaman el estatus de “etapa de la vida”. 2.- El término “interculturalidad” nos parece inadecuado, nosotros preferimos hablar de “realidad”, o con un término más duro, ontología. Poli-ontología más bien. Pero esto será en otra oportunidad.

Nos gustaría levantar una pregunta: ¿entonces, mejor no hacer nada? Nuestra posición es que las señoritas puedan estudiar y estar en igualdad de condiciones que sus pares varones. Pero también hay que invertir en educación de calidad. Muchas adolescentes que se embarazan saben que la secundaria que están realizando no les sirve para nada, por la baja calidad educativa. De igual manera apelamos a la responsabilidad del Estado, porque gran parte de esas adolescentes habitan en espacios pocos seguros, insalubres, hacinados… y el Estado debería hacer algo más por ellas que únicamente evitar que se embaracen. Se trata de establecer un horizonte donde se pueda vivir como en mejores condiciones. Sin un horizonte es difícil encontrar salidas. Y el horizonte no es únicamente personal, que también, sino colectivo, societario.

Para terminar. "Una formulación parcializada" impide una visión global. Y no estamos hablando exclusivamente de las comunidades de los ríos amazónicos, que también. Tenemos en mente Masusa, el puerto fluvial de Iquitos, o los comités vecinales que se asientan detrás del Hospital de EsSalud, y prácticamente toda la periferia de Iquitos, que no es poca cosa. Como indicábamos anteriormente son “asentamientos multiétnicos”.


……………………….

- VILLASANTE GUERRERO, Rubén E. (2003), Peritaje antropológico, en VARIOS (2003), Pauta metodológica para la elaboración de peritajes antropológicos, Oficina Defensorial de Loreto / Defensoría del Pueblo.

martes, 15 de septiembre de 2020

“RESONANCIA”. Una lectura sobre un punto de Querida Amazonía

 Manolo Berjón

Miguel Angel Cadenas

Parroquia Inmaculada - Iquitos

 

En febrero 2020 ha sido publicada la Exhortación Apostólica Querida Amazonía. Estamos en el inicio de la recepción de dicho documento eclesial, si es que el coronavirus no lo borra de un plumazo. En lugar de realizar una valoración total de la Exhortación, hemos preferido tocar un punto concreto: “la resonancia”. Para ello nos serviremos brevísimamente del análisis de Hartmut Rosa.



Para H. Rosa, sujeto y mundo no están separados, surgen en la relación. No hay nada anterior a esta relación, son co-originarios. Ante el mundo nos toca responder. Si somos capaces de esta respuesta entonces podremos entrar en “resonancia”, podemos vibrar, una condición de posibilidad de alcanzar la vida buena. Para ello tengo que dejarme “afectar” (A). Sin sentirme “conmocionado” no hay posibilidad de “resonancia”. Esto genera una respuesta “autoeficaz” (B) que se manifiesta incluso en el propio cuerpo: se pone “la carne de gallina”, “los pelos de punta”. Así llegamos a la “asimilación transformadora” (C), hemos cambiado. Ahora bien, no podemos predecir ni controlar esa relación con el mundo, posee un carácter “elusivo” (D).

El otro a quien escucho es diferente de mi, no puede ser un eco de mi propia voz. Esto es lo que sucede en los “oasis de resonancia”: como cuando tomo unas clases de yoga (o de meditación cristiana) para sentirme bien, o cuando voy de vacaciones, donde no establezco unas verdaderas relaciones con la gente. La resonancia difiere del sentimentalismo en que en la primera la relación es con el otro; en el sentimentalismo la relación es conmigo mismo y uso instrumentalmente al otro. También puede ocurrir que en la relación con el otro no llegue a un verdadero encuentro, entonces se produce una “disonancia”. Por ejemplo, en las redes sociales no suele haber escucha del otro, nos movemos en círculos de semejantes, se produce eco. En otras ocasiones hay agrias polémicas, se produce disonancia. Cuando salta la chispa y se produce resonancia se genera una transformación. Incluso puede haber resonancia en situaciones altamente conflictivas, como cuando una pareja se enamora en medio de la guerra.

 

UNA LECTURA DE “QUERIDA AMAZONÍA” A PARTIR DE LA “RESONANCIA”

En la Exhortación Apostólica aparece en una ocasión el término “resonancia” (n° 2), al comienzo de la misma. El Papa dirá: “escuché las intervenciones durante el Sínodo”, “leí con interés las aportaciones de los círculos menores”.  Y en dos ocasiones aparece el verbo “resonar” (n° 61. 64), al comienzo del sueño eclesial. Ya podemos percibir que están estratégicamente colocadas. “Hacer resonar” es un término técnico para traducir “catequesis”, la alusión más probable en la Exhortación. Nos situamos, por tanto, en el ámbito del sonido. Cabe señalar que para los pueblos indígenas existe una primacía del sonido sobre la visión. Cuando toman alucinógenos, en los momentos previos a la llegada de la visión aparece una turbulencia sónica, justo antes de la visión.

Después de haber escuchado al Sínodo el Papa se ha sentido “afectado”, “conmovido”(A). La Exhortación es la respuesta activa y propia, “autoeficaz” (B) del Papa. La escucha atenta del Papa a los padres sinodales no es un eco, no repite lo que dice el Documento Final del Sínodo. Es decir, se aleja de la “consonancia”. Intenta, más bien, una “asimilación transformadora” (C). La voz sinodal es una voz diferente de la del Papa, pero entran en conversación, de tú a tú. Ha cambiado el Papa y ha cambiado la voz de la Iglesia. Esta “asimilación transformadora” nos propone como Exhortación Apostólica. Esta relación Sínodo-Papa no garantiza que sea una relación “resonante”, siempre es vulnerable, no se puede controlar. En este sentido es elusiva (D). Ahora dependerá de la recepción que se realice de este documento eclesial, tanto por parte del Pueblo de Dios como de las personas de buena voluntad.

Si, como sostenemos, la utilización del término “resonancia” y “resonar” están elegidos conscientemente y colocados estratégicamente, entonces conviene recordar que, en el lenguaje eclesial, “resonancia” remite a la “catequesis”. Así la Exhortación vendría a ser una catequesis papal. La catequesis no consiste únicamente en la exposición del kerigma, que sin duda lo incluye como elemento primordial y fundamental, sino que las tres primeras partes (los sueños social, cultural y ecológico) son el contexto donde se enmarca la cuarta parte: el sueño eclesial. La catequesis vendría a estar así históricamente situada, como no puede ser de otra manera. Con otras palabras, no se puede separar la catequesis, ni la evangelización, de sus aspectos sociales, económicos…

Se mantiene una distancia entre el Sínodo y el Papa que nos libra de la “pura consonancia”. El Papa no repite lo que dice el Sínodo, más bien nos “invita a leerlo íntegramente” [el Documento Final del Sínodo] (n° 3). Son dos voces diferentes, propias. Esta diferencia no lleva a la “disonancia radical”, sino que está englobado en un “camino de diálogo y discernimiento”. El discernimiento es un elemento clave. Teniendo voces diferentes, hay que hacer un esfuerzo por comprenderse, eso exige discernir, separar lo accesorio de lo principal. Esto nos sitúa delante de la “asimilación transformadora”.

Si el Papa nos confía su “resonancia” y apela al “discernimiento”, entonces la recepción del documento no debe convertirse en una mera repetición, como si estuviéramos en una “cámara de eco”. Necesitamos tener voz propia, para hacer que resuene en nosotros. En este sentido nos distanciamos de la “apropiación” que consiste en una relación instrumental, para generar que resuene en nosotros. En demasiadas ocasiones los eclesiásticos son mera correa de transmisión, un eco apagado que no hace resonar.

Podríamos indicar que en el n° 2 se privilegia el “eje social u horizontal”, entre iguales, puesto que el Papa nos narra sus “resonancias” después de haber escuchado a los padres sinodales. El n° 61 participaría del “eje social u horizontal”, dado que es una institución humana, pero asistida por el Espíritu, en ese sentido también participa del “eje vertical”, donde se incluye el anuncio del Evangelio. Y en el n° 64 predomina el eje vertical porque se trata de anunciar el Evangelio.

Resonar aparece en dos oportunidades al comienzo del “sueño eclesial”. Literalmente se dice: “El evangelio debe resonar, una y otra vez, el gran anuncio misionero” (n° 61), “este anuncio debe resonar” (n° 64). Ahora ya no son las resonancias del Papa, ahora lo que resuena es el “Evangelio” y el “este anuncio”. Sin este anuncio nos convertimos en una ONG. Es lo más genuino de la iglesia. Es una llamada de atención del Papa para no descuidar el “eje vertical” y quedarnos únicamente en el plano “social u horizontal”. Estamos en el eje vertical (la relación con el mundo o con una realidad última como una totalidad, con Dios, en definitiva). Tengamos en cuenta que algunos pueblos indígenas carecen de la idea de trascendencia, son inmanentes.

Acá radica gran parte del problema de la catequesis y de la evangelización en general. Si no somos capaces de “hacer resonar” no hemos hecho nada. La tarea consiste en “conmocionar”, “afectar” (A), incluso con cambios en el cuerpo: cambio en la resistencia de la piel, la frecuencia respiratoria, el latido del corazón, o la presión sanguínea. Esto exige una respuesta “autoeficaz” (B). Si nos dedicamos a repetir una doctrina, por muy importante que sea, y no tocamos el corazón no podemos provocar ninguna respuesta personal. Así tenemos que muchas personas son bautizadas pero no han respondido personalmente, porque no se han sentido afectados. Sólo cuando este encuentro afecta y provoca una respuesta personal, se puede generar una “asimilación transformativa” (C), que puede suponer expresarla en otros términos diferentes. No en vano el cristianismo, que se gestó en una tradición judía, fue capaz a presentarse en una cultura griega. Gran parte del problema de los cristianismos amazónicos consiste en repetir las fórmulas que ya sabemos, sin hacer resonar. Pero todo esto no ofrece ninguna garantía, no sabemos cómo va a terminar, no podemos controlar el proceso, es elusivo (D).

Si tuviéramos que hacer alguna corrección a todo lo dicho, indicaríamos que desde hace más de una década se ha producido un “giro ontológico” de gran envergadura. La “cultura” es un concepto cuestionado por muchos, que han pasado a pensar la “realidad” como la herramienta más adecuada. Nos parece que la “resonancia” de H. Rosa no depende tanto de las culturas, como él argumenta, sino del tipo de realidad en el que nos situamos. En este sentido, la ontología no vendría a ser únicamente la relación con el mundo en cuanto tal, de manera abstracta, sino la relación con un mundo tematizado a partir de diversas ontologías. Para ser breves, Descola habla de 4 ontologías: naturalismo, animismo, totemismo y analogismo. Nosotros enfatizamos la “poliontología”, es decir, la gente se mueve en diferentes ontologías dependiendo del contexto. Un enfermo puede ir al hospital en un momento dado (naturalismo occidental) y también acudir al chamán (animismo indígena). Y las relaciones entre ambos están imbricadas íntimamente, de tal manera que pueden cambiar las tornas en cualquier momento.

Nos parece adecuado el análisis sobre la “resonancia”, pero en lugar de aceptar acríticamente la ontología naturalista occidental, es conveniente que reconozcamos también la ontología animista indígena. Y cómo los indígenas navegan entre ambas como el ejemplo sobre la salud que hemos dado: en ocasiones al hospital, en ocasiones al chamán, de ahí la poliontología. En muchas oportunidades el anuncio cristiano no resuena porque muchos pueblos indígenas no poseen nociones de trascendencia, todo es inmanente. De poco vale insistir con una “sana doctrina”, de poco vale visitar casa por casa, sino hacemos vibrar. Esto nos exige cercanía, paciencia, constancia e inteligencia, mucha inteligencia.